Narra Souta
El día que la vi en la fiesta logró llamar completamente mi atención, tenemos muchas cosas en común y es realmente adorable
— ¿En qué piensas?— preguntó Rin quien había observado al chico perdido en sus pensamientos
— Lo siento— dijo moviendo su cabeza de lado a lado — pensaba en el día que te conocí— sujeto las manos contrarias
Ambos se encontraban en un café en el centro de la ciudad— me gustas mucho Rin
— Souta, yo... no sé que decir— dijo ocultando un leve sonrojo
— Tranquila, soy paciente— hablo guiñandole un ojo
Cambiaron de tema y siguieron disfrutando su tarde.
Rin contaba con veintitrés años y recientemente había llegado a la ciudad
En la organización
Kagura
— ¿Qué haces aquí?
— Pues yo trabajo aquí— respondio Kagome rodando los ojos en señal de frustración
— Más te vale no estorbarme— contesto Kagura siguiendo su camino
« No me agrada, pero no quiero tener problemas en la organización » eran los pensamientos de Kagura
Estaba investigando la desaparición de un hombre con una gran influencia en el mercado negro, había estado muy activo en estos últimos meses pero de pronto desapareció sin dejar rastro alguno
— Toga, ¿cómo puedo acceder a los archivos del señor Zairo?—
— Hmp, quizás Souta pueda ayudarte con eso
— Está bien, sabes dónde puedo encontrarlo?
—Hoy es su día libre, pero aquí tienes su número— dijo extendiendole una tarjeta
— Te lo agradezco
Ese día por la tarde Kagura fue enviada a una misión y necesitaba la ayuda de Souta porque él tenía cierta experiencia en los casos de trata de blancas.
*Llamada telefónica*
—¿Hola?— contesto al segundo timbre
— Souta!, Soy Kagura
— Oh, ¿qué pasa?—
— Necesito tu ayuda en un caso...
—¿De qué trata?—
Le explico los detalles y quedaron en reunirse para examinar más a fondo el caso y planear una estrategia
A las 5:00 de la tarde ambos ya habían ideado un plan y se estaban encaminando al lugar indicado
— Cuando lleguemos, harás lo que yo te diga
— Disculpa, pero no recibo órdenes de tu parte
— Pero ¿quién demonios te crees?— le grito
— Tú necesitas mi ayuda, así que controlate
Y con ese ultimo comentario se dirigieron a la parte más aislada de la ciudad
— Tienes una pésima forma de conducir— comento Souta
— Es mi auto—
— Obviamente, jamás te dejaría conducir el mío.
— Si tanto te molesto, ¿porqué accediste a ayudarme?
— Callate y conduce.
El lugar estaba totalmente desolado, no había nadie alrededor, aparcaron en un lugar apartado y oculto entre el follaje del lugar
— Bien, vamos— hablo Souta
Mientras que en casa de Rin se encontraban un grupo de mujeres en lo que parecía ser un tipo de pijamada
— Bien Rin, como no quieres decir nada iré a cocinar algo— dijo Kagome levantándose quien jamás había estado en una pijamada y solo aceptó asistir porque Rin dijo que era algo importante
— Te acompaño— la siguió Kikyo
— Rin— llamó Sango cuando ambas quedaron solas en la habitación.
— ¿Sí?
— ¿Qué te ocurre?
— Sango, tengo miedo— Admitió
— ¿porqué?
— Me enamoré de Souta— Dijo cabizbaja
— ¡Es una grandiosa noticia!
— No, no lo es. No soy para él, le haré mucho daño!
— Linda, no debes de sentirte inferior a nadie, tú vales mucho.
Rin solo se quedó en silencio formulando un plan que llevaría a cabo mañana mismo.
En ese instante Rin recibió un mensaje y las lágrimas salieron de su rostro, salió corriendo a su auto sin importarle las chicas en pijamas que dejaba en su casa.
— ¿Qué esperamos?¡Vamos por ella!— dijo Kikyo
— No quería que la siguiéramos...— Dijo Sango
— Viste como salió? Puede tener un accidente en ese estado
Y con esa ultima palabra subieron al auto de Sango y se dispusieron a seguir a Rin
De vuelta con Kagura y Souta estaban entrando a un viejo garaje y caminaron con cuidado para hacer el menor ruido posible
De pronto las luces se encendieron y aparecieron frente a ellos un grupo muy conocido para Souta
— Que sorpresa! El Hayak menor
— ¿Qué hacen aquí?— pregunto el poniéndose protectoramente frente a Kagura
— Verás, tu madre se enteró que no habías muerto en el incendio.— dijo otro hombre mirando a la fémina con lujuria
— Nos envió a terminar el trabajo— termino de decir con una sonrisa
Empezaron a golpearlo y a patearlo mientras era sostenido por dos hombres mientras que a Kagura la sostenían de ambos brazos dos hombres más
— Esperen!— dijo él queriendo lograr por lo menos que dejaran ir a la mujer, ya que ella no tiene nada que ver— dejenla ir... ella no sabe nada de esto— dijo escupiendo una gran cantidad de Sangre
— Ni lo sueñes! Jamás abandonó a mis compañeros — dijo ella moviéndose con fuerza
Kagura lloraba de impotencia al ver a Souta siendo golpeado y también de asco porque los hombres no habían parado de manosearla
De un momento a otro tiraron a Souta al suelo y lo apuntaron con un arma dispuestos a terminar con su vida.
« Por lo menos, pude ver a mi hermana una vez más...» pensó aceptando su muerte.
— Alto!— se escucho una voz
«¿Rin?¿Qué hace ella aquí?»
— Smith, ¿qué haces aquí? La Señora dijo que tu trabajo ya había terminado.
Rin vio a Souta quien tenía la boca ligeramente abierta
¡Rin trabajaba para su madre!
— Maldita, ¿porqué nos traicionaste así?—le grito Kagura
— Escuchame... no es lo que piensas
Para ese momento Kikyo, Sango, y Kagome se encontraban detrás de Rin y habían alcanzado a escuchar la interrogante de Kagura
— Rin, ¿eso es cierto?— pregunto Sango negándose a la verdad
— Lo siento, pero tu madre secuestró a mi hijo —dijo llorando— no me odies por favor— se arrodilló frente a Souta quien no era capaz de verla
— Bien, por lo menos alcanzaste a despedirte— dijo un hombre apuntando y disparando al hombre malherido.
— ¡NOOO!— gritó Kagome que había quedado en shock al saber que habían confiado en una espía de su madre.
