Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.
Fanfic participe del Kinktober 2020
Perrito
No pudo evitar soltar otro sonido estruendoso de su boca ante la potente embestida que su compañero le dio. Entrecerró sus ojos sintiéndolos cristalinos y clavó sus uñas en su espalda desnuda en reacción al gusto que sentía.
A pesar de tener a la bestia sobre su cuerpo, penetrándola con ferocidad, no podía negar amarlo y sentir placer por sus caricias bruscas. Amaba cada faceta de Inuyasha.
Ya había tenido sexo en demasía con su Inuyasha hanyou y también había experimentado con su versión humana. Esta era la perfecta ocasión para domar la bestia que yacía escondida en su compañero.
No negaba el susto que le dio cuando Inuyasha llegó a la cabaña, luego de buscar leña para la fría noche, transformado y con un insaciable deseo de hacerla suya. Buscaba la manera de remarcar su aroma en ella, llevándola bruscamente hacia el futón y tomarla.
Todo el miedo en sus nervios se esfumó y el placer por su salvajismo llenó cada poro. Definitivamente, era una experiencia inigualable y no duraría en disfrutar en plenitud de ella.
No importaba el motivo de su pérdida de control, Inuyasha tampoco se vio interesado en explicarle. Solo anhelaban la unión de forma desesperante.
El albino volvió a empalar con fuerza su dureza dentro del interior húmedo de Kagome. Soltó un gruñido en su cuello para finalmente clavar sus colmillos filosos sobre la marca yacida en su piel.
La azabache gritó de placer, sintiendo un nuevo fuego ardiente sucumbir su torrente sanguíneo. Arqueó su espalda, eliminado los centímetros que distanciaban sus pechos calientes y apretó sus piernas sobre la cadera masculina.
Todo el cúmulo de sensaciones parecía desbordar su cuerpo, anhelando el orgasmo creciente. Movió sus caderas febrilmente, ayudándole en el acto y él no pudo frenar otro jadeo ronco.
Estaban cerca, lo sentían en sus venas y en el calor insoportable debajo de sus vientres bajos. Inuyasha arremetió unas 4 veces más y se derramó en su interior, dejando su semilla y el palpitar de su miembro hinchado.
Kagome se mostró más que entregada ante el clímax reciente. Gritó entrecortado el nombre de su compañero y el temblequeo de sus nervios la dejaron exhausta de placer.
Ambos buscaban calmar sus respiraciones aceleradas, sintiendo el peso de sus cuerpos y el calor que emanaban sus pieles. El sudor era solo un adorno declarando todo lo que habían hecho.
Kagome aclaró su garganta y respiró hondo para poder murmurar unas palabras.
—Eso fue magnífico... — tomó una bocanada de aire y entrecerró sus ojos, sintiendo el cansancio recorrer sus agotadas energías.
—Aún no terminamos — declaró con una sonrisa escalofriante.
—¿Qué...?
Su queja se vio impedida por el movimiento abrupto que hizo Inuyasha. En cuestión de segundos se encontraba de espaldas a él, manteniendo el equilibro con solo sus delicadas manos y rodillas.
El albino no dudó en volver a penetrar con fuerza su húmedo interior, gimiendo abiertamente y arqueando su pecho musculoso. La tomó de las caderas para mantener el ritmo necesitado y no dudó el llevarla hasta el cielo nuevamente.
El cuerpo de Kagome se dejó hacer a su voluntad salvaje y pecaminosa. Se encontraba con escasas energías, anhelando el descanso hasta el día siguiente pero su Inuyasha no le permitiría aquello. Ahora pareciera que todo su cansancio se esfumó, dejando nuevamente que el placer recorriera sus venas.
Cuando Inuyasha, desde su altura imponente, friccionó con brusquedad sus húmedos y enrojecidos pliegues, ella frenó un gemido agonizante mordiendo su labio inferior. Sabía que no aguantaría tanta tortura o atención hacia sus puntos erógenos.
El albino, al sentirse ignorado de sus atenciones, rozó con más fuerza y aceleró el ritmo de sus embestidas.
—Grita mi nombre — exigió tomando un mechón de su cabello azabache y tirotearlo ante el vaivén.
—No, yo... Ahhh — gimió ante su brusquedad y su intimidad se sintió más adormecida.
—Anda, di mi nombre — clamó inclinándose y rozar su aliento con su oído.
—Inu... yasha
—Más fuerte — aceleró sus penetraciones complacido de su voz entrecortada.
—¡Inuyasha!
—Si, mía.
Soltó otro gemido femenino y sus pechos comenzaron a rebotar con más intensidad. Podía sentir una leve molestia en ellos por la posición en la que estaban, pero aquello no era razón suficiente para detenerse. Aunque sus montes de carne se encontraban colgando y balanceándose de un lado a otro, no pararía hasta llegar al clímax.
Inuyasha empaló con fuerza su cadera sobre los glúteos femeninos sintiendo el choque abrupto de sus testículos. Su sangre youkai clamaba por más placer en sus venas, llenando cada terminación nerviosa con más lujuria y poder.
Clavó más sus garras en la carne femenina, brotando de ella algunos hilitos de sangre. Su piel era tan sensible y reconfortante que no podía evitar dejarse guiar por su salvajismo y corromper todo de su compañera.
La acercó más hacia su ingle y la penetración cambió de ritmo. Kagome buscó de nuevo el equilibrio entre sus manos y rodillas, sin dejar de llamarlo sofocantemente.
El segundo orgasmo les pegó de lleno en sus cuerpos. Inuyasha gruñó complacidamente, arqueando su espalda y amortiguando las sensaciones al clavar sus garras con más intensidad en la piel cremosa de ella. Kagome soltó varios gemidos ante la calidez llenando sus terminaciones nerviosas y sintiéndose masoquista por las reacciones salvajes de su compañero.
De pronto, sintió un peso familiar sobre su espalda y ella decidió desplomarse sobre el futón. Ambos se mostraban exhaustos por la actividad y sus ojos se quejaban cerrándose de a poco.
Lo último que escuchó de su compañero, fue un dulce te amo mezclándose con su cálido aliento en su nuca.
Quiso responderle, pero su garganta se encontraba seca y sus energías se agotaron. En definitiva, hacer el amor de esa manera descontrolada y con un compañero dejándose guiar por su sangre youkai era todo un desafío dispuesto a repetir.
Porque ella siempre amaría y aceptaba en todo su esplendor a su Inuyasha.
Fin
Palabras: 980
Notas de autor: ¡Wenaas! Un poco tarde pero siempre cumplo con mis promesas y este reto no es la excepción. ¿Qué les pareció? Algo salvaje para mi gusto, pero ya conocemos a nuestro Inuyasha transformado :3
Hoy quiero hacer un espacio publicitario y decirles que vayan a leer el nuevo fanfic de mi bella colega I'm Iseul. Está buenazo, en especial porque tratará sobre lo que creemos que sucedió luego del regreso de Kagome, su embarazo y de nuestra bella enana Moroha. En definitiva, una maravilla.
Como siempre, gracias a todos los que leen este reto y lo agregan a sus listas. Me llenan de felicidad leer cada opinión, como también ver como cada vez más personas lo leen.
-Loreto-chan: Créeme que quedaron mas que satisfechos con la experiencia, nunca desperdician las oportunidades que la vida les da xD. Gracias a vos por siempre comentar, me alegra ver tus comentarios, bella.
-serena tsukino chiba: ¡Yes! La continuación ya está agendada, así que espérala con gusto porque la cosa estará super ardiente. Cuídate, linda. Gracias por siempre comentar.
-I'm Iseul: Perdóname, bella, pero el limite de palabras siempre impide todo. Tenia unas ganas de seguir escribiendo hasta que se dejen llevar por las sensaciones de sus cuerpos. Lo bueno es que hay continuación :0
-LaWeaAzul: Créeme que sí, yo tengo mucha fe en que lo superaran juntos. Gracias por comentar, últimamente te veo en todos lados. Cuídate, bella.
-Genesis: ¡OSIII! Ojalá tuviera un masajista así de sexy como Inuyasha. Me entrego todita JAJAJAJA
-Maoth: ¡Gracias, belleza! La continuación ya está en mis notas del celu, falta pulir los detallitos y subirlo :0
¡Nos leemos mañana! Disfruten del nuevo episodio de Yashahime.
¡Los quiero, bellezas!
