Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020

Advertencia: Este drabble es la continuación de Hielo.


Helado


La veía lamer con gusto los distintos sabores de helados yacidos en el cucurucho. Se mostraba distraída ante su inspección, mirando el correr de varios niños en el parque frente a la heladería.

Inuyasha estaba inquieto. Luego del terrible enojo de su amiga y la broma de los hielos, ella no se dignó a dirigirle la palabra por una semana. No sabía si aquello fue la tortura más grande de su vida o el sentir a su miembro despertar dentro de sus pantalones, como en estos instantes.

Bufó ante su situación, no podía evitar sentirse excitado por su presencia. Incluso ya se cansaba de siempre darle la debida atención a su dureza imaginando indecentemente que Kagome era la que le generaba tales sensaciones. Debía frenar esto de cualquier forma y esperaba que su amiga no se lo tomara mal.

La susodicha se sintió intimidada por la intensa mirada dorada, ladeó su rostro y su ceño se frunció al no entender la razón.

—¿Qué tanto me ves? ¿Tengo algo raro en mi rostro? — inquirió bruscamente.

Inuyasha quiso reír ante su reacción. Kagome era simplemente... Kagome.

—¡Keh! No es nada y ya deja de refunfuñar. Te van a salir arrugas prematuras — sonrió torcidamente viendo su preocupación ante lo dicho.

—Tonto...

Él siguió riendo sin importarle los despectivos que ella le dirigía. Era jodidamente hermosa hasta cuando se enojaba y su miembro lo sabía a la perfección.

Lo que no esperó fue que ella, con enojo en sus poros, sumergiera su boca en la bocha de helado de fresa. Luego lamió los bordes que se habían derramado por el cucurucho.

"Maldición" — pensó sintiendo otro tirón de su miembro.

Definitivamente, debía acabar con esto.

-.-.-

Inuyasha la acompañó hasta el departamento de la fémina. Ambos llevaron una conversación amena, incluso se podía decir que dejaron en el pasado el suceso de la heladería.

El sol comenzaba a despedirse del día y el cielo se oscureció, dejando ver tenues estrellas en el cielo. Ellos parecieron percatarse de aquello y decidieron despedirse en la entrada del recinto.

—Con esta invitación, puede perdonarte lo ocurrido — mencionó ella con una sonrisa leve.

Inuyasha recargó su peso en el marco de la puerta y observó sus labios carnosos al hablar. Una nueva ola de calor calentó sus venas y deseó poder probar su sabor, mordisquearlos y lamerlos con ansias.

—No puedo más... — declaró de golpe.

Sin esperar que reclamara o cuestionara sobre su determinación, el albino se sumergió en su boca desesperadamente. Recorrió cada espacio permitido y no dudó en introducir su lengua para que participara en la inspección.

Kagome mantenía sus ojos abiertos debido a la impresión. Sus manos se elevaron y sus palmas sintieron el vacío del lugar, las cerró en puño al concentrarse en el ímpetu de su amigo.

Inuyasha se sintió frustrado y la vergüenza reemplazó su impulsividad. La joven no dio indicios de corresponder su beso, ni siquiera percibió su tacto cálido en su rostro o espalda.

Cuando se liberó de aquella unión, pegó su frente contra la suya y sus respiraciones se mezclaron. Ambos sentían el palpitar acelerado de sus corazones.

—Ámame... — declaró con desesperación.

—Inu, yo...

—Por favor, necesito que digas que sientes lo mismo por mi — suplicó para sí mismo.

El silencio reino entre ellos, acentuando más el agudo dolor por el posible rechazo de ella. El albino sintió la opresión en su pecho y quiso marcharse inmediatamente de ahí, la bomba había sido lanzada y su muda respuesta indicaba lo que siempre temió.

Se distanció lentamente del cuerpo femenino, sin levantar su mirada pues no deseaba que sus ojos expresaran su desilusión.

—Ya veo — aclaró su garganta. —Esto es un amor no correspondido. Será mejor que me vaya, no quiero arruinar más las cosas.

Kagome meditó unos segundos su declaración y trató de ser lo más rápida posible ante su huida.

—Espera... — exclamó con angustia. Inuyasha se detuvo y giró su cuerpo con expectación, chocando su mirada con la suya.

No espero más y aceleró sus pasos hacia él, rodeó su cuello y plasmó un intenso beso en su boca. El albino tardó unos segundos hasta corresponder, al fin su intromisión, rodeando su cintura y besarla con más energía.

—¿Entonces, me amas? — inquirió sintiendo la esperanza llenar su cuerpo.

Kagome asintió tímidamente y correspondió otro beso efusivo que su amigo le dedicó. La intensidad y el calor fue demasiado que no tardaron en dirigirse hacia la habitación de la joven para acabar su tortura.

Las ropas volaron de sus cuerpos excitados y la cama fue testigo de todas las acciones indecentes que realizaron. Pocas veces distanciaron sus bocas y sus manos recorrían cada rincón nuevo en sus pieles.

En un momento de valentía, Kagome cambió de posiciones y bajó hasta su sexo enrojecido e hinchado. No tardó en sumergirlo en su boca y jugar con su lengua.

—Joder, Kagome... — exclamó al recordar la escena de ella con el helado. Lamía y succionaba con más intensidad su piel caliente, llevándolo casi hasta el límite.

La tuvo que detener con frustración para volver a dejarla sobre la cama y darles la debida atención a sus partes erógenas. La sintió chillar, gemir y arquear cuando su lengua recorrió todo su sexo húmedo.

Luego se reacomodó sobre ella y hundió su dureza dentro de su interior excitado. Los gemidos y nombres entrecortados acompañaron el acto con desesperación.

—Te amo, Kag — declaró sintiendo el fuego del placer.

—Y yo a ti — respondió buscando sus labios.

Aceleró el ritmo de las embestidas, sintiéndola a ella acompañarlo con movimientos pélvicos, hasta llegar a la cima del clímax con frenesí. Los espasmos golpearon sus cuerpos intensamente y sus corazones latieron al unísono.

Dejaron que el orgasmo haga lo suyo para luego quedar exhaustos sobre el colchón, recuperando el tiempo perdido mediante caricias y besos de amor.

—¿Desde cuándo me amas? — preguntó con curiosidad acariciando la espalda femenina.

—Muy pronto lo descubrirás — acortó la distancia y delineó sus labios con su lengua reanudando el placer en sus venas.

Fin

Palabras: 999


Notas de autor: ¡Hellow bellos! Como me lo pidieron todos, acá les traigo la continuación de hielo, será la ultima parte debido a la escasez de palabras que me quedan, así que disfrútenlo.

No puedo creer que falten pocos drabbles para finalizar el reto. Nunca creí que llegaría tan lejos, todo fue gracias al apoyo de ustedes, son tan hermosos que no muy dejar de agradecerles ;-;

-serena tsukino chiba: Nuestra parejita pudo encontrar una nueva entretención para quitar la tensión del momento, además lo disfrutan a full xD

-I'm Iseul: ¡Gracias a vos por siempre leer, linda! Es que Inuyasha es muy terco para muchas cosas, le cuesta arriesgarse al placer :0. Para mi es un placer siempre leer tus fanfics, actualiza pronto :3

-Ferchis-chan: ¡Lo lamento, bella! Pero te prometo que no abandonaré el reto, hemos llegado tan lejos para dejarlo así como si nada ¿No? Aunque admito que en cierta parte quiero terminar el reto para concentrarme en nuevos proyectos, muy pronto los veras ;D. ¡Cuídate mucho!

-dav herreras: Las ideas de Inuyasha son grandiosas, hasta el estrés del vuelo se les fue xD

¡Nos leemos mañana! Puede ser que les traiga la continuación de Afrodisíaco, me lo pidieron mucho.

¡Los quiero!