Bueno, bueno! Por fin he aparecido! Lo siento, he estado sin momentos ni inspiración para escribir, hasta ahora. Me ha tomado dos días completar este capi, espero seguir escribiendo esta semana.
Disfruten
Anteriormente:
Cuando el equipo comenzó a recolectar los indicios y evidencias del lugar, el jefe del equipo fue hasta donde estaban los agentes y, sacándole unas fotos, les entregó a Carlisle un sobre sin cerrar con una hoja de papel dentro. Carlisle con cuidado la abrió mientras el jefe le sacó algunas fotos a la carta y comenzó a leer en voz alta.
"No puedo negar que van acercándose. Mis felicitaciones malditos. Creo que nos veremos más pronto de lo que había calculado en un inicio. Bien. Puedo con eso. Por cierto, ¿les gustó mi regalo de bienvenida? Nuestra querida princesa Alice va a terminar peor, se los aseguro. Esto fue sólo un pequeño presente. Por el momento está bien, quizá algo...marcada por lo sucedido, pero muy bien. Les deseo suerte en su búsqueda y recuerden, sólo uno de nosotros vivirá y no creo que sea ella si puedo impedirlo. Lo admito, amo este juego.
Mis saludos y bienvenidas a ustedes. Sé que saben quién soy, saluden a mi madre por mí. Adiós.
Adam Lewis Halt."
—Maldito bastardo —gruñó Jasper, apretando los puños con fuerza.
Nadie dijo nada ante eso. Se mantuvieron en silencio. No tenían nada que decir que no fuera la misma expresión. ¿Cómo se había enterado?
— ¿Acaso su madre nos mintió? —hablo Carlisle.
—No. Por cómo la nombra, debe de haberla estado vigilando. O alguien le pasa información —respondió Edward.
Luego de esas breves frases, los chicos regresaron a la sala, el jefe de policía se quedó con sus oficiales afuera. Cuando entraron les dieron las noticias a Rosalie y Esme. No pasó mucho tiempo, todos se habían reubicado en sus asientos, cuando Bella se puso de pie, casi gritando.
— ¡Lo tengo! ¡Lo encontré! ¡Debe ser ahí!
Giró la pantalla y les mostró.
—Allí, donde marqué con rojo. Está en un pequeño claro entre los árboles, muy dentro del bosque. Hace tiempo, en las afueras había un hospital psiquiátrico que luego fue cerrado e incendiado en una revuelta de los presos allí. No muy lejos estaba la casa del médico director del centro, era un viejo que vivía solo, se dice que estaba muy loco, pero a su vez era muy rico. Por el lugar que se vio en el video, es muy, demasiado probable que Alice esté allí.
— ¿Qué haremos entonces? —preguntó Emmett, impaciente, mirando a sus dos jefes que acababan de terminar una conversación privada.
—Bien —comenzó Edward —junto con Carlisle, hemos decidido que lo mejor es dejar al margen de esto a la policía local. Actuaremos de manera independiente, Carlisle ya ha hablado y organizado con el jefe de equipo SWAT más cercano y esperarán nuestras órdenes para proceder. Isabella, necesitamos que nos mandes la localización y que intentes descubrir que policía de aquí hay que tenga o haya tenido relación con Halt, su madre o padre, incluso con Brandon. Emmett, Rosalie y Esme, ustedes irán por el frente de la casa y Carlisle y yo, por la parte trasera.
—Edward...
Los demás agentes, incluso Esme, miró a Jasper al percatarse también de que él no había estado incluido en los planes para el procedimiento de rescate de Alice.
—Jasper, entendemos la situación y por eso hemos pensado que lo mejor es que no participes directamente del operativo. Estás demasiado involucrado, la situación puede llevar a acciones impulsivas y no podemos dejar que eso suceda.
—Con el mayor respeto, Edward y Carlisle, espero que entiendan que no pueden alejarme de esto. Pueden ordenarmelo, pero lamento decirles que no me quedaré de brazos cruzados hasta encontrar a Alice.
—Lo entendemos —habló Carlisle —pero no te decimos que te quedes aquí ni mucho menos. Irás con nosotros, lo único que hemos pensado ha sido que puedes esperar a que corroboremos si Alice está allí o no.
—Haré lo que deba hacer, Carlisle —el tono de Jasper zanjó la discusión.
—Está bien. Nos podremos en marcha en cuánto Bella averigüe algo del posible informante.
—Ya mismo me pongo en marcha.
—Hasta entonces, comenzaremos a preparar todo —terminó Edward.
Alice ya había perdido consciencia del tiempo desde que la había raptado. Sin embargo, acababa de contar 36 minutos desde la tercer y última sesión de su torturador personal. La había atado por las muñecas sobre su cabeza y había comenzado a darle descargas eléctricas con una picana. Los primeros minutos había gritado, se había retorcido mientras la electricidad quemaba su piel y recorría por sus nervios provocándole un dolor que se extendía por todo su pequeño cuerpo. A medida que los minutos habían pasado, ella se quedó sin fuerzas para emitir su dolor en voz alta y apenas se escuchaban sus gemidos de dolor. La tortura se repitió en 3 veces, cada sesión con 20 minutos de duración aproximadamente. Sólo deseaba que no hubiese otra más.
Los pasos que se acercaban anunció su entrada. Ella apenas tenía fuerzas para abrir los ojos, pero lo observó fijamente tanto como pudo.
—Buenas tardes, princesa. Veamos si nuestras sesiones funcionaron. ¿Puedes hablar? No, mejor no lo hagas. Vamos a refrescar tu memoria.
Alice se quedó mirándolo, mitad consciente de sus palabras, mitad adormilada aún.
—Soy Adam Lewis Halt, mi madre fue la segunda esposa de tu querido padre —comenzó a caminar alrededor de la pequeña habitación —con tu padre, nos teníamos mucha relación, hasta que mi propio padre me hechó, me trató como basura y me maltrató. No te imaginas lo que se siente cuando tu padre, tu propia sangre, te escupe a la cara y te dice que no eres más que basura para el mundo, que un perro callejero vale más que tú y que...Y luego de eso, tu padre se convirtió en mi mejor amigo. Tú y tu hermana eran pequeñas y hermosas, ambas. Él estaba embobado con ustedes. Todo lo que apreciaba en el mundo eran ustedes. Y yo me di cuenta, supe desde siempre que las amaba más a ustedes que a mí e incluso a mi madre. Pero a ella pareció no importarle y también comenzó a quererlas. Por eso, cuando su madre se las llevó, yo fui feliz. Vivía en paz. Pero a él no le bastó conmigo, su hundió en su asquerosa depresión cuando no pudo encontrarlas —se quedó unos minutos mirando fijamente un punto en la pared, luego volvió la mirada hacia Alice, el odio brillaba en sus ojos de una manera atemorizante, pero ella también creyó percibir un dejo de tristeza o pesar —Él era mi figura paterna, el padre que era mi héroe, mi compañero y en quien confiaba. Y me traicionó. Las amaba a ustedes, no a mí. Así que me harté, en el mismo instante en que empezó a despreciarme deicidí mi venganza. Mis amigos me ayudaron, sólo necesité la promesa de drogas para que lo hicieran.
— ¿Qué le hiciste? —logró decir Alice, por suerte, de una manera coherente aunque baja.
—Mi querida madre se había ido a reunirse con una amiga, o al menos eso dijo. A tu padre lo asaltaron y lo asesinaron. No voy a negarme que fue divertido torturarlo un poco. Sobretodo al ver su rostro al decirle cómo iba a disfrutar con ustedes, sus dos niñitas. Fue algo digno de ver, realmente divertido. Tenía una coartada preparada, la policía no logró encontrar a ningún culpable, como esperábamos. Y los años pasaron, pero mi ira aun no disminuía. Si tu hermana y tu no hubiesen existido, podría haber sido feliz. Pero ustedes, su existencia arruinó mi vida —impulsivamente se acercó y la agarró del cuello con fuerza mientras le sonreía —Hasta que me enteré dónde estaban. Habían crecido, muy hermosas, sobretodo tu. Sólo me llevó una semana aprender su rutina y planear el accidente perfecto. Fue una lástima que ninguna muriera y que sólo la pequeña Cynthia resultara herida. Tenía que pensar otra forma de terminar todo esto y ella se cruzó cuando estaba meditando. No pude evitar matarla, hacer lo que deseaba. Pero apenas lo disfruté, no eran tu, princesa.
Alice se sintió tan enferma en ese momento, todo lo que deseaba era cerrar los ojos y no sentir más, no escuchar más. Desvió su mirada del demente que tenia frente a ella y deseó con todas sus fuerzas desvanecerse en ese momento. Pero no sucedió y continuó centrando su atención en la agitación de su propio corazón. El accidente de con Cynthia. No fue un accidente después de todo. Miles de recuerdos de esas semanas invadieron su mente en una vorágine de imágenes y sonidos. Nunca se había sentido más destrozada. Quería morir, ya no tenía fuerzas.
—Mis amigos están por venir pronto, al menos los que quedamos con vida. Nos divertiremos tanto contigo, mi trofeo perfecto.
—Mátame. ¡Mátame! —gritó desesperada.
—Hay movimiento por la zona —comunicó Emmett en voz alta al ver por una cámara satelital en vivo la zona a través de una pantalla de ordenador de Bella.
—Si sólo pudiéramos acercarnos más para ver sus rostros —lamentó Edward.
Todos estaban en la sala aún, sus equipos para el operativo estaban listos y metidos en sus camionetas pero aún no era tiempo. Bella había logrado encontrar a dos policías con relación directa en su adolescencia con Lewis Halt. Efectivamente, ambos trabajaban en la estación y seguramente habían dicho de su llegada a Lewis Halt, lo que provocó el asesinato de la joven y la carta que les había dirigido a su equipo. Y en ese momento, justamente, ambos policías habían terminado su turno hacía una hora.
—Creo que puedo intentar hacerlo —dijo Bella —sólo un minuto.
No pudo acercarlo tanto como querían, pero si lo suficiente para que Edward y Emmett distinguieran que algunos de los cinco sujetos que llegaban a la antigua casa tenían armas con correas a su espalda. Eso no era nada bueno.
—Esto no es nada bueno, Edward —dijo Emmett, al momento que los demás se acercaron a ellos para ver la pantalla.
—Será más arriesgado de lo que creímos, pero si esperamos...
—Llevan armas, puede que sea la última parte de lo que sea que hace ese enfermo a Alice y la maten esta noche —dijo Rosalie con un nudo gigantesco en la garganta, completando la frase de Edward.
—Nos vamos ahora —habló Carlisle, cortando el silencio que se había adueñado de la pequeña sala.
Todos ellos actuaron según el plan que habían trazado con anterioridad. Fueron saliendo hablando de cosas que iban a revisar y lugares a los que iban a investigar. Para su suerte, el jefe de policía local estaba ocupado en un caso de robo a una cafetería donde había resultado herido el cocinero y apenas notó cuando los agentes se retiraron de la dependencia.
Una vez en sus camionetas, los agentes se pusieron todos los chalecos antibalas y tomaron sus armas cargadas, junto con algunos extras, por las dudas. Carlisle se comunicó con el equipo SWAT que trabajaría con ellos esa noche y organizaron el punto de reunión.
La primer camioneta, donde iban Edward y Jasper, acababa de encender el motor cuando una de las puertas traseras se abrió y Bella entró con su portátil en los brazos. Los chicos la miraron asombrados, pero prefirieron no decir nada en el momento. Lo podrían pensar después, ahora tenía una misión entre manos. Rescatar con vida a Alice.
A medida que los kilómetros pasaban y las dos camionetas negras del FBI se alejaban de la ciudad hacia el bosque, la ansiedad que todos sentían iba aumentando desmesuradamente. Sin embargo, el más centrado era Jasper. Él sabía que debía mantenerse en mente para no cometer errores. Debía estar calmado, aunque la ansiedad lo carcomía por dentro. Todo lo que deseaba y amaba se encontraba en la cuerda floja. Irónico. Meses atrás, había perdido a un amor y había luchado un poco para salir adelante; y cuando por fin lo logró, conoció a Alice y ella lo cautivó totalmente. Ahora estaba en la misma situación, a menos de perderlo todo por un psicópata. Y no creía que esta vez fuera a poder salir si algo le sucedía a ella, si ella...moría. No había ninguna duda al respecto en él, había amado a María, pero ese amor era apenas una pizca comparado con el que sentía por su compañera de trabajo. Si ella moría, él también lo haría. Se reprendió a si mismo y se concentró en pensar cualquier otra cosa, por suerte encontró que vendría bien repasar mentalmente los planos que habían visto de la casa y el terreno boscoso.
Cuando llegaron al punto establecido de conexión con el equipo SWAT, ellos ya estaban ahí, todos dispuestos y esperando sus órdenes. Los agentes estacionaron y procedieron a bajar de las camionetas. Carlisle, inmediatamente fue con el jefe de ellos, a hablar de la estrategia y decidieron enviar a dos del equipo a un reconocimiento del alrededor de la antigua casa. Los agentes SWAT se fueron de inmediato, mientras los dos jefes se ponían de acuerdo en el modo que iban a intervenir.
Esme, Rosalie, Emmett y Jasper se reunieron aparte, apenas charlando, dándose fuerzas silenciosamente para combatir la incertidumbre del momento. Bella vio a Edward quedarse apartado del grupo, con gesto pensativo. Se preguntó que estaría reflexionando en aquellos momentos. Lo observó, debatiéndose internamente si debía o no. Había demasiadas cosas que podían salir mal. Cuando Edward alzó la mirada y fijó sus ojos en los suyos, Bella supo que tenía que hacerlo. Se movió hacía él de manera rápida y cuando se dio cuenta ya lo tenia en frente.
—Edward...
— ¿Qué sucede, Isabella?
—Tengo algo importante que decirte, sé que no es momento quizá pero debo hacerlo...—no terminó de hablar porque se escucharon una ola de disparos efectuados uno tras otro y todos los que estaban ahí comenzaron a correr hacia la zona de la casa, mientras Carlisle vociferaba órdenes junto con el otro jefe.
—Debemos irnos.
—Edward, espera —lo alcanzó a tomar del brazo antes de que saliera corriendo con los demás y habló con prisa, sin pensar siquiera —Nessie es tu hija.
La mirada de Edward fue de absoluta sorpresa, pero Bella no se quedó a ver cómo reaccionaría, sino que corrió con los demás y ayudó a sostener un poco a Jasper, que parecía decidido a ir hasta la casa. Edward se quedó en shock un minuto y medio, quizá dos. Luego se dio la vuelta y fue con Carlisle, apenas pensando lo que estaba sucediendo.
Y bien...esto es todo por hoy. ¿Qué les parece que sucederá?
Nos estamos acercando al final, si alguien quiere dejar alguna sugerencia sobre lo que le gustaría que ocurriese, me puede dejar un review. A lo mejor aciertan con lo que tengo en mente jajaja
Besos!
