Había manejado por una hora cuando al fin llegó a un viejo bar, estaciono su moto y entró al lugar, se sentó en una mesa cerca de una ventana y sacó su celular para repasar los datos acerca de su nueva víctima.
Estaba tan concentrada que no sintió cuando alguien se sentó frente a ella
— ¿Que hace una belleza como tú sola en este lugar?— preguntó un tipo de cabello rubio piel clara, y ojos verdes.
«Al parecer la suerte está de mi lado» se dijo Kagome así misma mientras le sonreía al hombre frente a ella
— Estoy de paso, voy a visitar a mi familia, pero es un viaje algo largo— dijo Kagome mientras le sonreía coquetamente—
— Lo entiendo, ¡Oh, lo siento! ¿Dónde están mi modales? Mi nombre es Dairyu Zen, es un gusto preciosa— le dijo mientras besaba su mano
« ¿En serio? Que poco original» pensó Kagome sin dejar de sonreír — Es un placer conocerlo, mi nombre es Kagome Higurashi— dijo mientras le guiñaba un ojo— ¿qué porque no uso su nombre falso? ¡simple! El tipo no podría ver otro amanecer
Entre pláticas y algunas insinuaciones pasaron alrededor de una hora
— Sabes Kagome, me gustaría llevarte a un lugar más privado— le dijo mientras acariciaba su mano sobre la mesa
— Me encantaría— dijo Kagome relamiendose
— Entonces vamos— la guió por un pasillo y divisó una puerta negra, al entrar vio lo que parecía ser una oficina y un sofá cama al lado izquierdo.— Eres muy hermosa— le susurró a su oído mientras acariciaba su cintura
Ella se dio la vuelta y lo besó con hambre y pasión mientras sus dedos jugaban con el cabello rubio, él la guió hasta el sofá y se dejó caer mientras Kagome se posicionaba frente a él con las piernas a cada lado de su cadera, se frotaba salvajemente contra la erección del hombre mientras este gemía y acariciaba su trasero, empezó un camino de besos en su cuello y bajo sus manos hasta su abdomen, Dairyu se dejaba acariciar por la azabache frente a él
Kagome subió sus manos hasta su cuello sin dejar de besarlo y con su mano izquierda separó la tráquea dejándolo sin respiración mientras el miraba sorprendido a la mujer, luego de unos segundos volvió a acomodar la tráquea en su lugar y se levantó arreglando su ropa.
Se encaminó al escritorio para ver si había algo que fuese de su interés
— Un cargamento de cocaína saldrá a medianoche, interesante — dijo mientras doblaba la hoja y la metía en su chaqueta
— Señor, quería habl...— en ese momento entró un hombre moreno, ancho y alto, se sorprendió al ver a la mujer y luego dirigió su vista al sofá donde yacía muerto su jefe— maldita perra, ¡¿Quien eres?!— dijo mientras apuntaba con su arma a la azabache
— Calma, no es necesario la amenaza— dijo ella mientras se acercaba con las manos en alto hacia el tipo que había entrado a su oficina.
Cuando el hombre reaccionó ya tenía a Kagome de frente quien con un ágil movimiento de muñeca desarmó al hombre y rápidamente le apunto a la frente y disparó.
Luego de haber cumplido con su misión salió del bar y manejó hasta el conocido lugar donde se encontraba su jefe.
La organización estaba escondida en aquel muelle donde su padre la había llevado a conocer a Toga.
Estaba recordando ese día cuando llego y entro saludando a las personas alrededor, cuando estuvo frente a la oficina golpeó dos veces recibiendo un "adelante"
— Buenas tardes señor, he cumplido— dijo Kagome sin reparar en la otra presencia en la oficina
— Bien Higurashi, ¿alguna novedad?— pregunto Toga
— A media noche saldrá un cargamento de cocaína, aquí están los datos.— dijo mientras extendía el papel que había tomado de la oficina — Si no se le ofrece nada más, yo me retiro.
— espera, mira quiero presentarte a mi hijo mayor, el es Sesshomaru Taisho— dijo Toga mientras se levantaba de su asiento
Kagome miró al hombre y le extendió su mano sin decir ni usa sola palabra.— Kagome el quiere trabajar en el caso de Onigumo
— Tú sabes que ese caso me concierne únicamente a mi — dijo sin despegar la vista del tal Sesshomaru
— Padre no entiendo porque tienes que pedir la opinión de esta chiquilla— hablo irritado el hombre.
— Mire "señor" no me interesa para nada lo que hagas o digas, solo no te metas en mis asuntos.— gruñó Kagome
— Calma...— dijo Toga
— no trabajará conmigo, es mi última palabra Toga— dijo Kagome saliendo del lugar.
— ¿Y esa quien es?— pregunto Sesshomaru
— Hijo, ella es Kagome Higurashi Sellers trabaja para mi desde los 15 años y es la mejor cazadora de la organización, ella está a cargo del caso de Onigumo, así que si ella no da autorización no podrás trabajar en el.
— Hmp, te veo en casa— dijo para salir del lugar a paso tranquilo y elegante mientras sacaba su celular y marcaba el número del mejor investigador privado que conocía
— Si, señor?— se escucho al otro lado de la línea.
— Jaken, quiero que investigues a alguien.
Pov Sesshomaru
Había llegado muy temprano desde Inglaterra, había extrañado Tokio y era hora de volver a trabajar con mi padre y hermano.
Estaba en la oficina de mi padre y ahora jefe cuando entro esa chiquilla altiva, pero ¿quién se creía para negarme a mi participar en el caso? ¡Patético!
Pero lo averiguaria, Kagome Higurashi imploraria mi ayuda.
— No lo sé Miroku, estoy agotado— dijo mientras se frotaba las sienes y escuchaba a su amigo hablar de una fiesta a través de la línea telefónica.
— Vamos, no seas amargado, irán Inuyasha, Sango y Kagome.
— Hmp, está bien iré.— dijo el intrigado en la última persona, ella ocultaba algo y el iba a descubrirlo.
— Bien, te veo luego.— dijo finalizando la llamada.
Con Kagome
Ya eras las 9:00 de la noche y Sango y yo terminábamos de arreglarnos
Sango lucía un vestido rojo de tirantes, ceñido al cuerpo con una abertura en su pierna izquierda, el cabello lo llevaba suelto en un alisado perfecto.
Mientras que Kagome usaba un vestido de satén con tirantes ceñido al cuerpo de color dorado arriba de las rodillas, usaba unos tacones de aguja de color negro y el cabello lo llevaba suelto con algunas ondas que le daban un aspecto rebelde.
— Sango— llamó Kagome
— Si?— dijo aplicandose labial
— Kikyo, Ayame y Koga estarán allá?— pregunto Kagome.
Sango conoció a Ayame y Koga en la universidad, y no tenían idea de su doble vida, mientras que Kikyo era investigadora privada y trabajaba para la organización.
Apesar de los diferentes que pudiesen ser su amistad iba muy bien.
— Sí!, conociendo a Kikyo ya debe de estar ahí— dijo Sango haciendo mención acerca de la puntualidad de su amiga.— Bien, vámonos. Iremos en mi auto — sentenció
— ¿Qué tiene de malo mi auto?— preguntó Kagome
— Mmm, bueno es que no es muy femenino — dijo Sango algo sonrojada
— Lo que digas— dijo algo ofendida con algo de dramatismo — Vamos.
Y así ambas salieron a disfrutar de una noche larga y tranquila para ellas.
¡Hola! lamento tanto la inactividad es que tuve unos problemas algo graves pero ya estoy de regreso!
besosss
T.
