Indicios

El primer indicio fue una mirada, aquellos ojos que seguían su figura por los pasillos de la escuela a través del cristal.

El segundo fue su boca, la cual siempre le dirigía palabras únicamente a su silueta.

El tercero fue su insistencia, nadie tenía la dedicación que él ponía hacia su persona.

El cuarto fue su ingenio, la imaginación que le ponía a cada una de las frases que emitía.

El quinto fue su valor, solo esa dupla era capaz de enfrentar el miedo.

El sexto fueron sus manos, aquellas que se ponían frente a él para protegerlo.

El séptimo fueron sus labios, que se curveaban cuando se veía preso de su atención.

El octavo fue su pluma, que no dejaba de escribirle solo a él.

El noveno fue la diversión, aquella que solo se hacía presente cuando ese par estaba junto.

El décimo fue la ira, aquella que se manifestaba solo cuando él se lastimaba, la explosión instantánea, el sentimiento de que nada valía la pena si es que salían heridos… si Eddie salía herido.

El último fue su llanto... el dolor... la tristeza... la desesperación.

Fue entonces cuando Beberly March descubrió el secreto de Richie.