Aquí ando de nuevo. Bueno, he estado enferma y con finales así que no tuve tiempo antes. No están siendo unos buenos días pero qué se le va a hacer.
Gracias a todas las que leen y a las que dejan sus muy divertidos comentarios!
Lean!
Estando en la central, Rosalie y Emmett se encontraban en la sala de conferencias hablando en altavoz con Esme, quien les relataba la conversación que había tenido con Carlisle sobre el caso de Alice, contándole lo que ella y Rose sabían, a lo que Cullen se comprometió a no comunicárselo a Edward mientras fuera necesario y a ayudar a ambas chicas nuevas. Esme también le dijo a los agentes que la mantuvieran informada a cada novedad, fue más una orden que un recordatorio. Luego de la llamada, ambos se dirigieron a los cubículos, sorprendiéndose de encontrar a Jasper solo, con una pila de archivos ordenados a un lado de su escritorio, una taza de café y un libro en la mano.
—Hey, Jazz —saludó Emmett.
— ¿Dónde está Alice? —fue el saludo de la rubia.
—Hola. No lo sé, estará por alguna oficina o en el baño —se encogió de hombros para parecer despreocupado, aunque no se sentía así.
—Iré a buscarla —anunció Rosalie, compartiendo una mirada con Emmett.
— ¿Estás bien? —le preguntó Emmett a Jasper. A veces le preocupaba su amigo cuando se notaba tan en calma.
—Sí, ¿por qué lo dices? —obtuvo de respuesta.
—Tu calma, parece una máscara.
—Emmett...
—Era sólo un comentario.
Jasper lo miró por un momento, indicándole con los ojos que hablara si tenía algo más que decir, pero Emmett permaneció en silencio, que duró unos minutos.
—Cualquier cosa, ya sabes, somos tus amigos.
—Lo sé, Emmett, pero estoy bien.
—Sólo te lo recordaba, porque...
—Alice se fue —llegó Rosalie casi corriendo.
— ¿Qué? ¿Cómo? —inquirió Emmett, mirando con preocupación a su compañera.
—Fui al baño y no estaba, se me ocurrió llamar a planta baja y dijeron que la vieron salir hace quince o veinte minutos —habló la rubia a toda prisa.
— ¿Sabes si tenía algún motivo? ¿Quizá necesitaría algo? —le dijo Jasper, buscando en su mente alguna posibilidad por la que Alice tuviera que salir de urgencia, sin avisarles, ni a él.
—Déjame pensar —murmuró Rosalie y luego de unos segundos se pasó la mano por el cabello de un movimiento rápido — ¡La clínica! ¡Cómo voy a olvidarlo!La fecha de pago de la clínica de Cynthia. Fue al banco. Vamos.
Emmett asintió con la cabeza y se puso de pie, pero Rose le cortó con un movimiento de su mano.
—Tu quédate por si regresa y por si Edward pregunta.
—Iré contigo —declaró Jasper.
—Está bien. Vamos ya. No tardaremos demasiado, Emmett.
Y tras esas últimas palabras, Emmett se quedó sentado en la silla que había ocupado Jasper, quien junto a Rosalie fueron camino al banco, sólo para ver desaparecer a Alice frente a sus ojos y a menos de 50 metros de distancia.
—Oh , no no no. Maldita seas, Alice. No podías hacer las cosas fáciles. ¡No, claro que no! —casi gritaba Rose, mientras miraba desaparecer entre el tráfico la camioneta blanca sin placa ni modelo, donde se llevaban a su mejor amiga.
—Rosalie. Rosalie. Tenemos que regresar a la central. Vamos.
Rose no podía creerlo. Todas las precauciones que habían tomado, todo lo que habían mantenido oculto de Edward, todo echado a perder por un descuido, por un impulso de Alice. Todo había acabado, el asesino se había salido con la suya. Había perdido a su mejor amiga. Ni todas las lágrimas que pudiera derramar terminarían con su dolor.
Jasper sabía que Rosalie se encontraba en estado de shock, pero de todos modos tenían que regresar a la central e informar y buscar a Alice.
Debían hacerlo, debían.
Agarrándola del brazo, Jasper la llevó, guiándola, hacia la central. Si bien ella caminaba y subía por sí misma los escalones, no dijo nada y su mirada era dura y vacía. Cuando llegaron y Emmett los vio, supo inmediatamente lo que había sucedido.
—Tenemos que hablar con Edward —dijo Emmett.
El olor era desagradable, olía a humedad. Debía de estar en algún sitio sin corriente de aire. Su cabeza no dolía, pero algunas partes de su cuerpo sí lo hacían, debía de haberse golpeado cuando la encontraron. ¿Dónde estaba? Se movía y bastante, por lo que tenía que ser un automóvil, quizá una camioneta por el espacio que tenía, dedujo. Tenía los ojos cerrados y no iba a abrirlos, sabía que si lo hacía, quien sea que la tenía, iba a ponerse violento. Por instinto, supo que mientras pudiera fingir que estaba inconsciente, tendría un poco más de tiempo con vida, lo que esperaba fuera suficiente.
— ¿Por qué no me lo habían dicho? —la voz fría de Edward demostraba lo furioso que se encontraba con sus agentes.
—Te pido disculpas, to metí a Emmett en esto. Lo sabíamos con Esme, pero no creímos que tuviera relación con el caso, hasta que me enteré de los detalles y vimos el vídeo . Disculpa —dijo Rosalie a su jefe.
—Luego hablaremos de esto, Hale. Ahora debemos ocuparnos de encontrar a Alice con vida.
—No logro rastrear su teléfono, lo han apagado —dijo Bella, entrando a la sala de conferencias con su computadora portátil.
—En las otras víctimas, el período de tiempo desde la intimidación y la muerte fue casi inmediatamente. En cuanto a Alice, parece haber tomado muchos más recaudos, pero, ¿por qué? —dijo Jasper, intentando sonar lo más objetivo posible.
—Quizá la conocía. Hemos revisado y no hay conexión entre las víctimas anteriores, podríamos verificar si hay alguna entre ellas y Alice —sugirió Emmett.
—No lo creo, Alice no es tan sociable como parece. Si conociera a alguna de ellas, yo también la hubiera reconocido —opinó Rosalie.
—De todos modos verifícalo, Isabella.
Todos quedaron en silencio mientras Bella revisaba y tecleaba. Luego de unos minutos murmuró una maldición.
— ¿Qué es? —preguntó Rose.
—La primera víctima, Jocelyn, fue compañera de Alice o al menos iban a la misma academia de baile. No me gusta entrometerme en su vida privada —Bella suspiró —la segunda víctima fue al mismo primario, tanto como la tercera y la cuarta, Alice se ha mudado mucho durante su infancia y adolescencia. Ha tenido contacto con todas las chicas.
—No puedo creer que no lo hayamos visto antes —murmuró Jasper.
—Rosalie, ¿qué sabes de Alice antes de conocerla? —Edward la miró fijamente.
—Alice, hace unos cuantos años, cuando íbamos a primer año de la universidad, ella acababa de llegar a Seattle hacía dos meses junto con su hermana, Cynthia. Íbamos a juntarnos las tres a comer cerca de mi departamento cuando sucedió. Cruzaron la calle y una camioneta las atropelló y escapó. Cynthia sufrió una lesión en la cabeza que provocó un retraso, sumado al principio de esquizofrenia que tenia en ese momento, por lo que tuvieron que internarla. Alice también se golpeó mucho, algunos traumatismos de huesos, una costilla rota y una amnesia. Había olvidado casi por completo los dos últimos meses de su vida. Fue complicado y hay muchas cosas que mantuvimos ocultas. Lo siento.
—Entonces, el asesino la conoce. Tú lo sabías y no nos dijiste —el malhumor de Edward jamas había sido tan notable — ¿Quién crees que es?
—No lo había relacionado hasta que vimos el vídeo. Ella no lo sabía y yo no sabía qué hacer.
—Rose, dile a Edward lo que me dijiste —Emmett la miró significativamente.
—Creo es su padre.
Alguien la cargó en brazos, no puedo evitar sentir asco. No se movió, no emitió ningún ruido o sonido, absolutamente nada. Quien sea que la llevaba caminó a paso tranquilo durante un tiempo. Escuchó el ruido de puertas abrirse y cerrarse mientras tarareaba una melodía que se le hacía familiar.
Pasado un tiempo, la depositó sobre algo suave. ¿Acaso era un colchón? Continuó tarareando a medida que el sonido se alejaba, por lo cual supo que la había dejado sola. Alice se mantuvo unos momentos más en silencio, atenta a cualquier sonido y luego abrió los ojos lentamente. La habitación donde se encontraba era la propia para una niña. Las paredes empapeladas de color rosa claro, con flores y osos de peluche en ella, en el centro de la habitación había juegos de mesa y una casa de muñecas enorme. A la derecha de la cama donde la habían dejado, había una mesita de noche, con una hoja de papel doblada en cuatro, donde su nombre resaltaba en letras de colores. Tomó la hoja y la desplegó para leerla. Casi entró en pánico al leer. Como si de una lista de compras se tratara, se enumeraban diversas torturas, comenzando por las más leves y finalizando con las más humillantes y dolorosas, hasta el último punto, que decía en letras negras resaltadas con flúor, "Muerte". Respiró hondo por varios minutos, intentando despejar su mente para poder pensar con claridad qué hacer o decir, aunque, internamente, estaba mucho más preocupada por si quien la había raptado haría algo a sus compañeros.
No sabía si ya habían pasado horas o minutos desde que la dejaron en aquella habitación. Había un silencio aterrador, no podía abrir las ventanas, lo había probado; la puerta estaba cerrada con llave y no tenía con qué defenderse. Sentada en una silla solitaria frente a un monitor de computadora, lo único moderno en la habitación, comenzó a pensar quién de su pasado podría querer hacerle daño, Cynthia por supuesto que no, estaba en un hospital psiquiátrico, su madre estaba muerta, su hermana no había tenido algún novio que la culpara por su enfermedad, ella tampoco tenía y su padre las abandonado antes de que ella naciera o poco tiempo después, no recordaba bien eso. Entonces, ¿quién? Lo averiguaría pronto, lo sentía. Sin embargo, esperaba que pudiera mantenerse con vida hasta que sus compañeros también lo averiguaran.
Jasper se paseaba por el pasillo entre la sala de conferencias y los ascensores. Estaba impaciente, desesperado y se sentía culpable. ¿Cómo era posible que por un descuido de su parte se la llevaran? Era imperdonable. Tenía que hallar el modo de resolver la incógnita de quién era el sospechoso, y debía ser pronto. Lo más pronto posible. Encontraría a Alice y no la perdería de vista nunca más.
Se había sentido miserable, culpable y mortificado antes, pero en este momento, acaba de superar su propio récord. La extrañaba, extrañamente, pero lo hacía, de seguro debido a la gran culpa que experimentaba. Aún no había dormido, su mente se mantenía despierta debido a la cafeína y a pura fuerza de voluntad, algo que había sorprendido y molestado a Edward y a Emmett, incluso a Rosalie. Pero necesitaba encontrarla, Dios, la necesitaba tanto. Se detuvo en seco en medio del pasillo. ¿Realmente había pensado con tanto desespero? La respuesta era sí. Y la revelación lo golpeó como si acabaran de darle con un bate de béisbol en el estómago. Claro que la necesitaba, que la extrañaba. ¿Cómo podía esperar menos cuando la amaba de la forma en que lo hacía? Porque así era. La amaba. Con una mayor intensidad que incluso con la que había querido a María. Automáticamente, su mente hizo una comparación. Cuando sucedió lo que sucedió con María, él se había preguntado ¿cómo iba a vivir de miserable sin ella? Pero, cuando vio a Alice desaparecer frente a sus ojos, sintió que todo el universo se reía de él y se preguntaba, justo en ese preciso momento, ¿cómo podía siquiera existir sin Alice?
Retomó la marcha de un lado a otro del pasillo, con su mente más activa que nunca. Aún no podía creer que no se había dado cuenta antes, pero la verdad era que sí lo había hecho. Se había esforzado en negarlo, que de tanto creerse que no sentía nada hacia su compañera se enamoraba aun más. Y ahora ella no estaba. Continuaba con vida, debía. Tenían que hallarla, como sea, y castigar a a basura de persona que se la había arrebatado.
Fue entonces cuando Rosalie y Emmett entraron corriendo desde las escaleras que daban a los cubículos y casi arrastraron a Jasper con ellos, murmurando "Bella encontró algo".
Bella estaba sentada en su lugar habitual con la portátil sobre la mesa, ya conectada a las pantallas de la sala. Edward estaba reclinado contra la pared, con una mano en su cabeza, que dolía. Emmett, Rosalie y Jasper entraron y se sentaron en donde siempre, clavando la mirada en Bella, que se mantuvo en silencio hasta que Edward habló.
—Cuéntales —fue todo lo que dijo, también tomando asiento.
—Estuve buscando los registros de la familia y de su hermana. No aparecía nada que no hubiese visto antes, hasta que saltó un artículo de un periódico de Mississippi, donde mencionaron a la madre de Alice. Pero se trataba de su padre. Él no puede ser quien buscamos por que lo asesinaron hace tres años en un robo a su casa —Bella no miró a ninguno mientras hablaba, sólo el monitor, que indicaba un intento de intrusión al sistema.
—Entonces, si se trataba de su padre, ¿por qué aparecía el nombre de la madre de ella? —preguntó Emmett.
—Porque cuando la ambulancia llegó y lo asistió, él no dejaba de murmurar que la odiaba pero amaba a sus hijas. Intentaron localizarla, pero no pudieron hacerlo —respondió Edward.
—Oh, ¡por Dios! —inquirió de pronto Bella —tienen que ver esto.
Con un par de segundos al teclado, la imagen que se encontraba en su monitor pasó a las demás pantallas. Se trataba de una cámara filmando en vivo una habitación, donde se veía a Alice sentada en una cama pequeña. Bella conectó una imagen que también se filtró junto con la filmación. Una lista de torturas. Todos los agentes hicieron exclamaciones.
Es ese momento, Jasper se juró a sí mismo que haría todo lo que posible y más para recuperar a Alice.
Bueno, el próximo capi va a ser un poco oscuro jajajaja no sé si les guste, pero debo hacerlo así jajaja
Qué les pareció?
PD: Review, si?
Besos!
Bren :)
