Decir que Fleur Delacour estaba furiosa era decir poco.

Estaba que explotaba en ira, sí su hermana Gabi le volviera a pedir que vinieran a este lugar lo pensaría más de dos veces, en especial si tenía que volver a ser guía.

Su mal humor se debía a lo que sucedió hace tan sólo unos minutos.

Guiar a la familia Berlusconi no había sido una experiencia agradable, ya sabía que algo saldría mal por su herencia veela, pero fue peor de lo que se imaginó.

La familia italiana estaba conformada por siete integrantes, una pareja y sus cinco hijos que para su desgracia todos eran hombres, eso sólo hizo su trabajo más difícil.

Al estar en su punto de encuentro en la frontera de italiana, espero a la familia lista con el traslador en mano, una vieja bota.

Se había vestido bien para la ocasión o eso le había dicho Mishell.

Estaba usando unas botas negras, unos jeans de color negro gastados, una camisa gris y una chaqueta color marrón con capucha, según dijo su amiga morena así se vería como toda una agente del Ministerio y impondría respeto.

Si como no.

Sólo eran ropas muggles que encontraron en el sótano de la librería.

A veces no entendía porque siempre escuchaba a Mishell.

Eso sólo serviría para atraer más la mirada de los chicos hormonales.

Y así sucedió.

Al llegar la familia italiana lo primero que Fleur pudo notar fue como el señor Berlusconi no le quitaba la mirada de encima en especial de su escote.

Saber esto sólo le hizo que se le devolviera el estómago de asco.

El señor Berlusconi era un hombre de contesturá gruesa, obeso muy obeso a opinión de Fleur.

Tenía una barba toda sucia y a como pudo notar tenía restros de comida pegada en ella, su rostro estaba pintado con los colores caracteristicos de Bulgaria.

La mujer a su lado en todo el camino no dejo de mirarla con enfado, talvez por lo celos al ver que su marido no dejaba de mirarla descaradamente, era de contestura delgada, tenía el cabello largo castaño y ya parecía de mediana edad.

Al igual que su marido tenía el rostro pintado para apoyar a los búlgaros.

Detrás de ellos estaba sus cinco desagradables hijos, cuatro de ellos apenas venían comenzando la pubertad, el que le preocupaba era el hijo mayor que no le quitaba los ojos de encima, y enviandole una sonrisa según pensaba él seductora mostrando sus dientes amarillos.

Era un chico desagradable al igual que su padre.

En todo momento Fleur les dirigió una sonrisa forzada tratando de parecer profesional.

Al instante de tocar el traslador en forma de bota, les dijo a la familia que hicieran un círculo alrededor, lo cual fue un verdadero desafío ya que la señora Berlusconi se negó a tocar según dijo ella, una cosa tan maloliente y usada, exigió que se le trajera un traslador de mayor clase para su nivel o algo así.

Despues de una larga discusión por parte de las dos mujeres, Fleur logró convencer a la señora al asegurarle que se le daría un reembolso por las molestias del traslador.

En está familia son unos estafadores, pensó para si misma la rubia.

Luego al momento de tocar el traslador sintió como el hijo mayor ponía su mano encima de la suya.

Fleur vio esto con horror.

Su veela gruño enormemente al ver el atrevimiento del chico.

Y lo que siguió después sólo lo empeoró.

Al tener sus manos juntas la rubia no pudo separarse para aterrizar correctamente, lo que dio como resultado que el asqueroso chico aterrizará sobre ella.

Pero lo que colmó su paciencia fue sentir un bulto entre las piernas del chico que estaba encima de ella.

Eso la enfureció y la asqueó de gran manera.

Con una fuerte patada, más fuerte de lo necesario lo mando a volar lejos de ella.

Y lo peor es que el chico ni siquiera tuvo la decencia de disculparse.

Después de una larga caminata a través del campamento Fleur guió a la familia a su carpa asignada.

Todo el tiempo sintió la mirada de los seis hombres sobre ella, su veela ya estaba empezando a inquietarse.

Después de despedirse y desearles una buena velada esa noche salió lo más rápido posible del lugar, sólo le quedaban pocos minutos para ir por el próximo traslador y recoger a las otras familias, por suerte estas viajarian juntas, eso aría su trabajo más rápido.

Al momento de salir de la carpa de los Berlusconi sintió como alguien tomaba su mano fuertemente.

Al voltear sintió como su mal humor volvía, era el hijo mayor de los Berlusconi.

El muy descarado se presentó como un tal Marcus y le pidió una cita para esa noche después del partido en su carpa.

Fleur respiró profundamente y conto hasta tres, sabía que no era culpa del chico, la esclavitud que daba su veela sobre el chico hacía que no pensará en realidad.

Después de un desagradable rechazó vio como el chico en un intentó desesperado por convencerla intentó robarle un beso.

Después de eso lo único que recuerda fue la fuerte patada que le dio en la entrepierna al chico, y salía corriendo antes de que la familia se enterara, nisiquiera recordaba el nombre del chico.

Y lo más desagradable es que tendría que verlo más tarde, era parte de lo que el señor Barty Crouch le había encargado, brindarles protección.

Y ahora aquí estaba, en medio de un bosque en alguna parte del Reino Unido esperando a las dos atrasadas familias.

El traslador estaba ubicado a una corta distancia en una colina.

Si no se daban prisa no lograrían tomarlo a tiempo y ella se vería en la tediosa tarea de conseguir otro traslador.

Y su mal humor no estaba mejorando las cosas.

Nada lograría mejorar su mal humor en especial sabiendo que tendría que estar huyendo de ese extraño chico italiano.

No sabía que le esperaría con estas dos familias pero esperaba que por lo menos supieran comportarse.

Se sentó en un tronco cercano y esperó.


La madrugadora caminata no era favorecida por Ron y Harry, podía ver como sus amigos estaban medio sonámbulos, eso la hizo rodar los ojos.

De reojo vio como Ginny disimuladamente miraba a un despistado Harry.

Sabía que su amiga se sentía fuertemente atraída hacía el niño que vivió, y le gustaba molestarla con eso.

Oye Ginny creo que tienes un poco de baba saliendo por aquí.

Dijo con una sonrisa burlona al ver el fuerte sonrojo de su amiga.

¿Qué, donde?

Una despistada Ginny tocará su cara.

Al caer en cuenta de la risa de la castaña la golpeó fuertemente en el hombro.

¡Auch oye eso duele!

Eso te pasa por burlarte.

Ginny le dirigió una sonrisa avergonzada.

Lo siento pero eres muy obvia Ginny.

Ginny la miró ofendida.

Tu no puedes decir nada Granger tu miras de igual manera a Ron, aunque creo que es asqueroso si me lo preguntas.

¿Qué?

¡Oye eso no es cierto!

El tono rosa en el rostro de la castaña hizo confirmar lo que dijo Ginny.

Por favor Hermione he visto como miras a mi hermano, se que puedes admitir que te gusta aunque sea sólo un poco.

Shhh, no hables tan fuerte que los chicos podrían escucharte.

Una avergonzada Hermione miraba sobre su hombro para ver que tan lejos se encontraban los chicos.

No se porque no se lo dices.

Le respondió Ginny al ver la reacción de su amiga.

Por la misma razón por la que tu no se lo dices a Harry.

Y además sabes que Ron tiene tanta sensibilidad como una roca, no es alguien romántico.

Ambas chicas se miraron y soltaron una fuerte risa.

No me puedo imaginar a Ron siendo romántico, que tipo de regaló de aniversario podría darte, una roca?

Ambas volvieron a estallar en risa.

Ginny no seas mala.

A una distancia alejada un confuso Ron las miraba.

De que estarán hablando esas dos.

Harry se encogió de hombros sonriendo, le gustaba ver a su mejor amiga riendo después de unos meses tan duros.

¡Chicos ya casi llegamos!

La fuerte voz del señor Weasley se escuchaba adelante.

¡Amos, mi amigo!

Un hombre de mediana edad con unas pequeñas gafas y un enorme equipaje sobre su espalda los esperaba con una gran sonrisa.

¡Arthur!

Llegas tarde mi amigo.

Lo siento Amos pero hubieron algunos que se quedaron dormidos.

Comentó el señor Weasley mientras miraba a unos ceñudos Harry y Ron.

Descuida Arthur estoy seguro de que nuestra guía seguirá esperandonos.

Eso espero Amos.

Chicos este es Amos Diggory trabajo conmigo en el Ministerio.

En ese instante un apuesto muchacho apareció de entre las ramas.

Ginny volvió a mirar a Hermione lista para vengarse.

Mira eso Hermione, es apuesto igual que Ron no crees.

Una burlona pelirroja golpeaba suavemente su hombro.

Ya cállate Ginny, susurró la castaña.

A decir verdad Hermione si lo considera guapo pero no lo suficiente para llamar su atención o para hacerla olvidar a la hermosa rubia que aparecía regularmente en sus sueños.

Tu debes ser Cedric, es un gusto conocerte muchacho.

Igualmente señor, respondió Cedric con una tímida sonrisa.

¡Bueno que esperamos chicos, vamos se nos agota el tiempo!

El señor Diggory comenzó a caminar a un paso rápido seguido de Arthur.

¿Y por cierto que tipo de broma le jugarán tus hermano al guía del Ministerio?

Pregunto en voz baja cerca de Ginny, mirando al carismático par de gemelos que caminaba delante de ellas susurrando entre ellos.

Debido a su gran audición canina pudo escuchar como hablaban sobre una pastilla.

Nunca había estado de acuerdo con las típicas bromas pesadas de los gemelos, en especialmente si era contra alguien del Ministerio, la familia Weasley se podría meter en grandes problemas si el guía asignado se enteraba de la broma de los gemelos.

Ginny se acercó mirando a su padre que estaba distraído hablando con Amos.

Según escuche es algo llamado pastillas vomitivas.

Hermione miró sorprendida a la pelirroja.

¿Para que crearían algo asi?

La respuesta a esa pregunta es muy sencillo Granger.

Hermione se sobresalto al sentir a ambos gemelos, uno a un lado de ella y el otro al lado de Ginny.

¡En que momento se habían acercado tan rápido!

Estas pastillas son una obra maestra, comentó Fred a su lado izquierdo.

Gracias a ellas lograremos salvar a un montón de pobres niños que no desean asistir a clases, Dijo George a su derecha.

Una sola de estas, dijo mostrando en su mano una pequeña pastilla de color anaranjado y violeta.

Y a los segundo vomitara sin parar, una manera muy efectiva de faltar a clases.

Esto no está bien.

Hermione los miró severamente.

Si saben que pueden meter al señor Weasley en problemas con el Ministerio por esto.

Ambos Weasley se escogieron de hombros.

No si no sabe quién le dio la pastilla vomitiva, respondió Fred sonriendo.

Hermione rodo los ojos.

Los gemelos nunca cambiarían.

Ya verás Granger nuestro inventó será tan famoso que hasta tu lo compraras, comentó George guiñandole un ojo.

Jamás compraría algo como eso para faltar a clases, nunca e faltado a una y nunca faltare.

Ya lo veremos Granger.

La sonrisa de los gemelos daba miedo.


Fleur estaba comenzado a perder la poca paciencia que le quedaba.

La familia de magos que esperaba llevaban quince minutos de atraso, si seguían así no lograrían tomar el traslador a tiempo y se vería en la tediosa tarea de conseguir otro.

No sabía porque había aceptado está tarea en primer lugar.

Cierto, por Gabi. recordó como su hermana la arrastró hacía la habitación de su madre a pedirle permiso para que viniera con ella.

Pero también porque necesitaba conseguir el entrenamiento de rompe maldiciones.

Necesitaba el visto bueno del Ministerio para poder conseguirlo.

Sabía que con su cara bonita no lo conseguiría.

Los rompe maldiciones eran extremadamente poderosos y audaces, el Ministerio no veía eso en ella.

Estaban muy equivocados, si tan sólo existiera una manera de demostrarles lo fuerte que era...

De pronto Fleur sintió que le faltaba el aire.

Una extraña sensación recorría su cuerpo.

Sintió como su pulso se elevaba.

Se puso de pie rápidamente asustada.

Sentía como sus instintos veela despertaban, lo cual era muy extraño, no sentía está sensación desde hace años, no desde... Hermione.

Pero no, eso era imposible.

No entendía porque su veela estaba inquieta.

¡Hemos llegado!

Fleur se sobresalto al escuchar una voz a lo lejos.

Al mirar vio como venía un grupo de personas.

Pudo ver a la distancia nueve personas que se acercaban.

Entonces cayó en cuenta de la familia de magos que esperaba por fin había llegado.

Fleur se puso en posición esperando a los dos señores que venían adelante del grupo de adolescentes.

Necesitaba causar una buena impresión a estos señores, dudaba que los Berlusconi hablarán bien de ella con el señor Bartemius Crouch.

Espero nos disculpe nuestra tardanza señorita, esperamos no llegar tan tarde.

Yo soy Amos Diggory y este es mi amigo Arthur Weasley mucho gusto señorita...

Amos estrechó su mano seguido del señor Weasley.

Fleur Delacour, señor Diggory y descuide aún estamos a tiempo.

Fleur rápidamente se presentó sintiendo el fuerte peso de todas las miradas sobre ella.

Amos al escuchar el fuerte acento francés se impresionó.

¡Valla!

No sabía que el Ministerio trabajaba con personas de otros países en especial tan jóvenes.

Antes de que Fleur pudiera responder sintió algo inesperado, su veela estaba ronroneando, algo que era realmente vergonzoso en esta situación, ¿pero por qué ?

¿Hermione te sientes bien?

Al escuchar ese nombre sintió como su cuerpo se congelaba.

Al mirar detrás de los señores vio a una conocida castaña, mirandola con los ojos muy abiertos y en un parecido estado de shock.

Una chica pelirroja estaba mirandola con preocupación.

Fleur sintió como su corazón latía con velocidad, en verdad era Hermione, su Hermione estaba aquí en verdad.

Fleur se quedó petrificada en su lugar.

Definitivamente era ella sólo que mucho más mayor, y más hermosa, sintió como su veela ronroneaba más fuerte al pensar esto.

Ya no quedaba nada de aquella niña pequeña que alguna vez conoció, la chica frente a ella era toda una mujer.

Pero como era posible que su castaña estuviera aquí.

¡Realmente era una bruja!

Justo cuándo sus esperanzas estaban regresando vio como la castaña apartaba su mirada.

Esto la confundió enormemente, luego recordó lo que sucedía, no la había visto en más de seis años, la castaña nunca respondió sus cartas, y ahora actuaba como si no la conociera, algo estaba sucediendo.

¿Señorita Delacour?

Fleur salió de su trance al escuchar la voz del señor Weasley.

¿Disculpe?

Que decía que estos son mis hijos, Fred y George le señaló a unos sospechosos gemelos que le sonreían.

Este otro es Ron y mi hija pequeña Ginny.

Señaló a un pecoso pelirrojo que estaba en un estado perdido, la miraba como embobado.

Ginny le dirigió una pequeña sonrisa.

Y estos son Harry y Hermione son amigos de la familia.

También déjame presentarte a mi muchacho Cedric.

Amos presentó a un apuesto muchacho que al igual que el pelirrojo no le quitaba la mirada de encima.

A veces la esclavitud de la veela afecta más a unos que a otros, pensó para si misma Fleur.

Mucho gusto en conocerlos.

Sonrió forzosamente.

Como es que una persona tan joven puede trabajar para el Ministerio, pregunto un interesado Cedric mirando la insignia que colgaba de la chaqueta de la rubia.

No hay tiempo señor Diggory en otra ocasión les diré, ahora andando.

En realidad no quería hablar de su penoso intentó de volverse rompe maldiciones, además tenía cosas más importantes en las que ocuparse, como en la hermosa castaña que evitaba su mirada.

Comenzando a caminar seguida de los demás Fleur sintió la mirada de la castaña sobre su espalda.


Al momento de llegar al punto de encuentro Hermione se quedó sin aliento, no podía creer lo que nos ojos veían.

Frente a sus ojos estaba una ardiente chica rubia, muy hermosa.

Pero eso no fue lo que la impresionó, sino que a esta chica ya la había visto antes, era la chica que aparecía regularmente en sus sueños eróticos.

Con la boca abierta la castaña la miraba muy sorprendida, la rubia estaba más adelante conversando con el señor Diggory y el señor Weasley.

Pero el escuchar su nombre fue lo que hizo que su corazón se detuviera.

Fleur...

Jamás pensó que volvería a escuchar ese hermoso acento francés en su vida.

Ginny volteó a mirarla con una sonrisa burlona al ver como Hermione no apartaba la mirada de la chica guía.

No te muevas Hermione pero creo que tu también tienes un poco de baba aqui.

Esperando obtener una reacción vergonzosa por parte de su amiga se preocupó al ver que no reaccionaba.

¿Hermione te sientes bien?

El tono preocupado de Ginny fue escuchado por la rubia frente a sus ojos.

Y inmediatamente lo supo, ella en verdad era su Fleur.

Su vieja amiga desaparecida, la que la cuido por tanto tiempo, la que le dio todo el cariño que necesito cuando estuvo triste, la que la defendió de su malvada prima, la misma que le regaló a Crookshanks, y la que escaló por su ventana años atrás.

Al mirarla bien se dio cuenta de lo mucho que había cambiado, evidentemente estaba mucho más hermosa que antes, pero había algo diferente en su mirada, parecía más fría.

Entonces se dio cuenta de la realidad, Hace seis años que no sabía nada de la vida de su vieja amiga, seis años sin responder sus cartas, seis años de constante rechazó por parte de ella.

Y recordó que Fleur no podía saber de su vida, de su estado.

Rápidamente apartó su mirada.

Se sentía mal, no sabía que decirle a la rubia de sus sueños.

Pero si tenía tanto que preguntarle, tanto que quería saber sobre ella, que había sido de su vida todos estos años, por qué nunca respondió sus cartas.

¡Por qué nunca le dijo que era una bruja!

No entendía porque Fleur la había ignorado todos estos años y de un día para otro aparecía mirandola con esos hermosos ojos azules como si no hubiera pasado nada.

No podía creer que Fleur fuera una bruja, ya tenía sus sospechas pero no estaba del todo segura, y sólo verla trabajando para el Ministerio hizo que fuera aún más impactante.

Y si que se veía muy bien con esa chaqueta puesta, Hermione se mordió el labio inconscientemente.

¿Hermione?

Ginny volvió a llamarla preocupada.

¿Que?

¿Que si te sientes bien, te veo un poco pálida, es por la chica guía?

¡No!

No claro que no, estoy bien enserio.

Dijo Hermione mirando a una no muy convencida Ginny.

Escuchó como el chico Cedric le preguntaba a una sería Fleur sobre su temprana edad para trabajar en el Ministerio, y era cierto Fleur sólo tenía diecisiete años, debería estar estudiando, eso despertó la curiosidad de la castaña.

¿En que colegio de magia estudiará?

Todavía se acordaria de su pasado, sus promesas, sus momentos?

Esto sólo la mantenía más nerviosa sabía que no podría ignorar a Fleur por siempre.


Fleur caminaba a paso muy rápido seguida de los demás, entre más rápido llevará a la familia a su destino más rápido tendría tiempo para acorralar a la castaña.

Esperaba que Hermione le diera una razón válida para ignorar sus cartas y desaparecer de su vida.

Necesitaba preguntarle que significaba la rosa que le envió.

Hasta este punto ya sabía que la castaña debía ser de padres muggles, una agradable sorpresa porsupuesto, pero necesitaba saber que ocurrió en esos años que estuvo ausente, necesitaba saber de ella.

Porque quisiera o no Hermione Granger sería suya de cualquier forma, y está vez la edad no sería un impedimento.

Al llegar a la cima de la colina miró atentamente a los demás.

Muy bien sólo les voy a pedir que por favor hagan un círculo alredor de la bota.

¿Una bota?

Un chico de gafas redondas pregunto confundido.

No es sólo una bota Potter.

Fred uno de los gemelos le hablo al chico confundido.

Es un traslador, terminó de decir George.

Fleur se sorprendió al escuchar el apellido del chico, disimuladamente miró la cicatriz en su frente confirmando sus sospechas.

Nunca pensó que Hermione sería amiga del famoso Harry Potter.

Muy bien a la cuenta de tres todos deberán tocar la bota, ¿de acuerdo?

Al esperar que el círculo se formara intencionalmente se acomodó al lado de una Hermione que la ignoraba de gran manera.

Podo sentir como la chica se inquietaba por su cercanía, eso la hizo sonreír.

Bien listos, una, dos, tres...

Se sintió un gran movimiento alrededor como si las tierra se moviera por si sola, todo a su alrededor daba vueltas, podía ver el rostro de todos asustados sin saber que hacer.

¡Bien sueltenla!

Pudo ver como todos los chicos incluyendo a su castaña caían fuertemente en el suelo.

Ella en cambio junto al señor Weasley y ambos Diggory lograron un aterrizaje perfecto.

Al parecer si le olvidó advertirles la manera correcta de aterrizar.

Valla chicos buen aterrizaje, Amos Diggory sonreía radiante a los chicos en el suelo.

Al salir de su aturdimiento Hermione sintió como una figura alta cubría su visión.

Al ver quien que era se congeló en su lugar.

Fleur le dirigía una tierna sonrisa, y le ofrecía su mano para ayudarla a levantarse, eso hizo que se sonrojara.

Déjeme ayudarla señorita Granger.

Dudosa de aceptar Hermione tomo su mano, decir que la corriente eléctrica que sintió en su cuerpo no la asusto sería mentira.

Al tomar la suave mano de su amiga, sintió como si el mundo a su alrededor hubiera desaparecido.

Fleur la miró un a los ojos con determinación.

Tu y yo debemos hablar.