Por fin he aparecido, lamento haber tardado tanto tiempo. He andado con cosas y pocas ganas de escribir. Y ahora me doy cuenta de que esta es la mejor terapia. Bueno, si aún queda alguien por allí, que lea esto, les agradezco de corazón.


ANTERIORMENTE...

"Cuando llegaron al punto establecido de conexión con el equipo SWAT, ellos ya estaban ahí, todos dispuestos y esperando sus órdenes. Los agentes estacionaron y procedieron a bajar de las camionetas. Carlisle, inmediatamente fue con el jefe de ellos, a hablar de la estrategia y decidieron enviar a dos del equipo a un reconocimiento del alrededor de la antigua casa. Los agentes SWAT se fueron de inmediato, mientras los dos jefes se ponían de acuerdo en el modo que iban a intervenir.

Esme, Rosalie, Emmett y Jasper se reunieron aparte, apenas charlando, dándose fuerzas silenciosamente para combatir la incertidumbre del momento. Bella vio a Edward quedarse apartado del grupo, con gesto pensativo. Se preguntó que estaría reflexionando en aquellos momentos. Lo observó, debatiéndose internamente si debía o no. Había demasiadas cosas que podían salir mal. Cuando Edward alzó la mirada y fijó sus ojos en los suyos, Bella supo que tenía que hacerlo. Se movió hacía él de manera rápida y cuando se dio cuenta ya lo tenia en frente.

—Edward...

— ¿Qué sucede, Isabella?

—Tengo algo importante que decirte, sé que no es momento quizá pero debo hacerlo...—no terminó de hablar porque se escucharon una ola de disparos efectuados uno tras otro y todos los que estaban ahí comenzaron a correr hacia la zona de la casa, mientras Carlisle vociferaba órdenes junto con el otro jefe.

—Debemos irnos.

—Edward, espera —lo alcanzó a tomar del brazo antes de que saliera corriendo con los demás y habló con prisa, sin pensar siquiera —Nessie es tu hija.

La mirada de Edward fue de absoluta sorpresa, pero Bella no se quedó a ver cómo reaccionaría, sino que corrió con los demás y ayudó a sostener un poco a Jasper, que parecía decidido a ir hasta la casa. Edward se quedó en shock un minuto y medio, quizá dos. Luego se dio la vuelta y fue con Carlisle, apenas pensando lo que estaba sucediendo."


Al escuchar los disparos, Adam confirmó que estaban en problemas. Bien. Se limitaban sus opciones. 1) Podía salir y arriesgarse. 2) Podía dejar que sus amigos se encargaran de los policías y seguir con lo suyo o 3) podía tomar a Alice y matarla donde todos la vieran. La tercera era, sin duda alguna, una buena idea. Aunque desesperada. No, mejor no hacerlo de ese modo. Le dijo a Lois que no podía subir él, que se ocupara junto con los demás mientras se encargaba de resguardar a Alice y luego se les uniría. Cuando su compañero se marchó, fue directo a la habitación donde tenía a su prisionera.

Alice estaba sobre la silla donde la había dejado, la cabeza hacia abajo, las manos atadas juntas sobre su regazo y los pies atados a las patas de la silla. Una escena hermosa y totalmente esperada para él. Ella parecía estar inconsciente, pero sabía que no lo estaba. Le convenía no estarlo. Sonrió y tomó un cuchillo de carnicero que tenía sobre la mesa, se agachó y cortó las cuerdas que la sostenían a la silla. La notó estremecerse ante el toque de sus manos en los tobillos.

—Tranquila, te queda poco tiempo.

Ella no respondió, sólo continuó con su respiración superficial. Bueno, que estuviera despierta debería haber sido suficiente para él, considerando las sesiones eléctricas que le había dado anteriormente. Sin embargo, le hubiera gustado que sus amigos hubieran tenido su tiempo con ella, pero esos imbéciles llegaron antes de que les explicara a los demás cómo iban a llevar a cabo esa parte del plan.

— ¿Ya vas a matarme? —dijo Alice, su voz era un mínimo susurro.

—No seré tan considerado contigo, princesa. Levántate, debemos irnos.

La obligó a ponerse de pie, aún notando que al hacerlo, ella casi cae al suelo por la debilidad de su cuerpo, que no había tenido el tiempo suficiente para recuperarse. Usó su fuerza para que camine un paso delante de él, de ese modo podría ser su escudo ante cualquier intruso que se cruzara en su camino. Le tomó unos minutos, pero llegó al viejo y mohoso sótano en el momento que una nueva ráfaga de disparos comenzaron a resonar por los espacios de la casa. Cerró la puerta, la aseguró, rogando a los demonios tener tiempo suficiente para terminar con ella, para completar el último acto.


Decir que estaba asustado, era quedarme muy corto. Estaba al borde de la desesperación, y Bella y Esme sosteniéndolo como podían para que no se lanzara corriendo hacia la casa como los demás. Tomó varias respiraciones profundas, tragándose las lágrimas, aún no era tiempo para ellas, no se adelantaría a los hechos.

—Está bien. Pueden soltarme. Ya está.

—Intenta mantener algo de calma, Jasper. Por ti y por todos —le dijo Esme. Sólo asintió.

No siguió avanzando cómo su corazón le gritaba hacer, sino que se quedó inmóvil donde estaba, observando e intentando funcionar de manera racional, no emocional. Eso no ayudaría a nadie en este momento. Pero la posibilidad de que ahí dentro haya pasado algo...era suficiente para volverlo loco. Estaba intentando calmarse con todas sus fuerzas, al menos con las que podía contar en ese crítico momento.

Vio a Carlisle y al jefe del equipo SWAT regresando. Rosalie y Emmett volvían con ellos, Edward se marchaba con un grupo hacia la zona lateral de la casa, donde bordeaba con los árboles.

—Mande a Edward con un equipo, desde esa posición podrán eliminar a los tiradores que se encuentran en el lateral este y en la parte trasera, al parecer son dos —comenzó Carlisle cuando todos se unieron — Dos están del lado frontal, al parecer. Esme, Rosalie y Emmett irán con el próximo equipo para eliminarlos a ellos. Y, seguramente, queda uno más, Halt y también Alice, que suponemos están los tres en el interior de la casa. Cuando eliminen a los tiradores, entraremos todos nosotros y algunos del equipo de Edward, por si acaso. Jasper, tú mantente aquí con Bella, cuando despejemos vendrás con nosotros.

Bella convenció, con un poco de esfuerzo, a Jasper para que la acompañara hasta donde había dejado su ordenador portátil, le mostraría la vista aérea de la casa. Con reticencia, él aceptó.

—Hey, Rose —dijo Emmett, al alcanzarla de camino al grupo.

—Estoy bien, estoy lista para esto.

— ¿Estás segura? No tienes que hacerlo si no quieres...

—Tengo que hacerlo, por Alice. Si ella está viva, la rescataremos.

—Entiendo. Sólo, ten cuidado.

—Tú ten cuidado, no quiero tener que salvarte también —esbozó una pequeña sonrisa que a Emmett le tranquilizó.

—Te protegeré. Vamos por ellos.

Carlisle vio cómo se retiraban todos. Suspiró profundamente. Acomodó su auricular y revisó de nuevo su arma. Hizo una seña a la zona donde Edward estaba, sabiendo que lo estaba viendo. Y el infierno se desató.

Ante el primer disparo de Edward, comenzaron a llover proyectiles desde el lado lateral de la casa, y del lado trasero también. A su vez, los disparos desde el frente de la casa también comenzaron a escucharse. Por suerte, y gracias a la habilidad de tiro de los agentes de SWAT, tres de los cuatro tiradores fueron eliminados con limpios disparos entre las cejas en sólo minutos, y en medio de una lluvia recibida desde la casa. Sin ninguna baja, eso contaba. En la zona frontal, el tirador que quedaba se retiró, era uno de los agentes de policía local, Emmett lo reconoció y avisó a los demás.

Ante la señal de Carlisle, Esme, Rosalie, Emmett, Jasper y Edward, junto con algunos del equipo de este, llegaron corriendo y armas en mano hacia la puerta de la casa. Uno de los agentes acompañantes derribó la puerta con rapidez y todos se apresuraron a entrar en orden, revisando cada sala que se les aparecía. Con otras señas, Carlisle mandó a Esme, Rosalie y Emmett al piso de arriba con dos agentes acompañantes, el resto a que se distribuyeran en la planta principal.

Jasper no pudo evitarlo, salió separado del resto, siguiendo una corazonada. Sentía, de algún modo, que Alice no estaba allí arriba. Buscó por la zona de la habitación detrás de las escaleras y la cocina, cuando divisó lo que estaba buscando. Una puerta. Seguro conduciría hacia el sótano. Ella podía estar ahí.

En la planta superior de la casa, se dividieron. Esme fue hacia una de las habitaciones, Emmett a la siguiente y Rosalie a la última, en la única puerta izquierda. Dudó un momento ante la perilla de la puerta. Tuvo un mal presentimiento pasajero cruzando a través de su mente. Lo descartó y abrió la puerta. Y maldijo por no prestar atención a su instinto. La bala le dio de lleno en el hombro, al menos no cerca del cuello, pero el impacto la tiró al suelo y soltó su arma. Iba a sangrar mucho, lo sabía. Cuando el tipo se acercó para acabar con ella, Emmett apareció y le disparó en el pecho varias veces, hasta que cayó al piso. Luego maldijo y se sentó de rodillas al lado de Rosalie.

—Estoy bien, sólo una bala —sonrió a pesar del dolor.

—Será mejor que la lleves abajo y llamen a una ambulancia —dijo Esme apareciendo detrás de su compañero.

—Sólo es un poco de sangre, no hace falta tanto circo.

—Los demás se encargarán —decretó Emmett, alzándola en brazos.

—Puedo caminar —se quejó Rose.

—Lo sé. Sólo mantén presionada la herida. Ahora vamos.

—Pero Alice...

—Rosalie. Estará bien.

Ella asintió a regañadientes y procedieron a retirarse, donde se cruzaron a los demás en las escaleras. Todos, excepto Jasper. Carlisle estaba detenido a la izquierda, mirando hacia abajo, donde el cuerpo de uno de los policías se encontraba. Se notaba que estaba muerto. Carlisle los miró y frunció el ceño.

Jasper estaba de pie en el último escalón de la oscura escalera que llevaba a otra puerta. Sin duda alguna era el sótano. Y sin duda estaba cerrado. Se mantuvo en pleno silencio, casi sin respirar, sólo escuchando. Se oían pasos, luego el revuelo de algunas cosas, choques de metal y una silla arrastrarse. Un susurro, una maldición. Y por último un grito. De mujer. Un grito agudo, de dolor, de agonía. Ya todo dejó de importar.

Sin más miramientos pateó la puerta de madera vieja con toda la fuerza de la que era capaz y la sintió crujir ante el impacto, y luego ceder, abriéndose de un golpe seco al impactar contra la pared. Lo siguiente que vio fue a Adam Lewis Halt y sin dudar ni una milésima de segundo le disparó tres veces. Las tres impactaron en su rostro. Y cayó al suelo por puro acto de la gravedad.

El sonido de un gemido de dolor fue lo que lo sacó de la neblina roja que cubría su visión. Alice. La buscó con la mirada y la encontró en el suelo, lucía como una muñeca de trapo tirada al frío suelo sin importancia. Estaba sucia, ensangrentada, demacrada, pero viva. Ella movió la vista y sus ojos se encontraron con los suyos. Apenas brillaron y eso levantó la alarma en él. Corrió hacia ella, dejándose caer a su lado.

—Alice.

—Jazz —susurró muy bajó, casi ni la escucha —L...lo sien...to. Lo siento.

La abrazó, la levantó con cuidado y la sostuvo entre sus brazos, meciéndola. Tan preso de la desesperación como aliviado de que ella estuviera realmente con él. Estaba mal, necesitaba atención médica. Escuchó varios pares de pies bajando por las escaleras, sin duda alertados por sus disparos, pero mantuvo su mirada en la de Alice. Ella lo miraba, aún estaba el pequeño brillo en sus ojos.

—Se terminó, estás a salvo. Lo estamos. Te llevaré al hospital, todo está bien. Sólo mírame, Alice.

—No tengo fuerzas, Jazz.

—Te recuperarás. Estoy contigo. No cierres los ojos —dijo fuerte cuando ella comenzó a cerrarlos —Alice, por favor, mírame. No me dejes. Alice, por favor.

Ella cerró los ojos y quedó laxa entre sus brazos. Él notó a los demás a su alrededor. Y lloró. La abrazó con más fuerza mientras las lágrimas hacían su camino descendiente por su rostro. No podía estar sucediendo. No era posible. No con Alice. No podía perderla.

Cuando Carlisle se agachó a su lado, él no intentó detenerlo de que la toque. Estaba estático, su mente estaba lejos, en sus recuerdos con ella. Y cuando Carlisle habló fuerte y con urgencia, sintió su mundo entero temblar.

—Aún está viva. Hay que llevarla arriba, ahora.


Bueno, sólo nos quedaría el último capi. Lo hice tan extenso como pude, se los debía.

Espero saber qué les pareció!

Besos...