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GRANDES NOTICIAS

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La primera noticia llegó el mismo día en que Ace regresó. Izo había estado retocándose el maquillaje, Marco mirando el mar con serenidad, Haruta y Vista en un pequeño duelo que todos animaban y que Shirohige miraba con una sonrisa entretenida, el resto de los comandantes ocupados en sus labores, y Thatch quejándose para variar. Un mes y unos días habían sido suficientes para una recuperación envidiable, pero el cuarto comandante aún era vigilado por sus hermanos, prohibido de cualquier movimiento brusco (eso incluía las bromas y las batallas) y aquello no había hecho más que irritarlo. Estaba pateando el suelo en claro berrinche, como si fuera un niño pequeño, cuando Fossa llegó agitando una tanda de periódicos que parecía haber arrebatado al new coo.

Marco arqueó una ceja al ver al animal seguir a su hermano a picotazos para que pagara.

—¡OYAJI ¡Oyaji! ¡Todos! ¡Vengan! —gritó, corriendo hacia la plazoleta sin inmutarse por los picotazo que estaba recibiendo en la cara.

—¿Qué sucede, yoi? —preguntó Marco cruzándose de brazos al verlo tan agitado.

Fossa no era de los que andaban haciendo espectáculo así, al menos que Marco recordara. Haruta y Vista se congelaron en medio de duelo y lo miraron con la misma expresión de "¿qué rayos te sucede?" que tenían todos. Oyaji rio un poco y bebió otro poco ante la expresión cómica que tenía en el rostro.

—Tan temprano y ya están haciendo alborotos —se quejó Izo, saliendo a cubierta.

—Ya págale al new coo —dijo Namur rodando los ojos mientras seguía a su hermano. Le dolía más a él que a Fossa al parecer los picotazos que estaba recibiendo.

—¿Una noticia interesante? —Preguntó Thatch, ansioso, arrebatándole uno de los periódicos—. ¿Es sobre Ace? —Desde que había recuperado la consciencia lo que más quería hacer era encontrar a su hermano y darle un puñetazo por ser tan temperamental e imprudente. La traición y la derrota que sufrió a manos de Teach lo había sacudido bastante y su alegre personalidad se había opacado un poco. Más que un golpe a su ego fue un golpe a sus sentimientos, a los sentimientos de todos. Aun así era plenamente consciente de que Teach era muy, muy peligroso.

—¡Sí! —La respuesta de Fossa no se hizo esperar.

Todos se interesaron instantáneamente.

—Por favor, no me digas que encontró a Teach y peleó con él —se quejó Blamenco. Ace tenía un increíble talento para armar líos a lo grande.

—Hizo un juramento, yoi —les recordó Marco, prestando atención a la forma en la que el rostro de Thatch quedó en blanco al leer el periódico—. ¿Qué sucede?

Fossa miró a oyaji con el puro casi partido en dos.

—¿Hijo? —preguntó Shirohige finalmente, cuando Thatch soltó el periódico y comenzó a reír como un lunático avivando el interés de todos.

¿Qué estaba pasando?

—Es sobre el hermanito de Ace… ¡Armó una grande! —Fossa comenzó a reír también. Su primera reacción había sido por la incredulidad y por eso corrió exaltado hacia sus hermanos y oyaji, pero en cuanto Thatch se dobló de risa no pudo evitarlo. ¡Todo era de locos! Ace no había bromeado al hablar lo loco que estaba su hermanito.

—¿Más grande que esa hazaña desconocida que le valió cien millones? —Izo arqueó una ceja, interesado.

—¡Miren todos! —Fossa esparció los periódicos en cubierta y todos se inclinaron con avidez.

Marco recogió el que Thatch había soltado y se acercó a su capitán, repentinamente más despierto que nunca. Extendió el periódico y el titular fue suficiente para hacerlo detenerse bruscamente.

¡ENIES LOOBY, LA ISLA JUDICIAL, ARDIÓ HASTA SUS CIMIENTOS TRAS EL ASALTO DE LOS MUGIWARA!

¡MUGIWARA NO LUFFY LE DECLARA LA GUERRA AL GOBIERNO MUNDIAL!

Marco parpadeó.

—Un momento… ¿qué? —espetó, incrédulo, volviendo a leer el titular.

Thatch seguía riéndose pero el resto quedó en silencio durante un momento, asimilando el hecho. El titular era ya contundente pero la imagen que lo acompañaba era testigo del acto más inverosímil y tonto que jamás se había hecho antes: la isla judicial en ruinas. Uno de los edificios sagrados del gobierno y la marina, uno de los máximos símbolos de poder que existían… había sido destruido por un pirata novato que no llevaba ni medio año en el mar.

—¿La isla judicial? —Silbó Rakuyo cuando reaccionó—. Eso es temerario.

—¿Temerario? —repitió Haruta, sonriendo mientras todos estallaban en murmullos admirados e incrédulos— ¡Es estúpido!

—Sin duda es el hermano de Ace —asintió Vista, acariciando su bigote—. Llevan la imprudencia en la sangre. —No en vano Ace intentó matar a oyaji durante 100 días consecutivos.

—Un pirata declarando la guerra al gobierno mundial —murmuró Marco, sacudiendo la cabeza con aire resignado—, ya he visto de todo, yoi.

—¿Cómo fue? —Shirohige miró con interés la noticia. Ace siempre hablaba de su hermano con una mezcla de orgullo y exasperación, y aunque él no apostó demasiado alto por el novato de los treinta millones, su segunda recompensa había hablado por sí sola. Akagami y Doflamingo se habían interesado lo suficiente para ahondar en la extraña derrota de Crocodile a manos de un capitán marine desconocido, tras lo cual Mugiwara no Luffy había alcanzado la extravagante recompensa de cien millones, convirtiéndose en un supernova con una rapidez impresionante. Era un mocoso con la misma temeridad que Ace llevaba, aunque no los unía la sangre eran bastante parecidos. No podía negar que a su modo era interesante, tonto pero interesante. Los cien millones habían marcado una fina línea que acababa de romperse con ese acto demencial.

¿Qué podía hacer que un novato atacara una instalación del gobierno y la marina? Shirohige tenía curiosidad. ¿La fama?, ¿la gloria?, ¿Fue un acto estúpido y arrogante de un pirata que creía que solo por unas cuantas victorias tenía el mundo a sus pies? Por alguna razón no podía creer eso, había un límite en la arrogancia y estupidez de los novatos, y el mocoso no podía ser hermano de Ace si había hecho eso solo por algo superficial.

Marco frunció el ceño.

—Mugiwara no Luffy lideró el asaltó y destrucción de la isla judicial de Enies Lobby, liberó a la prisionera Nico Robin, y le declaró la guerra al gobierno mundial quemando su bandera —informó tras una rápida leía del extenso y contundente artículo.

—¿Nico Robin? —Jozu intervino con sorpresa—. ¿No es la mujer a la que el gobierno ha perseguido por veinte años?, ¿la superviviente de Ohara?

—¿La que es conocida por traicionar a todo el que se une? —Dijo Curiel—. Sí, esa es.

—¿Cuándo fue capturada? —preguntó Vista—. Debió ser una gran noticia.

—No lo dice —Marco miró a oyaji que tenía una expresión pensativa—. Después de toda esa caza obsesiva durante veinte años su captura debió haber salido en primera plana, yoi.

—A menos que no les diera el tiempo de anunciarlo. —Thatch dejó de reír y se limpió las lágrimas de los ojos con una gran sonrisa divertida—. ¿No era ella parte de la tripulación del hermano de Ace?

—Sí —dijo Haruta lentamente—. Salió hace poco, fue un artículo pequeño pero se anunciaba que Nico Robin ingresó a esa tripulación y que la recompensa general aumentaba.

—Entonces —Atmos se frotó la barbilla—, Nico Robin es parte de la tripulación del hermano de Ace, luego es capturada y llevada a Enies Lobby, y antes de que pudiese ser anunciado al mundo Mugiwara no Luffy destruyó la isla judicial y la liberó.

—Suena como si hubiese ido por ella —comentó Namur—… como si hubiese destruido la isla judicial solo porque la capturaron… —Su voz se perdió mientras la comprensión llegaba a todos.

Se miraron unos a otros y luego a los periódicos que estaban en la cubierta con la noticia que debía estar haciendo temblar al mundo. Los Mugiwara acababan de asegurar que su nombre no pasara desapercibido.

—Nah, nadie puede ser tan tonto —aseguró Kingdew, riendo estupefacto—. ¿Cuánto tiempo llevan navegando? Ni siquiera media año, ¿Cuánto tiempo lleva esa mujer en esa tripulación? Ni siquiera dos meses, es imposible que hiciera eso por un compañero en tan poco tiempo.

—¿Por qué más lo haría? —preguntó Thatch, sentándose con tranquilidad sin perder sin sonrisa.

—Pero ni siquiera Ace… —murmuró Izo, contrariado. Aunque desconocía el peso que su hermano más joven llevaba (el secreto que solo Thatch, Marco y oyaji conocían) al igual que el resto de los comandantes era plenamente consciente que la confianza de Ace no era algo fácil de conseguir. Ni los piratas Spade (a excepción de Deuce) habían gozado realmente de la confianza del adolescente, no hasta que se unieron a la tripulación de Oyaji y Ace comenzó a cambiar. ¿Qué tan diferente podía ser entonces Mugiwara no Luffy de su hermano?

—¿Oyaji? —Marco miró a su capitán, expectante.

Shirohige solo dijo una cosa.

—Nico Robin… —La única persona en el mundo que podía leer los poneglyphs, la clave para llegar a Raftel, la isla perdida que todos los piratas del mundo buscaban. ¿Era alguna clase de señal? Desde la traición de Teach, Shirohige se había sentido inquieto y la sensación solo empeoraba con el pasar de los días. Ahora la ubicación de Nico Robin, la superviviente de Ohara, había vuelto a salir a la luz tras años de perfecto ocultamiento. No podía ser coincidencia.

No era su problema, por supuesto. No estaba interesado en el One Piece ni en Raftel pero el bastardo de Roger le había dicho muchas cosas que venían a su mente. La voluntad de D., el siglo perdido, los poneglyphs, las armas ancestrales… y esa épica guerra que tambalearía el mundo al completo.

—¿Oyaji? —repitió Marco, preocupado.

Shirohige suspiró y bebió un poco de sake.

—Puede ser… —Finalmente dijo.

—¿Lo crees, oyaji? —se sorprendió Curiel—. ¿Qué ese niño declaró la guerra al gobierno mundial por esa mujer?

—Bien lo ha dicho Thatch, ¿Por qué más lo haría? Es el hermano de Ace después de todo —masculló, rodando los ojos. Bebió otro trago y miró el periódico con ojos entrecerrados… los D. daban para hablar—. Mientras no se le suba a la cabeza… derrotar al CP9 tampoco es para tanto —desdeñó.

—¿El CP9? —repitieron, sorprendidos.

—Su cuartel general es Enies Lobby —les recordó Marco, cerrando el periódico—, para destruir la isla primero debieron pasar sobre ellos.

—Así que Mugiwara no Luffy y su tripulación destruyeron Enies Lobby, liberaron a una mujer que el gobierno busca desde hace veinte años, y derrotaron a los asesinos elites del gobierno —resumió Fossa—. Va-ya.

—Como dice oyaji, tampoco es para tanto, yoi —descartó Marco con tranquilidad, aunque si todo lo que habían deducido era cierto el hermano de Ace tenía su respeto. Pocas personas en el mundo, piratas menos, harían algo así por una persona, ¿quién querría al mundo como su enemigo? Solo los piratas de Shirohige eran conocidos por su feroz lealtad.

—¿No es para tanto? —repitió Kingdew en un resoplido— ¡Unos novatos han aplastado al puto CP9!

—También puede ser un farol —ofreció Blenheim—. Al gobierno le encanta echar su mierda sobre otros.

—Nah, el hermano de Ace lo hizo —aseguró Thatch, riendo—. Su firma está clara. Nadie sería tan estúpido para atacar uno de los edificios del gobierno aparte de Ace y su hermano, mucho menos por una mujer que ha sobrevivido traicionando al resto.

—¿A qué te refieres?

—Es la magia del hermanito de Ace, yoi —contó Marco con escepticismo—. Al menos así lo ha descrito infinidad de veces.

—Solo ese niño podría conseguir que una persona así se le una. —Thatch intercambió una mirada con Marco y el rubio se tensó un poco. Ace les había contado la vida que había tenido como hijo de Roger, y aunque nunca hizo la pregunta ambos lo escucharon en la amargura y dolor de su voz. Habían comprendido que, creciendo con el conocimiento de que el mundo lo odiaba, su hermano se preguntaba si debía vivir. Era una pregunta con una respuesta muy sencilla, al menos para ellos que lo querían, pero para Ace era un constante cúmulo de dolor e inseguridad. Una mujer perseguida por el mundo desde temprana edad no debía ser diferente a Ace. Si Mugiwara no Luffy se había ganado a su hermano a base de esfuerzo, terquedad y feroz lealtad, Nico Robin debió haber experimentado el mismo destino.

—Según Ace su hermanito es demasiado terco y tonto —asintió Thatch.

—No veo como una cosa tiene que ver con la otra —murmuró Haruta con exasperación.

—¿Y las recompensas? —preguntó alguien entre la multitud que cuchicheaba mientras los comandantes llegaron a esa conclusión.

—¡Ah, sí! —Exclamó Fossa, espantando al pobre New Coo. Marco se apiadó del animal y pagó por todos los periódicos.

Tiró los carteles de recompensas para que fuesen visibles. Dos caras ya eran conocidas, y a muchos aún les causaba gracia que el hermano de Ace saliera saludando a la cámara sonriente, no era una imagen que inspirara temor a diferencia de su primer oficial, el cazador de piratas que había conseguido una primera recompensa superior a la de su propio capitán.

—¿Trescientos millones? —dijo Marco mirando el cartel de Mugiwara no Luffy—. Supongo que no debería sorprenderme. —Era una buena recompensa.

—El cazador de piratas ya es oficialmente un supernova —anunció Vista con interés, recogiendo el cartel de Roronoa—. Ciento veinte millones… debe ser un hombre impresionante para tal cantidad.

—Eso debería hablar bien de su capitán —dijo Izo—, pero por alguna razón aún me cuesta ver a ese niño sonriente como una amenaza.

—En especial si van repartiendo carteles de su mascota —dijo Curiel, divertido, alzando el cartel que mostraba a una especie de mapache adorable comiendo algodón de azúcar—. ¿La marina no ha exagerado un poco?

—Bastante —concordó Blenheim—, pero ¿qué importa? ¡Qué mujer! —silbó con una sonrisa estúpida mirando el sugerente cartel de "La gata ladrona" Nami.

—Los marines son unos pervertidos —rio Blamenco mirando también con apreciación a la mujer pirata—. El de Nico Robin es más intimidante.

—¿Y esto que se supone que es? —preguntó Rakuyo alzando el cartel de recompensa de Pierna Negra Sanji—. ¿Debemos preocuparnos por el intelecto de los que trabajan para la marina? —El dibujo era horrendo aunque si hacía justicia al verdadero Pierna Negra sería de risa—. Setenta y siete millones es bueno no obstante.

—Debe ser uno de los principales luchadores. Tiene de unas de las recompensas más altas.

—El último no se queda atrás —comentó Jiru—. El cyborg Franky, cuarenta y cuatro millones. No está mal para unos novatos.

—¿Cuántos serán en la tripulación? —preguntó Izo con un leve interés—. Para que ocho tengan recompensa… debe ser un buen número.

—Espero que este acto temerario no le haya causado pérdidas —dijo Marco con sensatez—. No muchos harían algo así, quizá haya perdido tripulantes, yoi.

Shirohige frunció el ceño con disgusto, si alguien se había atrevido a dar la espalda a su familia no merecía la pena.

—Eh, creo que se perdieron algo —comentó Thatch lentamente—. Esa es toda la tripulación.

Marco lo miró sin creérselo.

—Está en el periódico —aseguró con una sonrisa traviesa—. No es mi problema si no leen completo.

Al instante se abalanzaron sobre estos.

—Debe ser una broma —masculló Marco, comprobando que, efectivamente, la tripulación de Mugiwara no Luffy solo contaba con ocho personas.

—¿Ocho personas destruyeron Enies Lobby? —Izo sacudió la cabeza—. No, esto ya es exagerado.

—Lo que digo, un farol —insistió Blenheim.

—¿Por qué darían recompensas a toda la tripulación solo por un farol? —comentó Vista sin perder la sonrisa. Era la primera vez que escuchaba que una tripulación completa, incluso aunque fuese tan pequeña, tuviera recompensa—. Eso solo prueba que hay más de lo que se dice… el hermanito de Ace sin duda es interesante.

Thatch asintió.

—Más que interesante yo diría imprudente —comentó Ace de la nada—. ¿Qué hizo ahora?

—Invadió Enies Lobby —contestó Izo, distraído—. ¿Es verdad que su tripulación tiene ocho personas?

—Hasta donde yo recuerdo la princesa solo era temporal. —Ace se frotó la barbilla, y luego se dio cuenta de lo que le habían dicho— ESPERA ¿QUÉ? ¿ENIES LOBBY? —gritó, espantado, al mismo tiempo que todos se daban cuenta finalmente que el hijo pródigo había regresado.

—¿ACE?

Shirohige rio, había notado el haki de su hijo en cuanto entró en su radio, los demás tan impactados y distraídos por las noticias ni habían hecho caso al mismo, solo Thatch que encontraba todo el asunto de risa estaba lo suficientemente tranquilo para prestarle atención. En cuanto Ace había subido al barco notó la agitación, la mayor parte estaba riendo y cuchicheando mirando los periodos, así que avanzó hacia el centro sin mucho interés, solo cuando a los otros comandantes rodeando más periódicos se dio cuenta de que debía ser algo importante.

—¡¿Cuándo llegaste?! —exclamó Haruta.

Ace no respondió, corrió y arrebato un periódico y se puso a leerlo, sudando. El artículo se extendía citando el horrible e imperdonable crimen que cometió el pirata Monkey D. Luffy junto a toda su tripulación: los graves daños que causó y más que todo la declaración de guerra que por sí misma constituía el crimen más espantoso de todo lo que hizo, más que destruir la isla de la justicia, más que derrotar a todos los marines de la isla, más que librar a una mujer que buscaban desesperadamente. Quemar la bandera del gobierno mundial era la cúspide de sus pecados.

La tripulación esperó, expectante, guardando las miles de preguntas que tenían en la punta de la lengua a Ace sobre su bienestar, su investigación y el paradero de Teach. En ese momento, más que un comandante era un hermano mayor que estaba leyendo en primera plana el acto más suicida que una persona podía hacer y que dicha persona era su hermanito menor.

Thatch se levantó perdiendo la sonrisa y mirando preocupado a Ace. Estaba temblando, sus nudillos eran blancos.

—¿Ace? —murmuró tentativamente. Ok, todo le pareció divertido solo de pensar en las caras que pondrían los del gobierno, pero era claro que Ace no pensaría igual.

Durante un largo momento solo pudieron mirar con cierta impotencia la espalda de su hermano y el temblor en sus hombros, hasta que para sorpresa de todos, incluido Shirohige, Ace rio. Fue una risa diferente a la de Thatch, no expresaba diversión, todo lo contrario, era casi amarga pero también feroz.

—Declararle la guerra al mundo, ¿eh? —Comentó en voz baja, y sus compañeros notaron con sorpresa que su voz estaba llena de lágrimas—. Eres tan estúpido, Luffy —cerró los ojos recordando el pasado: el llanto desconsolado de su hermano y sus propios gritos ante la noticia de la muerte de Sabo—. Gracias… gracias…

¡EL ASESINO DE SABO ES EL PAÍS ENTERO! ¡ESTE MUNDO! ¿QUÉ PUEDES HACER TÚ AL RESPECTO? ¡TU PADRE MURIÓ PERO CAMBIÓ TODA UNA ERA! ¡CUANDO SEAS CAPAZ DE HACER ALGO ASÍ, ENTONCES Y SOLO ENTONCES PODRÁS VIVIR Y MORIR COMO QUIERAS!

Ace alzó la cabeza mirando el cielo con una sonrisa temblorosa.

—Sabo… ¿lo puedes ver? Ahora tenemos el poder para declararle la guerra al mundo.

Nadie dijo nada, se mantuvieron en un silencio aún más pesado que el anterior, intercambiando miradas confusas. ¿Quién era Sabo? ¿Estaba Ace furioso, orgulloso o preocupado? ¿De qué se estaban perdiendo?

Ni siquiera Marco, Thatch o Shirohige habían escuchado algo sobre Sabo. Era un recuerdo demasiado doloroso para Ace, el recuerdo de su debilidad e ineptitud, de haber tenido que llorar a su hermano que nunca tuvo una tumba ni pudo aspirar a algún tipo de justicia.

—¿Ace? —Marco tanteó en voz baja.

Ace arrugó el periódico, se limpió las lágrimas y giró a mirarlos con una gran sonrisa. El primero sobre el que se lanzó fue Thatch.

—¡Estás vivo! —dijo con una gran risotada.

—¡Pero claro que estoy vivo! —farfulló el cuarto comandante con un nudo en la garganta ante lo que había presenciado. Ace no había dicho casi nada, pero la pena y el dolor en su voz lo sobresaltó, ¿qué tanto había pasado Ace en la vida?— ¿Si pensabas que me iba a morir por qué te largaste? ¡Debías estar rondando mi cama de enfermo!

—Nah, es aburrido —comentó Ace, soltándolo— ¡Marco!

—Estás más extraño que de costumbre, yoi —dijo, esquivando su abrazo—. Pero al menos estás de una pieza.

—¡Oyaji! —Saludó, inclinando la cabeza con respeto—. He vuelto.

Shirohige asintió, aunque sentía curiosidad y preocupación si Ace no estaba preparado para hablarles sobre lo que presenciaron él no lo obligaría—. Es bueno verte de nuevo, hijo.

Ace sonrió anchamente, luego miró al resto que lo observaban a su voz con cautela, sin saber exactamente cómo reaccionar.

—¡Todos! —saludó.

—¡Al menos di más nombres! —gritaron, indignados, dejando de lado lo sucedido.

Ace se encogió de hombros.

—No pareces muy preocupado por lo que ha hecho tu hermano, yoi —comentó Marco, arqueando una ceja. Teniendo en cuenta todo lo que tuvieron que oír sobre Monkey D. Luffy y el complejo de hermano que tenía Ace, la reacción tan pasiva lo sorprendía.

El comandante de la segunda división solo suspiró, estaba preocupado pero sabía que Luffy era imparable. Solo tenía que estar atento a la reacción del gobierno mundial.

—Ese es solo Luffy siendo Luffy.

—¿Entonces no tienes dudas de que lo hizo él? —preguntó Vista.

—No —la respuesta de Ace fue contundente—, solo Luffy haría algo así. Ya lo he dicho, es imposible que no me preocupe por él. —No obstante, estaba sonriendo con orgullo y melancolía—. Lo bueno es que tiene a su tripulación.

—¿Están tan locos como él? —preguntó Izo, comprendiendo que efectivamente Ace se encontró con su hermano.

Él rio.

—Es lo más probable. No hay duda de que lo respetan y lo quieren. —Ace parecía enormemente aliviado ante eso, bastó una mirada para saber lo unida que estaba esa pequeña y temeraria tripulación.

—Entonces si son ocho… —dijo Haruta.

—La princesa era temporal pero no esperaba que llenaran el puesto con Nico Robin —comentó Ace casualmente—. Hasta donde sabía ella era parte de Baroque Works y la mano derecha de Crocodrile en ese golpe de estado que estaba planeando en Arabasta.

—Espera, espera —resopló Blenheim, completamente perdido—. ¿Qué princesa? ¿Y cómo sabes eso?

—El deber de un hermano mayor es averiguar sobre las locuras que comete su hermano menor —dijo Ace, alzando la barbilla con obstinación—. Luffy se hizo amigo de la princesa de Arabasta, obviamente no iba a permitir que tomaran su país así que tenía planeado patearle el trasero a Crocodile.

—¿Estás diciendo… —Marco miró a Ace con expresión extraña—… que tu hermano derrotó a Crocodile? —¿Entonces era verdad esa especulación sobre la razón que había hecho que su recompensa aumentara de treinta a cien millones? ¿Un novato había derrotado a un Shichibukai?

El pecoso parpadeó sin entender.

—¿Quién más lo haría?

—¿Un capitán marine?

Ace rodó los ojos.

—Si quieren creer eso…

—Bueno, bueno —intervino Thatch antes de que alguien dijera algo. Le pasó el brazo por los hombros con una sonrisa maliciosa—. Eso te pone en una situación peligrosa, Ace.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Si no te pones las pilas tu hermano conseguirá superar tu recompensa en cuestión de meses —se carcajeó.

—¡¿Qué?! ¡Claro que no! —espetó Ace, indignado—. ¡A pesar de todo Luffy sigue siendo un debilucho!

—Un debilucho con una recompensa de trescientos millones —le recortó Haruta sonriente.

Ace les dio una mirada de muerte y se cruzó de brazos, irritado.

—¡Gurarararara!

—Oyaji —se quejó al oír la risa—. Ese hermanito mío… —masculló.

—Haciendo de lado todo eso, yoi —Marco observó a Ace con seriedad—. ¿Qué pasó con Teach?

Cualquier rastro de irritación o diversión se perdió al instante. Thatch se tensó y Ace lo notó, y eso lo enojó aún más. Si no fuese por ese juramento habría hecho pedazos al traidor… se obligó a respirar y tranquilizarse, y miró a su capitán con serenidad.

—Seguí su rastro con facilidad, no estaba exactamente escondiéndose —murmuró, indignado. Era lo peor de todo, Teach no parecía preocuparse por una venganza. Era un insulto—. Arrasó varios reinos y pueblos por sus riquezas, y mató a civiles sin preocupación alguna.

La mirada de Shirohige era sombría, llena de ira y tristeza. Eran piratas, no eran santos pero tampoco unos monstruos. Matar a personas inocentes era tan malo como traicionar a uno de los suyos, no por nada su bandera se usaba para proteger a islas enteras de piratas como Teach, la peor calaña que existía.

—Y pensaba que no podía caer más bajo —susurró Thatch con impotencia.

—Ha conseguido una tripulación —añadió Ace secamente—. No sé quiénes son pero que lo sigan ya habla suficiente por ellos.

—Van a lamentar el día en el que lo siguieron —se prometió Kingdew. Ahora que Thatch estaba reestablecido y Ace había vuelto podían preocuparse realmente de Teach.

—¿Qué más averiguaste?

—Según la ruta que seguía se dirigía a Banaro. Estaba cerca de la isla donde estaba yo pero no fui allí —Ace cerró los puños—, si hubiese ido no habría cumplido el juramento que hice.

—Entonces actuaste bien —dijo Shirohige, aliviado—. Cumpliste tu palabra.

—Oyaji, Teach se comió la fruta del diablo que robó. Todos los que hablan de sus habilidades dicen que es capaz de absorber las cosas, que todo se vuelve una gran oscuridad que nubla incluso el sol.

—La yami-yami-no-mi, la fruta de la oscuridad —señaló Namur. Habían hecho una búsqueda infructuosa para saber que tenía de especial esa fruta para que Teach los traicionaría así, lamentablemente no había casi ninguna información—. No se sabe mucho de las habilidades que otorga.

—No importan sus habilidades, no pueden ser invencible —masculló Ace—. Lo que importa son sus ambiciones, no entiendo que espera lograr. Solo se ha limitado a robar y matar, no sigue ninguna pauta ni parece preocupado en conseguir algún tipo de reconocimiento importante.

—Eso es exactamente lo que me preocupa —dijo Shirohige, tomando otro trago de sake—. Está preparando algo grande, es bueno que no hayas ido a su encuentro. Hasta que no tengamos la seguridad de lo que quiere hacer es mejor solo observar.

—Oyaji…

—Incluso Akagami está cauto —informó Marco—. Vino aquí pensando que estabas persiguiéndolo para matarlo, yoi.

—¿Akagami? —preguntó Ace, tan sorprendido que se olvidó de protestar—. ¿Akagami vino? ¿Para qué?

—El mocoso se ha vuelto tan arrogante para pensar que puede ordenarme algo —dijo Shirohige con sequedad—. Quería que te detuviera ¡Como si necesitara de su consejo para proteger a mi hijo!

A pesar de toda la sombría situación Ace no pudo evitar sonreír un poco y mirar a su padre con respeto y afecto. Antes de entrar a la tripulación de oyaji habían existido pocas personas que le habían mostrado tan abiertamente cuanto lo querían… al menos quería creer que lo querían.

—¿Akagami estaba preocupado por Teach o por mí?

—Por Teach… —Marco se detuvo un momento—. ¿Por qué estaría preocupado por ti?

La respuesta era bastante sencilla, porque era hermano de Luffy y Luffy era importante para Akagami, pero no reveló ese detalle. Se encogió de hombros con diversión.

—Una vez me dijo que seguro daba tantos dolores de cabeza como Luffy —Ace rio ante el recuerdo—. El viejo estaría de acuerdo con él aunque primero se comería su puño antes que aceptarlo.

—¿Tu abuelo? —resopló Izo dibujando una pequeña sonrisa burlona en sus labios. Cuando Ace fue nombrado comandante de la segunda división, Garp había tenido la cortesía de hacer una visita relámpago que aun daba pesadillas a los más jóvenes. Fue ese infame momento donde se enteraron que Monkey D. Garp, el héroe marine, era el abuelo de Ace.

—Así que conoces a Akagami —Thatch lo miró con curiosidad, la habilidad de Ace para tener relaciones con personas de tanto calibre aun lo sorprendía—. No me digas que fuiste también a retarlo.

—No, claro que no. Solo estaba interesado en oyaji.

—¿Entonces por qué…?

—Por más entretenida que sea esa charla sobre Akagami, centrémonos —les recordó Marco—. Parece que Teach está en su radar desde hace mucho tiempo, da la sensación de que esperaba este golpe. —Era duro reconocer que una persona ajena a la tripulación lo hubiese notado antes que ellos que habían vivido con Teach por décadas.

—De cualquier modo el mocoso no puede venir aquí y dar órdenes —sentenció Shirohige.

—¿Qué haremos ahora, oyaji?

Todos esperaron, Shirohige bebió hasta el último trago del sake que tenía a mano y luego tiró el recipiente lejos.

—Esperar. —La respuesta era simple pero también letal. Lo notaron en la voz de oyaji y en su rostro crispado—. Teach no será perdonado pero aun no es el momento.

Ace se abstuvo de protestar, más que todo porque Thatch le dio un golpe en las costillas.

Poco a poco todos fueron dispersándose, asintiendo a la orden, cuchicheando sobre Teach y el hermano de Ace. Las noticias serían suficientes para entretenerlos un buen tiempo.

—¿Por qué no nos ponemos al día? —preguntó Thach alegremente, arrastrando consigo a Ace—. Cocinaré un banquete para celebrar la hazaña de tu hermano.

La rabia de Ace desapareció al instante ante la perspectiva de un banquete, Marco y Shirohige rieron.

—Nos vemos luego, oyaji —se despidió Thatch.

—Iré con ellos, yoi —dijo Marco.

Shirohige asintió.

Thatch se puso manos a la obra al instante, cocinar era lo más que le gustaba hacer y por fortuna había podido retomar sus actividades una semana atrás. Ace ya estaba salivando sobre la mesa pensando en toda la comida cuando Marco ingresó a las cocinas. Durante un buen rato solo se limitó a mirarlos, unos meses atrás casi los había perdido a ambos, sus hermanos y sus mejores amigos… el pensamiento aun lo torturaba.

—¿Entonces qué pasa con esa mujer de la que todos hablan? —Thatch interrumpió, mirando sobre el hombro con picardía. Ace se congeló en su sitio y para sorpresa de Marco no se sonrojó, solo apartó la mirada con una sonrisa extraña y tonta.

—No hay ninguna mujer —negó en vano aunque su expresión hablaba por él.

—Ya… vamos, hermano ¡Cuéntanos! Ya casi pensaba que tirabas para el otro lado. —Eso fue todo lo que necesitaba para provocar a Ace.

—¡¿Qué insinúas?! —preguntó, irritado, levantándose de su sitio.

Thatch solo se carcajeó. Marco sacudió la cabeza con resignación pero sonrió un poco, era mejor verlos armar alboroto que pensar en lo que pudo haber pasado. Thatch parecía casi el mismo de antes y aunque Ace no había dicho mucho en cuanto a su recuperación era claro el alivio y alegría que sentía al verlo bien.

—Vamos, vamos, siempre que íbamos a cantinas y burdeles te ponías a comer. Con tantos bombones cualquiera pensaría que alguna te calentaría pero para haber comido la mera-mera-no-mi eras más frío que un polo.

—Es que no me interesaba ninguna —masculló Ace, desviando la mirada.

—Pero si hay una que te interesa. —Marco decidió unirse a la diversión. Se sentó al lado de Ace y sonrió burlonamente—. Y al parecer algo pasó en esa visita, ¿no?

—No pasó nada —respondió al instante sin mirarlos.

—¿Al fin te hizo caso?

—Son unos… —Ace rechinó los dientes, una vena hinchada en la frente, pero luego desistió y se sentó dividido entre la ira y la incomodidad.

—¿Qué pasó? —preguntó Marco, notando como su hermano se tornaba algo sombrío.

—No debí ir con ella… —murmuró finalmente, sonando cansado—. Pero… pero… —Podía recordar con claridad su sonrisa brillante y dulce, y el modo en que se había sentido abrazarla, acariciarla y besarla. Por un momento, solo por un momento, había pensado que vivir merecía la pena solo por eso. Luego, por supuesto, había despertado a la realidad y había continuado su camino, negándose a arrastrarla a su destino maldito. Sin embargo, atesoraría esos recuerdos hasta el día en que muriera.

—Pero estás enamorado. —Thatch dejó de reír y lo miró con entendimiento—. Ace, no es algo malo.

—Ustedes saben porque es malo —dijo en voz baja.

—¿Te refieres al hecho de que eres un pirata y amas más el mar y la libertad? —preguntó Marco perezosamente—. Porque no veo otra razón por la cual debas preocuparte, yoi.

Ace no dijo nada, solo miró sus manos con incertidumbre. Agradecía la familia que había encontrado y el modo en que podían minimizar el pecado de la sangre que llevaba pero él no podía negar lo obvio. Que no merecía nada de eso, ni la vida ni una familia, y menos una mujer a la cual amar.

—¿Cómo se llama? —Thatch sabía que era en vano seguir repitiéndole lo mismo, Ace lo comprendería conforme pasara el tiempo. En solo dos años no podían borrar el resto de su vida miserable.

Ace fue algo renuente, parecía temer que con decir su nombre todo el mundo supiera cual era la mujer a la que el hijo del rey pirata amaba. No podía soportar que algo le pasara por su causa.

—Si no quieres decirlo…

—Makino —dijo el nombre en un suspiro sombrío—. Su nombre es Makino.

—Makino… —Thatch frunció el ceño, pensativo. Había escuchado ese nombre en los relatos de Ace—. ¿No era esa la muchacha que cuidaba a tu hermano?

—Sí.

Así que era eso, Marco y Thatch intercambiaron miradas. En realidad si lo pensaban bien era obvio, Makino había sido la primera mujer (o adolescente para el caso) que había estado cerca de Ace, ofreciéndole desinteresadamente cuidado y cariño. Habían notado el modo en que Ace se sonrojaba levemente cuando la nombraba, haciendo claro que fue su primer amor, pero no se les pasó por la cabeza que ese deslumbramiento fuese tan fuerte para que incluso tras todos esos años Ace no la hubiese borrado de su mente. Sabían que Makino le llevaba siete años a Ace y aunque no era algo insólito, las mujeres generalmente preferían hombres mayores a ellas. Sin embargo, teniendo en cuenta que Ace era mucho más maduro de lo que normalmente mostraba tampoco era de sorprenderse.

—Makino tiene mucha suerte. —Thatch fue hacia Ace y le dio unas palmaditas en la espalda—. Si nuestro hermano menor ha fijado su atención en ella debe ser una gran mujer.

—Y también muy paciente si ha tenido que lidiar con tu hermano —agregó Marco de buen humor—. Quita la cara de entierro, yoi. A veces eres más dramático que Thatch. —El aludido lo miró indignado—. Si ella ha decidido que mereces su atención lo mínimo que puedes hacer es no tener pensamientos estúpidos.

—Chicos… —susurró Ace.

—¿Te corresponde?

Ace pensó en esos días en villa Foosha, en el primer beso que le dio y el modo en que ella lo había observado antes de aceptar tímidamente su afecto. Lo único que le interesó fue besarla, contemplarla, a ella, la mujer más hermosa del mundo, su primer amor, su primera pasión. La única mujer que existía para él…

—Creo… creo que sí —murmuró, mirando al techo. No se lo preguntó pero recodar la mirada en sus ojos era suficiente para hacerlo sentir ansioso. Makino no había esperado eso pero tampoco lo rechazó, Ace quería pensar que era porque sentía lo mismo (o algo parecido) y no por una especie de compasión.

—Entonces no hay más que decir —resolvió Thatch dejando un montón de platos delante de Ace—. Come ya, y como dice Marco deja de pensar en cosas estúpidas.

Ace no necesitó que se lo dijeran dos veces, se abalanzó sobre la comida al instante ante las miradas divertidas pero preocupadas de sus hermanos. Esos sentimientos sobre si merecía ser amado que tenía Ace todo el tiempo les dolían más a ellos que a él.

Su hermano necesitaba comprender que todas las personas merecían ser amadas al menos una vez.

Lo peor de todo fue que ni siquiera tuvieron el tiempo para hacerle ver lo obvio, porque solo una semana y media después de lo de Enies Lobby llegó la noticia que cambiaría las eras.

Fossa llegó con el periódico igual que la primera vez, corriendo apresurado al comedor con la tez más pálida que habían visto. Ace dejó de comer cuando notó que lo miraba.

—¿Qué pasa?

—Ace… es… es tu hermano…

Marco se levantó primero pero Ace llegó antes y le arrebató el periódico, incluso antes de leer el titular supo que algo terrible había pasado.

MUGIWARA NO LUFFY, EL PIRATA QUE LE DECLARÓ LA GUERRA AL GOBIERNO MUNDIAL, HA SIDO CAPTURADO Y LLEVADO A LA GRAN PRISIÓN IMPEL DOWN

¡EL CAUSANTE DE TODO ES KUROHIGE, EL NUEVO SHICHIBUKAI!

Thatch se apresuró a sostener a Ace antes de que colapsara mientras Marco tomaba el periódico y leía la noticia con ira.

—No puede ser… —Ese maldito ¿Era eso lo que estaba buscando? ¿Un puesto en los Shichibukai?

Ace se llevó las manos al rostro, temblando. El resto no sabía qué hacer.

—Ace… —empezó a decir Thatch, lívido al sentir su rabia, culpa y agonía.

—Ace… —Marco apretó los dientes sin saber que más decirle—. ¡NO! —bramó cuando Ace se soltó bruscamente de Thatch y corrió dispuesto a cometer una locura tremenda— ¡DETENGANLO! ¡USEN LA FUERZA SI ES NECESARIO! —ordenó a gritos— ¡NO PERMITAN QUE ACE ABANDONE EL BARCO!

Shirohige estaba siendo informado en el mismo momento por Vista y otros comandantes cuando sintió el estremecer haki de Ace recorrer todo el barco. En ese momento lo supo: la guerra que Roger había mencionado estaba más cerca que nunca.

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Hola!

Primero que todo, muchas gracias por sus comentarios a Sara Dragonil, Monkey D. Victoria y N0dusT0llens! No saben lo feliz que me hicieron, ya contesté todos por MP pero de todas maneras reitero mis agradecimientos.

Sobre el capítulo y extraño pairing de AcexMakino… XD, disculpen si no les gusta. Cuando comencé a escribir el fic (hace tres años por lo menos) tuve una fase de gusto por ellos y pues modificarlo ahora se me hace innecesario porque no afecta a la trama. Además aun mantengo cierto gusto, no puedo ver a Ace con nadie que no sea Makino o Isuka (un personaje que aparece en la novela de Ace), así que si no les llama la atención solo ignoren esa parte XD.

Tengo algunos capítulos listos porque como dije ideé y comencé a escribirlo hace años, aunque al final me concentré en otras cosas y no pude terminarlo. Actualmente que retomé el gusto por One Piece tengo que modificar algunas cosas pero no afectará mucho, lo seguro es que tenga un capítulo semanal al menos hasta que se agoten los que ya están escritos.

Espero que les guste este capítulo. Luffy tardará un poco en aparecer porque el fic está centrado en lo que sucede en el mundo a raíz de su captura e inminente ejecución :p, espero disfruten lo que tengo planeado.

Si les gustó, estaré feliz si pueden comentar.

Besos, Bella.