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SI TIENEN LA FUERZA

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La última tanda de oscuridad acabó con todo, y Kurohige se alzó exuberante y jubiloso como el ganador. Había sido una batalla dura, más dura de la que incluso él imaginó siendo su contrincante un niño de diecisiete años, pero frente a él, frente a su oscuridad y poder, frente al hecho de proteger a sus nakamas, Monkey D. Luffy demostró más ferocidad y valor que cien hombres, y eso Kurohige lo respetaba. Había visto en el niño cosas que por muchas décadas vio, respetó y siguió en el viejo, cosas que le hicieron recordar tanto al comandante Ace… y entendió que ese niño tenía un destino incluso más grande que el de ellos dos. Sin embargo no podía dejarlo vivir, ni siquiera por respeto, ni siquiera por curiosidad.

La muerte de Mugiwara abriría el camino a su trono y eso era más importante que cualquier otra cosa.

"Esto es entre nosotros dos. Un mano a mano, no toques a mis nakamas", pidió en cuanto comprendió que sería derrotado.

"Si ellos no son tan estúpidos para detenerme, entonces que así sea", aceptó. Por supuesto, ante todo era un pirata y cosas como el honor solo servían si le convenía. No tenía tiempo para jugar al héroe.

Se limpió la sangre del rostro con una sonrisa viciosa y a paso lento fue a donde Mugiwara había caído, más ensangrentado y en peor estado que él, aunque tan tranquilo como estaba parecía solo dormir…

"Dijiste que no estabas aquí por Robin… todo lo que hiciste… lastimar al ossan, a Franky y al resto… todo es por mí ¿no? ¿Por qué? No te hice nada".

—Esto solo se llama destino, Mugiwara. Tu mala suerte fue que yo me metiera en tu camino.

"Si estás aquí por mi cabeza, está bien. Deja al resto en paz".

Miró los alrededores de la isla que a pesar de los daños aún estaba en pie. Burgess como siempre se había entusiasmado y había querido hacer de las suyas, pero las órdenes de Mugiwara se respetaron bastante bien y sus hombres pudieron contener a los de él. Rio retorcidamente al recordarlos. Era tan triste como acababa todo para ellos.

Una tripulación sin un capitán ya no era una tripulación.

—No te preocupes, no necesito todo tu cuerpo, con tu cabeza me basta —dijo, sacando un cuchillo y alzando al joven pirata del suelo.

—¡SHISHI SONSON!

—¡FLAMGABE SHOT!

—¡Ahh, maldición! —gritó, retrocediendo mientras la sangre salpicaba de los cortes y la patada recibidas.

Observó con rabia a Zoro y Sanji que acababan de llegar. En cuanto sintieron a Luffy caer abandonaron la pelea sin importarles nada más, quizá aún no supieran lo que era el haki pero unidos como estaban a su capitán, el instinto les anunció la derrota del hombre al que seguían.

Su tripulación también regresó, y Kurohige les dirigió un ceño irritado.

—Son hombres dignos de temer —canturreó Lafitte, acomodando su sombrero.

—¡Los aplastaré! —rugió Burgess con ira. Estaba bastante golpeado, y aunque su nivel era superior a esos dos individualmente, juntos fueron imparables.

—Nadie dijo que destrozaras la ciudad, no vinimos aquí para saquear —le recordó Van Auge con pasmosa tranquilidad.

—Cierto, el premio en esta ocasión es más jugoso que el dinero, cof, cof…

—¡Maldito seas! —gritó Sanji con ira, tras dar una mirada a su capitán y ver el estado grave en el que se encontraba. Apenas podía reconocerlo de tanta sangre que lo bañaba.

—¡Mantén la cabeza fría, cocinero! —gritó Zoro a su vez, apretando los dientes.

—¡No me des órdenes!

—¡Basta ya! —El grito de Chopper los sobresaltó. En cuanto la batalla se puso lo suficientemente violenta Luffy condujo entre golpes a Kurohige lejos de los heridos. Chopper se había quedado atendiéndolos hasta que lo sintió, hasta que escuchó el estremecimiento en el aire y el silencio atroz (ningún lugar donde Luffy estuviese era silencioso). Entonces, perdiendo toda objetividad cogió su mochila y corrió hasta ese punto con el corazón agitado y desesperado. No estaba en condiciones de observar a sus compañeros gruñirse el uno al otro—. ¡No peleen!

—No tiene caso que hagas eso. —Kurohige gruñó cuando vio al animal acercarse a Mugiwara y atenderlo. ¿Era el doctor? Era una de las cosas más raras que había visto en el océano y eso que contempló toda la utopía barata de Big Mom—. Voy a matarlo.

—¡Cállate! —El grito de Chopper fue desgarrador, temblaba mientras sacaba sus instrumentos.

—Como si fuéramos a dejarte ponerle un dedo encima —masculló Zoro con desprecio.

—No vas a servir ni para alimento de peces —agregó Sanji, girando en su sitio con tal rapidez que su pierna se volvió roja.

—Mugiwara fue claro —dijo Kurohige con tranquilidad, su sonrisa fría aunque su interés por ellos dos era grande—. Un mano a mano. ¿Desobedecerán las órdenes de su capitán?

Ambos se tensaron un momento y miraron a Luffy con expresión impotente en el rostro. Habían sentido lo diferente que era Kurohige a cualquier otro oponente en cuanto le pusieron los ojos encima, pero Luffy era su capitán, Luffy había sido invencible y una parte de ellos (a pesar de sentir el peligro) quiso creer que vencería también en esa ocasión. Vieron el despliegue de su poder en primera fila a diferencia de la pelea en Enies lobby, y aquello no hizo más que consolidar el respeto que sentían por él, lo orgullosos que estaban de servir bajo su mando aunque se quejaban de sus decisiones estúpidas y su comportamiento infantil. Luffy era el hombre que se convertiría en el rey de los piratas y ese no sería su fin.

Ellos dejaron todo en sus manos, obedecieron fielmente sus órdenes deteniendo como podían a Burgess que fue el único lo suficientemente sádico para querer destrozar y matar todo lo que tenía a su paso, lo que realmente lo reconocieran o no había sido suerte. El resto de la tripulación de Kurohige se mantuvo apartada, indiferente y aburrida. Sin embargo, Luffy había caído y las órdenes ya se habían cumplido.

—El mano a mano terminó —declaró Zoro con frialdad—. Ganaste.

—Lo sé. —Kurohige rio con júbilo, casi podía palpar su sueño.

—Luffy cumplió su deber como capitán y respetamos eso. —El espadachín se posicionó y levantó sus espadas que brillaron con letalidad—. Ahora es nuestro turno.

—¿Creen que pueden ganarme? —se burló secamente—. Gané al capitán. No tienen la más mínima oportunidad, pequeños tontos.

—Cierra la boca, nunca podrás entenderlo —bramó Sanji, y corrió a él junto a su compañero.

Las palabras de Ace se repetían en la mente de ambos. Aunque existían cosas en Kurohige que se parecían a Luffy en una versión muy retorcida y oscura, nadie que traicionara a un nakama y a su capitán jamás podría realmente comprender los lazos de amistad y la predisposición a morir por una persona. Ellos estaban preparados, no se habían alzado para ganar sino para proteger a su capitán incluso si perdían la vida en el proceso.

Lamentablemente para ellos, Kurohige era más, muchísimo más poderoso y no tenía ningún tipo de moral que respetar.

—¡DIABLE JUMBE!

—¡KYUUTOURYUU…!

—Le dije que respetaría sus vidas si no se metían —resopló alzando ambas manos llenas de oscuridad—. Van a dar un paseo en el infierno ¡KUROUZU! ¡BLACKHOLE!

—¡Zoro! ¡Sanji! —gritó Chopper, horrorizado al verlos ser succionados por el vórtice oscuro. Se encontraban muy magullados y su poder había disminuido en la pelea previa, aunque intentaron en vano escapar ambos se desvanecieron en la nada gritando ante la mirada aturdida del reno.

—Ahora aléjate de Mugiwara, mapache. Tengo cosas que hacer —ordenó Teach, avanzando hacia él.

Chopper parpadeó en shock. Ese hombre había derrotado a Luffy, se había encargado de Sanji y Zoro en un segundo… ese hombre iba a matar a su capitán frente a sus ojos.

Tardó en reaccionar, sus casquitos temblando mientras una voluntad demente lo inundaba.

"Luffy… vive, por favor".

—¡RUMBLE! —Ni siquiera dudó al echarse las tres pastillas en la boca y masticarlas. Sabía que moriría y usó el último rastro de cordura observando el rostro de Luffy. No necesitaba más—. ¡AHHHHHHHHHHHHH! —Al segundo siguiente la figurita adorable se había transformado en un monstruo gigantesco y aterrador que aulló al cielo con rabia y destrucción. Era una visión horrenda que podía parar más de un corazón, porque incluso si era Grand Line lo que veían no era algo cotidiano.

Kurohige se sobresaltó y boqueó.

—Pero ¿Qué demonios es eso? —gritó con genuina sorpresa, mirando al monstruo ir sobre ellos dando puñetazos a todo lo que encontraba delante. No parecía tener consciencia alguna, jadeaba mientras aumentaba el ritmo de sus golpes haciendo temblar los alrededores, pero alguna forma había ignorado a Mugiwara tendido sobre las rocas.

El suelo se partió y Kurohige tuvo que retroceder mientras las olas se crispaban ante el movimiento de la tierra.

Van Auge se adelantó cuando Chopper los localizó y aulló furiosamente, intentando atacarlos.

—No te preocupes, capitán. Una bestia es una bestia —sentenció, alzando su escopeta y disparando—. Encuentra la paz, monstruo.

—¡GUAARRGHHHHH! —Chopper cayó de rodillas rugiendo con más ira ante el dolor. La bala le había dado directo en el pecho y la única razón por la que atravesó su corazón fue porque su piel era muy dura. Aunque el solo haber hecho que cayera ya hablaba bastante de la habilidad del pirata.

—Otra más —concluyó el francotirador de forma despiadada, apuntando, dispuesto a gastar toda su munición para enviar a esa cosa aberrante al infierno.

—¡STRONG… —Auge desvió la mirada a tiempo pero no pudo esquivar el golpe—… HAMER!

—Son tan problemáticos —tosió el doctor Q, viendo como Auge caía gruñendo medio inconsciente a su lado. El francotirador era sumamente letal en batallas a larga distancia, en cortas… era claro que le faltaba habilidad.

—Uno tras otro —rio Lafitte con diversión oscura—. Quizá debamos intervenir ya. Han pasado horas, estamos perdiendo tiempo.

—El gorila es nakama de Mugiwara. No lo toquen. —Franky retrocedió jadeando. Había recuperado la consciencia finalmente y lo primero que escuchó fue el aullido agonizante de Chopper. Lo recordaba perfectamente, él fue el primero que lo vio en esa forma durante la batalla de Enies Lobby.

Miró alrededor apretando la mandíbula con un sentimiento amargo y desolador en el pecho. Chopper seguía aullando furioso dando puñetazos que partían más y más las ya destrozadas tierras de Water Seven, y Mugiwara seguía completamente inconsciente. No sabía qué rayos había pasado luego de haber sido tragado por ese vórtice oscuro, pero no podía creer que ese hombre hubiese derrotado a Mugiwara…

—Joder, maldito Mugiwara —susurró, apretando los puños. Su cuerpo se sentía pesado y débil, el aire le faltaba y moverse era doloroso—. ¿Cómo pudiste perder? —Aunque no era su nakama, Franky tenía tal fe en Luffy que esa derrota lo había trastornado. ¿Cómo podía protegerlo si él era más débil?

—Siempre hay alguien más poderoso en el mundo —le informó Kurohige, recuperándose del shock de la transformación de Chopper. Miró de reojo al monstruo que intentaba levantarse—. Tú no eres nakama de ellos, ¿no? Apártate, solo quiero la cabeza de Mugiwara.

—¿Estás diciendo que vas a cortarle la cabeza realmente? —preguntó Franky con furia, su rostro casi demoniaco mientras fulminaba con la mirada al pirata—. ¡¿Estás demente, cabrón?!

—Le ahorrará muchos problemas a los marines —rio el otro con simplicidad.

—¡GUARRRRGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

—¡Alguien haga algo con ese monstruo! —gritó el pirata mayor harto—. ¡Me está poniendo de los nervios!

—Auge está fuera de juego por el momento —rio el doctor Q sin dejar de atenderlo—. Burgess, anda a macharlo si quieres.

—¡Claro!

—¡He dicho que no lo van a tocar! —gruñó Franky, interponiéndose en el camino del luchar que sonrió anchamente ante el reto.

Eso fue suficiente para que Kurohige aprovechara y alcanzara a Luffy, alzando el cuchillo que había recuperado. Franky gritó que se apartara pero estaba demasiado ocupado con Burgess que solo jugaba con él, y Chopper no lo hacía más sencillo porque sus gruñidos empezaban a remitir y su vida a desvanecerse…

—¡No, aléjate de Mugiwara!

—Presta atención aquí —se burló el luchador antes de estamparlo contra el suelo.

Kurohige alzó el cuchillo más y luego lo dejó caer con fuerza listo para rebanarle de una sola la garganta cuando un montón de brazos salidos literalmente de la nada se interpusieron, sangre salpicó violentamente contra su cara pero no fue de su rival. Antes de que pudiese gritar de rabia o sorpresa un cúmulo de nubes oscuras se alzaron sobre su cabeza, y más brazos lo apartaron del joven pirata, retorciéndolo sádicamente.

—¡SEIS FLEUR: CLUTCH!

—¡THUNDER BOLT: TEMPO!

Su grito se perdió entre el sonido de la lluvia de rayos que le impactaron y sus propios hueso al agrietarse entre la presa de Nico Robin.

—¡Lancen a Chopper al mar! ¡Rápido!

—¡Franky-aniki!

Los piratas de Kurohige levantaron la mirada con sorpresa al ver a los otros Mugiwara, habían regresado trayendo consigo a los gigantes que Burgess había enfrentado horas atrás, y toda una muchedumbre de carpinteros y civiles armados junto a la familia Franky.

Franky se liberó apenas de su oponente y con los últimos retazos de fuerza envió a Chopper al mar, donde cayó y se hundió con rapidez, su monstruosa transformación desvaneciéndose. Fue lo único que pudo hacer antes de perder la consciencia. Rápidamente alguien de la multitud saltó al mar tras el renito para sacarlo y ponerlo a salvo.

—¡Franky-aniki! ¡Vamos a ayudarlo!

—¡CHOPPER-KUN, RESISTE! —gritó Usopp sobre el hombro de Oimo—. ¡VENGA, A POR ELLOS! —pidió, señalando a los enemigos—. ¡QUE NO TOQUEN A LUFFY!

—¡TERMINEMOS CON ESTO RÁPIDO, KARSEE!

—¡SI, VAMOS A PAGAR LA DEUDA DE ENIES LOBBY!

—¡No toques al chico del sombrero de paja! —gritaron los civiles—. ¡Es el salvador de Iceburg-san!

—¡Robin! —gritó Nami, señalando a Luffy.

—¡CIEN FLEUR: DELPHINIUM! —Cientos de brazos brotaron en fila del suelo descascarado y empujaron a Luffy hacia las mujeres a velocidad.

Nami lo recibió al instante, acunándolo contra su regazo, limpiándole como podía la sangre que le caía por el rostro, acariciando su cabello empapado de carmesí sin dejar de llorar.

Habían cumplido las órdenes o al menos lo intentaron. Nadie había querido marcharse hasta no saber el estado de Iceburg, a lo mucho alejaron a unos cuantos niños y ancianos, además de la lealtad por el alcalde la isla no tenía los medios suficientes para una evacuación de gran calibre. Tras el Aqua Laguna la mayoría de los barcos habían quedado inservibles y el Umi Resha estaba lejos de ser reparado, así que los carpinteros y civiles se armaron aun en contra de la opinión de los Mugiwara. En cuanto encontraron al alcalde y comprobaron que vivía, una parte se lo había llevado a otro lado de la ciudad para terminar de atenderlo, y el resto se empecinó en seguirlos. El rugido de Chopper ya había sido suficiente mala señal, y en cuanto llegaron a la zona de batalla por un segundo Nami, Robin y Usopp habían contemplado la escena sin respirar.

Luffy había sido derrotado…

Afortunadamente Robin se recuperó primero y sus manos estaban llenas de heridas a causa de eso, pero no importaba. Moriría por Luffy si fuese necesario.

—¿Dónde están Zoro y Sanji? —preguntó Usopp mientras los gigantes corrían hacia la tripulación de Kurohige agitando sus armas con destreza. Ellos los recibieron con un coro de risas desagradables.

Los tres Mugiwara estaban intentando luchar contra la reacción natural de cualquiera al ver a la persona que más les importaba casi muerto, estaban intentando mantener la calma y tomar la situación de la mejor forma posible, pero ese pequeño lapsus de frialdad no iba a durar.

Usopp repasó todo el lugar buscando en vano al espadachín y al cocinero, una pequeña grieta naciendo en su pecho. Tragó saliva cuando llegó a la conclusión de que no estaban allí, de hecho era algo obvio, si hubiesen estado allí jamás habrían permitido que Kurohige se acercara tanto a Luffy. No solo eran la mitad de la fuerza ofensiva de la banda, también eran los más protectores de su capitán… sin ellos estaban perdidos, aunque en realidad todo estaba perdido desde el instante en que Luffy había sido derrotado.

Lentamente esa certeza comenzó a enredarse en sus pensamientos.

Su capitán había sido derrotado.

El capitán era la fuerza de toda la tripulación, era la moral y el corazón de todos…

Luffy era su capitán, Luffy era su salvador, lo era todo. Y allí, en ese día, en ese instante, había caído y era evidente que no podrían protegerlo.

Las Mugiwara se tensaron, sus miradas llenas del horror de la comprensión.

—Usopp… —dijo Robin silenciosamente—. Llévate a Luffy de aquí.

—¿Qué?

—Llévate a Luffy de aquí —repitió ella, respirando con dificultad a causa de la angustia. Lo observó—. Coge un bote y vete de aquí. ¡Ahora!

El francotirador tragó.

—¿Qué… estás queriendo decir? —preguntó débilmente—. ¡No puedo abandonarlos!

—Han derrotado a Luffy —dijo la arqueóloga con voz fría—. ¿Crees que vamos a durar? Incluso si morimos aquí por él… ¿Eso permitirá que viva?

Nami cerró los ojos y sus manos se crisparon sobre el cabello de su capitán. Todo eso debía ser una pesadilla. ¡Tenía que ser una pesadilla!

Los civiles y carpinteros corrieron también hacia los piratas. Robin no intentó detenerlos, podía ser cruel y ruin pero eso compraría más tiempo para el hombre que la había salvado, para la única persona que era ella sabía era más valiosa que mil vidas completas. Había sido tan feliz… había podido gritar que quería vivir, había encontrado personas que la amaban y nunca pensarían que sería una carga, y alguien a quien dedicar su vida… pero el sueño finalmente había terminado.

Nunca permitiría que la vida de Luffy sirviera como canje para un deseo tan perverso y degenerado… eso estaba más allá de cualquier cosa tolerable. Durante años había vivido temiendo al mundo, maldiciendo su propia supervivencia a causa del gobierno mundial, dejar que esa entidad tan horrorosa tomara el destino de Luffy sería algo que no se perdonaría jamás.

Sin importar si esa isla caía, sin importar si ellos morían… Luffy debía vivir lejos de la mano del gobierno. Pensar en su capitán bajo el peso que ella había soportado era algo terrible, alguien tan puro y lleno de fe y confianza como Luffy no podía ser contaminado por ellos… ¡Nunca!

Si debía morir entonces primero tenía que poder a salvo a su capitán, asegurar que viviera aunque la maldijera luego, no importaba en realidad. Robin moriría feliz incluso si Luffy se enfadaba con ella por haberlo puesto sobre todos. Si vivía podía seguir, podía superar esa pérdida y lograr lo que quisiera, si vivía Luffy cambiaría ese mundo corrupto…

Alguien le trajo a Chopper mientras Usopp la contemplaba atónito. El pequeño reno agonizaba y ella lo abrazó contra su pecho con dulzura, sin importarle mancharse de sangre. Quizá sería la última vez que estarían juntos.

—Ace nos dijo que cuidáramos de su hermano… —susurró Nami devastada, comprendiendo la situación tanto como Robin. Esa no había sido una batalla como ninguna de las que habían tenido, no era algo donde la derrota o la muerte solo era una lección. ¡Ese hombre había llegado para convertir a Luffy y su propia huella en el mundo en un juego de reyes y peones!—. Si Luffy muere antes que nosotros… si Luffy muere de esta forma… ¿Podrás ver a Ace al rostro? ¿Podrás… querrás vivir, Usopp? —sollozó la muchacha.

Esa era la única opción que les quedaba. ¡Era lo único que podían hacer! ¡La vida de Luffy era más importante que sus sueños, que sus ambiciones, más importante que el resto del mundo incluso!

El tirador observó llorando, pálido como la muerte, a sus amigas. La certeza de lo que pasaría era recién más clara que nunca. Sintió como su mundo se derrumbaba brutalmente, cercenado por una fuerza imparable y destructiva. Habían llegado tan lejos para acabar de ese modo tan… despiadado.

¡Luffy no se merecía eso!

¿Por qué ese hombre no fijó su atención en otro?

¿Por qué él lo había abandonado? ¿Por qué demoró en pedir perdón?

—Pero yo… abandoné la tri-tripulación —exclamó entre el llanto— ¡Yo los abandoné! ¿Confían en mí?

—Solo… ¡Solo protege a Luffy! —pidió Nami llorando tanto como él—. ¡Llévalo de aquí! ¡Esto es Grand Line! ¡No importa cuán poderosos sean, en el mar no hay forma de que los encuentren!

—Yo… yo…

—¡Ahora, Usopp! —le gritó, levantándose y sacudiéndolo—. ¡DEJA DE TEMBLAR Y SACA A LUFFY DE ESTA ISLA!

—USTEDES… REALMENTE ME HAN HECHO ENFADAR… —Todos se tensaron al oír la voz turbia y sin un rastro de la risa desagradable. Kurohige se levantó, sacudiéndose el hollín, sus ojos inyectados en sangre—. ¡LIBERATION!

—Oh, dios… —dijo Nami horrorizada, soltando a Usopp.

Fue un largo segundo en que ella contempló la erupción repentina de oscuridad, edificios, barcos, armas y más explotando en el cielo antes de caer sobre ellos. En ese instante antes de ser aplastados su mirada se encontró con la de Robin que lloraba por primera vez desde lo de Enies Lobby, el grito de Usopp pareció ser tan lejano al igual que el grito del resto… ambas se miraron y luego a su capitán, Luffy seguía inconsciente y tan extraño como sonaba ellas estaban felices de que fuese así, de que no contemplara el fallo de ellos. Porque esa era su responsabilidad, porque eran tan débiles que ni siquiera podían protegerlo a pesar de que él nunca falló cuando se trató de ellos.

—Luffy… —murmuraron antes de que su visión se oscuriera.

El silencio que siguió a eso fue espeluznante. No se oía nada más que el mar, era como si todo hubiese muerto en ese lugar.

Kurohige hizo una mueca, eran pocas las veces que perdía la risa y no le gustaba.

—Capitán, es hora de irnos —dijo el doctor Q echándose a Auge sobre el hombro. La tripulación contempló el espectáculo detrás y sin parpadear—. Corta la cabeza de Mugiwara de una vez.

—Marutabane está en mal estado, debemos repararla completa —dijo Lafitte alegremente—. Hasta entonces usemos el barco que robamos. Estaremos en Marineford en cuatro días.

—Cuatro días para que todo comience —añadió Burgess, excitado.

No respondió, se levantó y apartó a base de fuerza bruta y oscuridad los escombros sin prestar mucha atención a los civiles vivos y muertos que aplastaba. El grito del de nariz larga hizo que los gigantes tomaran la mayor parte del daño, pero incluso así los débiles eran débiles y no se podía hacer nada. Encontró a Mugiwara tras unos minutos de búsqueda, enterrado entre escombros y con los cuerpos de las dos mujeres sobre él, al parecer hasta el último momento intentaron protegerlo.

—Es un hombre de goma… mujeres estúpidas —resopló.

—¡NITOURYUU: RASHOMON!

—¡CONCASSE!

—¡Joder, ¿por qué no se mueren de una vez?! —gritó, indignado, esquivando los ataques con precisión. A pesar de que tenía bastante daño acumulado, Kurohige era un veterano del Nuevo Mundo, había sobrevivido a batalles peores (verdaderas batallas) y los ataques de dos piratas novatos al borde de la inconsciencia no eran peligrosos para él.

Zoro y Sanji cayeron delante de Luffy, jadeando como si la vida se les fuese solo en ello. Apenas reconocieron las figuras ensangrentadas e inconscientes de sus compañeras. Usopp no estaba muy lejos junto a Franky, habían sido protegidos por los gigantes… no quedaba nadie más en pie, solo ellos que habían caído con los escombros…

—No hay… nada que podamos hacer —murmuró Zoro sonriendo con impotencia—… mi cuerpo ya no responde…

Sanji apretó la mandíbula con fuerza hasta sentir su propia sangre en la boca, apenas y podía enfocar el entorno. Rodeados de oscuridad total, navegando en la nada y los escombros, sus propias vidas parecían haber sido absorbidas.

—No habrá advertencia esta vez —gruñó Kurohige—. Los mataré a todos.

—¿No hay nada que te impida llevarte la cabeza de Luffy? —preguntó entonces Zoro, cayendo de rodillas al suelo por voluntad y no por debilidad.

—Un nombre no se hace tan fácil, Cazador de Piratas —rio Kurohige con indiferencia—. He planeado esto por años… ¡Nada truncará mi ambición!

—Maldito cerdo —susurró Sanji.

—Entonces… ¡Llévate mi vida y no la de Luffy! ¡Sé que no valgo tanto como él pero estaba decidido a ser el mejor espadachín del mundo! ¡Debe ser suficiente! —suplicó, agachando la cabeza, tirando sus espadas a un costado.

Sanji quiso gritarle a él y a Kurohige, pero antes de que pudiese hacerlo el último rio.

—¡No digas tonterías! —Reclamó sin compasión— ¡Es Mugiwara al que el gobierno quiere! ¡No importa cuán poderoso llegues a ser o la gran ambición que tengas, nunca vas a compararte a él!

—¡Lo sé! —respondió Zoro sin inmutarse— ¡Pero es lo único que puedo ofrecer!

—Hablas de ofrecer como si tuvieses alguna opción —gruñó Teach con diversión—. Son tan patéticos, un hombre debe saber cuándo rendirse.

—Ya lo dije, nunca vas a entenderlo —masculló Sanji sobresaltando a Zoro, el estado tan mal en que se encontraba lo había hecho olvidar que estaba a su lado. El cocinero se dejó caer al lado de su nakama riendo triste y amargamente, con otra persona quizá habría funcionado eso, con alguien honorable hubiese sido posible un acuerdo, pero no con el intento de hombre que estaba ante ellos.

Había estado a punto de discutir con Zoro sobre el hecho de que el imbécil debía vivir y él podía morir por Luffy, pero ya era claro que no tenía caso. Se movió débilmente luchando para no perder la consciencia y, al mismo tiempo que Zoro, se inclinó ante su enemigo. Parecía ser algo premeditado por ambos aunque en realidad cada uno actuaba por su cuenta.

Kurohige alzó una ceja.

Dos hombres con gran poder y grandes ambiciones acababan de tragarse su orgullo al inclinarse y suplicar por otra vida. Incluso alguien como él podía comprender el gesto, aunque no significaba nada ni variaba su resolución.

—Esto es lo único que puedo hacer… para proteger al resto… para proteger a Luffy… si no puedo proteger la vida del capitán al que sirvo… ¿De qué sirve mi ambición? —preguntó Zoro sin más.

—Si no puedo impedir que te lo lleves perdona su vida —pidió Sanji controlando el desprecio que sentía por Kurohige. Suplicar por Luffy no importaba, pero hacerlo ante un hombre que no comprendía ni apreciaba el gesto del sacrificio era de lo peor.

—¡Toma mi vida y perdona la de Luffy! —suplicaron al mismo tiempo, hincándose ante él.

—Oh, oh, conmovedor —rio Lafitte, aunque su risa no era una burla sino una apreciación.

—Un obstáculo en nuestro camino —añadió el doctor al ver a su capitán reflexionar.

—Muy bien ¡Zehahaha! —decidió alegremente. En realidad no tenía nada personal contra Mugiwara, solo era un peldaño más en el camino que había trazado, vivo o muerto serviría para lo que quería—. Perdonaré la vida de Mugiwara pero igual lo llevaré al gobierno… si vive o muere después de eso ya no es cosa mía. —Se volvió a su tripulación que no estaba sorprendida ante su decisión— ¡Vámonos ya! ¡Traigan a esos dos!

Zoro y Sanji alzaron las cabezas para mirar al pirata sujetar a Luffy, apartando a Nami y a Robin sin delicadeza alguna.

Eso era todo lo que podían hacer, suplicar y observar cómo se llevaban a su capitán frente a sus ojos.

Algo dentro de ellos se quebró… eran tan débiles que ni sus vidas servían por la de Luffy.

—Si están dispuestos a ponerse en lugar de Mugiwara entonces estoy seguro que están dispuestos a sufrir su mismo destino. —El pirata veterano rio tétricamente al ver sus expresiones—. Habría sido mejor morir que ir a Impel Down… pero esa ha sido su decisión. ¡Los llevare al infierno! ¡Zehahahahaha! ¡VÁMONOS, CABRONES!

—¡SÍ!

Ninguno de los dos principales combatientes de los Mugiwara pudo oponerse, no tenía caso. En cuanto comprendieron que realmente no iba a matar a Luffy, cayeron al suelo y no se movieron más, ni para impedir ser llevados con brusquedad junto a Luffy a la gran prisión. Una parte de ellos se sentía más que satisfecha por eso, ya que no habían tenido el poder para proteger al hombre que respetaban entonces padecer su mismo destino era solo una pequeña parte del castigo que se merecían. Ni siquiera querían pensar en lo que se avecinaba…

"No importa lo que pase en esta isla, ustedes nunca van a poner un dedo sobre Luffy".

"¡No tocarán a Luffy!".

"No van a llevarle nada al gobierno incluso si derrotan a Luffy. ¡No vamos a permitirlo aunque nos maten!".

"Espero que tengan la fuerza para sostener esa afirmación".

El recuerdo de esas palabras pareció una bofetada.

—L-Luffy…

—¿Uhm? —Kurohige dio un vistazo sobre su hombro mientras sus tripulantes subían al barco a Mugiwara y los otros.

Se sorprendió un poco al ver como los otros Mugiwara comenzaban a despertar, pero no se preocupó. No podían moverse, el solo respirar ya debía ser agotador.

—L-Luffy…

—Son más duros de lo que creí. Les daré ese mérito ¡hahahaha!

—No… Luffy. —La chica de cabello naranja fue la primera en levantarse. El palo azul entre sus dedos trémulos destellando aunque ella no parecía saber lo que hacía—. No… te lo lleves…

—Los débiles no tienen derecho a pedir nada —contestó con simplicidad. Miró al resto que intentaba levantarse, notando con alivio que Nico Robin aún vivía. Sería una mierda que la hubiese matado por error—. Si tanto quieren a Mugiwara ¿por qué no van por él?

—¡Capitán, ya es hora!

Sonrió de forma perversa. Solo había perdonado la vida Mugiwara por la lealtad de sus subordinados, ni siquiera él podía ignorar eso, pero a la larga le traería más beneficio que nada. Impel Down era sagrada así como Marineford, así como había sido Enies Lobby hasta que fue profanada, y se preguntó al mirar el rostro lleno de pena, conmoción y horror de los Mugiwara ¿qué serían capaces de hacer para reparar aquel día?, ¿qué harían para que el mundo comprendiera que morirían o matarían por Mugiwara no Luffy?

Estaba ansioso por verlo, no podía negarlo.

Quería el trono del rey, pero también buenos rivales para aplastar y consolidar su poder, y de sobrevivir Mugiwara sería alguien que daría la mejor batalla, quizá incluso más que el comandante Ace.

—Destino, suerte, honor… —tarareó con la sonrisa más repugnante que nadie vería—. Este chico es interesante. ¡VENGA POR ÉL SI TIENEN LA FUERZA! ¡ZEHAHAHAHAHA! —Y con esas palabras se fue, tirando el sombrero de paja tras él.

—¡NO! —Nami y Usopp se levantaron entre tropezones—. ¡NOOO! ¡LUFFY!

El grito fue tan agudo que pareció hacer vibrar el mismo aire, el grito más horrible y espantoso que se escucharía en el mar, tan devastador como las nubes de tormentas que se habían ido acumulado sobre toda la isla como un manto, generando una lluvia de rayos que tostó todo lo que estaba al alcance durante minutos completos… pero el barco ya estaba demasiado lejos para ser alcanzado.

Teach contempló el despliegue de poder con sorpresa, la luz de los rayos iluminando sus rasgos… y no muy lejos de él, en los barcos de evacuación de Water Seven, los mismos habitantes contemplarían a su isla derrumbarse con la boca abierta de pavor.

—Eso ha sido peligroso —dijo Kurohige para sí mismo, entrecerrando los ojos ante la brutal tormenta que caía sobre la isla sin piedad. Solo había visto algo parecido en su vida y fue a manos de Big Mom. Recordó a la chica de cabello naranja y su destellante bastón azul ¿cómo había hecho eso? ¿Realmente tenía tanto poder o solo fue la impotencia y el dolor del momento?

Decidió no preocuparse, tenía más cosas en las que concentrarse. Su presa respiraba levemente.

Finalmente podía ver el ocaso del reinado de Shirohige.

Rio con el sonido de la tormenta de fondo.

El barco se alejó hasta que solo fue un punto y luego nada. Y Robin, Usopp, Franky y Nami miraron en silencio, en shock, como si no quisiesen comprender lo sucedido. El olor a carne quemada, a sangre, lluvia y cenizas acompañó su fracaso. Pudieron haber pasado horas, días, semanas, meses, años, siglos o milenios, y nunca hubiesen notado la diferencia. Solo Chopper se mantenía ignorante en su estado agónico e inconsciente, solo Chopper no podía sentir aun su corazón desgarrado.

La isla misma se hundió poco a poco, el agua salda se filtró más, consumiendo las bases, engullendo los canales y los escasos caminos. Los edificaron cayeron, y las personas que tuvieron la suerte y rapidez de esconderse de los rayos, miraron el panorama con lágrimas.

Oscureció y se aclaró de nuevo pero los Mugiwara no se movieron ni cuando el barco de Garp atracó, y el vice-almirante y Aokiji fueron a ellos, caminando sobre los ríos de sangre y los cuerpos, exigiendo saber qué había pasado.

Nadie dijo nada, solo miraron el horizonte con el rostro en blanco… llorando.

Se habían llevado a su capitán frente a sus ojos y ellos no pudieron evitarlo.

Se llevaron a Luffy y ellos seguían vivos.

¿Por qué estaban vivos?

¿POR QUÉ?

Esa había sido la misma pregunta que se hicieron Zoro y Sanji mientras llegaban a Marineford, oyendo el murmullo excitado de los marines, la sentencia rápida, y luego siendo echados a Impel Down. El último vistazo que tuvieron de Luffy fue cuando se lo llevaron a rastras luego del baño hirviendo, cuando les preguntó si estaban bien.

Había sido derrotado y ellos no pudieron protegerlo, sin embargo lo único que le interesó fue el bienestar de ellos.

Hasta el último seguía siendo un capitán muy estúpido.

—¿Qué pasó? —Sanji repitió la pregunta de forma vacía cuando volvió al presente, intentando que su mente no se rompiera más.

Reiju se mantuvo inexpresiva.

—Nosotros le fallamos —respondió, levantando la mirada a la nada, replicando el mismo pensamiento que sus nakamas habían tenido, la misma desesperación.

¡¿Por qué estaban vivos si no tuvieron la fuerza para protegerlo?!".

—¡Somos…DÉBILES!

.


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¡Hi!

Con esto se termina el recuerdo de la batalla y se regresa al presente :3. Espero les guste este capítulo y tenga la suficiente emoción.

Contesté los reviews por MP, pero como siempre les expreso mi agradecimiento de nuevo a los que me animaron con sus comentarios: Juanalacubana07, strength of fire, Nikopelucas, AlexWodka, Dhegon y Sara Dragonil.

Estuve escribiendo también otras cosas, tengo algunas ideas para nuevos fics cuando acabe este, espero puedan leerlos y juzgar si les interesa. Y, por supuesto, escribí algunos one-shot hace años así que si tienen el tiempo y el deseo pueden pasarse y darle una oportunidad.

Por cierto, siempre se me olvida, tengo una página en Facebook con mi nickname: Bella Scullw. Por estos meses no he publicado mucho, pero pronto lo retomaré, si desean visitar están bienvenidos.

Eso es todo.

Besos, Bella.