Disclaimer: Los personajes de Frozen no me pertenecen, desgraciadamente. Solo los tomo prestado para divertirme un rato.
Corto #5: Cuando te vi
Nunca antes en mi vida vi ojos tan azules como los de aquella joven. Eran de un azul tan profundo como el océano. Su cabello rubio platinado tan resplandeciente como la luna. Y su piel tan blanca como la fría nieve en invierno.
Todos los días pasaba por ese parque para poder verla. Siempre la encontraba con un libro en sus manos, sin despegar su vista de aquellas páginas.
Con el pasar de los días aprendí que la chica tenía como una pequeña rutina. Llegaba al parque, se sentaba en la banca bajo a un gran árbol y leía dos capítulos, quizás tres. Terminada su actividad colocaba el marcador entre las hojas cerrando el libro, para así disfrutar del entorno unos minutos para después retirarse y perderse en la lejanía.
Yo la observaba al otro lado del parque, detrás de unos arbustos desde donde lograba tener un panorama de todo el lugar.
En una sola oportunidad ella dirigió su mirada en mi dirección, aun así no pierdo la esperanza en que vuelva a hacerlo, de que me note. O tal vez debería tomar el valor suficiente como para acercarme a ella y hablarle.
Desde la primera vez que la vi, su rostro quedó grabado en mi memoria. Debo admitir que la rubia despertaba un gran interés en mí.
Mi lugar preferido era ese pequeño parque situado a unas cuadras de mi casa. En él solíamos jugar de niños mi hermana y yo. En varias ocasiones también nos acompañaba nuestro amigo y vecino, Kristoff.
La tranquilidad que se sentía allí no tenía comparación. En verdad era perfecto y relajante, más que nada por lo poco transitado que era. Al no ser una chica muy sociable, los lugares como éste me eran muy reconfortantes.
Como todos los días me senté en el banco bajo el gran roble. Abrí mi libro y comencé a perderme en sus palabras. Amaba mi pequeña rutina, nada me relajaba más que eso. Pero debo admitir que desde hacía unos pocos días noté que alguien me observaba. No tenía idea desde hacía cuanto tiempo aquel par de ojos seguían mis movimientos, me era imposible levantar mi vista y enfrentarlos. Vencida por la curiosidad de saber quién era el último día de otoño decidí alzar mi vista hacia el sujeto. Era un muchacho que aparentaba lo veinte tantos, pelirrojo y de buen porte, con una bella mirada esmeralda, quedé atrapada en aquellos ojos. Sonrojada no pude más que apartar mi vista de él. Luego de eso mi lectura cayo en el olvido, sus penetrantes ojos quedaron marcados en mis pensamientos.
Hoy tenía que hablarle, qué tan difícil podría resultar. Era solo una conversación casual, de seguro algún tema en común encontrarían... o eso esperaba.
Esta vez no ocupo su lugar de siempre, fue directo hasta el gran roble. Miro la hora, en unos minutos llegaría como siempre lo hacía.
-Vamos Hans puedes hacerlo- se dijo dándose ánimos.
A los lejos podía verse la figura de la joven acercándose. Dio un largo y profundo suspiro y se dirigió hasta quedar delante de ella. No dijeron nada, tan solo se contemplaron por largo rato, él con una pequeña sonrisa en su rostro y ella sonrojada.
-¡Buenas tardes! Mi nombre es Hans ¿y el tuyo?- pregunto esperando que aquel bello ángel que tenía delante no sé esfumara.
-Soy Elsa, un placer conocerte Hans...- éste tan solo cerro sus ojos y volvió a colocar una sonrisa aun más grande en su rostro. Definitivamente hoy sería el día que conocería y hablaría de frente con la mujer que desde hacía tiempo ocupada sus pensamientos.
Bastante tiempo sin aparecer por aquí, que irresponsable soy. :/
Inicialmente esta historia en mi mente era mucho más extensa pero decidí dejarlo hasta aquí. Espero les guste, besitos.
