Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Soga


Recargó más su peso sobre el mullido sillón en su living y suspiró pesadamente sintiendo el aburrimiento de nuevo.

Recorría canal en canal buscando algún programa con que entretenerse mientras pasaba una de las noches más cálidas de la primavera. Dejó de presionar el botón del control remoto y lo posó sobre la mesa de madera al hallar una película medianamente interesante.

En el televisor se proyectó una escena donde una pareja juraba su amor frente a cientos de personas y un añejo cura. Como si aquello fuese relevante, la cabeza del albino dio un clic y comenzó a contar los días faltantes a la boda de Miroku y Sango.

Él, junto a la pareja comprometida, se habían conocido en la universidad cursando carreras similares. Inuyasha y Miroku se decidieron por la licenciatura en contaduría y la castaña cumplió su sueño de ser abogada, para luego realizar algunas materias económicas y sacar su segundo título.

Su amistad perduró con los años y el amor terminó surgiendo en cierto par. Para Inuyasha era un asunto relativamente obvio, pues desde que se conocieron la química se mostraba a flor de piel, pero ninguno se arriesgaba. El gusto de Miroku por las chicas y el sexo perturbaba los sentimientos de Sango.

Por suerte, todo se aclaró unos meses después de conocerte y decidieron comenzar una relación amorosa que, hasta el día de hoy, viene en viento en popa.

—¡Keh! — soltó graciosamente. —¿Quién diría que el mujeriego de Tokyo terminaría sentando cabeza?

Una sonrisa se dibujó en su rostro recordando el momento exacto en que Miroku admitió seriamente sus sentimientos por su amada castaña.

Todo pensamiento terminó esfumándose por el ruido agudo del timbre de su departamento. Aquello dejó perplejo al albino, quien no dudó en revisar la hora del momento.

"¿Quién demonios será a estas horas?" — pensó con desconfianza.

Se levantó rápidamente del sillón y dirigió sus pasos hasta la puerta. Revisó por la mirilla tratando de descubrir la identidad del ajeno, pero no se distinguía bien su rostro.

Con disgusto en sus acciones, abrió estruendosamente la puerta. Ya no quería misterios y si la persona que osaba molestarlo mostraba indicios de un posible ataque, él sabría cómo defenderse. No por algo había asistido de niño a clases de karate.

Toda su faceta de hombre malo se cayó al piso cuando distinguió el ricor de un perfume femenino y el rostro coqueto de esta.

Su cabello azabache caía de forma elegante por sus hombros y espalda, distinguiendo su tosco flequillo. Su piel hacía un contraste exquisito con la ropa oscura que portaba y los altos tacones, deslumbrando su altura improvisada.

Pero nada se comparaba con el perfilado rostro y el color chocolate intenso de sus ojos. Sus labios carnosos pintados de rojo no dejaban de llamarlo a gritos para que los probara.

Sacudió levemente su cabeza, buscando apartar los pensamientos pecaminosos y movió sus piernas de forma inquieta, ocultando la gran evidencia en sus pantalones.

—¿Inuyasha Taisho? — el timbre dulce de su voz lo calentó aún más. Aclaró su garganta antes de responder.

—Si... ¿Quién eres?

—Un regalo para ti

—¿Regalo? ¿De parte de quién?

—Un tal Miroku me dijo que viniera a esta dirección — corrió el cuerpo masculino, entrando al recinto. —Mencionó que tu cumpleaños fue hace unos días.

Inuyasha no dudó en soltar una maldición en su mente recordando la excusa que su mejor amigo le había dicho en su momento.

«Tu regalo estará listo en unos días, espero que te complazca demasiad

Todo cuadraba con esta situación. Era una evidente declaración diciendo "tú y tu amigo necesitan diversión después de tanta abstinencia sexual".

Definitivamente, mataría a Miroku cuando lo vea, pero no dejaría pasar esta oportunidad. Si aquella chica era un perfecto regalo para sus deseos guardados, aprovecharía cada segundo.

—Necesito que te sientes en una silla — ordenó mientras buscaba un canal de música. —Por mientras, preparo todo — un guiño se dejó ver por la escasa luz en la habitación.

Inuyasha, de forma obediente, se sentó en una silla expectante a sus movimientos sigilosos. El genero R&B con tonos sexys se dejó escuchar a lo lejos, la joven caminó hasta situarse detrás del albino y extrajo una cuerda de su bolso.

—Debo mantener tus manos alejadas de mí, solo debes degustar el espectáculo con la mirada — terminó de anudar sus manos detrás de la silla.

—Pero...

—Nada de peros — lo calló con un dedo en sus labios. —Es el servicio que pagó amigo.

"Maldito Miroku, como le gusta torturarme" — pensó en frustración imaginando el rostro complacido de su amigo.

—No te estreses y disfruta del momento — su aliento sopló en su oído y su dureza dio un respingón en su pantalón.

Ella volvió al frente y comenzó a desabrochar, lentamente, el abrigo oscuro que portaba. Cuando éste terminó de deslizarse por sus hombros y brazos, la mandíbula de Inuyasha se desencajó ante la exquisita visión del cuerpo femenino.

El encaje adornaba en demasía la tela carmín del brasier y las bragas negras, ocultas bajo una cortina transparente desde el inicio de sus pechos hasta la mitad de sus muslos. Su piel relució más cremosa y antojable, resaltando cada curva voluptuosa de su cuerpo.

Ella lo observó complacida desde su altura y no dudó en dar una vuelta, pausadamente, exhibiendo más las porciones a degustar de su piel.

—Veo que estás complacido con el regalo — ronroneó con sus brazos en jarra.

—Tu cuerpo es una delicia — admitió con placer, delineando cada curva indecentemente.

—Comenzaremos despacio, subiendo el ritmo hasta llevarte al delirio — declaró con picardía.

—¿Comenzaremos...?

—Tú solo obedéceme.

De pronto, la joven comenzó a moverse lentamente, acentuando su cadera al ritmo de la canción. Su cintura mantenía un compás erótico y sus manos delicadas viajaban por todo su cuerpo esbelto, deteniéndose en sus pechos para apretarlos y suspirar pesadamente.

La libido de Inuyasha se incrementaba con cada movimiento que le otorgaba y su miembro no paraba de exigirle la liberación y una posible unión. Incluso sintió el cosquilleo de sus manos amarradas, por querer ser él el que toque descaradamente el cuerpo exhibido.

Todo se fue al demonio cuando la joven posó una pierna sobre la silla, buscando soporte y comenzó un balanceo delirante sobre su entrepierna.

Ambos sexos se rozaban con efusividad, a pesar de la tela estorbosa y su miembro erecto parecía estar alerta a sus movimientos. Ella contoneó sus caderas en forma circular y arqueó su espalda, dejando sus pechos a centímetros del rostro masculino.

No podía negar que también disfrutaba de este momento. No siempre se encontraba con un cliente tan receptivo y apuesto como el albino. Su clítoris exigía ignorar las reglas de su oficio y dejarse llevar por el placer que el hombre estaba dispuesto a otorgarle porque, a simple vista parecía ser un aparato sexual.

Siguió moviendo sus caderas a un ritmo considerable y lo sintió jadear de forma ronca por la llama de la pasión. Ella también deseo hacerlo, quería liberar todos los sonidos indecentes posibles declarando su excitación.

«No»

Aquello no podía ser posible, debía mantener el protocolo como siempre lo hizo con sus antiguos clientes.

—¿No crees que ya es suficiente? — murmuró roncamente.

—¿A qué te refieres? — contuvo la respiración anhelando su respuesta. Él le sonrió con picardía.

—Sé perfectamente lo excitaba que estas, puedo sentir la humedad de tus bragas — ella enrojeció ante lo dicho. —Déjate llevar, ambos estaremos complacidos por el sexo.

—No puedo, está prohibido tener relaciones con mis clientes — se excusó con desgano.

—Nadie se dará cuenta.

Aquello la dejó meditando unos segundos. Su cuerpo ardía de deseos por dejarse empalar hasta el final de su interior húmedo y gritar delirantemente su nombre.

Inuyasha se mostraba expectante ante cualquier reacción contraria a su faceta del oficio. Deseaba que hiciera caso a sus palabras y así ambos la pasarían increíble esta noche.

De pronto, el albino se sintió libre de prisión sobre sus muñecas, aunque estas se quejaron latentemente por la fuerza del amarre.

No esperó ningún segundo más y devoró febrilmente los labios carnosos de ella mientras sus manos viajaban por todas sus curvas. La sintió gemir deliciosamente cuando se centró en sus húmedos pliegues y friccionó con ferocidad, incentivando sus sentidos fogosos.

—Veo que has desobedecido una regla con anticipación — declaró sumergiendo dos dedos en su interior. —Esto merece un castigo.

—Castígame.

Inuyasha dejó su excitada vulva y la tomó de sus muslos para comenzar un camino hacia su habitación. Ella se dedicó a besar con ferocidad las porciones de su cuello, intercambiando sus labios y lengua.

Una vez allí, la dejó sobre el mullido acolchado y elevó sus manos hacia el respaldo de madera de su cama. Con una sonrisa juguetona, extrajo del bolsillo de su pantalón la misma cuerda que ella usó para amarrarlo.

—Es tu turno de gozar.

Terminó de amarrar la cuerda para perderse en la lluvia de caricias dispuestas a otorgarle a aquella extraña, pero erótica mujer y ella complacida, liberó todos lo gemidos con ganas.

Fin

Palabras: 1496


Notas de autor: ¡No te maten, please! Para serles sincera, no me sentía con muchos ánimos de escribir, literal que mi inspiración se secó estos días después de tantos drabbles. Pero les prometo que no abandonaré el reto, así que dentro esta semana tendrán 2 días con doble actualización.

Para compensar la espera, les traje el tercer bono extra de palabras. Espero que lo hayan disfrutado, me encanta escribir sobre una Kagome más atrevida (aunque no sobre un contexto muy lindo, pero quise hacerlo algo realista).

-Elyk91: ¡Muchas gracias, belleza! Pensé que quedaría medio mal porque es la primera vez que escribo sobre un Inuyasha transformado, me agradó la idea 7u7

-Loreto-chan: Awww! Tus palabras valen mucho, sabes. Espero que este te agrade también, ya mañana van a tener otro drabble más explícito :0 ¡Cuídate, linda!

-Ferchis-chan: ¡Gracias, bella! Leer todos sus comentarios me motivan a seguir escribiendo y tratar de no bajar la calidad. A pesar de que queden pocos drabbles, tengo muchos proyectos en mente que publicaré en noviembre :D ¡Cuídate también!

-serena tsukino chiba: JAJAJAJAJA Morí con lo del colchón, a este paso también nuestra parejita le tocará comprar una nueva (mucho uso xD). Amo escribir las distintas facetas de Inu, mañana verás la humana :0

-I'm Iseul: ¡Me alegra que te haya gustado, belleza! Fue todo un reto escribirlo, pero amé el resultado. Inuyasha siempre está disponible para un segundo o tercer round, tiene un aguanto magnifico xD.

-Maoth: A veces ff suele andar mal :C. Definitivamente, Kagome tiene que prepararse porque este Inuyasha es insaciable, quiere más y más (sin mencionar el aguante xD). Gracias a vos por comentar, me encanta poder comunicarme con ustedes, aunque sea de esta manera.

¡Nos leemos mañana! Les cuento que experimenté con el Inuyasha humano y uffff… ¡AMAZING!

¡Los quiero!