Nada había cambiado para las personas de la ciudad que seguían con sus vidas normales.

Caminar por la calle con un objetivo fijo es lo que estos tres solían hacer para cobrar algunas deudas atrasadas.

–Espera – interrumpió Tom al mismo tiempo que detenía su andar, Vorona hizo lo mismo – ¿Irás a un qué?

–Significa que iré a una cita en grupo con las personas que conozca en internet. – Contestó Shizuo que siguió caminando un poco más.

–No, sí, bueno. – Colocó una mano en su cabeza y la sacudió en señal de que no terminaba de procesar esa extraña noticia – Sólo no me lo creo de ti ¿Por qué?

–Decidí que si seguiré hablándole a esa gente prefiero conocerlos en persona.

Extrañas decisiones por extrañas razones. Shizuo lo sabía y aun así sentía que era lo correcto.

–Si me permites expresar mi opinión – Dijo Vorona –. Yo sé de la fuerza de Shizuo-senpai y de todo lo que es capaz, pero considero que sigue siendo un riesgo encontrarte con gente que no conoces en algún lugar extraño.

Shizuo regresó sobre sus pasos un poco y puso una mano sobre la cabeza de su compañera.

–Gracias por preocuparte, pero estaré bien. – Dijo el rubio para luego seguir caminando.

Ya había tomado esa decisión. Aunque estaba en contra de todo lo que quería y pensaba, sólo quería cerciorarse de que las personas con quienes hablaba a parte de "esa" persona y Celty eran algo que se acercara a lo normal o que mínimo no resultaran ser algún tipo bromista que se mofaba de él.

Hacer esta cosa era algo que ya le habían mencionado en varias ocasiones pero él nunca hacía caso, pensaba que eran estupideces, y de hecho aún lo creía, pero quizá no era tan mala idea después de lo que había ocurrido. Como no conocía acerca de eso tuvo que preguntar como diez veces por indicaciones. Al responderle, poco a poco, parecía que se iban hartando de que volviera a preguntar, todos eran amables pero intolerantes, hasta ese momento solo hubo una persona que le había tenido la consideración necesaria y había escuchado con paciencia todo lo que tenía por decir. Claro, ahora creía que era porque mientras se esforzaba escribiendo Izaya se carcajeaba de él mientras se retorcía en el suelo o algo.

En cuanto aceptó ir a esa reunión los otros usuarios se habían sobresaltado.

"Tsugaru irá!" "Omgsh" "Hemos conseguido que las dos personas más difíciles de convencer vinieran" "Será la mejor reunión con esto" "Tsugaru, Tsugaru, debes venir con alguna ropa que te haga sobresalir, nada de ropa normal"

Ya en su casa Shizuo revolvía entre su ropa buscando algo que pareciera ir con lo que le habían dicho, nada parecía ser de ese tipo, aunque sentía que por el simple hecho de ser él ya sobresaldría, sentía que debía hacer algo más y como ya estaba tan acostumbrado a la ropa de barman no sentía que eso fuera extraño para nada, aunque en realidad sí que lo era. Sus manos se deslizaban entre un montón de prendas similares y se detuvo en una azul que solo había usado una vez en el pasado. Un yukata. Mientras fuera diferente de lo que siempre usaba estaría bien así que decidió usarlo para esa reunión.

Shizuo llegó a la hora acordada al lugar acordado. Había viajado todo el tiempo desde su casa con esa vestimenta y se sentía algo extraño, como si todos lo observaran y señalaran, pero por suerte, si acaso lo hacían, eran lo suficientemente discretos para no provocar algún ataque de ira en él.

Fue recibido por algunas personas graciosas que se identificaron como sus conocidos por chat, Shizuo se presentó por su seudónimo y se adentró en una especie de pequeño restaurante informal. Era bastante más gente de la que se imaginó. De pronto una las luces disminuyeron y un reflector lo apuntó. Todos lo voltearon a ver.

–¡Aquí está! – Dijo alguna voz a través de las bocinas que estaban en las esquinas – La persona temperamental y de lento escribir que todos esperábamos ¡Tsugaru! ¡El primero de nuestros especímenes nuevos en la reunión!

Hubo bastantes voces de asombro, cuchicheos risas y cosas similares. Semejante presentación hizo enojar a Shizuo, sin embargo se contuvo. Recorrió el lugar con la mirada y le alivió ver que ninguno lo reconocía ni él a ellos, por tanto no había riesgos de que algo como lo de "él" se repitiera. Como ya había comprobado eso quería irse de ese ambiente tan platicador que le fastidiaba, pero las personas seguían acercándose a preguntarle cosas. Uno incluso le había regalado una pipa.

–¡Llegó! – gritó alguien de repente y sobresaltó a todos. Algunos que al parecer entendieron a qué se refería corrieron a recibir a eso que llegó.

Había un invitado de honor que no le quisieron mencionar mientras le decían los detalles de la reunión, le habían dicho que sería la mayor sorpresa de todas y una razón por la cual seguro muchos irían. Shizuo miró alrededor y todos se veían súper emocionados. Él, obviamente, no entendía por qué tanto alboroto por una persona más.

Regresó la persona que había ido a recibir sin colores en el rostro, estaba conmocionado. Algunos susurros recorrieron el lugar.

–¿Será fea? – ¿Por qué está así su expresión? – ¿No será tan bella como imaginé? – ¿Estará gorda? – Quizá tiene alguna deformidad – Seguro es fea.

Shizuo, que seguía sin entender, se mantenía observando desde un asiento algo alejado (intentaba mantenerse al margen de todos para poder irse rápido) hacia una cortina tras la cual al parecer estaba esa persona que era quien había llegado.

La persona en shock que actuaba como presentador comenzó a hablar sin demasiada emoción.

–Aquí está la… persona que todos esperábamos, a quien con tanto esmero conseguimos traer aquí… Emmm… – Tiró de algún cordón que hizo caer la cortina – Psyche…

Shizuo se sobresaltó.

Izaya recorría tanto como podía los rostros de sus espectadores, todos tan llenos de decepción. Justo como lo esperaba. Incluso le habían hecho todo un espectáculo para presentarlo. Claro que él, para darles un poco de satisfacción que obviamente no servía de nada, se había vestido diferente y todo, con una chamarra blanca de orillas rosas y esos audífonos que le había dado una persona al recibirlo.

Era divertido ver tantas caras intentando convencerse de que era un engaño, como si quisieran convencerse de que él no era Psyche y sólo era algún impostor. Nadie decía nada, el silencio aplastante lo dominaba todo y él se regocijaba en eso.

Tantos sentimientos humanos en crisis reunidos en un sólo lugar Gozaba Izaya. Y mientras pasaba de rostro en rostro, cada uno más horrible que el anterior, se encontró con uno que, a diferencia de los otros, sí reconoció y que su expresión era diferente. Llena de odio.

–IZA- Había comenzado a gritar ese alguien diferente, pero con una velocidad que sólo Izaya podía tener llegó hasta el otro por sobre las mesas.

Unas manos cubrieron su boca con delicadeza y Shizuo calló ante la impresión al intercambiar miradas con esos ojos que siempre se burlaban pero ahora parecían brillar.

–Mi nombre es Psyche, un placer. – Dijo suavemente con una sonrisa ese hombre vestido de rosa.

Al fondo se escucharon algunos lamentos de decepción después de superar la impresión.

–¿Psyche es un hombre? – Nooo – Yo creí que tendría oportunidad de salir con Psyche y resulta que es un hombre – Es horrible – Mis ilusiones se han destrozado – ¿Por qué es un hombre? – Obviamente no es Psyche.

Shizuo lo miró enojado. La expresión del otro no cambiaba, ojos brillantes y una gran sonrisa, parecía disfrutar del momento pero no como Izaya Orihara lo haría, era diferente.

Personas se acercaron para interrogar a ese supuesto Psyche con la esperanza de que no fuera él en realidad. Lo rodearon tanto que a Shizuo no le quedó otra alternativa que alejarse.

Se sentó en otro extremo del lugar sin despegar la mirada de esa sospechosa persona a la cual no le tenía ni un atisbo de confianza, atento para aplastarlo si intentaba hacer de las suyas. Pero nada pasaba. Por alguna razón Izaya se mantenía con esa sonrisa que no era para nada característica de él.

Shizuo no pudo evitar pensar que si Psyche existiera, sería así. Pero de inmediato eliminó ese pensamiento enojado y continuó vigilándolo. Pronto se dio cuenta de algo extraño. Durante toda la comida se mantuvo observándolo sin que ningún tipo de deseo por asesinarlo naciera en él.

Es como si de verdad fuera otra persona Lo veía sonreír y platicar emocionadamente, todas las personas a su alrededor a pesar de como lo habían recibido ahora parecían disfrutar su compañía. A nadie le gusta estar junto a la pulga

Y una vez más Shizuo llegó a una conclusión rara ¿Acaso no es Izaya? – Claro que volvió a alejar eso de su mente - ¿Qué estoy pensando? Es obvio que se trata de esa pulga, pero… ¿Por qué no me enoja? No lo entiendo, lo odio pero no tengo ese sentimiento en mí para nada en este momento… ¿Qué está pasando?

Y lo miró, y lo miró, y lo miró. Y terminó pensando que esa era la forma de actuar exacta que esperaba en Psyche. Así se vería Psyche al sonreír, así se escucharía Psyche al hablar, esa sería la sonrisa de Psyche, ese sería el brillo en sus ojos, de repente el que ese fuera el rostro de Izaya ya no estaba importando tanto. Después de todo se había presentado de una forma ¿Estaba bien si lo creía?

Izaya se levantó y desapareció tras unas cortinas, Shizuo fue tras él y Tsugaru encontró a Psyche sentado de espaldas a él en una banca en ese balconcito que estaba solo. Lo observó en silencio unos momentos.

–Psyche – Lo llamó.

–Mm – Ya se había dado cuenta de su presencia por lo cual ni siquiera se giró para verlo.

–Psyche

–¿Mm?

–Psyche

–Tsugaru… – Por alguna razón, esa voz se escuchaba dulce – ¿Qué pasa? ¿Es un juego para llamarnos por nuestros nombres?

–Psyche

–¿Sí? – Shizu-chan está comportándose raro

–Te amo.

–¿Eh? – Esta vez se levantó y giró hasta quedar frente a él – Ah… acabas de… no. Emm… ¿Tsugaru? ¿De qué hablas? Tú ya me dejaste en claro que me odias ¿Recuerdas?

–No. Yo nunca dije que fuera a ti a quien odiara, Psyche, a ti no he dejado de amarte en ningún momento.

–Shi… Tsugaru, sí sabes que esa persona y yo somos el mismo ¿verdad?

–Sí, no me lo recuerdes. – Tsugaru se acercó lentamente a Psyche y puso una mano alrededor de su cabeza para luego besar su frente – Te amo, Psyche. No he dejado de hacerlo, no lo haré sin importar nada. – Pasó el otro brazo por detrás de él para abrazarlo – Psyche, quería conocerte.

Psyche, con su rostro escondido en el pecho deTsugaru se atrevió a corresponder el abrazo y acurrucarse un poco. Una sensación de alivio estaba quitando toda la tensión de su cuerpo.

–Cuando mandaste ese mensaje… – Comenzó a decir Psyche – pensé que me odiabas a mí y… estuve tan triste que quería llorar, pero no lo hice porque él no quería… Tsugaru, ¿Puedo llorar ahora?

–No me gusta la idea de que llores, pero si quieres hacerlo, hazlo.

–Está bien – La voz de Psyche comenzó a hacerse algo entrecortada y su cuerpo temblaba ligeramente – porque estás aquí para consolarme.

–Psyche, te amo. – Puso un poco más de fuerza al abrazo, nada para lastimarlo, con la intención de dejarle en claro que ciertamente haría todo porque estuviera bien, que no lo dejaría.

–Yo también te amo, Tsugaru. – Lo estrechó más, con todo el deseo de mantenerse unidos reflejado en esas acciones.

Sin decirse ninguna palabra se mantuvieron de esa forma pues, en el fondo, sabían que esa sería la última oportunidad que tendrían de hacerlo, ambos eran conscientes de que no se volverían a ver, no se volverían a hablar y no podrían deshacerse de esos sentimientos que los devoraban. Por eso, por esa noche se dejaron llevar por ese impulso de amarse para que al momento de separarse volvieran a ser Shizuo e Izaya definitivamente y para siempre.