Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.
Fanfic participe del Kinktober 2020
Advertencia: Este drabble es la continuación de Afrodisíaco.
Rusa
Sus miradas se conectaron intensamente al punto de ser imposible apartarse. A pesar de la distancia entre sus cuerpos agitados, podían sentir el pesado ambiente a su alrededor.
—Inuyasha, yo... — calló abruptamente sin saber que decir exactamente.
La reacción de Inuyasha era toda una incógnita. Sería imposible decirle cuánto deseaba que la tocara indecentemente y que la besara hasta la locura pues aún tenía dudas sobre los sentimientos del hanyou.
Inuyasha de seguro seguía amando a Kikyo y aquello sería difícil de cambiar. A pesar de sus celos y excesiva protección, no significaba que él sintiera algo romántico por ella. Ni mucho menos algún deseo sexual.
Suspiró resignada de sus pensamientos. De pronto, toda la ola de calor que alborotaba su cuerpo y hormonas se vio reemplazada por un sentimiento opresivo en su pecho.
Sus ojos comenzaban a cristalizarse y su respiración se volvió pesada. Ante esto, el albino sintió pánico de su reacción ¿Qué era aquello que perturbaba tanto a la joven del futuro?
Su impulsividad fue mayor a su control y poco después se percató que estaba a centímetros de su cuerpo. Ella alzó su vista desorientada y se perdió en el fuego ardiente de sus ojos.
Apartando sus pensamientos recriminatorios, se acercó a su rostro y atrapó los labios masculinos, gimiendo de éxtasis al descubrir su sabor. Rodeó su cuello para profundizar la unión bucal, las puntas de sus pies amortiguaban el peso de su cuerpo elevado.
Inuyasha se hallaba sorprendido de su valentía, pero no pudo evitar más, no cuando la lengua de Kagome jugueteó sobre sus colmillos y labios. Decidió enredarla con la suya y tomó salvajemente su esbelta cintura, presionándola contra su dura erección.
Ambos gimieron por el intenso cúmulo de sensaciones que desbordaban sus cuerpos. El calor bajo de sus vientres causaba más placer y deseos de algo que, anteriormente, consideraban imposible.
El albino no aguantó más la tortura de la estorbosa ropa y los efectos de la sopa, la levantó del piso húmedo y, con las piernas femeninas prensadas a su cadera, corrió lejos de la cabaña de la anciana e internarse en el bosque. Necesitaban privacidad para lo siguiente.
En cuestión de segundos llegaron cerca de las raíces del árbol sagrado, desatando toda la pasión que llevaban acumulada desde que se conocieron.
Sus bocas se volvieron a unir desesperadamente e Inuyasha comenzó a recorrer con sus garras cada porción expuestas de piel de ella. Tuvo la precaución de no presionar mucho para evitar lastimarla, pero Kagome imposibilitaba aquello, pues no paraba de ronronear y arquear su cuerpo.
—No te muevas tanto — ordenó entre besos.
—Es que me excita que me toques así, Inuyasha — admitió en sollozos de placer.
—Joder Kagome...
Su autocontrol pasó a segundo plano y dejó que el deseo nublara su raciocinio.
Sus manos tomaron vida propia y se apropiaron de sus pechos cubiertos por una tela medianamente dura.
Quiso apártala, pero no entendía su mecanismo y cuando sus intenciones por desgarrarla se intensificaron, Kagome lo apartó a tiempo.
Ella misma desnudó su torso con gusto y un gruñido ronco se escapó de su garganta al ver aquellos montos de carnes, exhibidos exclusivamente para él. Sin impedimentos, sin estarla espiando a escondidas.
La sonrisa de Kagome se expandió y una traviesa idea surcó su mente.
—¿Te gustan? — tomó sus pechos y los apretó en señal.
Él simplemente asintió y el fuego de sus ojos ardió intensamente, comiéndosela con la vista. La joven se acercó sigilosamente y se paró en puntitas para llegar a su oído.
—¿Los quieres? — su aliento encendió más la libido del hanyou.
—Sabes que si
—Entonces obedece mis órdenes y los tendrás.
Y él no dudó en ningún momento llevarle la contra. Se sentó rápidamente en las raíces del árbol sagrado, tal cual se lo ordenó Kagome y liberó su miembro de la tortuosa y caliente tela roja.
Su miembro se dejó ver erecto y enrojecido de pasión. Sus vellos plateados se asomaron al igual que las marcadas venas. Inuyasha suspiró ante el cambio brusco de su ardiente dureza y la brisa de la noche.
Kagome se aproximó a él y se arrodilló para comenzar a estimular su miembro excitado. Recibió varios gemidos de parte del albino y su cuerpo pedía por más.
Con su maquiavélica idea, guio sus pechos cerca de su sexo y lo aprisionó dentro de ellos. Ambos suspiraron por la calentura de sus pieles.
De pronto, la joven del futuro comenzó un movimiento ascendente y descendente sobre su miembro, recorriendo toda la dureza de Inuyasha.
—¿Qué demonios...? — inquirió abruptamente observando y disfrutando de la escena.
—Tú querías mis pechos ¿verdad? — soltó un jadeo ante la sensibilidad de sus pezones al rozarlos con sus muñecas.
—Pero no de esta manera.
—¿Quieres que pare? Porque tu miembro no dice lo mismo
Y con una sonrisa malévola, aceleró exorbitantemente el ritmo de su movimiento. La rojez se incrementaba y su hinchazón indicaba la próxima culminación.
Inuyasha soltó otro gemido fogoso y no pudo decir nada más. Su mente no formulaba oraciones y su garganta yacía seca luego de tantos jadeos desgargantes. Las sensaciones eran demasiadas y apenas podía mantener el control de su bestia interna.
Bastó unos segundos más para que Inuyasha liberara su semilla blanquecina sobre el rostro y los pechos de la joven. Se aferró a la madera del árbol con sus garras y arqueó su torso ardiente.
De pronto, se sintió satisfecho y entregado a un sentimiento pacifico. Nunca en su vida de desgracias se había sentido así, tan relajado que el cansancio pegaba más fuerte en su cuerpo.
Solo Kagome lograba esas sensaciones en él. Solo con ella podría sentirse feliz y liberado de toda presión.
Con una sonrisa pícara, la tomó en brazos y la sentó a horcajadas. Sus bocas manifestaron una unión desesperante y sus expectativas de más se incrementaron.
Debía agradecer a los efectos de la sopa y a sus sentimientos por Kagome. Sin ella, todo esto no sería posible.
Fin
Palabras: 992
Notas de autor: Acá estoy de vuelta con una nueva disculpa. Realmente quería actualizar ayer pero mi salud me lo impidió, no se asusten porque no fue nada grave. Mi vida está hecha un lio y mi cuerpo se está quejando de ello, ayer casi me desmayo por tener muy baja presión, pero todo salió bien.
Este drabble sería la continuación de Afrodisíaco que tanto me pidieron. Originalmente tenía otra idea en mente con esta palabra, pero me gustó mucho el resultado.
Como siempre, les agradezco todo el amor que le dan a este reto. Muchas gracias a todos los que comentan, leen y los agregan a sus listas. En especial, a mi bella colega I'm Iseul que siempre me dice palabras hermosas. Siempre tan amorosa ella ;-;
Como disculpa de mi atraso, les comento que dentro de un ratito tendrán otro drabble. ¡YES! Habrá doble actualización, así que no se la pierdan.
