Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Sin ver


Soltó otro intento de gruñido ante su situación, y es que no podía ser peor.

Había estado tan ocupado ayudando a Miroku con sus trabajos de exorcismo en las aldeas vecinas que se había olvidado de ciertos detalles relevantes. La luna brillaba por su ausencia en el cielo y la brisa fría se colaba por las maderas de la cabaña. Si no fuese por el fuego en el centro del hogar, el recinto sería un cubito de hielo.

Kagome lo observó mudamente desde su lugar. Siguió revolviendo la comida dentro de la caldera, mientras ésta tomaba una temperatura agradable para la cena.

Su corazón dio un apretón en su pecho escuchando los refunfuños de su compañero. Ella sabía que odiaba en demasía las noches de luna nueva pues se sentía inservible ante cualquier posible peligro, sin mencionar que sus sentidos se volvían más humanos y débiles.

Cómo le gustaría borrar esa expresión de resignación en su rostro, pero Inuyasha era muy terco. Nunca deseaba ningún tipo de ayuda en estas situaciones, incluso recordaba que la mandó al mismísimo demonio cuando ella decidió acompañarlo, sentándose a su lado y sin dormir.

Días le duró su enojo, tal cual su terquedad y orgullo mandaban, hasta que él terminó admitiendo su miedo de no poder protegerla por su condición débil y que sería más fácil velar por su sueño. Obviamente, ella también terminó cediendo y su corazón se enterneció ya que, rara vez, Inuyasha admitía sus sentimientos o pensamientos.

De a poco se abría con su compañera y ella agradecía demasiado esa valentía impuesta en su ser.

Cuando la cena estuvo lista, Kagome la sirvió en recipientes de madera y ambos sumergieron sus mentes en ella. Callados y sin moverse de sus lugares. Luego, ella dejó todos los utensilios que utilizaron para comer, en una bolsa improvisada de tela, listos para mañana dirigirse al río y lavarlos con precisión.

Ella había decidido emprender su camino hacia el futón a unos metros de la habitación central de la cabaña, cuando una idea surcó su mente.

Volteó lentamente hacia su compañero, quien se mostraba distraído mirando de fijo las estrellas en lo alto. Caminó sigilosamente, tomando cierto objeto consigo y se posó enfrente al cuerpo masculino.

Inmediatamente, Inuyasha dirigió su atención hacia su compañera. Confuso y a esperas de respuestas la miró hasta su altura imponente ¿Qué demonios le pasaba ahora?

Estaba muy equivocada si creía que aceptaría a regañadientes que lo acompañara toda la noche despierta. Kagome se puso de cuclillas y sonrió cálidamente.

—Tengo una idea para distraer tu mente de esos pensamientos dañinos — mencionó neutral. Inuyasha elevó una ceja con curiosidad.

—¡Keh! — soltó toscamente. —Vete a dormir, debes recuperar energías para mañana.

—Entonces ven conmigo — extendió su mano frente a su rostro.

—¿¡Estás loca!? Debo vigilar el lugar ante cualquier ataque.

—Entonces me quedo aquí contigo.

—Que no, perra loca.

—O te hago compañía o tú te vienes conmigo. Tú decides — se cruzó de brazos imponentemente. No dejaría que su terco compañero le ganara esto.

Inuyasha parecía meditar lo dicho por unos segundos. Soltó un bufido pesado y comenzó a incorporar su cuerpo.

—Una vez que te duermas, volveré a vigilar — declaró con decisión.

—Claro... — ella lo guio felizmente hacia la habitación que ambos compartían.

«Ya veremos quien se duerme primero»

-.-.-

Arqueó su cuerpo con brusquedad y el futón se quejó junto a él. Jadeó roncamente mientras clavaba sus garras en la tela bajo suyo al sentir como su compañera aceleraba el ritmo de su intromisión húmeda.

—Kagome, ahh... — la nombró entrecortadamente y la susodicha lamió en demasía toda su extensión.

La joven sacerdotisa tuvo la grandiosa idea de hacerlo olvidar de su condición mediante el sexo. Pero no de forma normal como siempre lo hacían, quiso experimentar con él guiándolo hacia otro plano de placer.

Nunca imaginó lo excitante que sería y se sintió ridículo al recordar las quejas que le dijo cuando ella mencionó su perversa idea.

"Esto es tan delicioso" — pensó admitiendo su sentir ante el cúmulo de sensaciones.

Quería poder observar el espectáculo que Kagome le dedicaba, pero una tela estorbosa impedía su visión. No se quejó del todo pues era parte de la diversión.

Ella tuvo la grandiosa idea de agudizar sus demás sentidos, anudando una tela sobre sus ojos y así dejarlo ante la expectativa de sus acciones.

Pudo sentir el suave roce de su aliento sobre su pecho fornido y el cosquilleo que le provocó cuando sopló sobre sus vellos púbicos azabaches. Su tacto lo sentía tan directo y sensible que no evitó gemir cuando ella tomó su miembro erguido y rojo. Lo friccionó con sus dedos y el líquido preseminal comenzó a hacerse notar en su glande.

La sensibilidad aumentó cuando sintió su cavidad femenina y lengua juguetear con su sexo, mientras sus manos estrujaban exquisitamente sus testículos hinchados de placer.

—¡Maldición!... — exclamó con desesperación. Se sentía tan cerca de la explosión.

—¿Lo disfrutas? — preguntó descaradamente. Él soltó un gemido en respuesta.

—Pequeña pervertida ¿Te gusta torturarme?

—Corrección, me gusta verte excitado y al límite — retomó su acción.

Succionó con más intensidad el glande hinchado de Inuyasha y luego se deslizó por toda su extensión en un vaivén delirante. El ahora azabache no dudó en exclamar su nombre mediante jadeos sofocantes y hundió sus garras entre las hebras de Kagome acompañando el ritmo de su boca.

De pronto, se sintió liberado de todo tipo de presión, eyaculando sobre la cavidad de su compañera. Su miembro palpitó por el orgasmo intenso y su espalda se arqueó sintiendo las sensaciones de placer recorrer sus entrañas.

Kagome tragó lo más rápido que pudo la semilla blanquecina de Inuyasha, tratando de degustar su peculiar sabor. Un hilito se asomó por su comisura y guio su mano para quitarla. Luego se acomodó sobre el cuerpo de él y besó sus labios con frenesí.

Inuyasha correspondió cada uno de sus besos con deseo, introduciendo su lengua en el proceso. Apresó su espalda y sus pezones erectos se rozaron contra su cálido pecho.

—Aún no acabamos... — susurró ella sobre sus labios.

—Espera... ahhh...

La sintió hundir su miembro en su húmedo interior y comenzar una cabalgata agitada sobre él. Sus manos buscaron equilibro sobre su pecho y él no tardó en apretar sus caderas femeninas buscando un nuevo orgasmo.

Definitivamente, repetiría esta experiencia cada noche de luna nueva. Solo con Kagome.

Fin

Palabras: 1061


Notas de autor: ¡Wenaaas, mis bellos lectores! Acá me reporto con un nuevo drabble OC. Espero que lo hayan disfrutado, pero les tengo una noticia. La idea del drabble originalmente estaba pensada para una serie de 5 One shots, seguramente lo haga porque me encantó cuando se me ocurrió. Así que, estén atentos a mis siguientes actualizaciones :0

No me quedan palabras de amor para agradecerles a todas las personitas bellas que leen este reto y me apoyan comentando. Me llenan el corazón de felicidad (odio no poder usar emojis para expresar mis feelings ;-;)

-I'm Iseul: Es que nadie puede resistirse a semejante hombre. Si Inu fuese real y me lo encuentro por la calle, te juro que salto encima de él y lo hago mío, okno JAJAJAJAJ. Miroku sabe hacer regalos buenazos Xd

-serena tsukino chiba: Te cuento que yo también he tenido mis fantasías sexuales con Inuyasha, creo que mucho lemon me está afectando la conciencia jsjsjsjsj ¡Cuídate también, bella!

Tengo dos opciones para mañana; otro drabble del Inuyasha hanyou (será más cómico) o la continuación de Hielo (aseguro que será candente). Ustedes deciden :0

¡Los quiero!