Pasaron unas semanas...¿todo bien en sus vidas? La mía tranquila, asquerosa, normal jajajaj Mil gracias a quienes comentaron el capi anterior, son lo q principalmente me inspira jajaj

Ah! como respuesta a

"Guest chapter 11 . Oct 14

No se quien pueda ser quiza james?
Bueno la cosa va bien pero te digo que en serio esperaba mas accion en este capitulo como: que fue lo que le paso a alice despues que el video se cortara y no se siento que al equipo le falta mas desesperacion porque es a su companiera a la que secuestraron y planean matar mas que todo jasper, esta muy tranquilo para quererla tanto"

La cosa es que, siendo los profesionales que tienen exigidos ser, deben mantenerse enteros y principalmente objetivos, ya que es algo que la carrera exige si o si. Sobretodo si quieren mantenerse en el caso. Ya sabes, la desesperación hace a la gente cometer cosas estúpidas y eso puede llevar a la muerte de alguien. Es una idea q me acabas de dar, gracias jajajajaj. Lo de Alice no lo puse xq seria repetir lo que viene más adelante, posiblemente en este mismo capi y eso le restaría dramatismo y sufrimiento.

Bueno, ya comunicado eso, les dejo lo que se me ocurrió este tiempo.


Anteriormente:

Manteniendo sus movimientos lentos, se acercó al monitor donde había visto a sus compañeros antes.

—Si me están viendo, chicos. Los extraño y...tengo miedo. Los quiero —y comenzó a llorar. Se dejó caer al suelo y se envolvió a si misma con sus brazos mientras lloraba.

A pocas habitaciones de distancia, el muchacho alto no pudo contener una sonrisa que asaltó su rostro.

—Esto va bien, muy bien. Sigue así, mi querida, es un acto excelente.

La sonrisa llena de odio de su rostro no vaciló mientras la veía llorar, al contrario, se deleitaba con la escena, mientras acariciaba la navaja entre sus dedos y planeaba su próximo paso.


Alice estaba sentada en la esquina de la cama, la espalda contra la pared, las rodillas al pecho. Había dejado de llorar hacia tiempo, minutos, quizá horas, no lo sabía con certeza. Mantenía su mente en blanco, ¿que más le quedaba por hacer? Había leído y escuchado mucho de casos similares y sabía que raramente las víctimas sobrevivían a las primeras 72 horas. Y ella llevaba más o menos ese tiempo en la habitación, apenas había probado un bocado de la comida que se le pasó a través de la puerta.

Para la próxima vez que la puerta se abrió, la luz que entraba era tenue. A Alice le constó que él había entrado porque escuchó los pasos y en su mente, estaba segura de que estaría sonriendo, aunque no se atrevió a mirarlo.

—Que bueno que estés despierta, Al.

Ella no se movió, no respondió. Sólo trató de ignorarlo mirando fijamente la pared frente a ella. El problema era que él no se iba a dar por vencido, oh no. Ella no sabía todas las opciones que cruzaban la mente de él tan solo viéndola en tal estado de vulnerabilidad. Podría hacer las cosas rápidas y disfrutar de ello de igual manera, pero ¿por qué apresurarse? ¿Acaso los placeres inmediatos no dejan vacío por detrás? Al menos eso era lo que él siempre había conocido. Lo mejor era hacerlo durar tanto como fuera posible. Y todo estaba listo para su jugada. No podía saltar e ir por el lado fácil. Si, era cínico de su parte, pero se lo merecía de todas formas. Si solo se le hubiese ocurrido antes.

—Espero que tengas hambre, mi querida.

El sonido suave de su voz provocaba tal asco en Alice que el estómago se le revolvió y una ira no conocida comenzó a nacer en su interior.

Él se colocó frente a ella, agarrándola con fuerza por el brazo, tiró de ella hacia él. La obligó a ponerse de pie y a alisarse el vestido. Alice estaba pensando seriamente en salir corriendo a la menor oportunidad que tuviera, pero ese plan sumamente tonto se desvaneció cuando sintió la punta de algo contra su costado. Bajando la vista, logró ver un brillo claramente metálico en la tenue luz de la habitación.

—Escucha lo que haremos, porque sólo lo explicaré una vez, ¿entiendes?

Ella se quedó quieta, sin moverse, apenas respirando. Estaba aterrada y muy molesta al mismo tiempo. Algo que a él le encantó, porque era más de lo que esperaba.

—¿Entiendes? —le exigió poniendo sólo un poco más de presión en donde la punta de su navaja hacía contacto con su piel, no lo suficiente para lastimarla pero sí para asustarla, regocijándose cuando ella tomó una inhalación profunda y luego asintió lentamente con la cabeza.

—Si —la escuchó murmurar.

—Muy bien. Tenemos invitados a cenar. Cuando entremos a la sala, les sonreirás a todos y te sentarás a mi derecha.

Volvió a asentir una vez más, manteniendo la boca firmemente cerrada. Él la soltó y la observó de arriba a abajo, luego sonrió y puso una mano contra su espalda. Con un poco de presión de su mano, ella se dio cuenta de que debía comenzar a caminar. Y lo hizo. Despacio, al menos para ella, salieron de la habitación en que la que había estado encerrada anteriormente.

Alice, intentando concentrarse lo más que podía, miró su alrededor con disimulo, mientras más detalles tomara y fuera conociendo la posición de las cosas y los cuartos, podría tener una oportunidad para huir si se le daba. Luego de cruzar un pasillo de unos cuántos metros, en lo que ella supuso habría cuatro habitaciones contando la suya, se toparon con unas escaleras de aspecto antiguo, sin embargo muy bien mantenidas, "bastante lujoso de hecho" pensó Alice. "¿Dónde demonios estoy?"

Cuando terminaron de bajar las escaleras, él la condujo hacia una puerta de roble, enorme y de aspecto pesado. Nada concordaba en su mente, estaba secuestrada, la habitación en la que había estado encerrada era totalmente miserable, entonces ¿cómo era posible todo ese lujo en el resto de ese lugar? Era confuso.

En el momento en que las puertas de abrieron, los ojos de Alice lo hicieron en gran medida. Había una mesa larga, de madera pero brillante, cuatro personas sentadas a su alrededor. Dos parejas un tanto extrañas. Él la condujo hasta la mesa, indicándole que se sentara a su derecha mientras él se sentó a la cabecera de la mesa. Entonces ella desvió la vista hacia los demás presentes.

Algo en su mente hizo clic en ese momento, al ver sus rostros. La primer mujer, de aspecto refinado, con el cabello rubio recogido en un modelo intrincado, mantenía su expresión seria, completamente fría. Su acompañante, un hombre de mediana edad, mantenía la vista pegada al plato por delante de él, pero puso ver su barba de unos días y sus ojos verdes opacos. Al mirar al otro lado de donde ella estaba sentada, a la otra pareja, notó lo contrario. El hombre, notablemente alto, de cabello color oscuro y rasgos marcados tenía una mirada impasible, desprovista de emoción alguna, mientras que su acompañante, una chica más parecida a una adolescente que una mujer de mediana edad tenía la vista hacia abajo, pero levantó la vista disimuladamente cuando notó la mirada curiosa de Alice y pudo ver el miedo cruzar su cara.

Esto era peor de lo que se imaginaba en un principio.

Luego de que la cena fue servida y de que ella lograra encontrar su mirada con la de los dos que ahora sabía que estaban en su misma posición, los dos monstruos que parecían tan nobles y su propio secuestrador comenzaron a hablar, era notorio que hablaban en código. Cada frase tenía una palabra o dos que hacía referencia a algo que sólo ellos sabían.

Las horas que pasaron en esa sala se hicieron eternas para Alice. Ella no quería estar allí, no quería saber que había más personas en situaciones similares, o peores, no quería continuar en esa pesadilla. Las ganas de llorar amenazaban con superarla y se tuvo que concentrar con grandes cantidades de esfuerzo para mantener su mente alejada de la situación, antes de que enloqueciera.

Extrañaba tanto su vida.

Tiempo después, ese extraño evento de cena se dio por finalizado, pero no pudo ver la salida de los demás, porque los primeros en alejarse de esa sala fueron ellos. Él la agarró del brazo con fuerza y la jaló por las escaleras. Sin embargo, no la llevó hasta la habitación anterior, sino que fueron a otra muy distinta. Lo que la aterró. Parecía un sótano viejo y descuidado. El olor a humedad impregnó su nariz al instante. Había una única luz colgando del techo al centro del cuarto. Un colchón con una sábana a la izquierda y un gran armario de madera oscura a la derecha.

Él sacó una cadena larga de un cajón, un extremo fue a sujetar sus manos, el otro lo aferró a un gancho en la pared cuando la empujó sobre el colchón. Jamás en su vida se había imaginado que tendría tanto miedo como lo tenía en este momento. Sin embargo, él no la tocó. Se volvió hacia el armario y lo abrió de par en par.

—He esperado por esto con tantas ganas y ansiedad —le dijo mientras sacaba algo de ese armario y lo admiraba— Lo voy a disfrutar tanto.

Ella escuchó sus pasos, cerró los ojos cuando él la sujetó bruscamente por los hombros y la dio vuelta, de cara al colchón. Lo siguiente que sucedió la dejó sin aliento. El golpe en su espalda la tomó con la guardia baja, perdió el aire que tenía en los pulmones. Luego vino el ardor. Y su risa.

Cuando el material volvió a conectarse con su espalda, con más fuerza que el golpe anterior, ella gritó de dolor. Luego su risa hizo eco en la habitación. Lo estaba disfrutando, ambos lo sabían y a ella le aterraba como nada en su vida.

Luego de unos cuántos golpes más, y de sus gritos, él se alejó. De vuelta al armario supuso Alice. Fue entonces que sintió el líquido caliente correr en su costado y el olor llegó su nariz. Estaba sangrando. Escuchó el moverse de algunas cosas y luego sus pasos otra vez se acercaron a ella.

—Este es aún mejor, princesa mia.

Ella no le respondió, sólo cerró los ojos y se preparó mentalmente para intentar soportar el dolor. Y luego vino, en forma de miles de pinchazos sobre su carne ya dañada. No sabía qué era lo que estaba usando, pero se dio cuenta de que lo hacía con su pie, apoyada el instrumento en su carne y luego lo pisaba, presionada y la hería. Era peor que lo anterior. El dolor era insoportable, tanto que su visión comenzó a ir en negro, los bordes eran borrosos a cada minuto que pasaba. Sus gemidos de dolor iban disminuyendo su sonido. Lo último que logró escuchar antes de que la negrura y el dolor la tragara fue una frase de él.

—Y este es sólo el comienzo, bienvenida a casa.


Bien, es un tanto oscuro supongo, y me hubiese explayado más pero no sé si sería conveniente. Aún así, déjenme saber qué les parece :)

Saludos y suerte a todos los que pasen por aquí. Cualquier duda o sugerencia las recibo gustosa.

Besos!