Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.
Fanfic participe del Kinktober 2020
Disfraz
El fuerte sonido de la música resonaba dentro del recinto cerrado y el sudor humano calentaba los poros y hormonas de los invitados.
Los efectos del alcohol surtían en cierto albino hallado cerca de la barra. Su objetivo era el mismo; llenar el vaso con más bebida alcohólica cuando este se vaciaba. Podría decir que era lo único que lo divertía de aquella fiesta de disfraces.
Las orejas artificiales comenzaban a molestarle en demasía, pues se apresaban a su cabeza tortuosamente. Incluso la camiseta blanca con la estampa "Este perro busca una dueña" no hacía más que incomodarlo.
¿Por qué demonios había aceptado venir si odiaba Halloween y odiaba los disfraces? De pronto, la respuesta llegó automáticamente y no pudo evitar refunfuñar más.
"Si tan solo no hubiese perdido la apuesta con Miroku no estaría aquí" — pensó mientras observaba cómo el ambiente se volvía más pesado.
Las parejas comenzaron a apegarse indecentemente y muchos solteros buscaron un encuentro ardiente con nuevas presas. Las hormonas revolotearon entre la oscuridad y escasa luz, asqueando aún más al albino.
—Maldito Miroku, huyó como una rata buscando a Sango — susurró bebiendo otro sorbo de whisky.
El líquido quemó levemente su garganta mientras descendía por su esófago, pero aquello no le importó. Es más, se sentía más aliviado en compañía del alcohol que al lado de una fémina escandalosa y atrevida.
Bebió el escaso líquido que yacía en su vaso y cuando volvía su vista al barman, algo captó su atención.
Sus movimientos eran sensuales, guiando su cadera al compás de la música. Su cintura se ondeaba también y todo su cuerpo se le antojó de forma exquisita. Las enormes orejas negras de conejo combinaban en demasía con el vestido estrecho, resaltando aún más sus curvas. Incluso el suave pompón encima de su trasero lo excitó rápidamente.
Dejó el vaso encima de la barra y de forma sigilosa se acercó hacia aquella conejita. Sentía como era atraído por ella como si de un imán se tratase, deseando encajar perfectamente con ella. Esquivó como pudo ciertas parejas en la pista de baile hasta situarse a su espalda.
Sus manos comenzaron a hormiguear deseando sentir el tacto de su pompón negro, pero frenó su acción. Aquello sería muy atrevido y precipitado, pudiéndose ganar una buena bofetada.
Así que, dejó de lado su timidez y decidió moverse al compás de la música. Al menos no parecería un lobo detrás de una presa sabrosa, necesitaba camuflar sus emociones.
Cuando rozó sin querer su trasero contra su intimidad despierta, la sintió tentarse y detener su baile sensual. De pronto, la tuvo a escasos centímetros mirándolo con aquellos orbes chocolates intensamente.
Su corazón dio un vuelco al delinear su elegante e inocente rostro, como también aquellos labios pintados de rojo pasión. Deseaba comérsela entera y sabía que no resistiría su seducción sin intención.
No supo el porqué, pero ambos cuerpos comenzaron a moverse, retomando el lento de la nueva canción. Ella se volteó y ondeó su cadera en círculos, justo sobre la protuberancia excitada de su pantalón. Aguantó la respiración sintiendo como la sensibilidad de su miembro aumentaba con cada roce.
"Joder, cómo sabe moverse" — pensó indecentemente.
Sin esperar más, tomó sus caderas y la presionó más contra él. Ella simplemente rio, entendiendo su intención y no necesitó órdenes para aumentar el roce sobre su dureza.
Las manos de Inuyasha comenzaron a subir por su esbelta cintura. La recorrió de arriba a abajo hasta llegar al inicio de sus axilas y rozar débilmente sus pechos. Un gemido dejó en evidencia el placer que sentía por su tacto y el albino continuó su recorrido.
La conejita volteó precipitadamente y no tardó en abalanzarse sobre su cuerpo, apropiándose de sus labios húmedos. Inuyasha gimió por su impulsividad, pero no dudó en dejarla invadir su cavidad bucal, es más, gustosamente la arrimó contra su cuerpo caliente y respondió con ganas.
Sus lenguas se entrelazaron y recorrieron cada rincón entre sus bocas, mientras los suspiros se colaban de vez en cuando. Las manos de Inuyasha estaban puestas sobre el trasero femenino y lo apretó de forma exquisita, sintiendo su redondeada forma y la carne firme.
La joven desvió sus labios hacia la mandíbula masculina y la delineó para luego dejar marcas indecentes alrededor de la porción de piel. Inuyasha aprovechó para colar sus manos y tocar directamente su trasero. El áspero tacto del encaje y la forma en que se amoldaba lo excitó en demasía.
—Vayamos a un lugar más privado — propuso delirantemente.
—Parece que cierto perrito quiere enterrar su huesito — susurró mientras su mano tocaba su erección sobre la tela. Él gimió sofocado.
—Pensé que la conejita quería comer una rica zanahoria — se excusó con una sonrisa pícara.
—Puede ser. Todo depende del apetito que tenga.
—Podemos comprobarlo ¿No te parece?
No esperó una respuesta verbal, no cuando el juego de palabras incrementó el deseo en sus entrañas. La tomó de su mano y la guio hacia un pasillo oscuro, donde la gente no circulaba de forma constante.
Apoyó su espalda bruscamente contra la pared y se apoderó de sus labios carnosos. Sus manos tomaron vida propia y detalló con efusividad sus curvas exquisitas mientras ella colaba su extremidad y acariciaba su miembro caliente, sin telas de por medio.
Ambos gimieron por las sensaciones candentes y no tardaron en dar rienda suelta al deseo en sus venas. Inuyasha elevó su cuerpo y la obligó a prensar sus piernas desnudas sobre sus caderas.
La penetración fue intensa y llenadora. Solo bastó pocas embestidas para alcanzar el tan anhelado clímax que sus cuerpos exigían luego de tanta seducción. Inuyasha descansó su frente sobre la pared mientras se derramaba y sentía el amase de su miembro. Ella también se dejó llevar mediante espasmos y una humedad intensa en su entrepierna.
—¿Dónde está mi premio? — inquirió traviesamente.
—¿Premio? — su ceño se frunció sin comprender a qué se refería.
—Quiero mi zanahoria...
Y con una sonrisa pícara le indicó el camino hacia su premio. Al parecer esta conejita era insaciable.
Fin
Palabras: 1001
Notas de autor: ¡Hello mis bellos! Como hoy es Halloween, decidí traerles un drabble temático y que mejor que hacerlos mediante un perrito y una conejita xD. Admito que me inspiré de los fanarts de LEN, pero aquellos son más tiernos. Espero les guste.
Ayer estaba muy triste porque ff no me dejaba subir los drabbles. Incluso tenía miedo de que no les haya llegado la notificación, pero por suerte lo pudieron leer ;-;
-serena tsukino chiba: Inuyasha muy valiente parecía hasta que Kagome le enseño el verdadero goce, Miroku diría "Esa es mi muchacha" JAJAJAJA. Gracias por las bellas palabras, vos también cuídate mucho y espero te recuperes pronto.
-Cam-2002: Me alegro de que te haya gustado, linda. Te juro que me tenté cuando lo escribía porque lo sentía tan típico de él, siempre curioso e impulsivo que después debe bancarse las consecuencias. Sin mencionar a las traviesas amigas de Kagome, aunque no me quejo porque tengo amigas iguales :0
-Alessandra Brena Pineda: Que bueno que te haya sacado una risita, me pone muy feliz, bella. Me costó pensar la idea y el contexto, pero todo fluyó cuando lo escribí. Al final, amé el resultado y veo que a ustedes también :3
-dav herreras: Me pone feliz ver que te gustó la continuación. Cuando nuestra Kagome se deja llevar por sus sentimientos y deseos no hay quien la frene xD. Y lo del viagra si, te sorprenderás de la cantidad de personas que experimentan con ello a pesar de lo peligroso que es :0
¡Nos leemos mañana! Veré si puedo traerles los dos drabbles restantes, aunque lloro porque no queda nada para acabar el reto. Como siempre, los adoro y gracias por acompañarme en este fanfic.
