Hola ¿Cómo están? Aqui me tienen una vez más con la continuación de esta pequeña historia que tendrá de todo un poco porque mi vena artistica se activó y estaré introduciendo algo nuevo en este capítulo, pero qué les puedo decir, ese fue el rumbo que tomó la inspiración está vez.
En fin, sin más que agregar, espero que disfuten del capítulo.
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Capítulo IV: Al filo del peligro.
Tras salir de la casa de la casa de Garfield, el grupo de amigos se dirigió hacia el ascensor sin mediar palabra ya que cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos; Raven seguía dándole vueltas al asunto del libro, mientras se reprochaba mentalmente por darle tanta importancia a ese asunto; Victor pensaba en como Gar se había abierto con Rachel sin problema y lo que era más importante, que lo había hecho por voluntad propia, lo que a su vez lo hizo pensar en que no estaría nada mal si entre esos llegaba a surgir algo más y por las reacciones de Gar podía suponer que Raven estaba comenzando a despertar su interés, el problema era sin duda su amiga y su terriblemente cerrada y difícil personalidad por no mencionar su férreo y prácticamente inflexible carácter.
Por su parte Dick estaba pensando en algo mucho más serio, lo cual estaba relacionado con las placas de Gar y Cliff y con el caso en el que había estado trabajando el día anterior que estaba relacionado precisamente con las placas de los catalogados como no-humanos, en el cual un individuo o quizás un grupo de individuos se habían dado a la tarea de "cazar" a ciertos no-humanos que cumplieran con ciertas características, a los que ponderaban según el tipo de placa que tuvieran en 5, 25, 50 y 100 puntos si esta era del tipo "Común, Infrecuente, Raro o Único" respectivamente.
Esta clasificación por tipo dependía de la cantidad de individuos registrados con características o habilidades afines, similares o inclusive idénticas. La población de no-humanos comprendía actualmente 40% de la población mundial aproximadamente y entre ese porcentaje se tenía estimado que un 80% de ellos era del tipo "Común", el 14,9995% era "Infrecuente", un 5% era del tipo "Raro", mientras que el restante 0.0005% era "único". Cada placa tenía un color asignado según su tipo y estos eran:
1) Comunes: placa plateada (o sin color) con la inscripción en relieve.
2) Infrecuentes: placa de color violeta con la inscripción en relieve y de color negro.
3) Raros: placa de color azul oscuro con la inscripción en relieve y de color blanco.
4) Únicos: placa de color negro con la inscripción de color verde esmeralda.
La placa de Cliff era azul, lo que lo catalogaba el tercer tipo, mientras que la de Gar curiosamente era de color negro con la inscripción en color verde esmeralda, lo que lo hacía parte del cuarto tipo, pero eso no tenía mucho sentido porque él obviamente era un cambiante o sus poderes estaban relacionados con la metamorfosis o algo así por el estilo, lo que era algo bastante habitual entre los no-humanos, en especial los que pertenecían a la "familia" de los mutantes, inclusive varios alienígenas y hechiceros podían hacer cosas parecidas. Entonces ¿Por qué Gar estaba catalogado como "Único"? Dudaba mucho que eso tuviera algo que ver con que fuera de color verde o por su fisionomía, la única explicación posible era que estuviera ocultando algo más y no fuera solo un simple cambiante. Sea lo que sea, la verdad es que por el solo hecho de pertenecer a esa categoría él era un blanco potencial y sumamente atractivo para ese grupo de maniáticos o al menos para los que aún quedaban libres de ellos.
Solo esto le decía que no sería mala idea mantener vigilado a Garfield un tiempo y gracias al trabajo que tenían que hacer con él tenía la excusa perfecta para entrar y salir de su casa cuando quisiera, también tendría que mantener vigilado a Cliff por lo extraño que había sido ese gesto de revelar su placa como si nada ante Gar, eso lo convertía en alguien sospechoso y posiblemente peligroso por eso aprovecharía que tenía que ir a la oficina de Bruce para reportar esto y solicitar la ayuda del resto de sus compañeros: Jason Todd, Tim Drake, Stephanie Brown y Damian Wayne para investigar a Cliff y para vigilar a Garfield a partir de ahora, siendo él quien se encargaría de esto último con ayuda de Cyborg y de Raven, con los cuales hablaría más tarde del asunto.
— ¡Dick! —Gritó Raven de repente sacándolo de su ensimismamiento a la vez que Victor lo sacudía violentamente para hacerlo volver a este mundo, sacudiendo su cerebro en el proceso.
— ¡¿Qué?! —Gritó en respuesta zafándose furioso del agarre de su amigo, quien solo sonreía divertido ante su enojo— ¿Qué demonios les pasa?
— Es que otra vez estabas en las nubes, viejo —Explicó Cyborg dándole un par de fuertes palmadas en la espalda amigablemente— ¿Sucedió algo?
— Podría decirse que si. Acompáñenme al auto un momento, tengo un favor que pedirles —Dijo volviendo a su seriedad habitual mientras se encaminaba hacia la salida del pasillo que conectaba los edificios de Raven y de Garfield.
Entendiendo que Dick parecía haber visto o notado algo extraño, Raven y Cyborg se apresuraron a ir detrás de él sin decir nada, ya que sabían que su amigo no hablaría hasta que estuviera seguro de que nadie los estaba escuchando. Luego de revisar que ni ellos ni el auto tuviera ningún dispositivo de grabación ni ningún micrófono, todos ingresaron al interior del vehículo, Dick lo encendió y emprendió la marcha hacia la casa de Victor mientras les contaba el caso que tenía entre manos, lo que había notado en el departamento de Garfield, el extraño gesto de Cliff y el sistema de colores por el cual se regían las placas de los no-humanos.
— Aclárame algo, viejo —Lo detuvo Victor después de que éste les explicara el plan de acción que tenía por ahora— según lo que dices Raven y yo deberíamos ser del tipo común porque un cyborg y una mitad demonio no son la gran cosa hoy en día y sin embargo, según nuestras placas, ambos somos infrecuentes ¿No crees que por un criterio similar al nuestro a bestita lo pudieron haber catalogado como único?
— No. Tiene que haber algo más —Negó muy seguro de sus palabras— ustedes dos subieron una categoría porque tu lado humano Cyborg ha demostrado ser tan fuerte que ha hecho que tu parte maquina "evolucione" en varias ocasiones, superando los limites por defecto que tenían tus componentes y en el caso de Raven, ella es una hechicera mitad demonio es cierto, pero además es una empática, puede crear portales a partir de su sombra que la llevaran a cualquier lugar que quiera o que conozca, puede usar proyección astral, sus emociones le dan distinta forma a sus poderes, puede volar y levitar, usar telepatía, telequinesis, cronoquinesis, magia y por si fuera poco también puede sanar usando sus poderes… Yo la habría catalogado en la tercera categoría, pero los que están relacionados con la magia usualmente pueden llegar a hacer una gran cantidad de cosas como ella.
— ¿Entonces cómo explicarías lo de ese sujeto? —Se animó a preguntar Raven sintiendo curiosidad por el tema.
— No lo sé, por eso voy a pedirle consejo a Bruce y ayuda a los chicos —Se veía que el no saber explicar eso le molestaba, pero también era consciente de que si se dejaba dominar por el enojo y la frustración no llegaría a nada y podría terminar empeorando la situación— Ahí es donde entran ustedes chicos, me gustaría que me ayudaran en esto, por favor.
Victor y Rachel intercambiaron miradas para luego sonreír levemente por el hecho de que Dick no entendía que no tenía que pedirles favores, solo necesitaba decirles que hicieran algo y ellos lo harían sin rechistar solo para ayudarlo porque sabían que él no solía actuar o pedir algo sin razón.
— Dinos que quieres que hagamos —Respondieron ambos al unísono provocando una sincera sonrisa en Dick, quien no podía estar más feliz de contar con dos amigos tan buenos como lo eran ellos.
— Por ahora, cuando estemos trabajando con Logan, necesito que me ayuden a inspeccionar y a vigilar a todos los que se acerquen a él, excluyendo por ahora al grupo que fue con él a la fiesta —Explicó mientras viraba en la curva que precedía a la casa de su amigo— le diré a Jason que se encargue de esa parte, ya que él también es parte del grupo de Logan casualmente.
— Entendido —Ambos asintieron dispuestos a ayudar en lo que fuera a su mejor amigo y líder implícito. No era momento para estar pensando en tonterías, porque un solo error podría significar la muerte de un inocente y, por más que Garfield no le simpatizara a la hechicera, su desagrado no llegaba al punto de que le deseara la muerte.
El problema estaba en que después del evento del libro estaba segura que estaría más incómoda con él, pero si quería ayudar a Dick en su investigación tendría que superar este obstáculo, solo esperaba que su peculiar vecino no le hiciera aún más difícil esta tarea con alguna de sus idioteces.
Día 3
Ajeno al plan de los tres amigos, Gar se despertó muy temprano en la mañana sintiéndose lleno de energía y de vigor, además estaba emocionado por lo que pudiera ocurrir hoy en cuanto pusiera en marcha su plan.
— Bien, ya es hora —Se dijo a si mismo al ver que ya faltaba poco para que los primeros rayos de luz del sol iniciaran formalmente ese día.
Se apresuró a llegar al balcón y pocos segundos antes de que el momento llegara se convirtió en gallo y se posó en el muro que bordeaba al balcón y cuando el momento llegó, como todo buen gallo, le dio la bienvenida al astro rey con su potente y glorioso cantar matutino. Momentos antes de que realizara su gracia, Raven se encontrada sumida en un placentero en la reconfortante oscuridad de su habitación, acurrucada entre sus mullidas y cálidas sabanas que la abrigaban del frio que solía hacer a esas horas de la madrugada, hasta que…
— ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! —Asustada por el estridente alarido dio un salto en su cama para luego caer aparatosamente al suelo, golpeándose fuertemente en el brazo y en su pierna derecha al intentar protegerse instintivamente del golpe, que igualmente se lo había dado y todo por culpa de esa malnacida ave del averno que osaba a interrumpir sus horas de sueño— ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! ¡KIIII-KIRI-KIIIIIIIIIIIIIIII!
— ¡Ya te oí! —Exasperada ante la insistencia de la molesta ave se levantó molesta del suelo y salió para ver donde se encontraba la endemoniada criatura para lanzarle agua fría para ver si así se callaba de una vez por todas, pero cuando llegó a su balcón no había nada más que un silencio sepulcral en toda la zona— No, no puede ser que me lo haya imaginado ¿O sí?
Extrañada y molesta por no encontrar el objeto de su recién adquirido odio, volvió al interior de su departamento dispuesta a intentar conciliar el sueño, pero en cuanto se dejó caer nuevamente sobre su acogedora cama, su tormento regreso con su odioso y estridente…
— ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! ¡KIIII-KIRI-KIIIIII! ¡KIIII-KIRI-KIIIIIIIIIIIIIIII! —Chilló de nuevo el pájaro del demonio haciéndola explotar de la rabia, a la vez que creaba un portal hacia él que la llevo a su balcón en cuestión de segundos y lo único que halló fue a su vecino en bata asomado en su balcón y buscando algo con la mirada con cara de sueño.
— ¡Tú! —Prácticamente rugió asustando a Gar que volteo a verla aterrado— ¡¿Has visto a ese pájaro del demonio?!
— ¿Eh?... ¿No? —Respondió temeroso ante la aterradora expresión de la mujer mitad demonio, la cual con los ojos inyectado en un intenso color rojo sangre lo miraba como si fuese a devorar su alma, incluso podría jurar que percibía un ligero olor a azufre alrededor de ella.
— ¡Con un demonio, voy a rostizarlo vivo si lo atrapó! —Rugió nuevamente antes de caer en cuenta de la manera en la que Gar la miraba con miedo— ¿Por qué me ves de esa manera?
Luego de unos segundos se dio cuenta de que su lado demoniaco había salido a flote cuando ese pajarraco la hizo perder los estribos por despertarla cuando estaba durmiendo tan cómodamente. Cerró los ojos y respirando hondo empezó con el laborioso proceso de calmarse.
— ¿Estas bien? —La repentina presencia de la voz de Gar interrumpió sus intentos de concentrarse haciéndola enojar más.
— No, no lo estoy. Estoy de muy malhumor y si sigues hablándome no podré concentrarme lo suficientemente para calmarme —Escupió cada palabra viéndolo de mala manera, antes de forzarse a cerrar los ojos nuevamente para intentar concentrarse, pero simplemente no podía hacerlo estaba muy molesta y le faltaba algo indispensable— y por si fuera poco se me acabó el té… maldición.
— Tengo té de menta —Se atrevió a hablar nuevamente Gar, captando la atención de la hechicera— Puedo prepararte un poco si quieres.
Sin decir nada, Raven voló hacía el balcón de su vecino deteniéndose justo frente a él con el ceño fruncido y con la rabia aún ardiendo en sus ojos.
— Por favor… Hazlo —Logró decir apretando fuertemente los dientes mientras se abría paso hacia la sala de estar de su vecino.
Aunque aún estaba asustado por la terrible expresión de su vecina, Gar consciente de que todo era su culpa, se apresuró a ir a la cocina a preparar tanto té de menta como le fuera posible, sirviéndoselo luego de unos minutos en una gran taza térmica (Esas que cambiaban de color o mostraban una imagen diferente a la que tenían por acción de la temperatura del líquido que se vertiera en esta), junto con un recipiente de vidrio con azúcar y una cucharita para que ella le agregara a su gusto.
Raven agradeció el gesto con un leve movimiento de cabeza mientras se sentaba en el sofá y subía sin pensarlo los pies al mullido cojín del mueble, luego de agregarle dos cucharadas de azúcar a su té, lo removió varias veces y tras aspirar profundamente el aroma de éste, se dispuso a beberlo sintiendo como el calor entraba a su cuerpo con casa sorbo que daba, logrando así calmarse gradualmente. Cuando terminó su bebida abrió los ojos encontrándose a Gar con una manta en una de sus manos mientras con la otra servía té en otra taza y le agregaba la misma cantidad de azúcar que ella le había colocado al suyo y antes de que pudiera preguntarle que hacía, éste se volvió hacia ella y le ofreció la nueva taza sorprendiéndola un poco.
— No te preocupes y sigue disfrutando tu té —Se apresuró a decir el cambiante mientras tomaba la taza vacía de sus manos, procurando no tocarla para que no se enojara más con él, luego señaló la manta que descansaba en su brazo— te traje esto porque pareces tener frio también.
— Gracias —Respondió sin pensarlo recibiendo una leve sonrisa del chico que, extendiendo la manta, se colocó detrás de ella en el sofá y con el mayor cuidado posible le colocó la manta sobre los hombros y se hizo a un lado rápidamente para evitar cualquier mal entendido.
— Descuida, iré a preparar el desayuno —Anunció sintiendo como los ojos de ella se posaban sobre él mostrando finalmente ese brillante y hermoso color amatista de antes— Si necesitas algo o si quieres más té dímelo ¿Si?
Sintiéndose repentinamente como todo su cuerpo se relajaba, Raven se limitó a asentir antes de volver a enfocarse en su delicioso té de menta que calentaba y disipaba la tensión y el enojo de su cuerpo, haciéndola sentir como poco a poco volvía a la normalidad mientras se acurrucaba en el sofá y se envolvía con la manta que Gar le había dado... Antes de que se diera cuenta estaba tan cómoda y calentita en ese lugar que simplemente no pudo evitar quedarse profundamente dormida de nuevo.
Al verla Gar fue a buscar su almohada y con el pulso de un cirujano experto, levantó con mucho cuidado la cabeza de la chica y colocó la almohada debajo de ella, para luego depositar la cabeza de la chica suavemente sobre esta sin despertarla.
— Supongo que voy a tener que cancelar la sesión de hoy —Murmuró mientras se dirigía a la cocina a prepararse una buena taza de café y algo ligero para desayunar— Después de todo es mi culpa.
Si bien se había propuesto hacerla molestar, nunca se imaginó que el enojo de esa chica pudiera llegar a tanto, lo que lo hacía agradecer al cielo por haber sido lo suficientemente rápido como para volver a su forma humana y fingir demencia cuando ella apareció de nuevo en el balcón, sino era muy probable que ya estuviera muerto en este momento o huyendo como alma que lleva el diablo por la ciudad. Independientemente de lo que hubiera pasado o no, hay algo que le había quedado claro y eso era que no debía perturbar el descanso de la hechicera a menos que quisiera abandonar este mundo de la peor manera posible.
Ahora tendría que replantearse varias de las ideas que había preparado para molestarla.
— 8 Horas después —
Sintiendo el terrible vacío que se había alojado en su estómago, Raven abrió con pesadez los ojos sin moverse de la posición tan cómoda en la que se encontraba, parpadeo un par de veces para esclarecer su vista siendo el televisor y la estantería de la sal de estar de su vecino lo primero que viera al despertar… volvió a parpadear, pero esta vez con más fuerza porque había algo definitivamente mal con sus ojos o seguía medio dormida, porque era como si en verdad estuviera en la sala… de… no… no podía ser verdad, se intentó convencer, pero el recuerdo de lo que había sucedido esa mañana cruzó su mente haciéndola caer en cuenta de la triste realidad de que aquello no era un sueño, aunque desearía que lo fuera.
— Buenas tardes —Escuchó la voz de ese hombre a sus espaldas a la vez que un agradable y delicioso aroma llegaba hasta ella, haciendo gruñir a su estómago y forzándola a levantarse del sofá, para encontrarlo a él en la cocina terminando de servir en un plato arroz, puré de papas, tajadas y huevos revueltos— imagino que tendrás hambre —Ella asintió avergonzada— esto es para ti, así que come sin vergüenza alguna.
Tras decir esto, tomó el plato y lo depositó en la mesa que se encontraba frente al sofá junto a otra taza de té.
— ¿Por qué estas siendo tan atento conmigo? —Sabía que era una idiotez preguntar eso ahora, pero simplemente no se explicaba el por qué él hacia todo eso por ella, con lo mal que lo había tratado en repetidas ocasiones.
— No lo sé. Instinto de supervivencia quizás —Respondió encogiéndose de hombros restándole importancia al asunto mientras se sentaba en uno de los sillones que allí se encontraban y agarraba la carpeta con partituras que había dejado sobre la mesa para seguir con su trabajo— no lo pienses mucho y come antes de que se enfrié.
Acto seguido volvió su atención a las partituras que tenía entre sus manos, dándole privacidad para que pudiera comer con calma y, dada el hambre que tenía en ese momento, no se hizo de rogar para empezar a comer con gusto el delicioso platillo que Gar le había preparado, ignorándolo por completo concentrada en disfrutar cada bocado. Por su parte Gar a pesar de que intentaba evitarlo, no podía dejar se verla de reojo cada dos por tres y es que con todo el ajetreo de esa mañana ella aún no se percataba de que aún se encontraba en pijama, el cual constaba de una camiseta un poco holgada de color violeta y unos pescadores de color índigo. Un conjunto sencillo que le quedaba muy bien a decir verdad, solo había dos pequeños problemas en ese momento:
1) Ella no tenía brasier en ese momento.
2) Cuando se movía para comer a veces la forma de sus pezones se veía claramente a través de la tela.
Ya tenía suficiente con la vez que había visto el buen par de piernas que se gastaba en casa de Victor cuando usaba ese bendito short y ahora pasaba esto y en su casa, eso ya era demasiada buena suerte y lo que menos quería era seguir tentando a la suerte, así que se obligó a mantener la mirada en las partituras aún después de que ella terminó de y fue a lavar el plato y la taza de té.
— ¿Qué sucederá con la sesión que estaba programada para hoy? —Se atrevió a preguntar tras ver que eran las 3:30 pm en el reloj de pared del joven músico.
— La cancele —Respondió como si nada sin voltear a verla para evitar dirigir su mirada al pecho de la chica por error y así arruinar el momento— llame a todos y les dije que estaba ocupado hoy y que no podría llevar a cabo la sesión.
— Lo siento — Se disculpó sinceramente apenada por haberle causado tantos problemas por culpa de su terrible malhumor.
— No es nada del otro mundo, solo la rodé para otro día —Volvió a restarle importancia al tema— aunque la de mañana no deberíamos rodarla.
— Si —Asintió abriendo un portal hacia su departamento— prometo recompensarte por esto y… de nuevo, gracias por todo.
Tras esto se marchó finalmente a su departamento, permitiéndole a Gar volver a respirar nuevamente aliviado de haber evitado su prematura muerte… al menos por ahora.
