Una joven de quince años abría sus ojos azules luego de una noche sin poder conciliar el sueño. Estaba nerviosa, hoy hablaría con su padre acerca de su futuro, futuro que ya tenía planeado.
El día de ayer terminaron sus clases de secundaria, pues con ayuda de los mejores maestros Kagome sabia de matemáticas, física, química, literatura e incluso había aprendido a hablar portugués y ruso.
Antes de ir al despacho de su padre decidió entrenar un poco para quitarse la pesadez de encima
Se había convertido en una máquina de combate, podía manejar todo tipo de armas, su cuerpo había alcanzado una flexibilidad y agilidad que parecía ser antinatural.
Todo este tiempo entreno para poder vengarse así misma, y no solo por ella, si no para evitar el mismo sufrimiento a otras niñas a manos del desgraciado de Onigumo.
Cuando termino de entrenar se dirigió a su alcoba a darse una ducha.
Pov Kagome
Decidí vestirme con un pantalón de mezclilla y una blusa negra holgada de tirantes, y unos converse negros recogí mi cabello húmedo en una coleta alta y bajé al despacho de mi padre.
— Buenos días padre— dijo entrando a la habitación
— Buenos días Kagome, sabia que este día llegaría— dijo recostandose en la silla de su escritorio
—¿De qué hablas?
— Kagome, cuando llegamos aquí, lo primero que pediste fue estudiar y entrenar, sin vacilación alguna. Lo cual significa que ya habías pensado en tu futuro... — Kagome bajo la cabeza sintiéndose descubierta— dejame decirte que nadie entrena como tú solo para defenderse... a menos que estés preparándote para enfrentar algo o a alguien.
— Padre, tu sabes que es lo que quiero —afirmó — lo único que te pido es que no te opongas, porque lo haré aún si tu no quieres.
— Cariño, todo lo que haz pasado no ha sido fácil, estas segura de entrar en este mundo? Porque no hay vuelta atrás — Naraku tenía muchos negocios para ocultar su verdadero trabajo.
Era parte de aquellos a quienes les llaman 'cazadores' son asesinos profesionales, no matan a inocentes, matan a la escoria de la sociedad, tipos como Onigumo. Algunos de ellos hacen trabajos sucios a otros tipos de personas.
— Jamás estuve más segura de algo en toda mi vida, quiero hacer esto.— dijo apretando sus puños
— Muy bien, con una condición — dijo levantándose.
Kagome frunció el ceño— y cual es?— pregunto.
— Tienes que continuar con tus estudios, continuar con tu vida. Tienes que aprender a vivir una doble vida.
—Lo haré— dijo decidida
— Bien, vamos.
— ¿a dónde?
— te presentaré a tu jefe— dijo con una sonrisa ladina, cuando se lo proponía Naraku daba miedo.
Subieron al Audi r8 negro de su padre y atravesaron la ciudad hasta llegar a un lugar desolado, lo que parecía ser un muelle.
Los sentidos de Kagome estaban alerta, y por instinto dirigió su mano derecha a su cintura donde descansaba un revólver compacto, pues jamás salía de su casa desarmada.
— Tranquila, aquí no hay peligro— le advirtió su padre quien sentía una rara mezcla de preocupación y orgullo al ver lo precavida y atenta que era su hija
Atravesaron las enormes puertas de color rojo y se encontraron en el interior de una bodega.
— Naraku! Es un gusto verte— dijo un hombre alto, fornido y quizás de la misma edad de su padre.
— Gracias por recibirme Toga— dijo correspondiendo el saludo al hombre de piel canela cabello blanco y ojos dorados.
— ¿y quién es esta niña?— pregunto cuando sus ojos se posaron en la pequeña que permanecía atenta a ellos dos.
— Toga, te presento a mi hija Kagome Higurashi Sellers.—
— Un gusto señor— dijo haciendo una pequeña inclinación de cabeza
— Dime Toga por favor, el gusto es mío Kagome. Dime Naraku, ¿porque la traes a un lugar así?—
— Mi hija quiere entrar en el mundo de los cazadores— dijo Naraku con su rostro impasible
—¿Es una broma?— dijo aguantando una carcajada— apenas es una niña!
— Ella es mejor que cualquiera de tus hombres, maneja cualquier tipo de armas, es fuerte, audaz y rápida— dijo Naraku mientras Kagome se sonrojaba por los halagos de su padre
— Que lo demuestre— dijo con una sonrisa ladina
— Llama a quién tu quieras— dijo Naraku con orgullo.
—Muy bien, si logras derrotar a mi hijo estarás dentro. — dijo enviando un mensaje— si estas a la altura te concedere lo que pidas.
— Padre, ¿me llamabas?— pregunto un tipo de cabello plateado largo, piel clara y los mismos ojos de su padre.
— Inuyasha, te presento a la señorita Higurashi-Sellers— tienes 3 minutos para dejarla fuera de combate— hablo Toga con una sonrisa
— Bien, esto será facil— dijo corriendo hacia Kagome quien ni se inmutó al verlo
Cuando estaba a punto te tomarla entre sus manos Kagome se agachó con rapidez y giro sobre su pierna derecha y con la izquierda extendida hizo caer a Inuyasha de espaldas
Cuando esté se levantó miro furioso a la fémina y la tomó del cuello para asfixiarla, en ese momento Kagome quien conservaba su rostro estoico elevó la palma de su mano y con sus dedos extendidos hacia el frente arremetió con fuerza las costillas del contrario haciendo que este se inclinara hacia adelante luego con su codo lo golpeó haciendo sangrar su nariz y con una patada a su cuello lo dejó inconsciente.
— en dos minutos— dijo Kagome sacudiendo sus manos y mirando fijamente a Toga quien tenía la mirada en el tercer miembro más fuerte del grupo.
— Muy bien, estas dentro— dijo mirando a la azabache quien le sonrió ladinamente
— Toma— le extendió un celular — ese será tu numero privado, esta bloqueado para cualquier tipo de investigación, únicamente podrás hacer y recibir llamadas a los números que tienes registrados en la agenda, son todo el equipo. Espero que no falles.
— No lo haré señor— dijo complacida, esto apenas comenzaba.
Aún sin abrir los ojos busco a tientas el maldito despertador que no la dejaba continuar su sueño, cuando lo atrapó lo tiró con fuerza hacia la pared más cercana, iba a continuar durmiendo cuando su celular privado sonó abrió los ojos de golpe y contestó
— Señor— dijo con voz ronca.
— Sellers, no son horas de dormir. Dairyu está en la ciudad, te enviaré la dirección. Ya sabes que hacer.
— Le avisaré cuando termine el trabajo.—
Se levantó y se dirigió al baño aún con sueño y se dio una ducha de agua fría para despertar completamente
Con veintitrés años contaba con una larga lista de víctimas, admitía que la primera vez que mató a alguien sintió remordimiento pero se fue al instante en el que se dio cuenta de los negocios del hombre.
Kagome se había graduado de ingeniería electrónica y de física cuántica.
Hace un año se mudó a un apartamento donde vivía con su amiga Sango, ambas habían comprado un piso entero en el edificio Castillo de la Luna, propiedad de la familia Taisho.
Mientras lavaba su largo cabello recordó como conoció a Sango.
Flashback
Habían transcurrido dos años desde que empezó a trabajar como cazadora y debía admitir que era muy buena en lo que hacía.
— ¡Kagome!— grito Inuyasha corriendo detrás de ella
—¿Eh? ¿Qué pasa?— Inuyasha se había vuelto su mejor amigo, desde aquella primera vez en donde se enfrentaron juntos ambos hicieron click, habían tenido diversas misiones juntos y salían de vez en cuando a ver películas.
— El jefe nos quiere en su oficina — dijo cuando recobró el aliento
— Vamos— dijo cambiando su rumbo hacia la oficina de Toga— sabes Inuyasha, deberías de hacer más ejercicio, te cansas muy rápido.
— Lo sé, no me lo recuerdes— dijo levemente sonrojado.
Cuando llegaron a la oficina Kagome toco dos veces con sus nudillos y recibió un 'adelante' del hombre.
— Sellers, te mande a llamar porque ahora en adelante trabajarás con Inuyasha y con Sango.
— ¿Quién?— pregunto confundida
— Sango es ingeniera informática, es la mejor en su trabajo. Juntos pueden rastrear a Jair.— Dijo extendiendole una carpeta amarilla
Al abrir la carpeta leyó rápidamente la información proporcionada.
"Jair Smith Tercero, criminal en potencia.
Cargos como narcotráfico, trata de blancas, asesinatos, violaciones entre otros"
Cerro de golpe la carpeta y miro a Toga— ¿Donde la encuentro?—
— está en el área de investigación, ya sabes que debes hacer.
— ¿Lo quieres con vida?— Pregunto Inuyasha
— Hagan que suelte algo de información, si no coopera mantenlo. — Dijo haciendo un ademán con su mano dandoles a entender que pueden retirarse.
— Vamos Inuyasha
Fin del flashback
Cuando se vieron no se soportaron, pero con el tiempo entraron en confianza y se volvieron grandes amigas, Sango e Inuyasha son los únicos que conocen su pasado.
— Tienes una misión?— pregunto Sango viendola desde el marco de la puerta
— Así es— dijo mientras se veía al espejo cepillando su larga cabellera negra que terminaba en las puntas con destellos azulados — No tardaré mucho, así que estaré aquí antes de medio día.
Se vistió con unos vaqueros negros ajustados y roto en las rodillas
Con unas botas del mismo color y una blusa de color blanco holgada y de tirantes junto con su chaqueta favorita de cuero negro
Tomó dos pequeñas dagas y las introdujo en el espacio en sus botas, tomo también su arma y silenciador y lo metió en el bolsillo interno de su chaqueta.
— Kagome, está noche saldremos— dijo Sango con una mirada pícara
— Sango...
— No, dije que saldremos y punto!— dijo mirándola retadoramente — Kagome por Dios, tienes un cuerpo de infarto y no lo presumes!
— Sabes que eso no me interesa — dijo mientras tomaba las llaves de su moto, su celular y el casco.
Sango tenía razón, Kagome era dueña de unas curvas perfectas
Tenia un pecho generoso, una cintura pequeña y un trasero grande y firme junto con unas piernas largas y esbeltas
Y sus ojos azules le daban ese aspecto angelical junto con su piel clara y su cabello azabache largo.
— Bien, pero tú y yo, saldremos, hoy.— dijo Sango— ten cuidado
— Bien, volveré pronto.
Salio en su motocicleta Yamaha r125 de color negra.
Espero que les esté agradando la historia!
