Leí todos sus reviews y les agradezco por las opiniones. Les cuento que intentaré subir capis al menos una vez por semana. Sin días fijos. Aunque mayoritariamente serán los Martes.
Aquí les dejo el segundo capítulo.
— ¿Alice estás ocupada? —preguntó Rosalie Hale entrando a la oficina de su mejor amiga y ex compañera de universidad.
La oficina, si bien tenía las luces encendidas, no encontraba a su amiga. Se acercó a la mesa, asomándose a la gran pila de archivos y papeles que había allí.
—Si crees que me sepultaron los papeles, te equivocas —bromeó Alice Brandon entrando detrás de Rosalie con una taza humeante de café en una mano y un sobre como los de comida para llevar en la otra — ¿Qué necesitas, Rose?
—Te venía a preguntar si quieres que vayamos a cenar juntas luego del trabajo. A menos que termines muy tarde —dijo señalando la pila de archivos.
—Me gusta la idea, y no te preocupes por eso, en realidad son para Peter —aclaró — ¿Quieres? Traje café y galletas dulces.
—Claro, no me viene nada mal.
Durante los próximos veinte minutos ambas chicas se dedicaron a charlar sobre sus días en la estación de policía de Seattle. Ambas tenían 24 años, habían terminado sus estudios hacía meses y ya estaban trabajando. Habían ascendido rápidamente a pesar de su edad y poca experiencia. Eran un gran conjunto, se habían conocido durante el último año de universidad, cuando Rosalie llegó de Mississippi a Seattle. Rose era el espíritu del grupo, quien ponía la fuerza y las ganas. En cambio, Alice era el cerebro, la generadora de ideas. Todos en la estación habían notado la eficacia y eficiencia de ellas. Era un par determinado, de ideas y visión fresca, un cambio de aire a lo habitual. Sin embargo, ellas generaban envidia entre algunos oficiales y esto, tanto como lo buenas que eran, llegaron a oídos de su superior, quien tenía amistad con el Ministro de Seguridad y algunos agentes de alto rango del FBI.
—Alice, Rosalie, las llama la directora —les anunció uno de sus compañeros.
—Gracias —dijo Rosalie. Ambas se miraron con la confusión escrita en sus rostros y luego fueron hacia la dirección, ubicada en la tercera planta del edificio. Tocaron la puerta hasta que escucharon la señal para que entraran a la oficina.
—Hola, Esme. ¿Nos mandaste a llamar? —le preguntó Alice a su superior. Esme Platt les sonrió, realmente tenía cariño por ambas chicas tan talentosas.
—Tomen asiento chicas, debo hablar con ustedes.
— ¿Es algo malo? —Rosalie fue directamente al grano, como de costumbre, mientras se acomodaba en su asiento.
—No chicas, al contrario, creo que les agradará lo que voy a comunicarles.
—Bueno, entonces dinos —alentó Alice.
—Alice, Rosalie. He hablado con algunos amigos y conocidos. Las quieren en el FBI, a ambas.
— ¿Qué? —Rosalie la miró sin creerlo.
—Lo que he dicho. Ustedes han demostrado ser muy buenas en lo que hacen, por lo que merecen ir más allá de la estación de policía. Hablé con un amigo muy importante de la agencia y les conseguí un puesto a ambas.
—No puedo creerlo —Rose estaba muy asombrada.
— ¿Y qué tendríamos qué hacer? —Alice, al contrario de su amiga, estaba analizando la situación.
—Lo que sé es que entrarán a un grupo, un equipo, no sé exactamente el nombre. Pero sí lo hacen, que es atrapar asesinos en serie y enemigos del Estado . Se los explicarán con detalle cuando las vengan a buscar.
— ¿Nos tenemos que mudar?
—Sí, Alice. La sede está en Virginia, pero recientemente se instalaron también en Washington DC , así que les han conseguido departamento en ambos lugares.
— ¿Cuándo nos vamos?
—En los próximos dos días vendrán por ustedes, así que les recomiendo sus cosa. Hay algo más, no es necesario que vengan en el resto de la semana. Los tienen libres.
—Muchas gracias, Esme. Nos estás cumpliendo un sueño —le dijo Rosalie, el entusiasmo evidente en su voz.
Alice asintió con la cabeza lentamente, también de acuerdo con su amiga. Luego, ambas salieron de la oficina de Esme Platt. dirigiéndose a la de Alice nuevamente. Una vez allí, tenían más que claro qué debían hacer: recoger sus pertenencias y elementos de trabajo propios, lo cual también hicieron posteriormente en la oficina de Rosalie. Cuando terminaron el trabajo de recolección y hubieron cerrado las oficinas, ambas se encontraban con una caja en sus brazos, además de su maletín de siempre.
—Bueno, creo que cambió nuestro plan para esta noche —comentó Rose mientras salían y cargaban las cajas que tenían sus cosas.
—Podemos pedir una pizza mientras empacamos —sugirió Alice.
—Sigue siendo un buen plan —ambas rieron, comenzando a caminar en dirección a su edificio.
Era tarde en la noche, pero a pesar de ello había algunas personas entrando y saliendo de uno de los principales cines de la ciudad. Nadie reparó en las dos jóvenes ocupadas y sonrientes que caminaban por la acera de en frente. Sin embargo, Alice notó algo extraño, como en la noche anterior, y decidió callarlo, pensando que leer tantos casos y novelas ya estaba afectando su comportamiento normal y racional. De todos modos, dos cuadras más y estarían en casa. Y así fue, llegaron y se dirigieron directamente a su departamento, descansando un poco del peso de las cajas al dejarlas en el piso del ascensor mientras subían. Actualmente, estaban viviendo en el séptimo piso de un edificio de diez plantas, la mayoría de los habitantes eran jóvenes de su edad, y a algunos los conocían de la universidad. Al salir del ascensor, recoger las cajas y entrar a su casa dejaron el peso sobre la mesa y decidieron pedir una pizza, por lo que Rosalie llamó mientras Alice sacaba del ático las cajas donde guardarían todas sus cosas.
—En veinte minutos nos traen nuestra comida —comentó Rosalie entrando a la sala desde la cocina —Alice, ¿estás bien?
—Sí, sólo creí ver una cosa —dijo Alice desviando la vista de la ventana, estaba segura de que había visto a alguien mirando desde el edificio de enfrente .
— ¿Cosa? ¿Qué viste?
—Sólo creí que había alguien mirando hacia aquí desde esa ventana.
—Alice, allí no vive nadie, aún está en alquiler, desde hace meses. Pero, si crees que viste a alguien vamos a tomar precauciones —dijo Rose y se acercó a la ventana, cerrando las cortinas —listo.
Tanto Rose como Alice quedaron pensando en ello, pero ninguna dijo nada más al respecto, por lo que se dedicaron a acomodar en algunas de las cajas todos los vasos, platos y objetos que fueran de vidrio. Aún no habían terminado esa tarea cuando trajeron su comida. Mientras seguían con la tarea que se habían autoimpuesto, comieron entre bromas y risas.
Los siguientes dos días fueron más que suficientes para que ellas tuvieran todo guardado en cajas y y tuvieran sus mochilas con lo más necesario y personal -incluyendo un cambio de ropa- en un sofá. Asimismo, la curiosidad e intriga de si había alguien o no esa noche se transformó en cuidado y precaución. Cada vez que salían del edificio. ambas miraban tanto a la gente que las rodeaba como al ambiente mismo, en busca de algo fuera de lo común o personas observándolas. Sin embargo, no encontraron ni notaron nada.
Se encontraban desayunando cuando el teléfono de Alice comenzó a sonar con el tono de llamada de Esme Platt. Un poco sorprendida y un poco entusiasmada, ella respondió. Su nueva ex superior le comunicó el porqué de su llamada, despidiéndose posteriormente y dejando a Alice con una sonrisa nerviosa en su rostro.
— ¿Qué es? ¡Habla ya! —Rosalie sonaba histérica mientras miraba a su amiga, quien no articulaba palabra alguna.
—Es hora, Rose.
—Han venido por nosotras, ya es tiempo de irnos. Esme dijo que debemos presentarnos en la estación, ahora.
—Bueno, no hagamos esperar a nuestro futuro, Alice. ¡Ya vamos!—Rose estaba sumamente entusiasmada, Alice compartía sus sentimientos pero a la vez tenía un poco de miedo de lo que encontraría en su nuevo empleo.
Terminaron su desayuno y luego tomaron cada una su mochila con sus pertenencias necesarias que habían preparado y bajaron, caminando rápidamente hacia la estación. No tardaron mucho y en unos diez minutos ambas jóvenes cruzaban la puerta de entrada, dirigiéndose a la oficina de Esme Platt. Se miraron mutuamente unos segundos y golpearon la puerta.
—Adelante —se escuchó la amable pero autoritaria voz de ella.
—Permiso, Esme —dijo Rosalie mientras abría la puerta y las dos entraban.
—Las estábamos esperando.
Alice y Rosalie rápidamente estudiaron a los hombres presentes en la oficina. Por lo que notaron, uno de ellos vestía traje, tenía el rostro serio, ojos verdes y un color broncíneo de cabello un tanto extraño. El otro, era notablemente más alto y de una contextura física mayor que el anterior, de rostro igual de serio con una mueca de disgusto, cabello negro ligeramente rizado y ojos marrones. Ambos hombres miraron rápidamente a las jóvenes recién llegadas y luego de nuevo a Esme.
—Bien, les presento a Rosalie Hale y a Alice Brandon, las agentes por las que ha venido. Chicas, ellos son el agente federal Edward Masen, su nuevo jefe de unidad y el agente Emmett McCarty.
Y hasta aquí llega el capi de hoy.
Qué les pareció? se aceptan dudas, sugerencias y criticas no destructivas.
Besos!
Bren.
