Les digo que realmente estoy entusiasmada yo misma con esta historia. Gracias a todos por comentar el último capítulo!

Ya vimos cómo Alice y Rosalie conocieron a Edward y Emmett, ahora veremos cómo les va con los demás en su primer día de trabajo...


Sus pertenencias serán llevadas a Washington durante los próximos días —les indicó Edward Masen a sus nuevas agentes mientras se encontraban en el jet de la agencia.

—Muchas gracias —respondió Rosalie.

Al parecer, tanto Alice como Emmett se encontraban reticentes a hablar mucho más que monosílabas. El agente, notó Rosalie, tenía el ceño fruncido casi constantemente desde su llegada a la oficina de su ex jefa, por lo que ella no tardó en deducir que su expresión se debía a que su nuevo compañero no tenía el menor interés en que ambas formaran parte de la unidad. Dejando eso de lado, lo que no conseguía entender plenamente, era el casi mutismo de Alice. Era extraño que ella no hablara tanto como lo hacía normalmente y no mostrara atisbo del buen humor que siempre la acompañaba. La notaba cuidadosa y desconfiada, lo cual la desconcertaba.

Si bien con su nuevo jefe había compartido pocas palabras, le caía y parecía mucho mejor persona que el otro agente.

Dentro del espacio que se encontraban compartiendo, cada uno estaba metido en sus asuntos. Emmett ojeando unos archivos, Alice leyendo un libro, Edward escribiendo en su computadora portátil y Rosalie escuchando música. Esa atmósfera de indiferencia duró una hora desde iniciado el vuelo, hasta que Edward decidió romper el silencio y con ello la tensión que se había generado, la cual era casi tangible.

—Agente Hale, agente Brandon, debo comunicarles que en este momento estamos analizando un caso que nos resulta complicado y les agradecemos que puedan ayudarnos.

— ¿De qué trata? —el tono usado por Alice indicó a Rose que se había activado en ella el lado profesional.

—Asesino en serie, ha ultimado a cinco mujeres en California y tres en Washington. Todas ellas jóvenes de 23 a 26 años, mismo modus operandi. Las persigue, fotografía y luego sorprende y asesina.

— ¿Qué han encontrado hasta ahora? —esta vez, la misma Rosalie preguntó, segura de que Alice iba a decir lo mismo.

—En las escenas no hay mucho. Estamos por aterrizar, les daré los informes cuando lleguemos a la central, cada una tendrá un cubículo junto con el resto del equipo —les dijo Edward, ambas chicas no le caían mal y por lo que había hablado con Esme Platt, ellas eran las mejores de por allí y un gran aporte para la agencia.

Sin embargo, Edward sabía que, por más que Alice Brandon y Rosalie Hale fueran incluso mejores que Jasper, no serían muy bien recibidas en el equipo. Ellas habían llegado en un mal momento. Aún no se habían repuesto de la pérdida de Kate y se encontraban en un caso muy complicado de entender y resolver, él entendía que sus compañeros se sintieran frustrados y molestos. Emmett era el que sin duda lo demostraba. No les había hablado más que las formalidades obligatorias y llevaba una expresión de molestia todo el tiempo. Esperaba que al menos Isabella les dedicara una sonrisa tímida de las que sabía mostrar a desconocidos y hablara un poco con ellas con su voz suave de cuando se compadece de alguien. A veces le sorprendía la forma en que pensaba de ella. Así mismo, Isabella tenía problemas con su hija Reneesme de cinco años y estaba apresurada y nerviosa últimamente. De Jasper no había mucho qué decir. Él vivía metido en su burbuja personal de miseria y soledad en los momentos que no analizaba o comentaba el caso. Ni siquiera en su lado extremadamente profesional era muy sociable, hablaba sólo lo justo y necesario.

Edward dudaba de que su equipo se uniría cómodamente con las nuevas integrantes. Pero, había prestado especial atención a Esme Platt cuando les dijo que las chicas eran por sí mismas un gran equipo, "Rosalie Hale sería el cuerpo, la fuerza, y Alice Brandon sería el cerebro, la inteligencia y la determinación. Así sería si fueran una sola persona", ojalá ella tuviera razón y no se sintieran fuera de lugar en la unidad, pensó Edward, mientras descendían.

Luego, los cuatro agentes se introdujeron en una camioneta negra y, con Emmett conduciendo, se dirigieron a la central, llegando en, aproximadamente, 10 minutos. Al ingresar al edificio, Edward guió a las chicas al espacio donde se encontraban los cubículos. Emmett y Edward iban delante, y, Rosalie y Alice detrás de ellos. Llegaron y los cuatro quedaron de pie frente a dos agentes que habían estado hablando entre si. Edward se giró hacia las chicas para hacer las presentaciones.

—Ellos son Isabella Swan y Jasper Whitlock, los demás miembros de la unidad. Chicos, nuestras nuevas agentes, Rosalie Hale y Alice Brandon.

El silencio que siguió a la oración de presentación fue destinado por los cuatro presentados a analizarse entre sí. Isabella les sonrió a ambas chicas, sabiendo que al menos alguno de ellos debía ser agradable con ellas y no creía que fuera ninguno de sus tres compañeros. Mientras tanto, Jasper miró primero a Rosalie, le pareció el tipo de persona de carácter fuerte, que diría lo que piensa sin ningún filtro. Luego miró a Alice, más detenidamente que a la anterior. La chica más pequeña tenía apariencia de estar incómoda, lo notó por la fuerza con la que tenía sus manos entrelazadas. Sin embargo, su rostro transmitía un tipo extraño de paz, lo cual lo asustó un poco al mismo tiempo que lo intrigó. Lo mejor sería mantenerse alejado de aquella chica. Descontando eso, tenía una buena primera impresión de ellas. Rosalie los etiquetó de inmediato, Isabella estaba siendo amable pero no totalmente sincera y Jasper había mirado quizá demasiado tiempo a Alice y frunció el ceño. Eso no era buena señal, seguramente pensaba lo mismo que el agente McCarty, aunque no sabía qué. Alice, automáticamente analizó a Isabella Swan, esa no había sido una sonrisa real y en lugar de molestarle, le hizo preguntarse qué le preocupaba, porque notaba que estaba preocupada por algo. Luego miró a Jasper Whitlock, no pasó desapercibido por ella la forma en que la había analizado con a mirada anteriormente. Lo observó fijamente de vuelta, su desordenado cabello rubio era ciertamente agradable e incluso adorable. Ella sabía que él había notado su mirada crítica y le satisfacía pensar que tal vez se hubiera sentido igual de incómodo que ella.

—Vengan, les daré sus informes del caso —les dijo Edward, cortando el análisis en el que los cuatro se habían metido.

Edward comenzó a caminar hacia los cubículos y les indicó que los de ellas estaban uno al lado del otro. Había supuesto que era lo mejor para ellas, y para todos ellos en realidad. Dio un suspiro discreto y luego un compañero de otro equipo, el de Terrorismo, le dio los papeles que había dejado en su oficina, supuso que había sido una orden de Carlisle de que les alcanzara los papeles. Le dio una suave sonrisa de agradecimiento y, posteriormente, entregó ambas carpetas, una a cada chica. Co un deseo de buena suerte y comodidad en su nuevo lugar de trabajo, se despidió y casi corrió a su oficina.

Alice y Rosalie tomaron las carpetas, se acomodaron en sus cubículos y se dispusieron a leer sobre el caso, sin hablar entre ellas siquiera.

Varios metros detrás de ellas; Isabella, Emmett y Jasper hablaban en voz baja, para asegurarse de no ser escuchados.

—Hubieran visto cómo hablaba la directora de ellas, eran sus niñas mimadas —se quejó Emmett.

—No digas eso, Em. Creo que me caen bien, sólo hay que darles tiempo —dijo Bella.

—Oh, pero eso no es todo. Esme Platt elogió de más a la pequeña, esa tal Alice. Cree que es un genio. Bueno, creo que lo es en realidad —agregó Emmett.

—Parece que tienes competencia, Jasper —dijo Bella en tono divertido —la rubia me parece divertida, menos preocupada que la otra chica.

—Creo lo mismo que tú —dijo Jasper —pero la chica Alice, es un tanto extraña —sin decir que lo hacía sentir incómodo en su presencia.

—Y habla el chico más normal que conozco —se burló Emmett, a lo que su compañero bufó.

Ese día transcurrió sin novedades, cada uno se dedicó a repasar lo que ya sabían del caso, otra vez. Las nuevas, se pusieron al día al leer los archivos e informes. Algunos agentes de otras unidades se presentaron a las chicas y mantuvieron conversaciones casuales algunos minutos. A todos les caían bien y terminaban alejándose con una sonrisa, lo cual inquietó a sus nuevos compañeros, quienes veían a las nuevas como una intrusión. A mediados de la tarde, ellos vieron a Alice levantarse con unos cuadernos en sus manos y luego desaparecer por una puerta acompañada de un agente. Inconscientemente, Jasper se preguntó dónde iba. Ellos siguieron en sus tareas, incluso Rosalie, que no había salido de su cubículo sólo para comprar café e ir al baño. Alice no había regresado en todo el resto de la tarde. Cuando la hora de irse a casa, a las 10 pm, llegó, los agentes de la unidad se dispusieron a ir a cenar al restaurante de siempre y Bella se acercó a Rosalie para invitarla.

—Hey, Rosalie. Vamos a ir a comer cerca de aquí. Tú y Alice están invitadas si quieren venir —dijo en voz totalmente amable.

—Claro, iré con ustedes. Le mandaré a preguntar a Alice —Rose tomó su teléfono y rápidamente le escribió a Alice, preguntándole si quería acompañarlos.

— ¿Se conocen hace mucho tiempo? —preguntó Isabella.

—Hace algunos años, somos buenas amigas, y ¿tú y los chicos?

—Trabajamos juntos hace tiempo. Emmett y yo entramos hace cinco años, Edward desde hace dos años antes ya era agente y Jasper se nos unió hace tres años y medio.

—Deben de haber pasado muchas cosas juntos.

—Sí, lo hicimos. Te debería contar algunas anécdotas.

—Me encantaría escucharlas —en ese momento, Rosalie miró el mensaje que había entrado y se decepcionó un poco al leerlo —Alice dice que va a pasar, pero que gracias por la invitación.

—Oh, está bien, ¿sabes dónde está?

—No lo sé, no me lo dijo. ¿Cuándo nos vamos?

—Ahora, te contaré alguna cosas en el camino.

Bella y Rosalie; luego de que la rubia recogiera su mochila y mandara a Alice la dirección de su departamento que le había sido dicho por Edward en una llamada a Bella, ambas chicas se reunieron con Emmett y Edward en la puerta principal de la central. Rosalie preguntó por Jasper y Emmett le dijo que él siempre llegaba más tarde cuando iba, cuando terminaba algunas cosas de último momento. No quiso decirle a la rubia que su amigo ya no salía con ellos desde el comienzo de su depresión. Lo había hecho una vez y terminó llorando frente a todos. Emmett y Edward, agradecieron en silencio a Bella por cambiar de tema y contarle a Rosalie momentos divertidos de viejos casos. Un poco mentalmente relajados, los cuatro se dirigieron a cenar al restaurante.

10.30 pm.

Alice recorrió con la mirada todos los gráficos y las menciones de nombres, fechas, características e indicios y evidencias encontradas que había escrito en la pizarra frente a ella. Luego miró la otra pizarra, en la que estaban las fotos que sus compañeros habían organizado con anterioridad. Estaba segura de que le faltaba algo, además de una imagen o un perfil del posible sospechoso. Había algo que no estaba viendo, algo que estaba ahí, oculto pero estaba. La cabeza le dolía, pero no se daría por vencida, encontraría lo que se estaba ocultando aunque le llevara toda la noche. Se sentó sobre la mesa, apoyando sus pies descalzos en una silla y volvió a analizar todos los datos.

12.00 am.

Jasper suspiró mientras guardaba un libro y unos papeles dentro de su mochila. Llevaba quedándose hasta tarde en su lugar de trabajo desde el trágico accidente y su regreso a la central. Había salido una noche con sus compañeros cuando lo invitaron a cenar, pero como resultó mal, decidió no empañar la diversión de sus amigos con su miseria y se quedaba hasta tarde haciendo cualquier cosa que ayudara a futuro o simplemente leyendo. Ya era medianoche, los que quedaban en la central en su mayoría eran los jefes de las distintas unidades y siempre los veía en sus oficinas. Se decidió a irse y salió hacia el pasillo que llevaba a los ascensores. En su camino, se dio cuenta de que la luz de la sala de juntas se su unidad estaba encendida. Se acercó y abrió la puerta sin hacer ruido, frunciendo el ceño cuando vio quién estaba allí. Era su nueva compañera, Alice Brandon. Ella estaba sentada sobre la mesa con los pies sobre una silla delante de ella, los codos apoyados en sus rodillas y sosteniendo su cabeza con sus manos, inclinada un poco hacia delante. También notó todo lo escrito en la otra pizarra con una letra elegante y clara. Decidió entrar a preguntarle al respecto.


Bueno, iba a seguir pero se hizo largo y les dejo para el próximo qué hacen los dos tortolitos solos jaja no malpiensen, son muy tiernos. Ah.

Dejen sus opiniones!

Besos y gracias!

Bren.