La expresión de Hermione Fleur nunca la olvidaría, La Mansión frente a ellas era algo de admirar.

La Mansion Delacour era de aproximadamente dos pisos de altura. Por su largo podría decirse que tenía por lo menos la cantidad de once habitaciones o más.

Ella y Fleur estaban en la puerta de entrada.

"No es tan grande una vez que estás dentro." Comento Fleur tratando de restarle importancia al hecho de que vivía en una enorme mansión.

Hermione la miro incredula.

"Estas bromeando, es hermoso este lugar."

"Y eso que no has visto el jardin." Respondio Fleur encogiéndose de hombros.

"Definitivamente debes mostrarmelo."

"Entonces vamos, no hagamos esperar a los demás"

Hermione sintió como la rubia tomaba su mano y la guiaba hacia la puerta.

Al entrar Hermione quedo sin palabras.

Evidentemente era mucho más grande por dentro.

Fleur solo podia sonreir al ver el rostro de su pequeña castaña.

Al saber que la castaña vendría a su hogar borro cualquier evidencia de magia visible en el hogar, incluso a sus elfos domesticos Elrond y Idril. No quería que la castaña se llevara una sorpresa y se asustara.

Si el Ministerio Frances le dio la oportunidad de compartir tiempo con la castaña entonces lo aprovecharía, pero no podría mostrarle nada relacionado con el mundo magico. Por ese motivo había quitado los cuadros magicos. Así a simple vista la mansión parecia ser normal y corriente.

"Que bueno que llagaron, ya casi estará lista la cena."

Su madre llego bajando las escaleras, en sus brazos cargaba a una pesada Gabrielle de tres años.

"Muchas gracias por invitarme a cenar esta noche señora Delacour." Dijo la joven castaña poniendo en practica los modales que le enseñaron sus padres.

"Oh por favor Hermione, solo llamame Apolline, y sabes que eres más que bienvenida a nuestro hogar." Respondio Apolline besando las mejillas de la castaña.

"Ella es más que eso, es parte de la familia ahora." Se escucho una voz al fondo.

Fleur se congelo en su lugar al escuchar la voz de su abuela Béatrice. Hermione se dio cuenta de eso.

Fleur miro como abuela llego al lado de su madre. Béatrice estaba sonriente, como si horas otras no hubiesen discutido.

La castaña miro nerviosa a Fleur esperando que la rubia las presentara.

"¡Si!, Abuela, esta es Hermione Granger, ella y sus padres vinieron aqui hace tres semanas, estan cuidando a la señora Charlotte de su enfermedad."

"¿Enfermedad? No tenía idea de que Charlotte estuviera enferma." Respondio Béatrice con el ceño fruncido.

Fleur también miro con el ceño fruncido a su amiga esperando una respuesta. Era cierto que la señora Charlotte Granger era conocida y querida por el pueblo por sus largos años trabajando para los Delacour, pero muy pocas personas extrañamente sabían sobre su condición. Ella tenía mucha curiosidad por saber que le sucedía en realidad, pero no quería forzar a Hermione a hablar sobre ello.

"Si mi abuela pacede de una grave enfermedad de los huesos, por eso yo y mis padres regresamos del Reino Unido de la cuidad de Londres." Intervino Hermione luciendo nerviosa.

Su abuela la miro con sorpresa.

"Interesante..."

Béatrice se acerco a la castaña invadiendo su espacio personal.

"Dejame verte bien mi niña."

Sin previo aviso la matriarca tomo la barbilla de la castaña y observo con detenimiendo su rostro.

"Muy interesante." Volvio a repetir Béatrice

"¿Qué es interesante?"

Pregunto la castaña con cierto grado de incomodidad en su voz.

La Delacour mayor la ponía nerviosa con su cercanía y esos fríos ojos que eran muy parecidos al hermoso azul cielo de Fleur de cierta manera la incomodaba.

"Nada Hermione, a mi madre siempre le han parecido interesantes los ingleses."

Intervino Apolline mirando a la matriarca y a su hija nerviosamente.

"Esta bien.. supongo."

Respondió Hermione mirándo a Fleur con duda.

En ese momento Fleur dejo salir todo el aire que estaba conteniendo.

Ella solo queria terminar esta cena y entrar a su habitacion a encerrarse con su amiga.

Una vez en la cena Hermione tuvo la oportunidad de conocer al señor Delacour, un hombre frances fornido de cabello castaño de mediana edad llamado Albert.

Según le conto Fleur su padre trabajaba de escritor, por eso estaba la mayor parte del tiempo encerrado en su estudio. Él había escrito o traducido gran parte de los libros de la liberia Delacour.

Al parecer él y su esposa compartían el mismo gusto por los libros. Por suerte su abuela Béatrice no había provocado más momentos incomodos en el transcurso de la cena.

Una vez terminada la cena, Fleur y Hermione subieron hasta la habitacion de la rubia, en el camino Fleur noto que Hermione estaba muy callada.

Lo cual era muy raro ya que desde que era amiga de la castaña, no paraba de hablar, principalmente dandole sermones a Fleur sobre no ser tan pedante y rebelde.

"¿Te sientes bien Mione?"

"Se que talvez mi familia sea un poco refinada, pero no debes sentirte excluida, se que les agradaste."

"No es eso." Respondio Hermione.

"Estaba pensando en lo que dijo tu abuela. ¿En verdad me consideras parte de tu familia?"

"¡Pero porsupuesto que si!." Respondio la rubia algo frustrada de que su castaña no entendiera lo importante que era para ella.

"Pero si solo hace una semanas que nos conocemos Fleur. ¿Como me puedes considerar tan importante, que tengo yo que me hace tan especial para tu familia.?" "Solo soy una comedora de libros que ni siquiera sabe hablar su idioma." Termino de decir la castaña.

En ese momento Fleur quiso gritar a los cuatro vientos que la castaña era su compañera, su alma gemela el futuro amor de su vida. Pero los Granger no lo aceptaría y eso solo complicaría las cosas, además de que sería algo extraño.

"No olvides que yo tambien soy una comedora de libros Mione. Y eres muy interesante, por lo menos para mi lo eres." Comentó Fleur derritiéndose al ver el tierno puchero de su amiga.

"Tambien recuerda que eres una ternurita." Dijo con una sonrisa burlona.

"pero..."

"Nada de peros Granger, ahora entremos a mi habitacion, te enseñare algo que te dejara sin palabras."

Una vez dentro del cuarto de Fleur lo primero que Hermione vio fue la enorme cama, con mantas color lila, una alfombra de color gris que cubría todo el piso de la habitación, a un rincon estaba un gran espejo de cuerpo entero. Luego en en una esquina se encontraba un gran estante repleto de libros. Eso no podía faltar penso la castaña. Pero habia algo en particular que llamo su atención

Cubierto con una manta celeste estaba un bulto, parecía un mueble, pero no estaba segura en realidad.

"Bienvenida al pequeño refugio de la heredera de los Delacour."

"Es acogedor." Respondio la castaña tratando de parecer desinteresada.

"Muchas gracias señorita Granger, pero no la traje aquí solo a ver mi hermosa habitacion."

Hermione rodo los ojos al escuchar el tono presumido de Fleur al decir esto.

Dirigiéndose hasta llegar a las mantas blancas Fleur las removió dejando a la vista un gran piano de color negro junto con un pequeño asiento del mismo color.

Sus teclas sobresalían de entre la oscura madera.

Hermione movio sus dedos ansiosa. Era hermoso.

Ya sentía que esas teclas la estaban llamando.

"¿Es increible Fleur, es tuyo?"

"Por favor enseñame a tocar, te prometo que aprendere rapido."

Hermione se acerco al piano siendo seguida por la atenta mirada de Fleur la cual sintió inmediatamente como la veela le dijo que complaciera a la castaña.

Hermione toco el borde del piano pasando sus palidos dedos sobre la oscura madera.

"Mis padres me lo regalaron en mi cumpleaños numero ocho, desde entonces he tenido maestros que han enseñado a to..."

Fleur se sobresaltado cuando Hermione toco varias teclas al azar provocando una sintonía no muy agradabable.

"Lo siento." Dijo avergonzada la castaña, realmente había creído que podría tocar bien al improvisar.

"Si yo creo que sera mejor que primero te de algunas lecciones antes de tocar algo." Dijo la rubia guiñandole el ojo.

La ultima media Hermione y Fleur estubieron practicando alrededor del piano. Fluer le explico detallamente como se nombraba cada tecla, y que sintonía provocaba. Desafortunadamente la castaña no era una prodigio del piano.

"No puede ser."

Exclamo la castaña frustrada mirando con rencor las teclas.

"Tranquilizate, ya aprenderas, no todos aprenden a la primera Mione."

"Si es solo que siempre puedo hacer las cosas a la primera, no entiendo porqué no puedo hacer esto."

Fleur miro la pequeña rabieta que estaba protagonizando su compañera. Ni siquiera enojada dejaba de ser tan adorable.

"Por eso continuaremos practicando mañana."

"¡Pero Fleur!"

"¿Que te dije de los peros, pequeña Granger?"

Antes de que la castaña pudiera volver a reclamar tocaron la puerta sobresaltando a las chicas.

"Supongo que ya llegaron tus padres a recogerte."

"Si ya escuche." Respondió la castaña gruñendo.

Mientras Hermione recogía sus pertenencias y las guardaba en su pequeña mochila, Fleur camino a abrirle la puerta.

Al abrir, Fleur palidecio al ver a Elrond, su elfo domestico.

Que demonios, se suponía que les dio la noche libre a los elfos de la mansion, ella hablo personalmente con cada uno de ellos para asegurarse de que no se dieran errores.

Se suponía que esta sería una noche muggle junto a su compañera de toda la vida. ¿Que fue lo que salio mal?

"¡Elrond, que demonios! ¿que haces aqui?"

Pregunto la rubia en su idioma frances mirando rapidamente sobre su hombro para observar que la castaña seguía guardando sus cosas lentamente.

"Usted me llamo Señorita Delacour, ¿En que puedo servirle?"

"¿Quien es Fluer? ¿llegaron por mi?"

La castaña se estaba acercando a su lado.

"¡No!"

Hermione dejo de acercarse y la miro con los ojos muy abiertos sorprendida de que la rubia gritara. Nunca habia visto a Fleur tan alterada.

Fleur al ser conciente haber elevado la voz a su castaña amiga trato de redimirse.

"Quiero decir... que sigas practicando ya regreso." Fleur salio de la habitacion cerrando la puerta fuertemente dejando atras a una castaña aturdida.

Al salir miro a Alrond que vestía con un pequeño traje color blanco, todos los elfos de la familia solían vestir asi cuando estaban de servicio, en su mano llevaba un pequeño pañuelo, su postura siempre firme miraba a Fleur atentamente esperando ordenes.

"¿Que quieres decir con que yo te he llamado?"

El estado alterado de Fleur empezo a asustar al elfo domestico.

"Que usted me mando a llamar señorita Delacour."

"¿Qué? No, porsupesto que no Alrond, no te he llamado, tengo a una muggle en mi habitacion, no puede verte."

Alrond ahora si que estaba asustado, la heredera Delacour estaba realmente furiosa.

"Mis disculpas señorita Delacour, Alrond solo estaba siguiendo ordenes." Suplico él elfo arrodillandose ante ella.

"¿Ordenes? ¿Ordenes de quien Alrond?" "¿Quién te ha enviado?"

Alrond se quedo callado mirando a su ama, no sabía si se metería en problemas al revelar la identidad de la persona que lo envío.

"¡Alrond! ¿Quien te envio?"

Volvio a repetir Fleur enojandose cada vez más al ver la falta de respuesta.

No quería desquitarse con su elfo, ella nunca maltrataria a un elfo indefenso, pero necesitaba saber quien lo envío.

La persona que que envío a Alrond sabía que Hermione estaba con ella y también sabría que la castaña era muggle por lo tanto alguien de la familia lo envío, alguien que claramente queria romper las reglas.

"¡Alrond!"

"Fue la señorita Mélodie ama Fleur."

"¡Qué!"

Los ojos de Fleur se volvieron ligeramente rojos.

"Ella me envió a buscarla. Me dijo que me apareciera en su habitación pero Alrond sabe muy bien que a la ama Fleur no le gusta que invadan su privacidad, por eso toque a su puerta."

Dijo Alrond que parecía que en cualquier momento lloraria.

"¿Mélodie te envio?"

Fleur sintio un malestar en el estomago al escuchar el nombre de su prima. No lo podia creer.

"Ella me dijo que la ama Fleur necesitaba con urgencia a Alrond, y Alrond no quería fallarle a la ama Delacour, perdóneme si he cometido un error señorita Fleur. Alrond ya no cometera más errores."

Alrond abrazo la pierna de la rubia en un intento desesperado de remediar las cosas.

"Descuida Alrond, estabas cumpliendo ordenes así que puedes irte."

"¿En verdad?"

"Si en verdad ahora vete, no puedo dejar que Hermione te descubra."

"Gracias, gracias ama Fleur no se arrepentirá." Lloro Alrond.

"Vete" ordeno Fleur nerviosa de que Hermione los escuchara.

Con un chasquido Alrond desaparecio rapidamente.

Fleur se quedo mirando el espacio vacio donde habia estado Alrond.

No podía creer que su prima hiciera esto. Melodie era su prima, formaba parte del clan Delacour por lo tanto también tenía sangre veela, era un cuarto veela igual que ella, y era unos meses menor, habían crecido juntas todos estos años. Mélodie siempre fue muy unida a ella, siempre compartian los mismo gustos y las mismas esperiencias al ser las dos veelas. Pero desde que hace un tiempo, desde que conoció a Hermione no visitaba a su prima ultimamente.

"Porque lo hiciste Mélodie"

"¿Fleur?"

Fleur escucho a la castaña detras de la puerta.

"¿Hermione?"

"¿Ya puedo salir? Vi el auto de mis padres afuera."


Al Llegar a casa lo primero que quería hacer Hermione era dormir, siendo una noche muy agotadora para la pequeña castaña, no quería que nadie se interpusiera entre su cama y ella.

Hermione vio a su padre abrir la puerta, permitiendo que su madre y ella entraran primero.

Lo primero que vio al llegar a la sala fue a su abuela Charlotte sentada en el sofa.

Su abuela parecia nerviosa hasta cierto punto en que su taza de té entre sus manos temblara.

"¿Mamá?"

"¿Que sucede te sientes mal?" Su padre intervino preocupado.

Él siempre estubo al pendiente de su abuela estas semanas, le preocupaba la salud de su madre, siempre estaba dispuesto a ayudarla, pero curiosamente Charlotte nunca necesitaba su ayuda.

"En realidad no cariño, es solo que necesito hablar con ustedes sobre algo."

El tono de voz de su abuela era nervioso. Eso solo desperto la curiosidad de sus padres y ella.

"Que pasa Charlotte, sabes que puedes contar con nosotros." Dijo la señora Granger.

"Es solo que me he dado cuenta que ultimamente no les ha ido muy bien en el negoció de la clinica dental aquí en el pueblo."

El señor Granger la miro con el ceño fruncido.

"Y no puedo evitar pensar que es mi culpa." Termino de decir Charlotte.

Hermione se quedo callada en su asiento mirando como su abuela hablaba.

"Tonterias mamá esto no es tu culpa, si es cierto talvez no hemos tenido mucho exito en el consultario pero eso no importa mientras te podamos cuidar a ti."

Su padre tomaba la mano de su abuela, en un intento de consuelo.

"Es solo que no hace falta que me cuides querido."

Los Granger miraron confundidos a Charlotte.

"¿Qué quieres decir abuela Charlotte?" Ya habia despertado la curiosidad de Hermione

"Mi niña, yo nunca estuve enferma." Dijo descaradamente Charlotte.