Cuando Izaya estaba desvaneciéndose vio el techo desmoronarse y caer; al mirar de qué o más bien quién se trataba susurró… –Tsugaru–, sin embargo, antes de que su conciencia se fuese a otro lado, después de que su boca perdiera la capacidad de pronunciar, lo observó bien y pensó 'Shizu-chan' y todo se puso negro.

Orihara Izaya estaba sumergido en una penumbra alejado del mundo físico. Tal vez ya hubiese muerto, y la única conclusión a la que llegaba era que, si así era, se alegraba de que lo último que vio fuera a Heiwajima Shizuo haciendo uso de todo su poder, un último cruce de miradas con su enemigo y su persona más amada.

Para ser él, ese era un buen final.

Unos ruidos comenzaron a percibirse, sonido ambiental, alguien estaba hablando, cerca había personas. La sensación de realmente tener un cuerpo se hacía presente. Se encontraba en ese proceso de estar despertando, pero no del todo. Al menos ahora Izaya sabía que no había muerto. Se concentró en la voz. Se trataba de un hombre, un idiota, bastante fácil de reconocer y tomando en cuenta que parecía estar hablando solo, se imaginó que Celty también estaría allí. Por fin logró mover un poco su cuerpo y abrir los ojos. Lo primero que visualizo fue a Shinra, que al notar su reacción se acercó a ver cuál era su condición.

–Bienvenido de vuelta, Orihara-kun. – dijo alegre mientras se alejaba – Estuvimos muy cerca de asistir a tu funeral, habría sido una buena excusa para que Celty utilizara un vestido, pero ahora solo quedó como un sueño.

Izaya se incorporó mientras dejaba escapar una baja risa.

–"¿Cómo te encuentras?" – le preguntaba Celty a través de su celular.

–Lo suficientemente bien para seguir siendo un incordio para mis conocidos. – contestó.

Shinra le hizo algunos chequeos y declaró que estaba fuera de peligro. Haber recibido múltiples disparos era bastante doloroso así que el informante no se movía demasiado. Una vez que la pareja lo dejó a solas, Izaya pensó en lo que había sucedido y entonces reparó en una situación que no tenía sentido. Si su memoria no le mentía, lo último que había visto había sido a Shizuo ¿Cierto? No había forma lógica de explicar qué clase de sucesos se habrán dado para que sobreviviera a aquella escena, es decir, que estuviera cerca de la muerte y de Shizu-chan al mismo tiempo no debería significar más que el fin de su vida más rápidamente. Y sin embrago allí seguía. Lo único que se le ocurría era que el otro hubiese estado pensando en Psyche y por tanto hubiera sido Tsugaru quien lo rescató.

Seguía vestido con su ropa ensangrentada, debido a la limitada atención que ese médico le proporcionaba. Buscó en su sudadera, tenía dos celulares, tomó uno y comenzó a escribir.

Pasó una noche intranquila y nada placentera para su cuerpo herido.

Shinra y Celty se encontraban sentados en el sofá viendo un poco de TV, ese día por fin ninguno tenía trabajo, ni su padre estaba, no había invitados pues se acababa de ir el último, era todo muy pacífico. La única cosa fuera de lugar era un Izaya Orihara herido en una de las habitaciones, pero había estado allí ya tres días, uno inconsciente, uno sin poder moverse y ese, así que podían olvidar su existencia. Hasta que le dio por salir.

Shinra no podía permitir que le hiciera algo a su paz así que antes de que dijera cualquier cosa habló:

–Shizuo-kun ha estado viniendo cada día desde que te trajo, cada vez con una excusa más tonta que la anterior.

Celty se puso intranquila pues sabía que mencionar eso seguro que era echar aceite al fuego para ellos. Izaya se mantuvo un poco en silencio, lo que fue una especie de cosa inusual en él para los otros dos, luego tomó una gran bocanada de aire.

–Oh… ¿En serio?

–Sí, de hecho acaba de irse, pero creo que fue al techo del edificio porque empezó a subir las escaleras.

Nadie le había dicho que fuera, ni le habían pedido que le hablara. De hecho, no sabía por qué lo estaba haciendo. Izaya pese a la indicación de no hacer mucho esfuerzo, escaló la pared con la ayuda de sus habilidades de parkour para llegar al techo, porque la puerta estaba cerrada desde fuera, el lugar donde aterrizó fue justamente a lado de cierta bestia vestida de barman que se giró para mirarlo mientras expulsaba humo de cigarrillo a través de su boca. El informante se sentó, pues era como si con un movimiento más sus heridas fuesen a abrirse otra vez, y si no había una razón necesaria, no le gustaba eso de sufrir algún dolor.

Se observaron.

Una vez más en silencio, ese mismo silencio con el que se habían evitado los últimos días, semanas. Ambas mentes estaban demasiado ocupadas procesando recuerdos como para prestarse atención a su presencia física del presente. ¿Qué recordaban? Pues, aquellos primeros mensajes ligados al verdadero rostro que los mandaba, esa emoción por tener noticias de Tsugaru que era Shizuo, esa preocupación y deseo de proteger a Psyche que era Izaya. Todas las veces que habían deseado verse y estaban allí, frente a frente. Y ambos se preguntaban a qué deberían hacerle más caso. A su deseo de exterminarse mutuamente que era parte de ellos, o ese leve, pero seguro existente deseo de volver a abrazarse, que ninguno quería y aun así allí estaba. Porque ¿Cómo podrían Izaya Orihara y Shizuo Heiwajima tener el mínimo rastro de querer involucrarse con el otro de una forma diferente al odio? Lo mejor era evitarse, no dejar que ese sentimiento creciera.

Hasta este punto sus miradas no se habían desviado ni un poco de los ojos contrarios. ¿A partir de qué momento sus pensamientos respecto al otro habían cambiado?

Izaya se preguntaba por qué al ver a Shizuo caer en ese edificio fue como si se hubiera sentido a salvo, cosa que se supone no debía ser.

Shizuo se preguntaba por qué había tenido tal desesperación por salvar a Izaya al verlo herido.

–Izaya… – lo llamó Shizuo, haciendo al informante estremecer. Justo en ese momento esa voz no estaba impregnada de odio, justo en ese instante esa mirada no deseaba su muerte, era algo diferente, no era como el Shizuo de siempre, parecía amable. – ¿No deberías estar en cama o algo?

–Si – la voz de Izaya tembló un poco, ni siquiera estaba para hacer bromas sobre cómo a Shinra le alegraba que él se fuera y lo dejara a solas con Celty – quería verte – No se le ocurrió nada más, algún nerviosismo extraño dificultaba su hablar haciendo que las cosas suenen de una forma que no deberían.

–¿Por qué?

'Estúpido Shizu-chan, ¿tienes que preguntar eso de esa forma justamente ahora después de lo que dije?'

–Curiosidad, supongo, no lo sé. Yo… sólo quería verte. ¿Qué importa?

Mientras decía eso último Izaya sacó un celular de su bolsillo, lo abrió y en su pantalla aparecía: ¿Enviar mensaje? Lo había escrito el día anterior, pero no se convencía de mandarlo, ahora, en cambio, era la única cosa que se le venía a la mente. Izaya presionó el sí. Al segundo, un sonido provino del celular de Shizuo, acababa de recibir un mensaje, el remitente era Psyche. Shizuo miró a Izaya, este no había levantado la mirada de su propio móvil. Abrió el mensaje y comenzó a leer.

"¿Fuiste tú quien me salvo?" – decía. Ese era un mensaje para Tsugaru. El primero desde hacía ya un tiempo.

"No." contestó, acto seguido, cerró su celular, lo guardó en su bolsillo y dio una última calada a su cigarrillo para luego votarlo.

–Izaya, ve a descansar. – Comentó Shizuo sin mirar al otro mientras caminaba para irse.

Por su parte, Izaya continuaba viendo su celular, sentado en lo alto de un edificio con el aire golpeándolo. El sonido de la puerta abriéndose se hizo presente, luego se cerró. Por fin dejó el aparato a un lado y se dedicó a contemplar el cielo.

–Entonces, Shizu-chan me salvó – susurró para sí con una ligera sonrisa.

Mientras más se alejaba Shizuo de aquel edificio, más le daban ganas de regresar. Se preguntaba qué expresión habrá puesto Izaya, cómo habrá reaccionado. Porque algo le decía que no sería una burla sino algo más como en aquella reunión. ¿Cómo habrá sido su rostro mientras lloraba y pronunciaba aquellas palabras? A Shizuo se lo comía la curiosidad. Sin embargo continuó su camino.

Pasó una semana sin que ninguno supiera del otro.

Izaya se recuperó de las heridas y regresando a su rutina se encontraba en el mismo restaurante en el que había descubierto la identidad de Tsugaru. En aquel momento había estado bastante impactado, y también algo triste. El lugar exacto en el que había estado de pie el hombre más fuerte de la ciudad en ese instante estaba vacío. Izaya ya no sentía lo mismo respecto a ese descubrimiento. Claro que continuaba sin ser de su agrado, pero actualmente sentía que ya no estaba tan mal. Además era algo agradable que la persona que tanto le dijo que iba a protegerlo, en verdad lo hiciera. Izaya no pudo evitar sonreír ante ese último pensamiento.

–¿Orihara-san? – habló la chica que estaba sentada frente a él desde el principio.

–¿Mm? – Izaya había olvidado su presencia al perderse dentro de su cabeza.

–Ummm… no terminaste tu frase y de pronto comenzaste a sonreír.

–¿En serio? Supongo que a veces pasa. Perdóname, ¿Podrías recordarme de qué estábamos hablando? – Aunque sí lo recordaba, estaba a punto de decirle que todo respecto a salir del país era mentira. Después la chica intentaría, mediante palabras, cambiar esa verdad, cosa que no sucedería, lo insultaría, le arrojaría el vaso con agua que tenía allí y se iría indignada.

–Sobre lo de irnos del país. A menos que hayas cambiado de opinión, ya sabes, por eso de que te enamoraste. Si es así lo entenderé.

–¿Qué?

–Ah. Lo siento, supongo que no querías que yo me enterara, pero la semana pasada cuando vino Nakura-san a avisarme que pospusiste nuestra cita, me lo contó.

'Namie-san'

–Ella te engañó, no estoy enamorado de nadie.

–Está bien, aún si ambos son hombres y sin importar las diferencias que hayan tenido antes. El amor no conoce límites, le gusta nacer en lugares difíciles y por eso después se hace más fuerte.

'¿Cuánto le contó Namie? ¿De qué habla?'

–Regresemos a lo que nos importa, ya sabes, sobre lo de irnos del país, cosa que no sucederá, en realidad nunca fue el plan, pero ahora ya todos piensan que así será y no les extrañará que desaparezcas.

–Orihara-san. Yo te apoyo. No quiero que te pase lo mismo que a mí. Lucha por tu amor.

Izaya observó a la chica unos instantes y luego desvió la mirada a la ventana más próxima.

'Los humanos son interesantes. No importa en qué clase de situaciones se encuentren, si el amor o el odio está de por medio todo da un giro que va más allá de toda lógica. Ni siquiera escuchó el que desaparecería.'

Volvió a mirar a la chica.

–A esa persona – empezó Izaya – la odio. Nada más.

–¿Y acaso eso no es mejor? El odio y el amor son las dos caras de la misma moneda. Ningún sentimiento se integraría de tal forma como estos lo hacen. ¿Podía existir algo más completo que amar y odiar a la misma persona?

'Lo que dice no tiene sentido'

Al final Izaya se fue de ese lugar dejándole en claro que no mantendría contacto. Varias semanas de trabajo se vieron opacadas ante una mentira de Namie, así es como funcionan los humanos. Izaya caminaba por las calles transitadas de Ikebukuro. Ahora ya no tenía una razón verdadera para permanecer en la ciudad. Tal vez debería irse ya.

Shizuo percibió en el aire cierto aroma que normalmente lo haría correr en esa dirección con un poste en las manos, en esa ocasión se limitó a sonreír casi imperceptiblemente y continuar su camino.