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Advertencias: escenas +18, lenguaje obsceno, violencia.

Aclaraciones: cursiva hechos del pasado.

Gracias por leer~!


~HECHOS~

Abrió lentamente los ojos esperando poder encontrar alguna pista del lugar donde se encontraba, pero todo era ajeno a sus ojos y a sus memorias, se fue incorporando hasta levantarse de la cama, observo a su alrededor la habitación. Todo era diferente, tan efímero y distante de lo que poco que podía recordar, ni siquiera podía tocar nada de aquel lugar sin dejar de sentir que su presencia era molesta. La pelirrosa camino hasta su maleta donde saco ropa y una toalla, yendo directamente al baño, donde abrió el grifo a todo lo que daba, dejando que el agua corriera por su cuerpo, levanto el rostro tratando que todo la información que le habían proporcionado dos días antes de su llegada se fuera con el agua, que su pesar se fuera con esta y que solo quedara la armazón que había creado cuando había sido cruelmente separada de su madre. Aun podía recordarlo la manera tan fría y poco delicada en que había llegado.


—señorita Haruno —escucho a través de la bocina del teléfono, era raro que el identificador de llamadas se reflejara el numero de teléfono de su madre. Por más absurda que fuera la idea de que le llamara, de alguna forma esperaba oír su voz después de un año que prácticamente la dejara en el olvido, maldijo mentalmente, era obvio que jamás le llamaría y menos en esos momentos que ella ya había dejado de depender de Ino económicamente.

—¿Qué sucede? —trato de hablar de lo mas inexpresiva posible, pero algo le decía que aquella llamada le cambiaria la vida por completo.

—señorita, lamento ser el portador de estas noticias, pero la señora Yamanaka… —silencio. No pudo proceder a seguir con la noticia el hombre sin que un nudo en la garganta le invadiera. No era para menos, había trabajado con la rubia alrededor de veinticinco años, había conocido a la pequeña pelirrosa con la que estaba hablando en esos momentos, había visto como su madre le había dejado en de lado e incluso como lentamente su madre se estaba autodestruyendo a si misma todo por un simple capricho. —… señorita esto no es sencillo de decir…

—pues solo diga que es lo que sucede, no sé quien es usted, pero por el número que me esta llamando, puedo deducir que trabaja para mi madre. —sonrió el hombre apenas, escuchaba a la pelirrosa tan segura y altiva, como su madre, seguramente también sería bastante hermosa como la rubia. Trato de no seguir yendo por ese camino o definitivamente no podría dar aquella noticia. — Si tiene algo que decir dígalo de una vez, tengo algunas cosas que hacer y no tengo tiempo para…

—… su madre ha muerto —dejo caer la bomba sobre ella. Fue como un balde de agua fría que cayo sobre ella, perdió el color de sus mejillas. Incluso sintió que se tambaleo un poco, sino fuera porque el mueble donde estaba hablando era lo suficientemente fuerte como para sostenerse lo más seguro es que estaría ahora mismo en el suelo.

—¿Sakura? —escucho a sus espaldas, se volvió un poco mirando al pelirrojo que le miraba con preocupación— ¿pasa algo linda? —negó con la cabeza, tragándose la bilis que empezaba a emerger de su garganta.

— ¿Cuándo? —dijo tratando que su voz no saliera rota.


Cerro el grifo del agua, permaneciendo inmóvil en su lugar, podía sentir el frio de la habitación y como algunas gotas de agua recorrían aun su cuerpo sin tregua. Escuchaba las gotas caer de su cabello incluso de como parecía todo cerrarse ante ella. Nuevamente estaba sola. Nuevamente estaba en un mundo que no conocía. En el pasado tuvo que hacer todo sola, empezar de cero, hacer una vida en un lugar donde no conocía a nadie, donde no sabría que podría esperar. Supo manejarlo a la perfección, con lágrimas, con enojos, tristezas, alegrías y demás. Pero estuvieron allí con ella personas que jamás creyó contar. Amigos, maestros e incluso uno que otro novio ¿y ahora? Estaba completamente sola. Salió del baño secándose como debido, cepillo su larga cabellera dándole un aspecto algo salvaje, algo que le encantaba lucir siempre, se coloco la ropa que había designado ese día ponerse, un pantalón de mezclilla que enmarcaba cada parte de sus piernas y una blusa negra con detalles dorados al igual que unas zapatillas no tan altas, coloco un poco de color en sus mejillas, rizo sus pestañas y un poco de rimer sumado a un brillo en sus labios fue el toque final a su atuendo. Tomo su celular, donde observo que tenia alrededor de cincuenta mensajes y mas de cien llamadas perdidas, todas y cada uno de sus amigos de Inglaterra. Sonrió un poco, arrugando el entrejo con dolor. Dejo escapar un gemido de angustia. Ya nada podría ser peor. Camino por el largo pasillo observando todo como la primera vez, sintiéndose tan fuera de lugar como si fuera una completa intrusa. No era para menos. Estar fuera de casa por seis años era demasiado, pero más el hecho de que Sasuke quería fingir que ella había estado ausente todo esos años. Bajo las escaleras hasta el llegar a la sala, pasando de largo de esta pues no quería ver los retratos amorosos donde aprecia el Uchiha y su madre.

Llego hasta al comedor, donde se sorprendió que aun de que el color de las paredes eran de un tono beige como las de la sala, aun conservaba ese aspecto rustico que siempre amo, sonrió un poco, pero desvaneció en cuanto observo al moreno sentado donde usualmente lo haría su madre, en su lugar frunció el entrejo pero entro de lleno en el lugar. Se sentó frente a él, esperando que su vista no abandonara el periódico que al parecer encontraba bastante entretenido.

—Buenos días señorita Haruno, ¿Qué le puedo servir? —escucho mientras aparecía una morena de ojos azulados, al parecer Sasuke tenia una manía por las mujeres bien parecidas, suspiro de mala gana, no quería empezar el día pensando en cosas triviales, además, a diferencia de la otra sirvienta, esa muchacha parecía ser mucho más amable y accesible que la anterior con la que tuvo un enfrentamiento.

—lo que sea estará bien gracias —la muchacha asintió y con una leve reverencia salió directamente a la cocina por el desayuno de la pelirrosa.

—al parecer estar de mejor humor —escucho la voz gruesa del Uchiha.

—Sí, desafortunadamente me lo acabas de arruinar. —dijo cruzándose de brazos. El Uchiha levanto su mirada observando a la Haruno, aunque no la podía observar de cuerpo completo —puesto que estaba sentada—, se veía preciosa, realmente una hermosa muñeca. Por algún extraño motivo deseo levantarse de su asiento, caminar hasta ella y levantarle esa blusa tan holgada que no dejaba apreciar su hermosa figura, deseo que el escote fuera más pronunciado y depositar en estos un par de besos, al mismo tiempo que sus manos hacían magia sobre su piel expuesta y… — ¿te encuentras bien? —pregunto la chica alzando una ceja ante la actitud del morocho, fue cuando se dio cuenta de que su respiración era acelerada y un bulto apenas visible pero que estaba ahí aparecía en sus pantalones, mascullo una maldición y apenas pudo decir un audible 'Sí'.

Fue una verdadera suerte que en ese momento llegara la sirvienta con fruta picada, jugo de naranja café y algunos hot cakes, la pelirrosa se sonrojo de sobremanera, ¿Quién le haba dicho a esa chica que amaba su desayuno de esa manera? — mi madre antes trabajo aquí señorita Haruno —se volvió hacia ella—, y si disculpa mi atrevimiento, me comento de lo que le gustaba a la señorita y a Yamanaka-sama, por eso creí que le gustaría esto…—no respondió—, pero sino es el gusto de la señorita puedo… —apenas se lo iba a retirar pero no conto que la pelirrosa se lo impidiera.

—Gracias, así esta bien, puedo, yo… ¿quien era tu madre?

—Chiyo No Subaku —dijo la chica con una sonrisa.

—¿Chiyo-obasama? —la pelirrosa bajo la mirada y trato por todos los medios de contener las lágrimas que se empezaban a formar en sus ojos. — Yo quise a venir cuando ella…—su voz se rompió, cosa que los presentes notaron enseguida.

—mi mamá le quería mucho señorita, espero que no le moleste mi presencia.

— ¡para nada! —se apresuro a decir sonrojándose de inmediato, a lo que la mujer sonrió tiernamente.

—mi nombre es Mayuri, estaré a sus ordenes a partir de hoy. —la pelirrosa asintió con una gran sonrisa, llamando la atención del moreno. Podría aparentar la Haruno ser completamente fuerte e incluso madura, pero todas sus expresiones, sus actitudes e incluso la forma en que respondía comprendía a las de una niña.

—Mayuri retírate, Sakura debe de desayunar —la mencionada asintió despidiéndose de la chica. Mientras esta se volvía al moreno con el entrejo fruncido.

—¿Qué paso con Matsuri?

— ¿qué hay con ella? —se hizo el desatendido.

—dijiste que ella seria la encargada de estar a mi lado. —Tomo su taza de café observando cada detalle de ella.

—la despedí –abrió sus ojos ante el comentario, ¿acaso él…?– intento anoche colarse a mi cama, ya lo había hecho veces anteriores pero esperaba que dejara de intentar seducirme. —levanto su mirada observándole, pero no había ninguna mueca o siquiera algún fruncido, estaba en blanco.

—eso te pasa por decidir tan a la ligera —comprendió el doble sentido de esas palabras mas no respondió, porque en cierta forma tenía razón, si bien era cierto que se había acostado con ella en un arranque de celos con su mujer al descubrir que lo engañaba, sin embargo con el tiempo comprendió que esa mujer no le llegaba ni a los talones a la suya, dejando de lado a la castaña quien se empeñaba cada noche en seducirlo hasta que anoche fue la gota que derramo el vaso al mencionar a la pelirrosa al moreno con un comentario bastante sugerente lo que hizo que perdiera los estribos y la despidiera. Siguieron comiendo en silencio hasta que terminaron de comer, con un movimiento de cabeza le indico a la chica que lo siguiera, llegaron hasta la entrada donde el plateado le esperaba con un deportivo negro, la chica se sorprendió del auto, era bastante genial, en estos podías ir tan rápido como si pudieras volar, sintiéndose tan libre como un pájaro, en su estancia en Inglaterra, conducía a veces en pistas de carreras, amaba la adrenalina, amaba sentir el aire en su rostro, sonrió casi de manera automática cosa que el moreno observo en silencio. Tomando las llaves que le daba el plateado. Camino hasta el lugar del piloto entrando de inmediato la pelirrosa en el copiloto, arrancando al poco rato, alejándose de la gran casa. Miro con cierto recelo como la pelirrosa observaba el pequeño parque infantil que habían dejado atrás solo unos cuantos segundos.

—tu madre no cambio nada con lo que se refiere al jardín, le gustaba mucho lo que hacías en él —la chica se volvió a verlo, pero se giro inmediatamente.

—bueno, si se hubiera cansado de todo lo que plante lo mas seguro es que lo hubiera enviado a kilómetros de aquí.

—Sakura… —empezó a decir pero esta simplemente se cruzo de brazos.

—¿A dónde me llevas? —pregunto cambiando de tema.

—iremos primero a comprarte ropa, zapatos y algunas cosas que necesitaras, además de tu uniforme escolar, te llevare a que conozcas tu escuela, es bastante buena y por lo que he oído de ti podrás hacer amigos rápidamente.

— ¿lo que has oído de mi? —maldijo a lo bajo, se suponía que la investigación de Kakashi era un secreto— si te refieres a lo que los maestros te dijeron de mi, no les creas en absoluto, muchos de ellos solo me pasaban para que dejara de molestar, mamá hizo que ellos me odiaran.

—¿Ino? —pregunto curioso—, ella me comento una vez de un compañero que era mayor que tu y que al parecer estaba saliendo. —dijo en tono neutral tratando de no evidenciar los celos que emergían de él.

—¿hablas de Sui-chan? —pregunto la pelirrosa sorprendida de que supiera de la existencia de uno de sus mejores amigos. El moreno asintió—, nunca salí con él, él era mas como si fuera mi hermano, me cuidaba demasiado, era muy sobreprotector —se acomodo en su lugar con una pequeña sonrisa cómplice—, siempre salíamos juntos en vacaciones, esperaba poder conocer a su familia después de la graduación pero aun después de la ceremonia nunca lo pude encontrar, incluso lo busque en su departamento y encontré que el lugar estaba vacío, lo busque pero jamás di con él, realmente quería conocer a su familia…

— ¿Cuál era su nombre completo? —pregunto concentrándose en sacarle mas información.

—¿para que quieres saberlo? —pregunto la chica molesta por el interrogatorio.

—tal vez te pueda ayudar a encontrarlo.

—¿de verdad me ayudarías a encontrar a Sui-chan? —aquello le sorprendió y más cuando lo vio asentir, por un momento permaneció callada, tal vez estaría cometiendo alguna locura, pero en verdad quería saber de aquel chico que quería, significaba demasiado en su vida como para permitir que se borrara del todo. – Haruno… —soltó de repente sorprendiéndose a si misma. — Haruno Suigetsu, me sorprendió mucho de que su apellido fuera igual al mío, pero creo que hay muchos más Haruno en el país, así que no lo tome tan a pecho.

—le pediré a uno de mis subordinados que lo investigue, tal vez pueda dar con él. —la pelirrosa asintió esperanzada.


Llegaron a su destino al cabo de unos minutos. Entrando de inmediato a un centro comercial que según podía entender era bastante exclusivo. Aunque en realidad no le hubiera molestado ir a un lugar mucho mas modesto, habían pasado alrededor de casi cuatro horas de tienda en tienda y aunque agradecía el gesto del moreno que ciencia cierta se veía que odiaba tener que estar en aquel lugar, observaba en silencio como las mujeres se lo comían con la mirada y se fue cuando se dio cuenta de que odiaba ir en esas ropas que la hacían lucir aun tan niña.

¡¿Pero qué diablos?! Se reprendió mentalmente, ella lo odiaba, le odiaba desde el fondo de su corazón, porque pensaba que estaría tan bien el que la vieran como la igual de Sasuke, como su pareja, frunció notoriamente el entrejo mientras salía del probador con un hermoso vestido de tirantes blanco con detalles rojizos, algo dulce e inocente para su gusto, prefería algo más candente, algo más que le hiciera verse sensual y atrajera la atención de los hombres, suspiro de mala gana, ese vestido se lo había escogido el moreno, para variar y de alguna extraña manera deseaba complacerlo con aquel vestido. Camino hasta donde estaba parado hablando por teléfono seguramente con algún empleado de la empresa. Suspiro pesadamente, paso su vista de él a las incontables bolsas estaban en el piso a un costado del moreno, era mucha más ropa de la que tenia en su departamento. Hizo una mueca, sus amigas darían lo que fuera por tener esa ropa de diseñador, mientras que ella sentía que gastar ese dinero esa realmente innecesario y estúpido, pero sabía perfectamente que aun discutiéndolo con el moreno, perdería la discusión.

—Sasuke —llamo la chica haciendo que este girara inmediatamente.

¡JODER!

Pensó el moreno en cuanto le observo, aquel vestido era una maldita provocación en todos los sentidos, ajustado en el pecho, haciéndolos resaltan casi de una manera pecaminosa, la cintura bien definida y sus hermosas piernas largas y finas a la vista, haciendo hincapié en aquella cremosa piel que ahora exponía en lugares estratégicos lunares.

¡MIERDA!

Trago grueso al darse cuenta que había sido un error el verle con ese vestido, mentiría si dijera que en cuanto lo vio deseo no verla con este puesto, le recordaba a aquel que había usado la Haruno el día que la conoció, solo que aquella vez no era mas que una pequeña niña sin formas de mujer, aun cuando se extendía en su persona una grata e innata inocencia, había una inmensa sensualidad en ella, deseaba poder arrancarle ese vestido, y hacerle el amor como… ¡UN MOMENTO! ¡¿Hacerle el amor?! Trago grueso y desistió esa idea. Jamás hacia el amor, simplemente follaba y las dejaba de lado.

—luce bien —dijo sin muchas ganas de entrar en detalles, la chica suspiro asintiendo, deseando poder quitarse de inmediato ese vestido. — ¿quieres algo mas de la tienda?

—¿no te parece que ha sido mucha ropa por hoy? —dijo la chica poniendo sus manos en sus caderas haciendo más consciente de las curvas de su cuerpo, gruño exasperado cuando vio a un par de chicos deleitándose con el cuerpo de su… ¿Hijastra? Negó con la cabeza, no, ella no era nada de él. — Necesito ropa interior, pero sino te molesta quiero ir sola, mientras podrías llevar todas estas bolsas al auto.

—iré contigo —levanto una ceja en señal de ironía— ¿y dejar que me hagas pasar mas vergüenza? Ni hablar —iba a emitir su argumento a aquella cuestión solo que la chica lo dejo con la palabra en la boca, haciendo que se molestara aun más. Salieron del establecimiento esta vez con cuatro bolsas más, Sasuke cargo con todas ellas dirigiéndose al auto mientras esta terminaba con las compras del día. Tan pronto como entro a la tienda y compro la ropa interior que necesitaría —sumados a algunos piezas de lencería provocativa, babys doll e incluso algunos ligeros—, salió con una sonrisa de oreja a oreja. Se dio el lujo de corroborar que no estaba a su alrededor el moreno, saco de su pantalón su celular llamando al primer contacto que encontró. Espero a que el toque de espera haciéndole casi una eternidad.

—¡Hey! —escucho la voz alegre de su mejor amiga contestarle.

—Tenten —dijo suspirando con tristeza.

—¿sucede algo malo?

—… hubo un cambio de planes…

—Sakura me estas asustando, ¿Qué fue lo que paso? Habías dicho que solo ibas a dar el pésame a tu familia, a tu padrastro y lo demás…

—es mucho más complicado que eso, yo… tengo que quedarme —suspiro con resignación.

—¿quedarte? ¿de que mierda estas hablando? Tu misma lo dijiste, no hay nada allá que te retenga —sonrió de sobremanera, Tenten era su mejor amiga desde que había llegado a aquel infierno en Inglaterra, fue su cómplice en todo, en sus travesuras, en sus planes, era como la hermana que jamás pudo tener, de alguna manera era la única que le podía entender. — Todos te extrañan horrores, y eso que apenas ha pasado dos días.

—sabes, fue extraño despertar en una cama que no es la tuya.

—¿te emborrachaste de nuevo? —eso la hizo reír de sobremanera, siempre encontraba la manera de hacerle sonreír ante las adversidades.

—me refiero a que dormí en la casa de mamá después de tantos años…

—Sakura… —se quedo callada un momento antes de continuar—, ¿te sigue afectando él, no es así?

—No —mintió—, sabes que estoy con Sasori.

—Sasori te dijo que se iba a casar, que no podía tener nada serio contigo más que una aventura y seamos sincera, no lo amas.

—Tente —dijo con severidad.

—hermana… solo no quiero que te lastime otra vez, ¿acaso olvidaste por quien te enviaron a Inglaterra? —su rostro se torno pálido.

—yo…

—escucha tengo que colgar acaba de llegar Neji-kun y los demás, les diré lo que decidiste pero no estarán muy contentos con la noticia, te llamaré más tarde de acuerdo. —no respondió, seguía sumida en aquellas palabras. — Sakura, sabes que te queremos, me hare cargo de tu apartamento así que no tienes que preocuparte. Cuídate. —escucho la línea del teléfono que indicaba que había terminado la llamada. Dejo el celular de lado colocándolo casi de manera mecánica a su bolsillo justo en el tiempo en que Sasuke regresaba a su lado, observando a la chica la manera tan perturbada en que se encontraba. Aquello no le agrado nada.

—¿sucede algo malo? —pregunto tratando de ocultar su curiosidad.

—no es nada… ¿Cuál es la siguiente parada? —pregunto tratando de evadir el tema.

—ir a tu escuela, aunque si lo prefieres podemos ir mañana. —asintió la chica, no se sentía del todo bien después de la manera en que su amiga se refirió a aquel tema tan delicado para ella.


No tardaron mucho tiempo en llegar de nuevo a la residencia Yamanaka, donde los esperaba Kakashi y Mayuri en la puerta, bajaron las cosas y ordeno el Uchiha que acomodaran toda sus cosas en la habitación de la pelirrosa, cosa que no le agrado mucho a la chica puesto que ella quería arreglar sus propias cosas sola, sin la ayuda de nadie. Serviría que le distraería estar sola y pensar en algo más. Sasuke vio como decayó su humor, claro no es como si en todo el día se hubiera prestado a estar alegre pero era mejor de lo que tenia en ese momento. Kakashi le miro indicando que era el momento adecuado para hablar con la chica pero simplemente negó con la cabeza, después de todo, no sabría como lidiar con la chica.

¡por dios! ¡Ese era el trabajo de un padre! Y el jamás podría serlo con aquella pelirrosa que lo perturbaba de sobremanera. Se encerró en su despacho alegando del trabajo que debía efectuar el cual no era tan urgente pero que tomo como una excusa perfecta para no ver a la chica Haruno en lo que restaba de la tarde mientras esta desparecía por los jardines siendo resguardada por el plateado.

Camino hasta donde se encontraba las rosas que ella misma había planteado e incluso del gran roble en donde se había dado cuenta de sus sentimientos por… sacudió sus cabellos. Aquel lugar le estaba hiriendo más de lo que pensaba. Estar de esa manera hacia extrañar más su lugar de residencia, al menos allá sus amigos le ayudarían a encontrar una manera de sacar lo que sentía, todos esos sentimientos encontrados e incluso la forma de olvidarse de una vez por todas de esos ojos en los que se perdía. Sin darse cuenta cayo la noche sobre ella, y aun no lograba salir de ese hueco. Se dejo llevar llegando hasta el pequeño parque infantil. Toco el columpio, y las resbaladillas que había a su alrededor de diferentes tamaños y formas, suspiro tratando de contener un llanto cada vez con mayor temor a salir.


Salió del despacho en cuanto se dio cuenta de la hora que era, seguramente Sakura estaría molesta con él porque cenarían tarde, pero en cuanto llego al comedor se encontró que estaba vacía, incluso Mayuri apenas estaba terminando de poner la mesa.

—¿sucede algo señor Uchiha?

—¿Dónde esta Sakura?

—esta en el jardín señor, al parecer la señorita deseaba dar un paseo, pero esta ahí desde hace dos horas —frunció el entrejo ante aquella respuesta, agradeciendo en silencio la información. Llego hasta el jardín y era tal como le había indicado la morena. Estaba ahí mirando todo aquello con una capa de tristeza en sus ojos. Se acerco lentamente a ella, esperando que se diera cuenta. Sin embargo parecía que era invisible en esos momentos.

te iras de aquí porque no eres ya deseada Sakura, ¿es que acaso no lo comprendes? Eres una molestia para mi y Sasuke… principalmente para él— trago grueso. — si creías que te quería o algo, estas equivocada, solo es amable contigo por mí… ¿de que otra manera se acercaría a ti? No eres más que una cría. —repaso las crudas palabras de su madre en su mente nuevamente. Sabía que se estaba martirizando ella misma, pero tenía que hacerlo. Debía hacerlo.

—Sakura, ¿Qué haces aquí? —dio un pequeño brinco en su lugar volviéndose al moreno, había invadido demasiado su espacio personal, solo unos cuantos centímetros le separaba, sus ojos fueron atrapados nuevamente por ese hipnotizante color jade. La chica trato de pensar coherentemente pero era imposible y más porque él involuntariamente ahora tocaba su rostro, cerrando los ojos deleitándose con aquel roce tan exquisito. Trago grueso. Sus manos descendieron hasta sus hombros, aquel tacto le quemaba, haciendo que soltara un gemido involuntario.

¡Maldición!

Aquello era demasiado para la salud mental del moreno, encontrarla tan indefensa, tan frágil, solo quería saber que hacía ahí, la curiosidad lo estaba matando, y vaya de que forma, encontrarla tan perdida, tan sutil, con ese aire de necesitada protección, por alguna razón solo quería estrecharla entre sus brazos, abrazarle y recorrer con sus manos su cuerpo, alejando de ella cualquier dolor o duda.

Sus manos bajaron hasta sus caderas haciendo que sus cuerpos se acercaran más de lo debido. Su rostro lentamente bajo al de la chica rozando sus labios con el lóbulo del oído de la pelirrosa, mientras esta abría sus ojos al moreno, sus respiraciones eran difíciles de llevar, y poco a poco fueron perdiendo la cordura cuando el Uchiha descendió a la piernas de esta haciendo que su pierna quedara a la altura de sus caderas. Mordió sus labios. Haciendo agua la boca del moreno.

¡JODER!

Deseaba probar de aquel néctar tan prohibido. Deseaba hacerla suya. Sakura por su parte estaba en un contradictorio hecho, deseaba que la tocara, que siguiera. Que…

Sasuke-kun me pidió que te fueras a Inglaterra en ese internado querida, no quería revelártelo, pero ya que no me dejas otra opción, creo que será mejor que lo sepas —cerro sus ojos ante el recuerdo, tomándolo el Uchiha como si consintiera el tocarla—, te odia hija… porque eres un obstáculo en nuestra felicidad. —cayo la primera lágrima.

—un obstáculo —susurro contra los labios del moreno lo cual no logro entender del todo. Reuniendo toda su fuerza de voluntad lo empujo lejos de ella, haciendo que tambaleara, observando como ella se rompía, tapándose el rostro. — ¡SOY UN MALDITO OBSTACULO! —grito con la voz rota—, ¡por eso me alejaste de ella! ¿Qué mierda te crees para tocarme? —levanto el rostro sintiéndose como una basura, ¿Qué pasaba con ella? Sasuke había sido el novio de su madre, había dormido con ella, había sido tan suyo como su madre de él, ¿Qué pretendía con tocarla?

—Sakura…

—te odio —confirmo la chica ante el moreno—, te odio más que a nada… quisiera que el que estuviera muerto seas tú y no mi madre…

—¿Qué cambiaria? —dijo llamando su atención—, seguirías pudriéndote en Inglaterra —soltó sin pensar viendo como la chica alzaba el pecho con su respiración agitada. — me hubiera cambiado a mi por otro, pero seguirías atrapada en aquel lugar.

— ¡No es verdad!

—deja de ser una niña… es la verdad.

— ¡no es así!

— ¡Te olvido seis años, te dejo en un lugar desconocido, si hubiera muerto nada hubiera cambiado, seguirías siendo un estorbo y una maldita molesti…! —ladeo el rostro antes de poder terminar, sintió algo en su mejilla, un golpe. La pelirrosa le había dado una bofetada, su mirada se dirigió a la chica quien seguía con la mano en el aire, con las cejas fruncidas de dolor. Con su orgullo herido. Maldita sea, había tocado una herida demasiado profunda. — Sakura, yo… —la chica lo dejo con la palabra en la boca corriendo hacia la residencia con lágrimas en sus ojos. Maldijo a lo bajo, maldijo su suerte y el hecho de sus malditos deseos, por ella. No era la forma de haberse acercado a ella. Y aunque odiaba admitirlo, aquella mirada tan lastimera que le dedico había dolido más que aquel golpe en su mejilla. Era un bastardo, era más que eso. Era un idiota por creer que podría hacer como si los años que ella no estuvo ahí jamás hubiera pasado. Porque si habían pasado, siendo tan marcados entre ambos, como si un abismo se abriera entre ambos.


Espero que les haya agradado el capitulo, suplico su perdón por la tardanza, tres años, ahahaha es algo TTwTT , tengo que admitir que no sabia como darle continuación del ultimo capitulo, además de que por ciertos motivos personales no pude continuar con ningún fic, sin embargo planeado terminar ya este fic, —ya sé como terminará—, el de Mi martirio y la boda de mi mejor amiga, espero poder complacerlos en ese aspecto y agradecer de sobremanera el que me siguieran leyendo los quiero en verdad y agradezco enormemente su apoyo en todo este tiempo.

Los quiere y Adora: CiinDii~

¿Me regalan un review?