Primero que todo, mis totales agradecimientos a quienes leen esto y a quienes comentaron sobre el capi anterior:

iaratwilighter - Tecupi - Nana Cullen Rathbone - Namexa - tentenxneji4ever

Bueno, hola!Ahora si... Les paso a dejar el nuevo capi! Las cosas se empiezan a poner interesantes, se los aseguro...


Estaba amaneciendo y la claridad generada por los primeros rayos del sol se filtraba por las ventanas. Bella estaba revisando algunas novedades que le habían sido enviadas sobre el asesinato de Cristine. Era lo mismo que en los anteriores y estaba más que preocupada por lo que sucedería en los próximos días. No quería descuidar a su hija a pesar de que tenía que estar al pendiente del trabajo. Tendría que organizar su tiempo y en ello no incluía llevarla consigo a la oficina, aunque lo tenía permitido, no lo haría. Nessie cada vez se parecía más a su padre, su color de cabello y el verde de sus ojos ya eran demasiada prueba de que no era hija de Jake como todos creían. Ella había aclarado a sus compañeros, a pesar de que era una mentira, de que tenía los genes de su abuela y abuelo más notorios que lo de Jacob. Sin embargo, Jasper no le creyó no una palabra de ello y Bella estaba segura de que él sospechaba de la verdad. Mientras no le dijera a Edward estaba bien con eso.

Rose y Emmett estaban terminando de organizar cómo él se comunicaría con Esme, quien se había preocupado por la seguridad de Alice pero se había calmado luego, cuando Rose le explicó que el FBI la cuidaría. Por lo menos, la estrategia de su ex-jefa parecía dar frutos, tal como le había asegurado en su momento. Y Rose estaba agradecida por ello. Bueno, lamentaba un poco casi haber obligado a Emmett a que las ayudara. Sin embargo, él era el único del equipo al que pedía pedir ese favor. A pesar de su reticencia hacia ellas la primera vez que se encontraron, él había demostrado tenerle un poco más de confianza desde la cena que compartieron. Sólo había pasado una semana desde su traslado y días desde que habían llegado a la central, pero a ella le parecía que hubiese pasado mucho más tiempo. Realmente, confiaba en que Emmett mantuviera la boca cerrada ante Edward, aunque, de todos modos, Esme iba a hablar con Carlisle, se lo había indicado por mensaje a su teléfono personal. Y esperaba que funcionara, tanto como deseaba que Alice no se enterara, pero cada vez más gente iba cayendo en el asunto y eso complicaba las cosas. Todo lo que debería hacer es esperar.

Jasper y Alice estaba ya terminando sus bebidas y ella ya había vuelto a ser la misma de siempre. Aún le avergonzaba siquiera mirarlo de soslayo por su escena tonta de chica débil y superada por la situación, y, a pesar de que ya estaba bien no iba a volver a traer el tema a colación, por lo que no dijo nada. En realidad, ambos se mantenían en un cómodo silencio. No había palabras que necesitaran ser dichas en ese momento. Los silencios hablaban más de lo que las palabras podrían, y ambos estaban más que felices con ello. Ella no quería recordar ni un segundo de su auto-humillación, y él no quería decir nada que pudiera molestarla, ni mucho menos verla llorar nuevamente.

Una hora más tarde, Edward les comunicó que por mensaje de texto de que podían irse a casa, por lo que todos los demás se reunieron en la entrada de planta baja para organizar la vigilancia que mantendrían sobre Alice.

—Cuando lleguen notarán un auto azul con vidrios polarizados, ellos son los policías que designaron. Sus apellidos son Uley y Call. Los del turno de día serán Black y Clearwather —les anunció Bella, mirando hacia Alice y Rosalie, ambas asintieron.

—Sigo creyendo que sería mejor que alguno de nosotros se quedara con ellas. La situación es crítica —anunció Emmett.

—No lo creo necesario. Todo es un plan para demostrar que él o ella tiene poder sobre nosotros y que es más inteligente, cosa que no lo es —opinó Alice. Sus compañeros la miraron un momento.

—Yo iré con ellas —dijo Jasper mirando a Emmett fijamente —todo va a estar bien. Dormiré allí.

—Yo no creo que eso...

—Te preparé el sofá. Es muy cómodo —Rosalie cortó a la negativa que iba a emitir su amiga.

—Entonces, con todo arreglado, mañana me encargaré de poner las cámaras de vigilancia en los alrededores —les dijo Emmett con una sonrisa genuina.

—No puedo creer que hablen de mí como si no estuviera. Es suficiente. Puedo cuidarme sola, no necesito protección y tú, Rose, lo sabes perfectamente —despotricó Alice.

—Será mejor que nos vayamos. Nos vemos luego —dijo Rosalie.

Se despidieron. Emmett y Bella se dirigieron a sus automóviles, mientras que Alice, Rosalie y Jasper comenzaron a caminar en la dirección correspondiente con suma atención. Esta vez no cruzaron el parque, sino que lo rodearon. No iban a arriesgarse innecesariamente. Rosalie le agradeció a Jasper y le comentó los movimientos diarios que ellas hacían en casa, él memorizaba todo en su cabeza. Tendría que ir por la tarde a su casa en busca de un poco de ropa. Y hablaría con los policías. El turno diurno comenzaba a las ocho de la mañana, por lo que deberían estar en cambio.

Minutos más tarde llegaron al frente del edificio donde ellas vivían. Metros más alejados divisaron el auto que correspondía al descrito por Bella. Todos entraron en el edificio y se dirigieron al departamento de ellas. Al entrar, como cualquier policía hubiese hecho, Rose y Jasper, armas en mano, recorrieron cada rincón de la casa para asegurarse de que estaba despejado. Luego, cerraron las cortinas para que nadie viese a través de las ventanas hacia el interior. A Alice le parecía sobreexagerado todo lo que estaban haciendo. Bufó y anunció que iba a dormir a su habitación y no quería que nadie la molestase. Al cerrar la puerta, pareció que la había azotado con fuerza, ya que esta se cerró con un estridente sonido. Rose, por su parte, le preparó el sofá a Jasper con unas sábanas, mantas y almohadas; y posteriormente anunció que se iba a dormir también.

Una vez que se encontró solo en el lugar, Jasper sabía que tenía que dormir. Sin embargo, no tenía sueño, sino que su cabeza corría a miles de kilómetros por segundo. Se sentía inquieto, por lo que se dedicó los próximos 40 minutos de su día a recorrer y familiarizarse con cada cuarto, claro está, excepto ambas habitaciones. No es que quisiera entrar tampoco. Cuando terminó y notó que aún no sentía el menor atisbo de sueño, suspiró y fue entonces cuando se fijó en la estantería llena de libros que había al final de la sala de estar. Fue hasta allí y pasó la mirada por cada título, buscando alguno que no hubiese leído y le resultara interesante. Se sorprendió gratamente al notar que muchos de esos libros él también los tenía, excepto uno, que siempre había deseado pero no había encontrado. Lo tomó del estante y, sentándose en el sofá, comenzó a leerlo, hasta que se quedó dormido casi al final.

Las semanas pasaron, una tras otra de la misma manera. Jasper, Rosalie y Alice establecieron tácitamente una rutina. Alice estaba cada día más molesta, se sentía encerrada, sobreprotegida, como si fuera una niña pequeña a la que había que cuidar a cada paso. Además, para sumar a su molestia, no habían logrado avanzado nada en el caso hasta el momento. Estaban estancados a la espera de que el asesino actúe. Ciertamente, era una mala estrategia de investigación y todos lo sabían, pero no había nada qué hacer al respecto. Sólo esperar. Emmett había formado un perímetro alrededor del edificio de las chicas y el de Jasper, con cámaras de seguridad, lo que hizo ganarse ser el centro al que Alice dirigió su malhumor durante una semana completa.

El grupo entero se encontraba bajo presión desde distintos puntos. Los periodistas de diversas cadenas de noticias de la ciudad pedían casi continuamente explicaciones y novedades acerca de los asesinatos cometidos, a los que Edward respondía que no podían dar detalles porque aún se encontraba en proceso de investigación, lo cual no dejaba muy contentos a los medios. También estaban los familiares de las víctimas que reclamaban justicia y que atraparan al asesino de sus preciadas hijas, hermanas, sobrinas y nietas. Resumiendo, todos estaban frustrados y molestos, sobretodo Edward, aunque no lo aparentaran.

Sin embargo, varios cambios se habían suscitado en esas semanas, Alice notó. Bella evitaba todo lo que podía tocar el tema y se mantenía casi constantemente metida en sus computadoras, Alice varias veces había intentado hablar con ella, pero incluso los temas personales irrelevantes esquivaba. Rosalie y Emmett se pasaban mucho tiempo hablando entre ellos, alejados de lugares donde cualquiera de los demás pudiera escucharlos. ¿Acaso estarían saliendo? No, si fuese así, Rose se lo habría dicho. Pero, ¿entonces? Algo extraño pasaba entre esos dos. Edward se la pasaba en su oficina, respondiendo a los periodistas o a las familias de las víctimas, según le dijo al grupo. Al menos, tenía a alguien con quien hablar. Ella se pasaba gran parte del tiempo conversando con Jasper, suponía que se debía a que era el más que tranquilo se encontraba del resto del grupo. Alice descubrió que tenían muchos gustos en común, sobretodo en lo que refería a la literatura y solían compartir, en la última semana, algunos chistes literarios, fases y metáforas que los demás no entendían.

Sin embargo, Alice no sabía que Jasper se encontraba cada día peor que el resto. Estaba más molesto que Alice y más frustrado que cualquiera de ellos. Tan sólo aparentaba estar en calma, lo que siempre hacía, porque sabía que el equipo necesitaba que alguien siguiera pareciendo lo suficientemente objetivo. Además, se había reprendido mucho últimamente al darse cuenta de que se sentía bien al compartir conversaciones con Alice, y porque se había descubierto a sí mismo más de una vez mirando a su compañera más de lo necesario. Le estaba asustando lo que sentía. Bienestar, gozo, paz y esperanza. Algo que él no quería, ni necesitaba. Estaba de duelo por María y debería sentirse así el resto de su vida, se lo debía. La había amado, ¿verdad? Era lo menos que podía hacer por su recuerdo, además, fue su culpa que mataran a Kate, él estaba condenado a llevar duelo eternamente. Aunque, a pesar de que ésta era su decisión, el destino y el universo parecían ponerse en contra de su lógica, si es que eso fuera posible y no era él mismo el que quería ver así las cosas.

Para la tercer semana, los seis se encontraban totalmente frustrados y tan concentrados en sus propias tareas, que Alice no habló con ninguno, incluido Jasper. Todos tenían tareas asignadas de papeleo para ese día. Ella también, pero eran un par de informes que revisó muy rápidamente. Alice estaba en el baño de mujeres, lavándose las manos cuando se acordó. Tenía que pagar la factura de la clínica psiquiátrica de su hermana y ese día vencía. Bien, era de día y el banco estaba a pocas cuadras, así que se decidió a ir. Tenía un motivo completamente necesario y además, ninguno estaba libre para acompañarla. Se apresuró a revisar su bolso y, por suerte, encontró la factura, sino, hubiera tenido que ir a su departamento y los guardias la hubieran acompañado. Ahorrándose eso, se apresuró a salir del edificio, eligiendo bajar por las escaleras en lugar de alguno de los numerosos ascensores. Le tomó más tiempo pero cuando se dio cuenta, ya se encontraba en la calle frente a la central.

Veinte minutos más tarde, se encontraba saliendo del banco con la factura pagada en su mano derecha. Comenzó a caminar regresando a la central y no pudo evitar pensar en su hermana. ¿Qué sucedería a ella pasaba algo? ¿Quién se haría cargo de Cynthia? Ella era la única persona que su hermana tenía para ayudarla, aunque no lo supiera realmente. La esquizofrenia es una enfermedad tan mala como su nombre. No sólo atrapa a la persona que la sufre, sino a la familia también. Y, además, con el paso del tiempo, Alice se preguntaba si ella manifestaría la enfermedad, como lo hizo su hermana, y también su madre, quien había muerto cuando ella era adolescente. Ese pensamiento la hizo querer llorar.

Volvió a concentrarse en el presente, le faltaban dos cuadras para llegar y se detuvo en la esquina al cambio del semáforo para poder cruzar. Escuchó su nombre y miró al frente. Cruzando la calle, casi llegando a la esquina, venían Jasper y Rosalie. Alzó la mano para saludarlos en señal de que todo estaba bien, pero en ese momento oyó un chillido de neumáticos frenando y la oscuridad junto con movimientos bruscos se la llevó.


Bueno! Eso es todo por hoy jajaja Qué les parece?

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Besoooos!