Cuando llegaron al lugar se encontraron en la entrada a Kikyo, Ayame y Koga quienes las esperaban para entrar todos juntos.
Cuando llegaron con sus demás amigos Kagome no pudo evitar rodar los ojos al ver a Sesshomaru, ¿Este hombre no iba a dejarla en paz?
— Buenas noches — Saludo amablemente Miroku, luego de las presentaciones todos estaban platicando y tomando a excepción de Inuyasha y Kikyo quienes habían hecho click al instante
— ¡Genial! Me encanta esta canción— dijo Ayame mientras tomaba a Koga y se dirigían a la pista de baile seguidos de Miroku y Sango, Inuyasha y Kikyo quienes bailaban al compás de "procura"
«¡Fantástico! Me dejaron sola con el principito»
— Higurashi— llamó Sesshomaru
— ¿Qué quieres?— dijo cortante
— Bailemos— dijo tomando su mano y llevándola a rastras a la pista de baile.
— Tu forma de invitar a una mujer a bailar es patética — sentenció Kagome mientras empezaba a bailar al ritmo de la salsa, le encantaba bailar.
En una vuelta su espalda quedó pegada al torso de Sesshomaru y mientras se movían este le susurró.
— Tendrás que dejarme entrar al caso querida Kagome— dijo en un tono más bajo de lo usual.
Se separó aún agarrada de las manos de el hombre mientras movía sus pies al ritmo de la danza
— ¿Porqué crees que haría algo así?— dijo Kagome pegándose más a él
— Lo harás, si quieres mantener en secreto tu identidad— dijo en su oreja
— No sé de qué hablas— dijo Kagome manteniéndose estoica
— ¿No lo sabes, Kagome Hayak Zöi?— dijo Sesshomaru con una sonrisa ladina
— Escuchame bien— dijo Kagome con su frente pegada a la de Sesshomaru. Cualquiera que los viera en esa situación pensaría que estaban realmente enamorados, más sin embargo Kagome solo estaba amenazando al hombre frente a el, cuando terminó la canción ambos se dirigieron a su mesa — si crees que...— no pudo terminar de hablar porque su celular sonó, alertandola de un mensaje.
Cuando revisó el mensaje los colores abandonaron su rostro
— ¿Que pasa? — pregunto Sesshomaru que veía como el celular temblaba en las manos de Kagome.
— ¡Mierda!— musitó para salir corriendo dejando su cartera y celular tirados.
Sesshomaru extrañado de la actitud de la chica tomó el celular viendo una foto de Naraku amordazado y ensangrentado. Tomó las pertenencias de Kagome y corrió detrás de ella, cuando la alcanzó la tomó del brazo haciéndola girar— te acompañaré.
Kagome no replicó, tomó la llaves que Sesshomaru le ofrecía y condujo rápidamente saltando semáforos en veinte minutos recorrió lo que usualmente le tomaba una hora de camino a casa de sus padres.
Aparcó entre unos árboles que ocultaban el vehículo y tomó el arma que llevaba en su entrepierna bajo la atenta mirada de Sesshomaru quien también sacaba su arma de la guantera de su auto.
— Vamos— dijo Kagome mientra sujetaba su cabello en una coleta baja y se quitaba sus tacones, su mirada era de pura indiferencia apesar de estar asustada y nerviosa.
— Solo, controlate — fue lo único que dijo Sesshomaru
Al llegar dieron una rápida mirada alrededor, todo indicaba que estaban dentro de la casa.
Cuando Kagome abrió la puerta siguió sin escuchar ni ver nada, siempre con su arma apuntando hacia adelante se dirigió a la cocina donde pudo visualizar el cadáver de su madre decapitada.
Se quedó estática, le habían enseñado a mantener la cabeza fría en situaciones así pero ¿cómo carajos controlarse?
Se acercó con pasos lentos manchando sus pies de sangre.
— Vaya, vaya. ¿Así que era cierto que la pequeña Hayak estaba con vida?— hace cuanto tiempo no la llamaban así?
Se volteó a ver al hombre frente a ella, uno de los hombres de Naraku.
— Maldito desgraciado, esto no se queda así— dijo Kagome mientras corría hacia el sujeto que disparaba hacia ella acertando en su pierna derecha, pero eso no detuvo a Kagome de una patada arrojó lejos el arma del hombre dirigió una mirada fugaz a Sesshomaru y vio a este luchar con tres hombre más.
Golpeo al hombre con la culata de su arma haciendo que este cayera desorientado, y empezó a patearlo con furia mientras lágrimas imperceptibles bajaban de sus ojos.
Dispuesta a acabar con ese sujeto disparo a su frente y se giró para ayudar a Sesshomaru y se lanzó sobre la espalda de uno de los hombres aplicándole una llave y torciendo su cabeza hacia un lado quitándole la vida.
Se dirigió hacia el que parecía ser el líder mientras veía como Sesshomaru lo tenía aprisionado contra la pared.
— Habla de una maldita vez— dijo con un tono de voz que Kagome no había escuchado.
— Jamás!— dijo con una sonrisa triunfante
Kagome le dio un golpe dejándolo inconsciente
Sesshomaru sin preguntar ni ver a su acompañante sento al hombre en una silla del comedor mientras Kagome se dirigía fuera de la cocina y volvía con sogas y un extraño paquete.
Sesshomaru se dedicó a atarlo en silencio mientras Kagome extendia el paquete sobre la mesa y se podían visualizar todo tipo de cuchillas, y algunas botellitas con un líquido desconocido, se había aplicado un torniquete en su pierna.
Encendió la estufa y puso un fierro a calentar mientras esperaba que el sujeto despertara, pues no lo había golpeado con tanta fuerza.
— Si quieres puedes retirarte— dijo Kagome sin verlo.
— Hmp, llamaré a Toga para que nos ayude con los cuerpos.— dijo saliendo de su habitación
Cuando el hombre despertó solo pudo ver una mirada azulina sin emoción alguna.
— Sabes en donde me destaco más en mis trabajos?— pregunto Kagome y sin dejarlo contestar incrustó con fuerza una cuchilla en su pierna escuchando un grito de dolor como respuesta. — la tortura inició en la antigua Grecia— dijo mientras insertaba otra cuchilla en su pierna contraria— entre XII y XVIII muchos dirían que es un método poco ortodoxo — otra estocada en su mano derecha— pero muy eficiente y placentera.
Ahora dime, ¿cómo saben que estoy viva?—
— Jamás— le grito con poca seguridad.
— Como quieras — dijo girando a su alrededor y metía una tela en su boca al tiempo que introducía el fierro caliente en lugares estratégicos donde causaría dolor pero no lo mataría, siguió así unas cinco veces y retiro la tela— ¿sigues pensando igual?— pregunto con un tono angelical.
— de nada servirá.— otra vez Kagome metió la tela en su boca pero esta vez conectaba a las cuchillas de sus piernas dos pinzas pasa corrientes al ver esto el hombre abrió sus ojos de manera exagerada.
Sesshomaru quien estaba en la puerta de la cocina no podía disimular su asombro, su padre decía que era la mejor cazadora y ahora lo comprobaba, pues había perdido a su madre y aún así no demostraba debilidad.
Kagome dejó pasar la corriente mientras veía a su presa estremecerse.
— Bien— dijo cortando la corriente— ahora, habla.
— Onigumo había enviado a investigar a Dairyu...— dijo con voz entrecortada.— uno de los investigadores tomó una foto de el contigo... y se la envió a Onigumo...—
Iba a seguir hablando cuando Kagome lo interrumpió — ¿Qué pasó con Naraku?
— No...— dijo el hombre dándole que entender que no podía hablar acerca de eso.
Kagome metió otra vez la tela en su boca para silenciar su gritos y dejó pasar la corriente nuevamente.
— Entiende de una maldita vez que en este momento no estas en condiciones de negarte a nada!
— No lo matará, lo necesita...—
— ¿Para qué?— preguntó Kagome.
— Para llegar a ti... Hayak, por favor...—
— agradezco mucho la información — dijo Kagome tomando una daga. — lastimosamente no puedo dejarte con vida—
— No... por favor...— suplico el hombre.
Antes de seguir hablando Kagome cercenó limpiamente su cuello
— No seria propio de mi.
Luego se dejó caer de rodillas, sus manos temblaban
— Pero ¿qué pasó aquí?— dijo Toga quien entró para ver cómo Kagome se dejaba caer.
Sesshomaru le explicaba con lujo de detalles todo lo que había pasado hasta el momento cuando Kagome se desmayó.
— Llevatela, yo me encargaré de esto. Y de los trámites de defunción, quemaremos la casa...
Sesshomaru cargo a Kagome viendo su rostro abatido y se la llevó a su apartamento, pues no quería ser bombardeado con las preguntas de Sango.
Al llegar se dedico a atender su herida, a limpiarla, cambiarla y dejarla dormir...
Mientras el durmió en el sofá.
Tenia la sensación de que esto apenas daba inicio, y con ese pensamientos se entregó al mundo de los sueños.
Cuando Kagome despertó se asustó al no estar en su habitación y luego los recuerdos del día anterior atacaron su mente.
Se permitió derramar unas lágrimas en silencio cuando escucho unos ruidos y los siguió encontrándose a Sesshomaru en la cocina, con unos pantalones holgados de dormir y su torso descubierto.
Entonces cayó en cuenta de que estaba en su casa.
Examino meticulosamente al hombre, era muy atractivo y estaba como quería pero no era momento de pensar en esas cosas.
— Buenos días Kagome— habló Sesshomaru aún de espaldas a ella.
— Buenos días...— hablo caminando a sentarse en un banco frente al desayunador
— Mi padre se encargó de tu madre, ya esta lista el acta de defunción, y esta noche será cremada.— hablo Sesshomaru tratando de ser delicado.— la casa fue incendiada para aparentar un cortocircuito...
— Gracias— dijo Kagome viendo su jugo de naranja — gracias por ayudarme ayer, te dejaré estar en el caso.— le dirigió una mirada fugaz.
— hablaremos de eso despues, ahora come— sentenció Sesshomaru
Desayunaron en silencio pero no era incómodo.
— ¿Podrías llevarme a mi casa?— pregunto Kagome terminando de beber su jugo.
— Hmp—
— Sesshomaru, te dejaré estar en el caso Onigumo pero yo estoy a cargo.— dijo mirandolo fríamente.— por la tarde nos reuniremos en la organización para trazar nuestro próximo movimiento.
Sesshomaru no objeto, pues ella tenía motivos de sobra para querer ver a ese sujeto muerto, se dirigió a la ducha para luego salir ambos con dirección al hogar de Kagome.
