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Advertencias: escenas +18, lenguaje obsceno, violencia.
Aclaraciones: cursiva hechos del pasado.
Gracias por leer~
~PROHIBIDA~
— ¿En verdad esto es lo que quieres… mamá? —La pelirrosa miro a su madre de reojo, la joven rubia miro con desde a su hija mientras esta le suplicaba en silencio que le dejara quedarse a su lado.
— ¿Es que acaso no quieres que sea feliz? —No respondió la pequeña, lo que hizo que la rubia frunciera notablemente el entrejo—, exactamente ¿qué esperas con quedarte… Sakura?
—¡Estar contigo! —Dijo en un lloriqueo—, ¡eres mi mamá!, ¡Quiero estar contigo! ¡Como siempre lo hemos estado!, no entiendo que ha cambiado ahora para que decidieras que necesito irme… y lo peor de todo, fuera del país…
—Ya te lo expliqué hace meses… —la rubio de puso a la altura de la pelirrosa quien a su vez esperaba que simpatizara con su idea. —Eres un estorbo para mi felicidad… —sus mejillas perdieron el color, y sintió que sus manos se enfriaron a tal punto que perdió el sentido de todo lo que ocasionaba a su alrededor.
—¿Por qué…? —susurro mientras una pequeña lagrima caía en su mejilla.
—Sasuke y yo solo prosperaremos si estamos sin ti, Sakura que siempre quieres monopolizarlo y estar a su lado, yo soy su novia, y en algunos meses su esposa… ¿No te parece de mal gusto que siempre estés ahí con tus tontos arrebatos de niña malcriada?
—Pero… yo…
—No se hablare más de este asunto… tu no debiste nacer… —sus manos se fueron a su boca evitando gemir del dolor que le ocasionaron esas palabras—, no eres más que una molestia… —miro a la pelirrosa mientras se levantaba de su lugar mirándola con desdén, sonrió con superioridad al ver como la pequeña se abrazaba a si misma sintiendo que su corazón se iba marchitando a medida que avanzaba la charla. — Te diré un secreto mi pequeña, desde que te vi el día que naciste supe que serías un obstáculo para todos mis planes, incluso mi vida con él…
—No quise… yo nunca pensé…
—Exactamente, nunca has pensado, porque no eres más que una niña boba sin sentido por la vida, deberías agradecerme que no te di en adopción, o simplemente te abortara. —la pelirrosa subió su mirada, observando a la rubia con odio, su respiración se hizo difícil y parecía que en cualquier momento respondería, pero no lo hizo, simplemente dejo que las lágrimas pararan.
— ¿Y crees que con el simple hecho de que me vaya Sasuke te querrá solo a ti?
— ¿disculpa? —se sorprendió la rubia ante sus palabras, vi como los ojos de su hija, de acuosos y dolorosos pasaban a ser fríos y sin vida.
— ¿Crees que por el hecho de que me vaya servirá para que te sea fiel y no se meta con otras? —Levanto el rostro con rastros de lágrimas secas mientras le retaba—, No eres exactamente joven y hermosa como antes, no eres ni la mitad de esa mujer por la que él te dejo…
—Mucho cuidado con lo que dices Sakura… —dijo Ino fulminándola con la mirada mientras le tomaba el brazo con fuerza.
—No eres más que una cualquiera que prefirió dejarlo ir, solo porque no aguantaste la presión y empezaste acostar con hombres jóvenes, por eso, te acostaste con Sasuke y solo por eso te quiso, pero cuando ya no quiera nada de ti, cuando vea el ser horrible por el que te convertiste, una vil bruja senil que usa a otros, porque Sasuke te dejara, se acostara con otras mujeres y… —no continuo, se quedo a media frase mientras ladeaba su rostro y veía a Ino a hurtadillas con el ceño fruncido e histérica por sus palabras.
— ¡Maldita…! —Sakura seguía con el rostro ladeado sintiendo como se tragaba la bilis y su mejilla derecha ahora ardía. Seguramente estaría roja, seguramente tendría la mano de madre marcada. —No le menciones jamás… él está muerto.
— ¿Muerto para quién? —Dijo desafiándola de nuevo—, ¿Para ti? —le tomo del antebrazo la rubia apretándola con fuerza nuevamente, pero no cambio su semblante.
—Maldita mocosa…
—Yamanaka-sama —ambas voltearon encontrándose con el abogado de la familia quien miraba con atención la situación. Sakura con los ojos llorosos y una mejilla marcada con rojo detonando un golpe, la rubia tomándola bruscamente, seguramente le estaba lastimando, pero si era el caso, la pequeña no le estaba dejando ver aquel dolor, se sintió mal por la pelirrosa, aquella niña había sido siempre un objeto de adoración por todos, hasta el momento en que el moreno entro en sus vidas, convirtiéndola en un infierno. — los preparativos para que Sakura-sama se traslade a Inglaterra están listos.
—Perfecto… —susurro al mismo tiempo en que soltaba a la pelirrosa empujándola hacia el hombre—, encárgate que aborde ese maldito avión, prepara toda la documentación necesaria para que se quede en el internado.
—Entendido —dicho esto, la rubia salió de la habitación dejando a la pequeña con el hombre, al principio fingió la pequeña estar bien, empezó a caminar separándose del hombre pero este le detuvo con la mano, miro con detalle el golpe inspeccionando la marca. —Sakura-sama, debemos tratar su herida, puede hincharse —no respondió permaneció callada mientras trataba de no romperse más—, ¿Sakura-sama?
—Vámonos —susurro la pequeña alzando su rostro mirando al hombre—, no quiero estar aquí ni un minuto más…
—pero, Sakura-sama, su herida.
—Por favor —dijo con la voz rota—, por favor…—el hombre se compadeció de ella, cargándola en brazos, pero no lloraba, ya no más sentía la bilis que emergía y se iba apoderando poco a poco de su ser. A lo lejos pudo observar a su madre con Sasuke sonriendo a conciencia. Miro por última vez su hogar antes de entrar al auto con destino a un lugar desconocido para ella.
Despertó desorientada de golpe, observando a su alrededor recordando el lugar donde se encontraba, suspiro de mala gana, en su cabeza lo único que podía pensar en ese momento era en las palabras de Sasuke, una molestia… ¿Una molestia? Sonrió de lado sintiéndose exasperada, si de esa manera era vista ¿para qué obligarla a volver? ¿Para qué hacer o fingir que nada había pasado? Era simplemente estúpido, estúpido el que tuviera que hacer como si los años no hubieran pasado en ambos, lo cierto era que ella lo odiaba, odiaba el hecho de que su madre la había abandonado por él, que Sasuke no hizo nada para tratar de hacerla volver hasta que madre murió. Miro en un punto fijo cerrando los ojos recordando justo el momento de su encuentro… la manera en la que había sido tratada, sus manos acariciando cada extensión de ella, aquellos labios sobre los suyos que se movían con una maestría que nunca había conocido, incluso aquella sensación orgásmica… sacudió sus cabellos con molestia levantándose de la cama. Camino alrededor de su habitación tratando de calmarse a sí misma.
¡Maldita sea, debía estar loca para sentir todo aquello por Sasuke! ¡Por el hombre que le arruino su vida!
Lo cierto era que había pasado muchos años recordando las palabras de su madre y los maltratos psicológicos que había sufrido posterior a su partida, se acerco a tomar su celular, observando la pantalla mirando una foto de ella con sus amigos en la playa, ¿por qué todo había cambiado? ¿Por qué de nueva cuenta tendría que empezar de cero e intentar olvidar el pasado? Apretó su celular arrojándolo lejos de ella. No podía sentir nada, o más bien no quería sentir nada, porque en el minuto que Sasuke le toco, perdió su sentido, le hizo recordar aquel enamoramiento pasadizo que tuvo de pequeña, tocaron a su puerta despertándola de sus pensamientos.
Se acerco abriéndola encontrándose con un plateado quien le miraba primero curioso, después intento desviar la mirada para volver a caer sobre ella mostrándose extraño, aunque a decir verdad, extraño no era la palabra adecuada para ello, no entendió del todo lo que pasaba hasta que recordó lo que traía puesto como pijama, lo cual hizo que sonriera maliciosa. Un muy pequeño baby doll negro transparente de la tela que volaba con unas bragas de encaje hacían que su cuerpo luciera más apetecible de lo normal, se sonrojo un poco entendiendo porque el hombre prácticamente le estaba acariciando con la mirada.
— ¿Ves algo que te guste? —Bromeo la pelirrosa a lo que el hombre sonrió de lado ante el descaro de la chica.
—debo de decir que hay mucho señorita, sin embargo, creo que sería bueno que se pusiera algo encima. —amplio su sonrisa la pelirrosa ante el halago, se acerco a él subiendo sus manos a los hombros de Kakashi mientras se alzaba de puntitas para estar a la altura de sus labios.
— ¿ponerme algo más? —Dijo burlonamente—, ¿no querrás decir, que me quite lo que esta de más? —se acerco peligrosamente al plateado quien quedo hipnótico a los ojos jade de la chica, maldita sea, ahora entendía un poco a Sasuke, esa chica era un peligro latente, incluso sentía pequeños espasmos sobre el lugar donde tenía sus manos la chica, y uno que otro hormigueo sobre su miembro maldiciendo mentalmente. — Tal vez puedas ayúdame con eso… ¿Quieres? —se mordió los labios lo que hizo que su instinto bajo despertara finalmente. Trato de enfriarse, retirando lentamente los brazos de la pelirrosa.
—Seria bastante bueno hacerlo —dijo teniendo cuidado de no lastimar a la pelirrosa rozando suavemente su piel, siendo totalmente absorto a ella, cuidando claro está en no tocarla de forma indecorosa.
— ¿Pero? —inquirió curiosa.
—pero mi responsabilidad es mantenerla a salvo, de todo y todos que quieran lastimarla. —la pelirrosa cambio su semblante en cuanto dijo eso, había tocado un punto en la pelirrosa.
—Eso debería incluir también a Sasuke —dijo sin pensar, el plateado sonrió apenas.
—tomare en cuenta ese pedido señorita, por lo pronto, ¿podría alistarse? La llevare a conocer su nueva escuela, estoy seguro de que será de su agrado. —asintió la pelirrosa mientras se adentraba de nueva cuenta a su habitación. El plateado suspiro pesadamente mientras se volvía a la derecha.
— ¿tienes algo que decir? —tomo una actitud despreocupada observando de lejos a una persona que no se veía nada contento con la situación que había pasado con la pelirrosa.
—…no era necesario que la tocaras… Kakashi —dijo un moreno a una distancia prudente, había presenciado toda la escena, había sido como un valde de agua fría el verla seduciendo a otro hombre de la forma más sensual posible, su cuerpo a través de esa tela solo le había hecho ser más consiente de la dulce tentación que Sakura representaba, lo aterciopelada que había hablado la pelirrosa e incluso como se había acercado al plateado de una forma felina, casi juro una maldición porque con tan solo verla su miembro había palpitado por ella.
—Podría decir lo mismo de ti anoche —dijo el plateado acercándose burlándose de su jefe—, aunque no creo que no le haya agradado sino hubiera terminado como tú —sonrió de oreja a oreja en cuanto dijo eso. Sasuke por su lado solo frunció el entrejo con fuerza. Sabía que había sido estúpido tocarla, que había sido un completo tonto el querer probarla, pero maldita sea, la había visto tan vulnerable que cualquier imbécil en ese momento se hubiera quedado prendado de su belleza y su frágil ser que había terminado por tomarla como él lo había hecho.
—No sé en qué estaba pensando.
—Yo sé y no era exactamente solo besarla —le fulmino con la miarada—, escucha, no te juzgare por esto, pero al menos deberías ser sincero con ella en relación a tus sentimientos.
—no puedo…
—Sasuke, ¿qué más puedes hacer? —El moreno hizo una mueca—, te dije que lo mejor que podías hacer era dejar que ella siguiera con el ritmo que ya llevaba su vida, todos te lo aconsejaron, incluso había alguien que estaba dispuesto a ser su tutor legal y tenía más obligación que tu…
—es mi obligación… por mi ella sufrió mucho.
—Deberías de dejar esa idea de lado, quien la hizo alejarse de todo lo que conocía y amaba fue Ino, ahora tu haces lo mismo con traerla aquí y hacerle sentirse fuera de lugar, lo último que derramo el vaso fue hacer lo que hiciste ayer, a menos que te sinceres con ella, no creo que haya mucho avance entre ustedes. —el moreno repaso aquella frase con cuidado, tenía razón en cierta forma, le había obligado una vez más abandonar todo lo que conocía con el único fin de verla, una excusa muy grande que había usado para justificar su comportamiento era recompensarla por todo lo que había sentido y hecho cuando fue separa por su madre, pero la realidad era que quería verla, disculparse por todo e incluso… aunque fuera solo un instante…
—… Estoy lista, Kakashi-san —ambos hombres voltearon a ver a la chica, su cabello tenia una coleta alta y usaba un pantalón negro ajustado a sus caderas y piernas, realzando la longitud de estas, al igual que una blusa con escote en "V", dejando ver la cremosidad de sus senos, no usaba maquillaje pero sus labios entreabiertos lucían tan apetecibles y unas sandalias negras terminaron el formar el atuendo de la chica quien evitaba a toda costa la mirada del moreno.
—Creo que podemos partir ahora, con su permiso Sasuke-san —comenzó a caminar el plateado seguido de la pelirrosa, sin embargo, este le tomo del antebrazo, pero la chica no volteo a mirarlo.
—Búscame una vez que hayas vuelto, tenemos que hablar. —dijo soltándola en cuanto la vio asentir, sus mejillas se colorearon, intentando tranquilizarse y no darle mucha importancia a la dulce sensación que le había dejado el moreno.
La chica llego con el plateado, subiéndose al auto inmediatamente. Conocería su nueva escuela y con ello sus compañeros. Suspiro de mala gana, no quería estar ahí, no tardaron en llegar a una escuela amplia y bien iluminada. Había escuchado por parte de su nueva nana que era una de las escuelas más importantes del país y era difícil poder entrar. Vio a varios muchachos observarle de lejos, así como unas chicas que no aprobaban la presencia de la chica mirándola con desdén, no era para menos, la pelirrosa arrebataba todas las miradas para ella. — ¿Así que esta es mi nueva cárcel? —ironizo la chica lo que ocasiono que el plateado riera ante su ocurrencia.
—no es un internado señorita
—aun así… —dijo la chica sintiéndose incomoda.
— ¿aun así?
—… —suspiro derrotada. —no es la clase de escuela que esperaba.
— ¿a qué se refiere?
—solo, no es el tipo de escuela a la que quiero estar. —dijo después de pensar lo que diría.
—tiene el mismo sistema que la escuela a la estaba en Inglaterra.
—a eso me refiero, Kakashi-san, no quiero estar en este tipo de escuela, esperaba algo más sencillo.
—Al menos dale una oportunidad, venga, conozcámosla, estoy seguro que te gustara —no muy convencida asintió la chica.
—solo, no es el tipo de escuela a la que quiero estar.
—tiene el mismo sistema que la escuela a la estaba en Inglaterra. —comento tratando de ser positiva.
—a eso me refiero, Kakashi-san, no quiero estar en este tipo de escuela, esperaba algo más sencillo.
—Al menos dale una oportunidad, venga, conozcámosla, estoy seguro que te gustara —no muy convencida asintió la chica. La escuela era bastante grande, iluminada y colorida a diferencia de su escuela en Inglaterra que era sombría y fría por donde se mirara, recordaba a sus amigos siempre quejándose por lo húmeda que era incluso algunas veces se enfermaban por el mal ambiente que se guarda en el plantel, incluso se podía percibir un aroma a viejo, cumplía bastante bien su faceta de cárcel para niños ricos malcriados, hizo una mueca ante ese pensamiento, observo con detenimiento los salones y las áreas en común, tenía razón Kakashi, aunque estuviera algo lejano a lo que esperaba, parecía que podría pasar sus días ahí sin mucha demora, aunque eso no cambiara su idea de regresar a Inglaterra, empezar de nuevo era una idea que no le gustaba para nada. Pasaron directamente con el director quien saludo a la pelirrosa más "amigablemente" de lo que esperaba, y no era para menos, no dejaba de mencionar de lo generoso que había sido su padrastro… congelaba su sonrisa cada vez más que mencionaba la palabra "padrastro", incluso podía notar el doble sentido de sus palabras, ignorándolo educadamente cuando tenía que hacerlo, encanto inglés como le decían sus amigos, el plateado miraba con recelo a cualquiera que le miraba con algo más de unos ojos nada inocentes, incluso había sido objeto de deseo de algunos profesores, no era para menos, la pelirrosa era una de las mujeres más hermosas que había visto antes, lo cierto era que, era una niña, una pequeña niña que buscaba una vez más salvarse de todo lo que había a su alrededor.
Tardaron cerca de tres horas hablando con sus profesores hasta que decidieron parar en la cafetería de la escuela, a petición de la chica. La Haruno se sentó cerca de la ventana mirando el jardín—, lamento… —empezó a decir llamando la atención del plateado—, lamento quitarte tu valioso tiempo con mis cosas —dijo ahora mirándolo con detenimiento, en sus orbes jade se podía observar una fatiga, un sentimiento de dolor y un frustramiento que hizo que el hombre suspirara ante la chica.
—Creí que sería mejor que estuviera yo en el tour de la escuela en vez de Sasuke-san —la chica apretó la taza de té en sus manos. —Además quería hablar contigo sin que él estuviera alrededor de nosotros—, sus mejillas se sonrojaron al captar el doble sentido de esas palabras.
— ¿Qué quieres saber? —murmuro apenas.
—principalmente, quiero saber cómo te sientes
— ¿a qué te refieres?
—He notado que apenas y tocas tu comida, no tienes más de 3 días en Japón y se nota a lenguas que no disfrutas ya la compañía de las personas. Fuiste separada de todos tus amigos, estas en un lugar desconocido con gente desconocida que no quieres que este a tu lado y que sientes que te sofocan.
— ¿hablas de una persona en especial? —sonrió llevándose la taza a sus labios, el plateado sonrió de lado, era bastante buena observando, sabia hacia donde se dirigía—, tienes razón, la única persona que era mi familia murió, esa misma persona me envió lejos de su vida porque estaba con Sasuke, tenía y apenas diez años, me fui cuando iba a cumplir los once… me dijo que era una molestia y que siempre sería un obstáculo a su felicidad por eso me enviaba lejos pero… es curioso sabes —no respondió pero miro a la chica sonreír irónica—, siempre me culpaba de sus relaciones fallidas incluso cuando ella misma los engañaba o prefería hacerse de la vista gorda fingiendo que todo era color de rosa—rio como si hubiera dicho un chiste— siempre diciendo que era una tonta y que por mí el hombre que amaba jamás decidió dejar a su mujer por ella. —el plateado frunció su entrejo.
— ¿Qué significaba eso? —la pelirrosa le volvió a mirar.
—no lo recuerdo muy bien, fue cuando era aún pequeña tenía como cuatro o cinco años, había un hombre era muy lindo y amable, esa vez me dijo que era su princesa —susurro entrecerrando sus ojos mostrándose soñadora, acariciando su taza con ternura—… fue antes de que apareciera Sasuke, mamá salía con un hombre, era casado, le amaba con locura, solo lo vi una vez en mi cumpleaños, después de eso desapareció y se dio a la bebida y la vida libertina. Después conoció a Sasuke y dejo todo o al menos eso fue lo que en un inicio hizo. —finalizo dando un trago a su té.
—recuerdas algo en especial, ¿alguna seña en particular? —Negó con la cabeza, pero se detuvo un momento, saco de su blusa un pequeño dije en forma de cerezo.
—Nunca supe su nombre, pero… es del tipo que jamás olvidas, me miro y abrazo como si no existiera nadie más en el mundo —sus mejillas se sonrojaron. —, me dio esto —dijo quitándoselo y enseñándoselo al plateado— después de la fiesta no supe de él, según mamá, murió en un accidente de avión, pero creo que la realidad fue que jamás se separó de su mujer. —el plateado miro el detalle y encontró un pequeño grabado.
"Eres la luz de mis ojos… te amo Sakura" DH.
DH, pensó, el hombre en cuestión debía tener un significado más fuerte, el detalle de la joya era bastante hermoso, y podía decir sin dudar que ese pequeño dije valía más de lo ganaba en un año, era una pequeña fortuna lo que la pelirrosa estaba cargando consigo, se la regreso a la chica quien ahora lucía un poco vulnerable, vaya que Sasuke ahora tendría que lidiar con algo más que una adolescente, Yamanaka Ino había dejado un pequeño acertijo que debían descifrar. Y sin duda alguna Sakura era un frágil ser que necesitaba a toda costa ser rescatado. Había pasado por mucho, por dolor, por traición y arrebatos… había sido bastante valiente, ahora tenía una nueva perspectiva de la chica, era dura y a veces vil, pero sin duda alguna había logrado salir adelante sin ningún soporte, era digna de admirar.
—Es muy hermoso —dijo en cuanto vio a la chica colocárselo una vez más.
—Es el único recuerdo hermoso que tengo, aunque no es mucho… pero fue bueno fingir que tenía una familia aunque fuera cinco minutos. —Kakashi le tomo de la mano sin pensar, la chica se crispo, pero no la retiro, comenzaba a empatizar con él. — lamento molestarte con estas cosas.
—Si llegaras a necesitar hablar con alguien puedes hacerlo conmigo.
— ¿Cómo sé que puedo confiar en ti? Ya te dije mucho puedes usar esa información en mi contra —sonrió de lado, definitivamente la chica era adorable.
—podría usarla —comenzó a decir—, pero no haré, al menos no ahora.
—Es bueno saberlo —sonrió la pelirrosa.
—parece que la están pasando bastante bien… —ambos voltearon encontrándose con un moreno bastante molesto por la escena, el plateado retiro su mano de la chica lentamente, mientras en silencio reprochaba tal actitud a su empleado.
—Lo estábamos pasando, hasta que llegaste —dijo la pelirrosa retándole, el plateado sonrió ante la chica, vaya que era un caso.
— ¿necesitas algo? —se levantó de lugar el plateado.
—Mi asunto es con Sakura, retírate —asintió el plateado comenzó a avanzar pero fue detenido, se había parado la pelirrosa con su mano, sintió un calor en su mejilla, sorprendiéndose con el contacto al igual que el Uchiha quien no alcanzo a hacer algo más que ser un simple espectador dijo mostrando una de las sonrisas más hermosas que hubiera visto antes.
—Gracias por escucharme, Kakashi-san —asintió el plateado avanzando sin mirar atrás.
— ¿Por qué hiciste eso? —reprocho el moreno.
— ¿Desde cuándo tengo que justificar las cosas que hago o dejo de hacer? —comenzó a caminar la chica pero el moreno le tomo de la muñeca acercándola a él.
—tienes que hacerlo, recuerda que yo soy tu tutor, no es bien visto que la heredera de Yamanaka este por ahí perdiendo el tiempo con un simple empleado —frunció el entrejo.
— ¿Desde cuándo todos me conocen como la heredera de la fortuna Yamanaka? —Dijo sin más—, yo no pedí serlo.
—eso no importa, te guste o no, lo eres, ahora vámonos —le tomo a fuerza sacando a la chica a rastras del lugar, intento forcear un momento sin embargo nada de ello fue suficiente para soltarla. Se vio obligada a subirse al auto, una mueca apareció en su rostro, suspiro derrotada, al darse cuenta que no había alguna manera de escapar de él.
Permanecieron por un momento en silencio hasta que se percató la pelirrosa que estaban saliendo de la ciudad, giro a mirarlo, estaba el moreno absorto al camino, ignorándola, tratando de no pensar en aquella noche. El cómo ambos habían encajado perfectamente en el cuerpo del otro, el roce de sus labios, lo dulce que había sido su sabor… se volvió enseguida en cuanto se dio cuenta hacia donde se dirigían sus pensamientos.
—¿A dónde vamos? —pregunto la chica sin obtener una respuesta. — ¿Sasuke, a dónde vamos?
—… —el moreno se volvió hacia la chica—, creo que te gustara. —concluyo volviendo a ignorar a la pelirrosa, quien frunció el entrejo con fuerza.
Después de una hora más de viaje pararon frente a un estacionamiento vacío, salió del auto imitando la chica su acción, el lugar era bastante hermoso, un pequeño lago, había unas cuantas cabañas e incluso se podría apreciar unas montañas al fondo, era hermoso, y a la vez muy familiar, solo que no podía recordarlo. Bajo con el moreno hasta el lago y miro la cabaña más cerca de ella, toco la madera con suavidad y sonrio con nostalgia, sonrio con una muestra de dolor mientras a su vez el moreno observaba a la Haruno.
—Mi pequeña… —un pequeño susurro apareció en su mente, una voz aterciopelada y dulce, se llevó una mano a su pecho, ¿Qué había sido aquello? — mi Sakura — quito su otra mano como si quemara su tacto, ¿era acaso aquello un recuerdo?
— ¿Qué tanto hablaste con Kakashi? —pregunto el morocho después de un incómodo silencio sacándola de sus pensamientos.
— ¿No se supone que es tu empleado? —Ironizo—, pregúntale directamente.
—no estoy de humor para tus arranques de humor de niña malcriada, dime de una maldita vez
—Créeme que no me conoces como niña malcriada —dijo mientras miraba al moreno con molestia.
—Actúa como un adulto —susurro el moreno
— ¿Qué curioso? —Dijo—, ¿debías compórtate tú también como adulto cierto? Pero no hiciste eso, en lugar de eso tu… —permaneció en silencio—, quiero regresar, este ya no es mi hogar, estoy desenterrando muchas cosas que yo… simplemente no quiero volver a pasar, ya basta de todo… y… —su voz se fue rompiendo poco a poco hasta que paro un momento respirando profundo—, estoy harta de todo esto y en ¿Dónde cojones estamos?
— ¿no lo reconoces?
— ¿reconocer que? —se cruzó de brazos llamando su atención.
—esta es propiedad de tu madre, está a nombre tuyo, pensé que habías pasado algún tiempo aquí con ella, creí que… creí que te gustaría verlo de nuevo —la chica cambio su semblante a uno de sorpresa, ¿esa propiedad era de Ino? No recordaba haber estado ahí anteriormente.
—no conozco este lugar, jamás he estado aquí —se sinceró la chica—, aunque… gracias por considerar traerme aquí —dijo con las mejillas un poco sonrojadas.
—escucha, lamento mucho el haberte traído desde lejos, el hacer que abandonaras todo de nuevo pero…—se acercó a ella por inercia, coloco sus manos sobre sus mejillas acunándolas, acariciándolas, sintiendo ambos como su piel quemaba, como despertaban los bajos instintos—, quiero recompensarte por todo el daño que te hicieron. —la chica contuvo el aliento y sintió como una pequeña lágrima intento separarse de él, coloco sus manos en su pecho, si seguían por ese camino… si seguían por ahí…
—Sasuke… no, yo… —sus mejillas se terminaron de sonrojar, desvió su mirada mientras ahora bajaba sus manos a su cintura atrayéndola a él. —no tienes que cargar con lo que hizo mamá… ella al final de cuentas fue la culpable de todo, sé que no debo enojarte contigo… pero fui traicionada por mi propia madre… y cuando me dijo que tú también estabas de acuerdo… yo… perdí la cabeza porque yo… —bajo el moreno su cabeza hasta la altura de ella, sus labios se fueron rozando mientras la misma chica ahogaba un gemido entre un intento de beso.
—quería verte —confeso el moreno ahora ahogado en un mar de sentires, aquello no estaba yendo como había planeado, en un principio solo la llevaría ahí para explicarle de aquella propiedad que logro recuperar y que había encontrado entre el mar de misterios que había dejado su madre, pensaba en tratar de componer su postura a diferencia del día anterior, de hacerla cambiar de parecer, de intentar remediar las cosas, no deberían estar así, de esa manera como si fueran dos amantes confesando sus sentimiento prohibidos de hacía años, pero lo estaban haciendo, y dios, el detonante de hacerlo fue el verla tan frágil justo cuando comento de ser una niña malcriada, jamás lo había sido, ni siquiera probo un poco de serlo, lamento sus palabras en cuanto sus ojos se pusieron acuosos y unas visibles ganas de llorar aparecieron.
—Sasuke… —murmuro la chica, cerrando los ojos, subiendo sus brazos sobre su cuello, sintió como el moreno subio su mano a su cuello—… yo también… —cerro el beso, ¿Quién lo hizo primero? Fue un impulso de ambos, el impulso de cerrar una brecha de diez años, de fingir que aquello no estaba pasando… de olvidar… el hecho que ella estaba prohibida…
Espero que les haya gustado, como ya lo habia comentado en otros fic's, retomare mis escritos anteriores de manera que pueda darles un buen final, espero que a todos les guste, los amo y adoro
¿me regalan un review?
Los quiere y adora: Cindy
