Resumen: Una vez Señor, siempre Señor…
Las Aventuras del Señor Anterior
Por Queen_of_the_Ruckus
Capítulo 3:
Frankenstein cuelga el teléfono con un bufido. De alguna manera, supone que es algo bueno. Así los niños Nobles se salvarían de su… cuestionable influencia. Pero, por otra parte, la cual era en verdad más representativa de sus sentimientos, maldijo a Gajutel con la fuerza de cien mil almas hirvientes por su decisión de retirarlos. Tener a Seira, Regis o incluso a Rael cerca habría facilitado enormemente sus innumerables tareas. Supone que solo tendrá que contarlo como una perdida y seguir adelante. En realidad, después de todo no había esperado poder contratar a Gajutel como encargado, y sabía que lograr que Raskreia hiciera algo a la luz de la situación hubiera sido peor que inútil. ¿Pero que se le niegue la ayuda de alguno de ellos? Bueno, eso fue doloroso.
—Maldito jubilado inútil —murmura, un poco de chispa se retira de sus ojos mientras se resigna a la situación. Ni siquiera puede encontrar en sí mismo enojo por el desaire hacia su Maestro. Después de todo, era mucho más preciso decir que era un desaire a…
—Oh, ¿estabas conversando con Gajutel K. Landergre? ¿Ese dispositivo imita…?
—¡UAH! —El chillido desgarbado se le escapa por completo. La piel de gallina se desliza por sus brazos como la Lanza Oscura mientras gira en el lugar para encontrar a Raizel merodeando casualmente dentro del santuario cerrado de su propia habitación, con la cabeza en una inclinación inusualmente dramática. La expresión desconocida en el rostro de su Maestro envía un escalofrío por su columna. Ni siquiera está cerca de acostumbrarse a esto. Menos si solo han pasado un par de días.
—Oh, me sorprendi…
—¡TAKEO! —grita martillando cada sílaba individualmente como si fuera una palabra separada, y llevándola a un tono más alto al final.
Cuando el mundo de Frankenstein cambió tan abruptamente, actuó de inmediato para mitigar el caos que de seguro estaba a punto de llover sobre ellos por el… invitado de su Maestro.
Había presentado sus excusas a la facultad y al personal de YeRan (acentuando un poco de su propio poder para suavizar los bordes de sus palabras distraídas) y había puesto a Tao a cargo de la escuela en su ausencia. M-21 fue puesto a cargo de manejar la seguridad de la escuela (con Tao detrás de las cámaras), ya que el lugar era demasiado vulnerable sin que asistieran sus residentes Nobles y su presidente mejorado, bajo un contrato Noble, y fuertemente armado.
Para dar cuenta de la ausencia de su Maestro y los niños Nobles en la escuela, Frankenstein había ideado un falso "estado de emergencia" para cualquier lugar imaginario del que sus estudiantes pensarán que provenían, retirándolos a todos a casa. En general, no estaba muy lejos de la verdad, como lo estaban todas las mejores mentiras. Tao también estaba a cargo de lanzar actualizaciones para las noticias de mierda y una procedencia creíble para la artimaña.
—Tao puede manejarlo. Está diseñado para realizar múltiples tareas. Con toda probabilidad, también está haciendo malabares con un juego de Rol y una o dos telenovelas coreanas.
Takeo estaba a cargo de vigilar a su "Maestro" durante el horario comercial normal y la mayor parte del día, librando a Frankenstein para que realizara experimentos en el laboratorio del sótano como el loco que era. Después de horas el primer turno perteneció a Tao y el segundo a M-21.
Esperaba lograr un gran avance en la restauración de la vida de Raizel durante el período de su ausencia, cuando no había nada cerca para detenerlo. O, al menos, ese había sido el plan. El problema radicaba en la potencia del poder del Señor Anterior, y en el hecho de que no gastaba poder como Raizel.
Según todos los informes, Takeo debería ser el que actualmente está de guardia.
—¿Por qué no vierte ese último pedacito de sí mismo en apuntalar a mi debilitado Maestro? —piensa frustrado.
—Porque la transferencia del alma a la fuerza vital es difícilmente de uno a uno, y porque entonces carecería de capacidad para permitir que mi querido Raizel lamiera sus heridas, como lo estoy haciendo ahora. Esta es una mejor asignación de recursos. Realmente me temo que es solo una astilla. El resto ya se ha convertido —proporciona el Señor sin que se le indique verbalmente. Caminan juntos por el pasillo hacia el salón, el último lugar donde Frankenstein recuerda haber visto a Takeo.
Frankenstein hace una mueca, nada divertido.
—Oh, no dejes que tus bonitas plumas se alboroten. ¡Estoy envuelto alrededor de tu vínculo! Lo he doblado para que no puedas pasar, pero todavía lo estás intentando. Y no estás filtrando mucho. ¿Estás hablando más contigo mismo ahora para llenar el silencio al final? O siempre fuiste tan hablador… ¿Intentando hablar con tu arma, tal vez? ¿Quieres que sustituya a Raizel en su ausencia? ¿Jugar a pretender, aunque solo sea por un tiempo? —le disparo a Frankenstein su mejor actuación de un reservado Raizel pero con matices de seducción, lo que hace que el aura del otro estalle amenazadoramente.
Se ha vuelto cada vez más difícil para Frankenstein controlar por completo a la Lanza Oscura, ya que el tiempo parece haberse ralentizado hasta casi detenerse. Estaba acostumbrado a sentir la más mínima parte de Raizel en lo que parecía ser la base de su cráneo, un talismán siempre presente a través de los tiempos. Era algo así como un mechón de pelo o una fotografía, un recordatorio de lo que algún día le estaría esperando, si resultaba digno. En las noches previas al regreso de su Maestro, se había acurrucado contra él como un niño lo haría con un juguete de peluche, agarrándolo desesperadamente en busca de consuelo.
No estaba vinculado con el Señor Anterior. Su presencia no le parecía aterciopelada. No se sentía tanto como una presencia sino más como una suave esencia. Y ciertamente no lo estaba ayudando a dormir por la noche. Ecos de lo que podría describirse como palabras comenzaban a filtrarse en el fondo del espacio de su cabeza, dejándolo ligeramente saturado a pesar de su sello intacto. Por la noche, cuando intentaba relajarse lo suficiente para soltar sus pensamientos de vigilia, las voces de los condenados se volvían más nítidas.
—No vuelvas a sugerir eso.
El Señor Anterior se ríe suavemente para sí mismo mientras cruzan el umbral hacia el salón, aparentemente indiferente al estado de ánimo de Frankenstein. Takeo yace tendido sobre el lujoso sofá de cuero, con un pequeño destello visible de baba en la tela debajo de sus labios entreabiertos. Su cabello está atado en un intrincado e improbable número de trenzas increíblemente delicadas. Parece que necesitará ayuda profesional para volver a su estado original. Quizás la ayuda de varios profesionales. Su pecho apenas se mueve mientras respira.
—Bonito, ¿no? Parece como si hubieras distribuido tus cualidades de manera uniforme entre tus pequeños melocotones. ¡Es una pena que no pudiera hacer un balance de cuáles se manifiestan en los niños Nobles! Me pregunto qué rasgos podrían encarnar… Conocer tu Belleza, Intelecto e Insolencia ha sido una gran alegría para mí, aunque también espero con ansias ver lo que ha contribuido Raizel… Bueno, conociéndote, todos ellos también tienen un poco de Lucha Mixta. Aún así, sin embargo. ¡Se distribuye uniformemente!
Mientras la voz de Raizel vacila con sus sinuosas afirmaciones y suposiciones sobre Frankenstein y los otros miembros de su casa, Frankenstein cruza la habitación para medir el pulso de Takeo. —La señorita Seira se para como lo hace el Maestro, copia sus movimientos y gestos con mucho cuidado.
—¡Lo hace ahora! Oh, qué dulce. ¿Entonces tu hija adoptiva Noble admira a su padre adoptivo Noble?
—Deja eso —Frankenstein espeta un poco ausente. —¿Cuánto tiempo ha estado inconsciente?
—Oh —Los ojos de Raizel se elevan como para recordar el paso del tiempo—. Bueno, ¿hace cuánto tiempo que nos dejaste?
Con un poco más de ajustes a las responsabilidades y horarios del grupo, las cosas parecían haberse calmado lo suficiente como para que Frankenstein pasara un tiempo serio en su laboratorio, su preocupación por las actividades del Señor Anterior era mínima frente a la condición del alma de su Maestro. Tao había aceptado alegremente la tarea adicional de organizar entretenimiento para el Señor, lo que, a su vez, aparentemente había reducido la inclinación del Señor Anterior a causar daño a sus empleados.
Durante las últimas semanas, se pudo observar a su Maestro viendo películas o programas de televisión, jugando videojuegos o escuchando música como una especie de curso personal acelerado con su guardia de la hora. No es que Frankenstein tuviera mucho deseo de observarlo, ya que las expresiones desconcertadas y francamente señoriales en el rostro de su Maestro, a menudo acompañadas de expresiones lascivas o similares a las de Raizel, le resultaban sumamente molestas, incluso ahora. De vez en cuando, se podía encontrar al trío completo reunido con él en la sala de estar, todos prestando atención absorta a una película u otra. De manera divertida, Frankenstein pensó que esto también era un paso útil y una actividad de vinculación para sus empleados. Sus propios recuerdos se extendían solo por unos pocos años desde que la Unión los manipuló, por lo que la inmersión en la cultura era beneficiosa para todos. Y siempre era bueno fomentar un mayor sentido de camaradería, aunque a Frankenstein no le importaba ahondar demasiado en las opciones de Tao para el grupo. Su Maestro no estaba observando directamente, por lo que era de poca importancia para él.
Con una punzada, Frankenstein sintió la aguda ausencia de sus propias actividades de vinculación con su Maestro. Té. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que sirvió a su Maestro con una ofrenda de té? Era una pregunta retórica, ya que, Frankenstein sabía, hasta el minuto, la cantidad exacta de tiempo que había pasado. Simplemente no quería pensar en eso.
El Señor Anterior no era alguien con quien Frankenstein se hubiera sentido jamás ni remotamente en deuda. Le dolía físicamente pensar en servirlo o reconocerlo de alguna manera. Pero ahora mismo necesitaba algo. Necesitaba el consuelo del ritual, un recordatorio de que su Maestro había regresado a él, que el tiempo que ha pasado con él desde su regreso ha ocurrido verdadera y genuinamente. Tiene miedo de perder el contacto con esta frágil realidad. De perder a Raizel de nuevo, o de no haberlo encontrado nunca en primer lugar. Su amante le susurra al oído sobre la tragedia y la pérdida, y de repente, se encuentra en la necesidad de un descanso.
Se dirige a las calles nocturnas a un ritmo rápido (para un humano) yendo directamente a su tienda local de té favorita. El aire nocturno se siente bien contra su piel y dentro de sus pulmones, y se siente un poco satisfecho de haber logrado encerrarse durante tanto tiempo con su trabajo cuando históricamente se le han prohibido tales acciones.
Como presidente de una escuela con asistentes como Han Shinwoo, Frankenstein está bastante acostumbrado a recibir agradecimientos de jóvenes que podrían interpretarse como "rudos" o "delincuentes" en apariencia. En su experiencia, y con su nivel particular de habilidad, tales individuos no le conciernen en la medida en que no empañen la reputación de su escuela.
En esta noche se encuentra pasando a varios personajes de aspecto rudo, aunque todos parecen los suficientemente deferentes, inclinándose levemente ante él y permitiéndole pasar respetuosamente sin necesidad de alterar su curso.
—Muy cortés —sonríe suavemente para sí mismo.
Para sortear la cuestión de querer servir a su Maestro sin servir al mismo tiempo al Señor Anterior que lo ocupa, el debate interno de Frankenstein ha dado un giro hacia la superposición cuántica, mientras se agarra del último clavo ardiente para hacer las paces consigo mismo. —Ese hombre es y no es mi Maestro. No he observado esa caja sellada en algún tiempo, ¿por qué no seguir como si fuera un desconocido? ¿Cómo si nunca hubiera abierto la caja? Con mucho gusto le serviría a una entidad que sospechaba que era Raizel, entonces, ¿por qué no serviría a esa entidad que es y no es mi Maestro? No es que alguna vez deje a mi Maestro solo en una situación desconocida que involucre un frasco de veneno, porque seguramente no se parece en nada a la situación actual, pero si no puedo decir correctamente que este no es Raizel… Y mi Maestro tiene un sorprendente parecido con un gato en muchos aspectos…
Su columna se pone rígida como si hubiera sido golpeado por una leve descarga eléctrica. —¡Qué blasfemia! Mi Maestro está demasiado por encima de cualquier animal común para justificar tal comparación…
—¿Está bien, señor?
Frankenstein es sacudido de sus desesperados intentos internos de autoengañarse lo suficiente como para mirar a los ojos a lo que parece ser un matón callejero común. Su cabello está peinado con ingenio, y su postura es casi anormalmente recta. Los tatuajes elaborados asoman por los bordes de su ropa.
—Bueno, sí. Estoy bien, gracias por preguntar —Un toque de perplejidad de infiltra en sus rasgos. —Me temo que estoy un poco perdido en mis pensamientos.
—Es bueno oírlo, señor —responde el hombre mucho más joven con seriedad. Él asiente con la cabeza, subiéndose la manga para lucir un tatuaje bastante ingenioso; fresco, brillante y de apariencia nueva. —Por favor, no dude en avisarnos si necesita algo.
Frankenstein lo mira con asombro durante un período de tiempo incómodo. Vuelve a mirar el tatuaje expuesto. Es una representación de un fénix, bastante elegante y con una elaborada cruz en primer plano.
—Oh. Mierda.
Vuelve por donde había venido y corre, sin apenas molestarse en mantener la velocidad humana.
Continuará...
Notas de Autora:
Me gustaría extender mis más profundas y sinceras disculpas al difunto Dr. Erwin Schrödinger, cuyo trabajo he utilizado indebidamente y mal interpretado descaradamente y atrozmente para este capítulo. Si no está familiarizado con él, debería buscar en Google "El gato de Schrödinger".
También me gustaría hacerles saber a todos que no sé casi nada sobre las pandillas surcoreanas.
¡Avísame si detectas algo que necesite ser reparado!
Notas de Traductora:
Les dejo una explicación de la paradoja del Dr. Schrödinger, cualquier duda pregunten sin reservas =).
El experimento plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo.
Existe el 50 % de posibilidades de que después de un período (digamos, una hora) ocurra una desintegración radiactiva de algún átomo dentro del contenedor lo que activaría el martillo y rompería el recipiente de cianuro, dejando libre el veneno que mataría al gato.
El otro 50 % de posibilidad nos dice que esto no ocurrirá y por lo tanto el gato sigue vivo.
Pues bien, la paradoja de Schrödinger nos dice que nosotros como espectadores, por afuera, no sabemos si dentro de la caja está vivo o muerto, por lo tanto, sin la verificación, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo.
