Kagome

Eran las 9:00 de la mañana cuando llegó a su apartamento, Sesshomaru la dejó en la entrada del edificio y se fue sin decir ni una sola palabra lo cual agradecía pues no estaba de humor para discusiones o palabras vacías de aliento.

Subí con desgano siendo consiente de que Sango iba a abordarme con miles de preguntas.

Cuando abrí la puerta lo primero que vi fue a la castaña lanzarse hacia mi con fuerza.

— ¡Oh Kagome! Estábamos tan preocupados por ti.— «¿Estaban?» me giré hacia la sala viendo a Inuyasha sentado tomando una taza de café, le devolví el abrazo a Sango y me fui a sentar a su lado.

— Lo siento mucho— dijo Inuyasha apretando levemente mi mano.— ¿Cuál es el plan?

Inuyasha me conocía muy bien, sabía que con el alma rota o no a mi me gustaba actuar, y eso iba a hacer.

Les relate todo lo sucedido omitiendo algunos detalles que no eran necesarios que conocieran.

— Entonces, ¿Aceptaste a Sesshomaru?— Preguntó Sango algo sorprendida

— Creo que será se bastante ayuda—dije mientras daba otro sorbo del café que Sango me había ofrecido minutos antes.— Bien, Sango necesito que trabajes con Kikyo, quiero que investigues a estos sujetos— Les tendió los documentos de identidad que les había quitado a los hombres en su casa— necesito que rastreen e investiguen todo acerca de ellos, sus cuentas, proyectos, si Onigumo tiene trabajos aquí, quiero saber todo.—

— Entendido— dijo Sango levantándose — Ahora mismo me comunicare con Kikyo.

— Bien— dijo mirando a Inuyasha — Necesito que vayas a un lugar por mi...

— Tu dirás — Dijo Inuyasha en tono serio

— Necesito que vayas a este bar— dijo mientras anotaba la dirección en un trozo de papel— quiero que me traigas las cintas de seguridad de ayer y hoy.—

— Bien, volveré pronto—

Cuando Kagome quedó sola se dirigió a su habitación para darse una larga ducha, en la mesita de noche había un retrato de su familia y lo tomó en sus manos.

— Madre, lamento no haber llegado a tiempo...— dijo llorando mientras acariciaba la imagen de su madre.— Pero te prometo que esto no quedará así, traeré a mi padre de vuelta y haré pagar a ese desgraciado.

Y con esa promesa en mente se dirigió a su cuarto de baño.

Luego de almorzar Kagome decidio que antes de la reunión con Sesshomaru iría a visitar a Toga.

Vistiendo de negro por respeto a su luto llegó a la mansión Taisho, aparcó su motocicleta y entró.

— Buenas tardes señorita Kagome, ¿en qué le puedo ayudar?— preguntó una anciana

— Kaede, dile a Toga que necesito hablar con el—

Se retiró y después de unos minutos volvió guiandola al despacho del patriarca.

— Bien, ¿en qué puedo ayudarte?— pregunto Toga— si es por tu madre, debes saber que todo está arreglado. No tienes que preocuparte por eso

— Te lo agradezco, pero no he venido por eso... Quería saber que pasó con el cargamento de droga de parte de Dairyu.—

Tenia la leve sospecha de que Onigumo podría estar involucrado, ya que el comercio de éste se expandía hacia muchos territorios.

— No lo intercepté, pero mande a seguirlos de cerca. Llegaron cerca de la costa y mis hombres me entregaron este informe— Dijo Toga extendiéndole una carpeta azul.

Kagome la tomó y empezó a revisar sin dejar de lado ni un solo detalle cuando vio algo que confirmo sus sospechas.

En una de las imágenes se mostraba a dos hombres intercambiando palabras y uno le entregaba un maletín al otro.

— Ve este tipo— dijo Kagome señalandole al que entregaba el maletín

— Jamás lo habíamos visto por aquí, quizás es nuevo...

— No, su nombre es Haron Smith. El trabaja para Onigumo— dijo recordando al hombre

— ¿Cómo lo sabes?

— Lo conocí en los años que Onigumo me tuvo prisionera.— dijo sin darle más detalles — ¿Puedes enviar a que lo sigan?

— Claro, le hablaré a Jaken

— Que investigue todo acerca de él, sus relaciones en este país, su domicilio y sus contactos recientes, me envías el informe.— Dijo luego para salir del lugar.

Con Onigumo

— ¡¿Cómo fuiste capaz de traicionarme así?!— Gritó mientras golpeaba a su medio hermana haciendo que este sangrara por la boca.

— No... me.. arrepiento— dijo sin fuerzas.

— Naraku, les haré pagar esta traición, en especial a ella— dijo asestandole otro golpe— Nadie se burla de mi. Ahora dime, ¿Quién es ella ahora?—

— Jamás...— así continuó otra hora de torturas y preguntas que el no respondería.

Se juro así mismo y también a Naomi que el protegería a Kagome, y ¡eso haría!

De nuevo con Kagome

Después de hablar con Toga de dirigió a la organización donde la esperaría Sesshomaru.

Antes de entrar recibió una llamada de Sango

— Si?— contesto Kagome

— Hemos reunido información importante...

— ¿Podrías venir a la organización junto con Kikyo?—

— Vamos para allá.

Luego marcó otro número

— ¿Kagome?

— Inuyasha, ¿conseguiste algo?

— Sí, te veré en la organización.

— Bien.

Termino la llamada y se dirigió al salón donde se llevaría a cabo la reunión.

— Al fin llegas.— dijo Sesshomaru con impaciencia

— ¿Me extrañaste?— dijo con una sonrisa ladina.

— ¡Tonterías!

Ambos estuvieron hablando de cómo iban a proceder cuando Toga entró entregándole un paquete a Kagome.

— Gracias jefe.—

— Cuando quieras— y se retiró del salón.

Kagome abrió el sobre y leyó diversas hojas y le entregó una foto a Sesshomaru

— Y él, ¿quién es?

— Haron Smith, iré a hacerle una visita

— Iremos— corrigió Sesshomaru

Luego llegaron los demás del grupo del caso Onigumo quienes eran: Sango, Inuyasha, y Kikyo.

Perfil del sujeto: Haron Smith

34 años de edad, 1.82 de altura, casado, sin hijos, mano derecha de Onigumo

Domicilio: Mansion dellaware, a las afueras de la ciudad.

Perfil policíaco: cargos como expendio de drogas, violaciones, secuestros, también se ve envuelto en el mercado negro, Etc.

En las grabaciones que consiguió Inuyasha se vio a Dairyu socializando con el sujeto que Kagome torturó cuyo nombre era Logan, implicado en menor rango con Onigumo.

Cuando la reunión finalizó ya tenían pistas y sospechosos.

— Los veré esta noche — dijo haciendo referencia a la cremación de su madre.

— Ahí estaremos.

— Bien, Sesshomaru vamos.—

— iremos en mi auto— sentencio el platinado.

— Oh no, iremos en mi moto. Llamaremos menos la atención y la podremos ocultar más fácilmente. Recuerda que vamos a infiltrarnos en dellaware.

— Pero yo conduzco

— ¿Qué? Ni loca!

Después de una larga discusión sobre de porque Sesshomaru debería manejar Kagome acepto por la paz de los dos.

— Bien, pero me llevas a comer cuando terminemos eso, las torturas siempre me abren el apetito.

— Bien, vamos.

Ambos de armaron con chaleco antibalas, armas, balas, y otras cosas que pudieses necesitar.


Les dejo este otro capítulo

con amor

T.