Disclaimer: Los personajes de esta serie de Drabbles les pertenecen a la Mangaka Rumiko Takahashi, en cambio la trama salió exclusivamente de mi mente loca e inspirativa. No se aceptan copias/plagio del mismo.

Fanfic participe del Kinktober 2020


Sexo de reconciliación


Sus orbes chocolates no dejaban de observar el reflejo que el agua le brindaba. Su desordenado flequillo abarcaba gran parte de su rostro, las mejillas sonrosadas destacaban la palidez de su piel y sus ojos, aquellos que ahora se encontraban hinchados y humedecidos.

Las pestañas se encontraban pegadas con la resequedad del reciente líquido salino y el rastro de las lágrimas dejaba al descubierto su atormentado corazón.

«La guardiana de la perla era muy hermosa, con esa piel de porcelana y un cabello largo y amarrado. Siempre con un porte noble

«Kikyo era una sacerdotisa poderosa y temida por muchos demonios que deseaban apoderarse de la perla. Esperemos que su sucesora sea igual de fuerte.»

Todas las voces de los aldeanos se repetían en su mente sin poder frenar sus comentarios, oprimiendo más su pecho en una lenta angustia. Muchas veces se cuestionó en silencio si ella realmente era la sombra de Kikyo, el primer amor de su compañero. Incluso aquel delicado tema fue indicio de demasiadas peleas con Inuyasha y aunque él siempre negaba tales palabras, la duda la carcomía por dentro.

¿Realmente se parecía a Kikyo?

Sus ojos se volvieron a cristalizar y deseó arrancar esa opresión en su corazón. Aunque se debatiera mentalmente y llegara a la misma conclusión, no era suficiente. Ella juraba no ser la sombra de Kikyo, pero todos a su alrededor la percibían como tal.

Hasta el mismo Nenokubi la confundió hace unos días con dicha sacerdotisa, exigiendo la Perla de Shikon. Una perla que hace 3 años y algunos meses era inexistente. Recordaba el odio y la frustración que sintió en esos momentos, se juraba haber dejado en el pasado las comparaciones con Kikyo, pero aquello era imposible.

Incluso Inuyasha se dignó a ocultarle la existencia de Nenokubi y su relación con su primer amor. Sabía que lo hacía para protegerla, pues él también estaba hastiado de las comparaciones. Pero no pudo evitar decepcionada, deseaba que Inuyasha tuviera más confianza con ella.

Comenzó a prestarle más atención al agua frente suyo y abrió estrepitosamente sus ojos. No sabía si su mente le estaba jugando una mala pasada, pero juraba ver el reflejo de la sacerdotisa fallecida en vez del suyo.

«Kikyo fue una sacerdotisa muy querida en la aldea

«Kikyo fue la mujer que más amo Inuyasha.»

«Kikyo. Dame la Perla de Shikon.»

«Kikyo»

—Yo... yo no soy Kikyo... — aclaró al aire, convenciéndose de manera exasperante.

—No lo eres.

Una voz ronca hizo presencia a su alrededor, reconocería ese timbre de voz, aunque se encuentre a kilómetros de distancia. Estaba tan distraída y metida en sus pensamientos y no percibió claramente la presencia del hanyou.

El viento meció su melena azabache y el agua comenzó a ondear, distorsionando su reflejo en ella. Ahora volvía a ser ver su reflejo, sus mejillas seguían sonrojadas y el camino de sus lágrimas anunciaban el sentir de su tormento.

—Inuyasha... yo... — humedeció su garganta tratando de hallar la forma de explicarle a su compañero. Él no descansaría hasta sacarle la explicación de su estado de ánimo.

—Kagome ¿Qué te ocurre? — inquirió con suavidad.

Desde hace unos días, su compañera se comportaba de manera esquiva y desolada cuando estaba cerca de ella. Aunque sonreía a menudo por los comentarios de sus amigos, no era una sonrisa verdadera. Sus comisuras apenan se movían y el brillo de sus ojos opacaba la mentira que llevaba. Incluso se ha negado varías veces o ha mostrado desinterés cuando él buscaba ir más allá de las caricias y besos.

Definitivamente, algo le ocurría a Kagome y él estaba dispuesto a averiguarlo.

La joven sacerdotisa anunció hace unas horas que se dirigía al río a asearse. El albino simplemente asintió ante lo dicho y dirigió su mirada a los pasos rápidos que ella daba. Aunque le mintiera con excusas absurdas, él sabía que algo atormentaba el corazón de Kagome. No por algo podía distinguir de forma tenue el aroma salino, característico de sus lágrimas. Un aroma que odiaba al igual que el metálico de su sangre.

Al ver que los minutos de convertían en horas, su preocupación inundó su pecho y no puso retenciones cuando su cuerpo se dirigió voluntariamente hacia ella. El aroma de su compañera aún se percibía y fue fácil hallarla.

Luego de varios brincos por el césped silvestre, sus ojos dorados distinguieron una figura cerca de la orilla del río. Amortiguó la caída, reflexionando sus rodillas y se posó a su espalda.

Kagome se encontraba tan debatida en sus pensamientos que no escuchó cuando la nombró suavemente. Estuvo a punto de tocar su hombro cuando brotó de la boca femenina una frase que lo heló.

«Yo... yo no soy Kikyo...»

De pronto, comprendió todo. Al parecer su compañera seguía debatiéndose y torturándose con aquel tema absurdo. Obviamente que ambas eran distintas y le frustraba que ella no comprendiera y terminara sintiéndose inferior.

"Keh! Perra tonta ¿Cuándo entenderás lo fuerte y especial que eres?" — pensó antes de contestarle.

Kagome tardó unos segundos en voltearse y enfrentar su mirada intensa. El silencio volvió a reinar y solo la brisa suave estremecía sus cuerpos.

—Inuyasha, tú... ¿tú extrañas a Kikyo? — la pregunta salió de sopetón de sus labios. Ni siquiera se percató de ella hasta ver el cambio brusco en el semblante del hanyou.

—¿Pero qué demonios dices? — quiso ser delicado con su respuesta, pero no comprendía el porqué de la pregunta. —¿Qué caso tiene discutir sobre lo mismo?

—Entiendo... — suspiró ladeando su rostro. —Creí por un momento que yo no era un reemplazo de ella, pero veo que estoy equivocada.

—¿Acaso te estás escuchando? ¿Qué demonios te ocurre, Kagome? — acortó la poca distancia y la tomó de los hombros. La susodicha se sobresaltó y volvió a mirarlo. —Desde la batalla contra Nenokubi estás rara. Apenas te atreves a mirarme, desprecias mi cariño y ahora sales con esto ¿Tan poca confianza tienes?

—¡Si! — admitió entre gritos y lágrimas. —¡Estoy cansada de que siempre me comparen con ella! Yo sé que ella fue una sacerdotisa fuerte y es admirada por muchos, pero ¿Qué yo sea el reemplazo de ella?... no lo tolero.

—Tú no eres el reemplazo de nadie ¿Acaso olvidas que juntos derrotamos a Naraku? — sentía la furia desbordar su cuerpo, pero debía calmarse. —Kagome, tú eres muy fuerte y valiente. Nunca te rendiste en ninguna batalla, estuviste para mí en todo momento. Curaste las heridas de mi cuerpo y mi corazón.

Los ojos chocolates se conectaron con los dorados de Inuyasha y su corazón comenzó a agitarse. De pronto, una calidez llenó el vacío que sentía por días. El hanyou suavizó su agarre y deseó poder trasmitirle todo su amor por medio de sus palabras.

—Yo... yo esperé por ti tres años. Siempre iba al pozo con la esperanza de poder reencontrarme contigo. Ahora que te tengo, no pienso dejarte ir. Te amo y es lo que importa. Kikyo fue mi pasado, pero tú eres mi presente y mi futuro.

—Inuyasha... — la conmoción que sintió por sus palabras esfumó el enojo reciente. No podía amar más a su hanyou.

Sus bocas se encontraron febrilmente por la carga de emociones vividas. Las lenguas participaron y recorrieron la cavidad bucal del otro con ansias. Acercaron lo más que podían sus cuerpos, ahora calientes, y buscaron expresar todo su sentir mediante caricias fogosas y un deseo que comenzaba a yacer en sus entrañas.

—Ámame... — susurró Kagome cuando Inuyasha arrasó con besos húmedos su cuello.

No esperaron estar bajo la tibieza y suavidad del futón, de pronto sentían que el haori de Inuyasha amortiguaría perfectamente la pasión de sus cuerpos. Ambos se recostaron sobre la tela y comenzaron a desnudarse en busca del tacto caliente de sus pieles.

El hanyou se concentró en sus pechos voluptuosos, rozando su húmeda lengua con las aureolas y los pezones erectos. Los succionó y mordió a su gusto, desprendiendo de ella tenues gemidos. Luego, su mano siguió camino abajo y rozó con pasión la suavidad de los pliegues lubricados. Insistió en aquel bulto rosado, acelerando la fricción mientras no desprendía su boca del pezón.

Kagome se sentía mareada por la carga de sensaciones que su amado Inuyasha le proporcionaba. Ya no podía retener los gemidos y suspiros pesados, no después de sentir la yema caliente en su intimidad.

—¡Ahh... Inuyasha! Se siente bien — jadeó con gusto.

Antes de rozar el límite, Inuyasha decidió parar su accionar y desnudó su musculoso cuerpo. Ella se entretuvo con su pecho, dedicándole besos húmedos en cada relieve para luego bajar y hundir su miembro en su cavidad bucal. Él no evitó llevar una de sus manos a las raíces azabaches, dejándole saber el ritmo que necesitaba.

Kagome le proporcionó el placer que anhelaba y repitió su acción, dejándolo al borde del clímax. Terminaron de desnudar sus cuerpos y ella le indicó que se recostara sobre la tela roja.

De pronto, la unión se hizo real. Kagome dejó caer su pelvis sobre el erecto miembro de su compañero y comenzó a balancearse sobre él. El sonido húmedo, el choque de caderas y los gemidos entrecortados de ambos se combinaron con el hablar de los pájaros.

Las manos de Inuyasha se aferraron a la piel caliente femenina y arremetió contra ella, buscando llegar al orgasmo deseado. La visión del vaivén de los pechos y el rostro distorsionado por el placer lo excitaba aún más. Incluso el peso de sus delicadas manos sobre su pecho, buscando soporte para una mayor velocidad en sus movimientos, lo hizo suspirar roncamente y gritar su nombre.

—Kagome... Te amo — admitió en medio del placer.

—Yo también te amo — logró decir entrecortadamente.

Kagome sintió sed de sus besos y no esperó una respuesta. Agarró los hombros masculinos e Inuyasha se enderezó entendiendo el significado. De pronto, lo besó con ferocidad, entrelazando su lengua y aceleró el movimiento pélvico.

El hanyou estrujó sus glúteos y la acercó lo más que podía a sus caderas, ayudándole con las estocadas frenéticas. Ambos llegaron al clímax en medio de besos húmedos, gemidos fuertes y un amor inmenso que rebosaba sus corazones. Inuyasha finalizó su culminación clavando sus filosos colmillos sobre la marca, reclamándola suya nuevamente. Kagome gimió fuerte ante el choque eléctrico y satisfactorio, recorriendo sus terminaciones nerviosas.

Luego de unos segundos, mientras sus respiraciones se acompasaban y el calor de sus cuerpos perdía fuerza, se dejaron llevar por el cansancio y se recostaron sobre el haori húmedo, producto del sudor.

—Espero que te haya quedado claro cuánto te amo — suspiró acariciando la espalda femenina. —Eres única Kagome, nunca serías el reemplazo de nadie.

—Inuyasha... — lo nombró conmocionada de su declaración. —Te amo tanto, soy feliz a tu lado — sus brazos rodearon su cuello y lo abrazó con cariño.

—Yo también, Kagome. Tú eres mi hogar — la besó demostrándole que sus palabras no eran mentira.

La ola de calor reavivó en sus cuerpos y no tardaron en dejarse quemar por el amor y la pasión que sentían. Ninguna palabra sería suficiente para demostrar todos los sentimientos que los embargarán, nada se comparaba a amarse de esa manera.

Fin

Palabras: 1842


Notas de autor: Luego de 5 versiones de este drabble, les juro que me costó la vida porque el contexto siempre era demasiado largo, por fin les traigo el ultimo drabble del reto. Tenía tantas ideas para usar con esta palabra, pero me decidí a hacer uno más apegado al anime y con una temática conocida.

Wenooo… con esto finalizamos el reto Kinktober 2020 (tarde pero seguro xD). La verdad no puedo creer que haya terminado el reto, les juro que varias veces desee abandonarlo porque me sentía insegura o porque no me sentía capaz de escribir tantos drabbles. Pero siento que todo el llanto, la presión y frustración valió la pena, el resultado fue hermoso y me alegra haberlo compartido con ustedes.

Quiero agradecer a todos los que me han acompañado en este reto: a Serena tsukino chiba, I'm Iseul, Zio Takumi, Elyk91, Loreto-chan, Maoth, Eiko Shiro (aun te extraño :c), dav herreras, genesis por siempre comentar en los drabbles. Sus reviews fueron mi mayor motivación para escribir.

Tambien agradezco de corazón a RosasRojas, MaiiTaisho005, ladynoir262626, JessM21, rovi9420, Annaisha-Kaori, A.R Tendo, Diana Nara, Leidy Lee, Guada Pereyra, YU-HIKARURU, chelytahisho500, bluesweet, Flor Perla Correa Solsol, FancyTaishoHigurashi, Cam-2002, Enllik, Rinnu (te juro que aun no me creo que una de mis escritoras favs haya seguido una historia mía. Soy tu gran fan), SritaA, Azucena Osuna1, YouAri Chan, codigo twilight, Ana Sofía Gniggia, Nalu and nashi dragneel, Ana Contreras Rodriguez y dana-sakura kagome. Aunque no hayan dejado un review (o muy pocos) siempre los tengo presentes y me alegra demasiado que lean mis drabbles.

Muchas gracias también a 3 páginas de Facebook que han promocionado no solo este reto sino otros fanfics: Mundo Fanfics R&I (nunca tengo palabras suficientes para agradecer las veces que han compartido mis fanfics), A través del pozo (gracias, bella colega) y Fighting (me alegra demasiado saber que me consideras una de tus escritoras favs)

Ahora me gustaría saber cual drabble o cuales fueron sus favoritos. Les comento que algunos de ellos tendrán una continuación aparte en otro fanfic. Por ejemplo, mi próxima obra tratará la relación profesor/alumna que espero poder publicar el primer capitulo esta semana. También el drabble "Sin ver" tendrá una continuación en una serie de One Shots con lemons y el drabble del cuñado, profundizando la relación de ellos.

Agradezco también a las personitas que me desearon suerte en mi parcial. Les comento que aprobé… ¡WUJUUUUU! Ahora me quedan 4 más, pero así es la vida del universitario :c

Wenooo… esto se hizo muy largo, tanto el drabble como las notas de autor, pero es un regalo para que lo disfruten. Ahora debo terminar algunos fanarts de Inuyasha que tengo atrasados, si desean verlos, en mi perfil se encuentra mi Instagram artístico :0

¡Nos veremos pronto con nuevos proyectos! Espero volver a verlos por allí y seguir interactuando.

¡Los amo!

Aida Koizumi