Una niña de diez años viajaba amordazada y atada de manos y pies en el interior de un camión que transportaba reces y otras menudencias
— ¿Que crees que quiera hacer Onigumo con esta niña?— pregunto uno de los hombres mientras veía como la pequeña lloraba silenciosamente
— Idiota! ¡No digas el nombre del jefe!
— Solo es una mocosa, no lo recordará.
— Bien, no sé que planes tendrá, lo único que sé es que esta niña fue vendida por su madre.
A la pequeña se le detuvo el corazón en ese instante, pues aunque ellos creyeran que no les prestaba atención todos y cada uno de sus sentidos estaban puestos en esa plática.
¡Era imposible! Su mamá jamás haría tal cosa.
— Sayo Zöi tiene negocios con el jefe desde hace mucho tiempo atrás, pero nadie pensó que seria capaz de vender a su propia hija, eso es muy cruel.— dijo otra voz
— Hemos llegado— dijo un hombre mientras abría las puertas del camión.
— Bien, pequeña es hora de presentarte a tu nueva familia— dijo otro hombre mientras tomaba a la niña y la lanzaba sobre su hombro como si fuese un costal de papas.
A pesar de todo el movimiento que sus pequeños oídos podían captar ella no enunciaba ningún tipo de quejido por su reciente shock, se negaba a creer tal pecado.
Y sin darse cuenta cuanto tiempo había transcurrido sintió como le quitaban la venda de sus ojos, tuvo que parpadear repetidas veces para acostumbrarse a la luz en esa habitación.
Y cuando lo logró pudo observar frente a ella una especie de trono donde se encontraba un hombre de piernas cruzadas sosteniendo un vaso de whisky.
El cuerpo de la niña tembló cuando los ojos del hombre se posaron en ella.
— Bienvenida pequeña, mi nombre es Onigumo y de ahora en adelante me perteneces.
— ¿Porque estoy aquí? ¿Donde está mi madre?— pregunto la niña ignorando el comentario tan repulsivo de ese hombre.
— Bien— dijo levantándose de su lugar — antes que nada, revisa esto.— dijo extendiendole un documento a la niña.
Los ojos azules de la niña empezaron a moverse por el papel mientras que la sorpresa surcaba su rostro
' Mediante la presente se otorga total permiso y autoridad al señor Onigumo sobre la vida de la niña de diez años de nombre Hayak Zöi Kagome para que esta sea sometida a la voluntad del señor Onigumo. De esta manera la señora Hayak se despoja de toda autoridad sobre la niña.'
Firma: Sayo Zöi.
Los ojos de Kagome se movieron rápidamente sobre lo que parecía ser el contrato donde era vendida finalizando con lágrimas en los ojos en la pulcra caligrafía de su madre, cuando decidió dar vuelta a la página descubrió la copia de una transacción bancaria.
Había sido vendida por medio millón de dólares.
— Ahora que haz confirmado lo que te negabas a creer, es hora de que tu trabajo en este lugar in...— no llegó a completar la oración cuando la pequeña lanzó las hojas al piso y gritó colérica
— ¡ME NIEGO!— dijo llorando
— Kagome...
— No quiero escucharte!— dijo antes de recibir un puñetazo de parte del hombre a su lado.
— Escuchame bien mocosa, no pague para estar soportando tus berrinches, ahora trabajas para mí y debes respetarme!
Y te enseñaré a hacerlo ahora mismo.— dijo mientras se quitaba la camiseta y tomaba a Kagome de las muñecas y la lanzaba con brusquedad hacia la pared, Onigumo tocaba sin pudor el pequeño cuerpo mientras besaba con ferocidad sus labios y cuello mientras Kagome suplicaba que la dejara ir
Harto de oír a la niña pidiendo piedad volvió a golpearla haciendo sangrar su labio inferior
— ¡CALLATE! Entiende que solo debes obedecer— dijo mientras destrozaba la camiseta de Hello Kitty que la niña había recibido de parte de su hermano antes de ser apartada de su familia
Cuando Onigumo empezó a rasguñar y a lamer los inexistentes pechos de la niña ella se desconectó, seguía llorando pero ya no suplicaba, se limitaba a temblar de miedo bajo el tacto de tan repugnante hombre
Cerro sus ojos con fuerza cuando sintió que su short bajaba por sus piernas y su ropa interior era arrancada de ella.
Onigumo satisfecho al dejar de oír las quejas de la niña la sujeto con fuerza del brazo y la lanzó al suelo de espaldas a el y en esa posición empezó a embestir a la pequeña sin el más mínimo cuidado, con fuerza, con odio, deleitandose en los gritos de agonía y dolor provenientes de la niña gitana.
Cuando todo terminó se levantó acomodándose su ropa viendo con indiferencia el pequeño cuerpo que había quedado inconsciente al no soportar tanto dolor.
— Naraku, llama a Zyra y lleven a la niña a su habitación.— dijo marchándose del lugar
Naraku entró con paso rápido a la habitación y apretó sus puños al ver la atrocidad de había hecho su medio hermano.
Quitándose la chaqueta cubrió el pequeño cuerpo y lo levantó en sus brazo con sumo cuidado siendo manchado instantáneamente por la sangre que emanaba el cuerpo de Kagome.
La empleada llamada Zyra limpio y vistió a Kagome y la dejó descansar sintiendo lástima por lo que le esperaba.
Cuando la pequeña despertó no hablo, no lloro, no dijo nada, únicamente se prometio a sí misma que haría pagar a ese maldito hombre.
¡Hola! les traigo un nuevo SessKag esta vez basado en la época moderna.
Espero por lo menos haber despertado un poco de curiosidad en ustedes y me acompañen en esta historia llena de venganza, deseo, muerte, odio, amor y un poco de drama.
¡Besos!
