Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Afrodisíaco


No comprendía del todo la situación a su alrededor. Analizaba cada detalle del comportamiento de sus pares, pero volvía a la misma conclusión.

«¿Qué demonios había sucedido?»

Recordaba que se encaminó hacia el bosque buscando todos los ingredientes posibles para la receta que su madre le había dado. Imaginaba que quedaría deliciosa y no pudo negar sentir una calidez en su pecho queriendo que sus amigos la degustaran.

Anteriormente había cocinado para ellos, ganándose los halagos de Sango, Miroku y Shippo y un escupitajo de parte del hanyou, renegando el sabor picante en su porción.

A pesar del exorbitante enojo que sintió aquella vez, la desilusión abordó parte de su ser. Quería poder complacer a Inuyasha con alguna comida que no sea el ramen instantáneo, o mejor conocido como la comida ninja.

Entonces, desde aquel momento se juró practicar y practicar cada receta que encontraba en los libros de cocina de la biblioteca de su hogar o recetas que su madre le compartió.

Esa mañana, anotó los ingredientes en un papel que arrancó de una libreta y emprendió camino hacia el Sengoku. Algunos condimentos los llevo en distintos frascos al ser casi imposible encontrarlos allá en ese estado y otros decidió buscarlos en el bosque.

Una vez terminado lo anterior, Kagome se encontraba en la cabaña de la anciana Kaede inspeccionando y controlando que todo se encontrara en orden. Las calabazas, zanahorias, papas, hojas de acelga y un poco de champiñones silvestres yacían en una tela cubriéndolas del sucio suelo de madera.

Cortó con cuidado cada verdura a su medido tiempo para luego sumergirlas en la caldera con agua previamente hervida. Los champiñones también sufrieron el mismo proceso, dejándose ver en pequeños trocitos flotando en el líquido caliente.

Calculó el tiempo necesario de cocción, controlando la textura blanda de cada verdura para luego llamar a sus amigos a la cena. Sirvió la sopa en pequeños recipientes que la anciana Kaede tenía en su cabaña y esperó con entusiasmo la reacción del sabor.

El primero en soltar un gemido de satisfacción fue el monje, quien no dudó en felicitarla y seguir devorando su porción. Sango también la halagó con una sonrisa en su rostro y el cuerpo del pequeño Shippo dio un estremecimiento de placer al probar el primer bocado.

Todo indicaba que la sopa se encontraba en condiciones de ser tomada, con un buen sabor y las medidas indicadas de ingredientes. Pero su expectación no se derrumbó, pues faltaba la opinión de un testarudo que previamente a probar la cena, olisqueó el recipiente con atención.

—¿Qué tal está, Inuyasha? — inquirió con ilusión.

El albino le dirigió una mirada inquieta antes de sumergir la cuchara de madera en la sopa y llevarla a su boca. Tardó unos segundos degustando el sabor, segundos que para la colegiala fueron eternos, hasta que Inuyasha abrió estruendosamente sus ojos y soltó un gemido de placer.

—Está deliciosa — concluyó antes de volver a devorar la cena.

El corazón de Kagome dio un vuelco y se sintió satisfecha de su logro. Todos sus esfuerzos y tiempos invertidos en la cocina valieron la pena. Definitivamente, nunca borraría de su mente la cara de gusto del albino.

Las horas comenzaron a pasar rápidamente y el grupo aventurero de amigos reposaban en la cabaña antes de rendirse a los brazos de Morfeo. Fue en ese preciso instante en que se percató de algo muy raro.

El primero en caer fue Miroku, quien no calló ningún halago dirigido hacia la joven exterminadora. Exclamaba declaraciones sobre sus torneadas piernas en conjunto a su esbelto trasero, incluso tuvo intenciones de tocar aquellas curvas exquisitas.

Sango, lejos de apartarlo o regañarlo, se dejó llenar de piropos de parte del monje y se sintió complacida del tacto en sus piernas. Ella también admitió, con sus mejillas enrojecidas, la belleza de Miroku y el ambiente comenzó a calentarse indecentemente.

Kagome comenzó a sentir una calidez en toda su piel y de pronto, necesito aire puro en sus pulmones. Se levantó a cuesta y salió de la cabaña, dejando a un Shippo durmiendo y a un par de tórtolos en plena declaración.

La fría brisa pegó de golpe en su rostro y piernas desnudas, pero aquello no fue suficiente para apagar el fuego que recorría en sus venas. Se sentía sofocada y con altos deseos de algo carnal, hasta su intimidad se humedeció declarando lo inevitable.

—¿Se puede saber qué demonios le pusiste a la comida? — el hanyou soltó de golpe y la colegiala pegó un brinco en reacción.

Ladeó su rostro, percatándose de la presencia cercana de Inuyasha y de su rostro endurecido.

—Yo... — trató de formular una explicación, pero su mente se bloqueó.

¿Desde cuándo Inuyasha se veía tan endemoniadamente sensual?

Esa actitud y porte fiero no hacía más que calentar su fuego interno, deseando poder apegarse a él y rozar sus pieles con frenesí. Sus cejas oscuras se veían fruncidas y en sus labios se formó una mueca ante sus mudas palabras.

Como deseaba probar aquellos labios y perderse en su sabor y aliento. Quería morderlos y juguetear con su húmeda lengua mientras descubría cada porción de su piel oculta bajo su vestimenta roja holgada.

Tuvo que cerrar las piernas bruscamente cuando las sintió flaquear y una nueva ola de calor azotó su cuerpo. Estaba excitada e Inuyasha no hacía más que incrementar sus deseos carnales.

El albino frunció aún más su ceño y apretó sus brazos cruzados. Al parecer aquellos ingredientes también surtieron efecto en Kagome, delatándola mediante su aroma picoso y dulzón como su cara descompuesta y enrojecida de éxtasis.

Su mente no pudo evitar imaginarlos a ellos, en un contexto distinto y con sus pieles desnudas rozándose sin parar. Él penetrándola con ferocidad y ella gimiendo su nombre con el mismo brillo con que lo miraba ahora, perdida en el placer de sus deseos.

"¡Maldición! ¿Qué demonios habían comido para ocasionar este revuelo de hormonas sexuales?" — pensó en frustración y su dureza dio otro tirón deseando la culminación de sus fantasías.

Fin

Palabras: 1000


Notas de autor: ¡Wenaas! Acá me reporto para dejarles este drabble cómico, pero con frustraciones sexuales en nuestros personajes xD. Quería darle otro toque y, en vez de hacerlo explícito y candente, me decidí por la comedia. ¿Qué les pareció? No me maten, please… aunque seguramente me saltan con que quieren una continuación :0

Por si se preguntan que afrodisíaco utilicé, les comento que fueron varios xD. El principal, fue el champiñón surtiendo efecto en las chicas ya que estos tienen un compuesto parecidos a las hormonas que liberan las mujeres al tener relaciones. Luego, investigando me di cuenta que las zanahorias y las calabazas también son afrodisíacos pero orientados más en los hombres ya que estimulan la potencia sexual y la vitamina A de la zanahoria es impresendible para la producción de hormonas sexuales.

Debo decir que oficialmente este fanfic llegó a los 100 comentarios. ¡WAAAAAAAA! Les juro que mi corazón no da con tanta alegría porque nunca pensé llegar tan lejos, creí que llegaría solo a los 30 reviews. Me hacen muy feliz ;-;

- Loreto-Chan: No sabes cómo me tenté con tu comentario, pero uffff… que manera de disfrutar tu cena ¡Buen provecho! Gracias por siempre esperar cada drabble, me alegra que te gusten, linda.

- Ferchis-chan: ¡Definitivamente tus palabras me motivan a seguir escribiendo, bella! Muchas gracias por tus reviews y aunque ya quede poco para finalizar el reto, no dejaré de compartirles mis fanfics.

- I'm Iseul: ¡Gracias, bella persona! Ojalá que pronto nos animemos a hacer un reto juntas, estaré complacida de leer tus fanfics. Acá te dejo un drabble de tu hanyou, pero antes de que te pongas triste te comento que el próximo será uno bien candente :0

¡Muchas gracias a todos los que leen y apoyan este reto! Nos leemos mañana con otro drabble del hermoso hanyou y les prometo que será delicioso :3

¡Los quiero, bellezas!