Un día normal en Ikebukuro es cuando al caminar te encuentras con integrantes de las bandas de colores en cada esquina, percibes el relinchar que anuncia a la motociclista sin cabeza, te encuentras con anuncios del sushi ruso y ves a un hombre rubio vestido de barman atacando con fuerza sobrehumana a las personas de su alrededor.
–Izaaya-kun. Te he dicho que te alejes de Ikebukuro.
–Oh, Shizu-chan, que mala suerte, yo que intentaba mantenerme con un bajo perfil ¿Cómo me encuentras tan rápido? ¿Te sientes atraído hacia mí o algo?
Shizuo tomó un bote de basura y se lo lanzó. Izaya saltó para esquivarlo y comenzó a correr para alejarse, Shizuo lo persiguió incluso sobre los techos de algunos edificios pero lo perdió en una calle demasiado transitada.
–¡IZAYA-KUN! – gritó sabiendo que no recibiría respuesta.
No fue un día agradable para él. Sin embargo al llegar a casa y ver que tenía un nuevo mensaje todo mejoró al instante.
"Después de todo no es bonito este lugar." Shizuo no supo si sonreír por el mensaje o preocuparse por lo que era como tal.
"Es en serio, si quieres mi ayuda te la daré."
"Me estás ayudando ahora… Tú ¿Me odias?"
Shizuo incluso se sobresaltó ante tal pregunta. ¿Qué le estaba pasando a Psyche? ¿Tan malo era ese lugar? Como quería salir corriendo hacia donde quiera que estuviera y hacerle sentir todo lo que se estaba acumulando en su corazón. Pero no estaba seguro de que fuera correcto decírselo.
"No hay forma. Todo lo contrario." Se limitó a contestar.
"Gracias."
Sólo salir para encontrarse con sus contactos ya era todo un lio para Izaya. Cuando creyó que había logrado terminar su trabajo de ese día sin contratiempos un buzón que cayó justo frente a él le dijo que no era así para nada.
Izaya miró a su agresor con una sonrisa y sacó unas navajas de un bolsillo oculto entre su ropa.
'Sorprendente. Es un verdadero monstruo' Pensó Izaya cuando ese poderoso hombre arrancó un poste del suelo y lo balanceó para golpearlo. 'Cada vez es más difícil seguir con esta rutina cada que vengo aquí, ¿No puede Shizu-chan dejarme en paz por un día?' De pronto recordó:
"Yo te puedo proteger"
Izaya se sorprendió por tener semejante pensamiento. Esa distracción le permitió a Shizuo atinar un fuerte golpe que lo mandó volando una gran distancia. Adolorido en el suelo, el informante no se preocupó por el inminente peligro vestido de barman que se le acercaba sino en ese mensaje que se había asomado por su cabeza 'No puedo creer que por un momento lo deseara' Se reprimió. Entonces fue levantado del suelo por unas grandes manos que lo tomaron de su chamarra.
–Parece que es momento de que te asesine. – Dijo Shizuo con una mirada llena de desprecio.
"No hay forma. Todo lo contrario"
–Pero que diferencia. – susurró Izaya.
–¿Huh?
–Esos ojos tuyos, Shizu-chan, es a lo que de verdad estoy acostumbrado.
Izaya tomó firmemente su navaja y con maestría y velocidad cortó los dedos de Shizuo con la precisión exacta para que este perdiera fuerza en su agarre. Se libró y huyó hacia los techos de los edificios, lugares por donde las manos heridas del rubio no lo permitirían acceder, no con únicamente sus piernas.
'Está mal, está muy mal' Izaya entró rápidamente a su apartamento después de una exhaustiva carrera.
–Bienvenido – Le dijo Namie al verlo pasar pero fue ignorada porque su maleducado jefe se dirigió de inmediato a su habitación y se encerró.
Su corazón latía tan fuerte y tan rápido que le molestaba. Se escondió bajo sus cobijas y se apretó su pecho.
–Detente, detente. – Le ordenaba, y su órgano se negaba a obedecer. Estaba siendo consumido por una persona de la que no sabía nada. Estaba siendo arrastrado por una persona que era lentísima en escribir. Quería tomar su celular, mandarle mensajes, decirle quién era, conocer a Tsugaru. Pero no podía. No debía.
Tsugaru lo hacía sentir bien, agradable. Le daba la sensación de que por fin existía alguien que se preocupaba por él. Alguien que por primera vez no lo vería con desconfianza o desprecio. Necesitaba de él, a cada momento le era más difícil mantener la distancia. Se estaba volviendo… una debilidad.
'Hace que me sienta frágil' Y no podía seguir con eso. Esa tarde Shizuo se lo había demostrado. 'Aún me duele la espalda y mi brazo por el impacto'. Existían muchas personas que se querían deshacer de él y que existiera un atisbo de duda en su corazón era peligroso.
–Terminar todo contacto que pudiese existir con Tsugaru – Era la mejor solución.
Así que decidió sólo dejarlo abandonado.
"Hoy no me mandaste ningún mensaje. Eso me preocupa" Le mandó esa noche.
"Psyche, dime que estás bien. Dame algo que me asegure tu bienestar." Fue al día siguiente.
"Me dijiste que probablemente no me hablarías un tiempo pero no puedo vivir con eso, Psyche, diablos, te necesito, a ti, a tus mensajes." Le mandó al tercer día.
Y el cuerpo de Izaya temblaba. Ignorarlo no era suficiente en absoluto. Y cada mensaje se le clavaba más y más en el fondo de su corazón. Su mente divagaba todavía más que antes.
"Yo también te necesito, Tsugaru." No se pudo contener, era más de lo que podía manejar, no estaba entre sus capacidades saber manejar lo que sentía en ese momento.
"Que alivio. Psyche, sin importar nada, mantente conmigo."
"Así lo haré, Tsugaru. Parece que si estás, lo demás carece de importancia."
"Psyche, me he enamorado de ti."
"Yo también, Tsugaru."
No se lo creían.
Ni Shizuo.
Ni Izaya.
Los mensajes que estaban mandando no eran ellos en absoluto. Cosas vergonzosas, cosas cursis. Un palpitar inevitable de sus corazones y una emoción abrasadora al volver a comunicarse.
'No soy yo quien le está hablando. Está ya no es una conversación entre Izaya Orihara y él. Es una conversación entre Psyche y Tsugaru. Una donde no temen ocultar sus sentimientos y se aman. Sí, es así. Ya no soy yo, ya no debe preocuparme, Psyche puede entregarse tanto como desee y yo seguiré siendo como siempre' Concluyó Izaya.
–Tsugaru ha dejado de ser yo, eso no soy yo. Porque sólo cuando Psyche está presente es que Tsugaru aparece. No soy yo – Se dijo Shizuo a sí mismo.
Un día normal a Ikebukuro es, cuando a la distancia puedes escuchar un ardiente grito:
-¡IZAAAAYAAA-KUUUUN!
