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—Tengo que pedirte un favor muy importante y personal, Saga.
El aludido asintió con deferencia esperando que su emoción no se viese reflejada en sus ojos. No debía lucir demasiado orgulloso ante su nounos, su padrino.
—Me honra con su confianza.
El hombre asintió y recargó su espalda en el amplio respaldo de su silla de piel.
—Hace quince años fui a Grecia a cerrar unos negocios. Negocios que incluían el tráfico de narcóticos en las Cícladas. Son hermosas, ¿sabes? Tanto, que decidí quedarme por varios meses aún después de terminar el trabajo. Fue ahí que conocí a una muchachita —Saga no comentó el hecho de que apenas dos semanas atrás celebró su aniversario de bodas número treinta y cinco—. Era encantadora: divertida, dulce, preciosa y delicada. Su único defecto era que no era muy inteligente, ¿sabes? Todo iba muy bien hasta que sus vecinos comenzaron a hablarle de mí —bufó—. No estaba de acuerdo con el giro del negocio familiar, ¿entiendes? Me dijo que dejara de buscarla y le obedecí; una vez que regresé a Pennsylvania no volví a saber de ella.
Saga frunció levemente el ceño.
—Hasta hace poco, supongo.
Lentamente su nounos le mostró una triste sonrisa.
—Esta mañana me llamó un socio de la isla de Milos. Me dijo que la chica falleció; aparentemente llevaba enferma mucho tiempo. No pregunté de qué —el hombre hizo una larga pausa y por un momento Saga pensó que se arrepentiría de pedir su ayuda—. También me dijo que dejó atrás a un hijo…
—¿Un hijo de quince años? —completó Saga al ver que el hombre no lo hacía.
El hombre asintió.
—El niño no tenía más familia que su madre. Ha quedado solo y alguien tiene que hacerse cargo de él. Quiero que lo traigas aquí; lo mandaré a las mejores escuelas y, si le interesa, puede participar en el negocio.
—¿Y si no?
—Que no lo haga, no me importa —rio roncamente—. Tengo suficientes descendientes legítimos, ¿no te parece?
Saga sonrió comprensivamente a pesar de que odiaba que le recordasen la larga línea de sucesión que había frente a él.
—Mañana mismo volaré a Atenas.
—Bien, bien. Lo dejo todo en tus manos, hijo.
Saga se levantó de su asiento y comenzó a enlistar todo lo que necesitaba para realizar el viaje.
—Gracias y hasta luego, nounos. Lo veré en unos días.
El joven comenzó a caminar hacia la puerta de la oficina, pero fue detenido por su padrino.
—¿Saga?
—¿Sí?
—Confío en que sabrás qué hacer si tienes dificultades.
Saga se alzó de hombros y asintió como si sus palabras fuesen lo más claro del mundo.
—No tenga duda de ello, nounos.
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Comentario de la Autora: Hace muchos años escribí un fic con los gemelos y Milo sobre la mafia griega llamado "Cuestión de Negocios". Disfruté mucho hacerlo, pero al final la cosa no salió del todo como yo hubiese querido. De cierta forma, esta historia la hice para quitarme la espinita que se me quedó. Solo que esta quedó como un SagaxMilo y no con Kanon. Kanon no está en este universo por motivos misteriosos. Quizá lo secuestró un ovni o algo así. No lo he decidido. Sea como sea, espero la disfruten.
Entrega para el MiloShipFest con el prompt: Mafia. Para más info del evento, ver: miloshipfest punto tumblr punto com / post / 629796310481027072 / miloshipfest-2020-reglas-y-prompts
