Shizuo caminaba con una mano dentro del bolsillo sujetando su celular y movía la cabeza en varias direcciones en busca de cualquier señal de su presencia, pero no había ninguna. Tal vez ya se había largado.

–¿Qué pasa, Shizuo? Es como si te hubieran quitado un pedazo de vida. – Dijo Tom – ¿Tiene algo que ver el que ya no recibas mensajes?

–¿Puede que se deba – dijo Vorona para llamar su atención y luego proseguir – a que según parece, Orihara Izaya se ha ido y no has podido lograr tu cometido de eliminarlo?

Shizuo los observó y sin dar respuesta sacó un cigarrillo, lentamente lo encendió e inhalo mientras analizaba ambas posibilidades. En ambos casos era la misma pulga bastarda la causante. 'Puede que sí.' Exhaló.

Estaba tan enojado que ni siquiera tenía ganas de verse envuelto en una de esas persecuciones estúpidas que siempre tenían, por eso era bueno que ya no lo hubiera visto. Después de haberlo descubierto habían pasado ya cuatro días. Y ni siquiera el tiempo que estaba transcurriendo lo hacía olvidar aquello pues aún tenía esa extraña ansiedad de llegar a casa y revisar sus mensajes con una vaga esperanza de que hubiera un mensaje allí que le dijera que era mentira, que él no era esa persona, que sólo era Psyche y que todo estaría bien.

Pero eso no pasaría.

'¿Cómo puede esa pulga ser tan hipócrita?'

Shizuo, seriamente, se preguntaba de qué clase de basura estaba hecho Izaya para ser capaz de mentir así. 'Incluso me sentí feliz cuando creí que estaba siendo honesto, que estúpido soy.'

El cigarrillo se terminó y lanzó la colilla a algún lugar al azar.

Pensaba en cada sonrisa que se le había escapado mientras veía aquellos mensajes, lo relacionaba con el rostro burlón de Izaya y más que nunca deseaba matarlo. La ira, demasiado como para soportarla, terminaba siendo expuesta tomando como víctima cualquier poste que se encontrará por allí ya que Shizuo lo golpeaba hasta doblarlo.

Tanto Tom como Vorona se sentían preocupados ante esos repentinos ataques de ira, mucho mayores que los que acostumbraba, y los bajones de ánimo que a veces se le reflejaban en su expresión. Pero sentían que la mejor opción era no preguntar y dejar que fuera lo que fuera, se le pasara un poco.

Namie no perdía el sueño ante la actitud de Izaya esos últimos días, pero si tenía el pendiente de lo que sucedería si él no se componía pronto. Fue como si pasara de un extremo a otro. Primero parecía que una felicidad, que con todas sus fuerzas intentaba ocultar, lo invadiera y ahora un muerto que se movía por inercia. No parecía triste, desesperado, angustiado o enojado o lo que fuera, sólo era como si todo su sentir se hubiera escapado de su cuerpo.

De repente le hablaba.

–Mira Namie-san, los humanos hacen exactamente lo que esperaba, siempre lo hacen ¿No es emocionante? – pero no había ni una pizca de reacción real ni en su rostro ni en su voz.

Había estado recluido en su apartamento todo ese tiempo. Namie ya había dado por hecho que le gustaba salir a intentar matarse con Shizuo, pero ahora ni siquiera la mención de su nombre lo hacía levantar la mirada.

–Él nunca hace lo que debería. Es una bestia. – respondía, aunque Namie no había hecho una pregunta en realidad.

–Mañana es la cita como Nakura. – Le comentó al día siguiente.

–Lo sé. – dijo Izaya desde el sofá – Las citas son interesantes. Haces creer a las personas que eres alguien y cuando descubren quién eres en realidad la decepción se nota en su rostro. Se ponen tristes. 'Te odian'

–¿Entonces le revelarás tu identidad?

–No, para esa chica tengo otros planes así que te presentarás tú. Yo sólo te seguiré de cerca, luego fingiremos que nos encontramos de casualidad y de alguna forma nos dejarás a solas como habíamos planeado. Pero en estos momentos de verdad tengo ganas de destrozar ilusiones, y definitivamente lo haré como Psyche.

–¿Una de tus identidades?

–Sip, todos creen que se trata de una mujer. ¿Cómo serán sus rostros al ver que es un hombre? ¿Tristes? ¿Asqueados? '¿Cómo fue Tsugaru? Aparentemente no lo sabías antes así que todos tus sentimientos por mi eran reales. Descubriste que era Izaya Orihara ¿Lloraste? ¿Qué sabes de mí? ¿Rompí tu corazón?'

–Parece que estás mejor.

–¿Mm? OH... ¿Te preocupa?

–En absoluto. Solo me relaja saber con qué trabajo debo cumplir. Puedes permanecer en silencio.

Izaya sonrió y sacó un celular que había mantenido apagado desde hace un par de días. Al encenderlo descubrió que tenía varios mensajes pues hablaba con muchas personas y aunque no esperaba nada inevitablemente buscó un mensaje de él. Ninguno. Y decidió que no pensaría demasiado en ello. Siempre era así para Izaya.

Se cumplía ya una semana entera desde que Shizuo parecía cargar un enorme resentimiento contra algo así que Tom y Vorona decidieron llevarlo a un pequeño restaurantito durante su descanso para intentar calmar un poco su estado de ánimo.

Como a Shizuo no le gustaba molestarlos hizo todo lo posible por demostrarles que estaba mejor. Siempre había odiado a Izaya así que no debería perder los estribos ahora más que de costumbre, ya que, en realidad, nada había cambiado entre ellos. Izaya era la peor existencia y jugaba con los sentimientos de los demás. Ya una vez lo había hecho terminar en prisión. Shizuo se encargaría de matarlo en algún futuro sin falta, por ahora que ya se había ido sería tiempo suficiente para olvidar todo lo relacionado con Psyche y que se volviera solo una cosa más que hacen que lo odie con todo su ser.

Shizuo se levantó al baño y mientras caminaba a un par de mesas a la distancia reconoció esa ropa tan característica que le decía que se trataba de la espalda de Izaya, y una oleada de sentimientos negativos lo recorrió al instante. Izaya estaba sentado frente a una muchacha joven y bastante guapa que le sonreía con un rostro tan dulce y esperanzado que llamó su atención de inmediato, Izaya se levantó y en el instante que le dio la espalda a esa chica una sonrisa burlona apareció en su rostro.

Un enorme odio invadió a Shizuo, más de lo que había sentido hasta entonces. Eso lo comprobaba todo, definitivamente ese bastardo era el tipo de persona que hacía eso. ¿De qué forma estaría engañando a esa niña? ¿Qué es lo que ella creería que la hace feliz mientras él se mofa de ello? ¿Estaría al mismo nivel que lo que le hizo a él?

Contrastando lo que Shizuo normalmente haría, se acercó lentamente hasta quedar frente a Izaya que se alejaba de aquella mesa en la que antes estaba sentado.

–Entonces, Psyche.

Izaya se sobresaltó ante la repentina aparición del otro y se puso a la defensiva de inmediato sin tomar en mano su arma pero listo para sacarla en cualquier momento.

–¿Uh? ¿Cómo dijiste?

–¿Sigues estando sólo? – dijo Shizuo con desprecio y burla.

–Eh… Shizu-chan… ¿Por qué dices eso? ¿De qué hablas?

–Oh, claro, Psyche, sigues retorciéndote porque no hay nadie que te aprecie ¿Verdad? Engañas a la gente para que sean tan miserables como tú.

–Shizu-chan… no entiendo a qué te refieres ¿Cómo me llamaste?

–No importa lo que esperes o desees, Psyche, tal parece que en verdad siempre serás odiado.

–No te… – Una especie de revelación llegaba a Izaya al mismo tiempo que un horrible sentimiento se apoderaba de él 'No puede ser' – ¿Tsu…– 'Por favor no' – Tsugaru?

–¿Sí?

'Oh. Tsugaru siempre me contestaba así' Una extraña sensación de vacío y humillación era lo que gobernaba a Izaya en ese momento. Como si fuera la primera vez que lo viera, Izaya recorrió por completo el cuerpo del otro con la mirada. Hasta encontrarse con los otros ojos, llenos de odio. 'Entonces, es así como Tsugaru me mira. Es esta persona quien me dijo que me protegería, quien, sin importar la circunstancia estaba allí para mí. Ya veo… Esto es algo… triste' Tenía una molesta sensación en la garganta, como si todo se estuviera acumulando allí.

Izaya dio la vuelta y corrió.

Shizuo no lo persiguió simplemente porque no quería estar demasiado tiempo cerca de él.