¡Bienvenidos de nuevo! ¿Están listos para hacer sobre las relaciones de otros miembros? Hoy vamos a profundizar en poco en Emmett y Rosalie, lo merecen tanto!

PD: Lupita, no pierdas la esperanza aun jjajaja gracias por estar del otro lado!


Luego de que el médico revisara a Alice y le dijrts que estaba bien y que iba a mejorar sin problemas, les instó a todos a salir de la habitación unos momentos al decir que Alice tenía que descansar más. Así que todos los presentes en la habitación se apresuraron al pasillo y notaron que Carlisle y Edward no estaban allí, sin embargo, ninguno dijo nada al respecto. Sus mentes y sus corazones estaban disfrutando del alivio que les había dado el despertar de Alice.

Rosalie se alejó del resto de sus compañeros luego de que el médico se retirara. El les había dicho que no podían saber a ciencia cierta cuánto Alice iba a recodar y qué nivel de daño le habían hecho a su psiquis, por lo que lo mejor que hacer era no cuestionarla y dejarla descansar por el momento, apoyándola lo suficiente pero sin presionar por información, aún sabiendo que tan importante pueda ser. Rosalie no se perdió anteriormente que tanto Edward como Carlisle se habían retirado de la habitación antes de que a ellos los sacara el médico. Seguro debían lidiar con cuestiones administrativas y de la prensa, ya que el caso había tomado mucho más interés social y de los medios luego de tantos asesinatos y el acto de la casa de Lewis Halt. Era imposible que las cosas no se filtrasen a los medios. Ahora algunos de ellos debían ocuparse de ser la cara visible de la agencia.

Por el momento, Rosalie se dirigía hacia la farmacia de planta baja para comprar algo que disminuya el dolor de su herida en el hombro. Había tenido suerte, la bala había entrado y salido de su hombro solo atravesando el músculo, no tocó ninguna arteria importante o podría haber estado en problemas. Menos mal que ese policía no tenía buena puntería. Aún le costaba creer lo rápido que había pasado todo, la adrenalina que había corrido por su cuerpo en ese tenso momento, desde que arribaron a la casa hasta el momento en que se acercó a esa habitación. Su instinto se lo había advertido, justo antes de abrir la puerta y quizá le debiera a eso que reaccionó con rapidez para esquivar el impacto aun si la alcanzó en el hombro. Podría haber sido peor y no quería ni imaginar la alternativa.

Estaba esperando el ascensor cuando la sombra proyectada por el cuerpo de alguien tras ella se hizo visible ante la puerta del ascensor. Por la forma en que sonaron sus pasos cuando se colocó a su lado, no tuvo que mirar de reojo si saber a quién le pertenecían. Eran pasos firmes y pesados. Emmett.

Rosalie estaba muy agradecida con él. Cuando habían eliminado la amenaza del tirador, él le ayudó a presionar la herida mientras bajaban luego de escuchar otros disparos y ver correr a Carlisle escaleras abajo hacia el sótano. Luego, al ver a Jasper y Alice, el estado de su mejor amiga desvanecida y mancillada mientras Jasper la sostenía y no paraba de llorar, había hecho que olvidara la herida por completo en su prisa por llegar a la ambulancia que arribaba al patio y, posteriormente, la llegada al hospital a Alice en urgencias. Solo había recordado su herida cuando comenzó a doler y Emmett la acompañó a la zona de enfermería.

— ¿Cómo va el hombro? —preguntó Emmett con una sonrisita comprensiva en su rostro. Rose le sonrió de vuelta.

— Duele un poco, estaba por algún buscar algún analgésico en la farmacia.

— Entonces te acompaño, me vendría un poco de aire luego de la tensión de allí —dijo refiriéndose a cuando Alice había despertado.

— Han sido unas semanas muy estresantes para todos. Nunca pensé que todo iba a llegar tan lejos. Y Alice... —el nudo que se formó en su garganta le impidió seguir hablando justo cuando el ascensor se abría vacío frente a ellos.

— Ella va a estar bien, ya sabes, parece una chica fuerte. Y Jasper está con ella, la acompañará en su recuperación.

— No lo dudo, he visto cómo la mira. Creo que Alice puede necesitar mucho que él esté con ella en estos momentos. Aún si no se lo dice.

— Todos necesitamos apoyo a veces, ¿no lo crees? Es bueno que haya alguien —Emmett tenía una mirada muy profunda mientras lo decía, Rosalie se dio cuenta.

— Hey, Emmett... Gracias —le dijo y bajó la mirada un poco, viendo que ya casi estaban en planta baja. Y dos minutos después ya estaban caminando a la farmacia y consiguiendo rápidamente sus pastillas.

— Rose —Emmett la detuvo en su marcha de vuelta hacia el tercer piso —¿Podemos hablar un minuto por allá? —señaló a unos asientos vacíos.

Rosalie asintió con la cabeza y lo acompañó los pocos pasos de distancia hasta sentarse en los asientos, uno al lado del otro. Ella lo miró y esperó a que comenzara a hablar.

— Ya sabes lo que pasó antes que ustedes llegaran, ¿verdad? —Rosalie asintió una vez, recordando la vez que Bella le contó la trágica historia que había acontecido algunas semanas antes de su traslado —Poco tiempo después ustedes llegaron al equipo y creo que fui muy grosero con ambas en esos días. Realmente lo siento. Tanto tú como Alice demostraron ser muy agradables y buenas agentes con el paso de los días y les debo a ambas una disculpa.

— Emmett, no es necesario... —Emmett la cortó rápidamente, tomando su mano derecha en la izquierda suya mientras hablaba de nuevo.

— Luego me pediste ayuda con lo que tenías con Esme y comprendí que eras mejor de lo que creía. Todos hicimos un gran equipo. Y luego todo esto se precipitó sobre nosotros, todos estábamos locos y ocupados. Estaba muy preocupado por qué pasaría si no encontrábamos bien a Alice. Pero estaba listo para estar a tu lado si eso pasaba.

— Gracias —la voz de Rosalie fue muy sentida mientras asimilaba sus palabras y lo miraba a los ojos. Emmett era un gran chico, increíble en su capacidad como agente y aún más increíble en su capacidad como ser humano.

— Aún estoy aquí si lo necesitas, ya sabes, por cualquier cosa. Realmente me agradas y...

— ¿Te gusto? —Rosalie lo cortó cuando lo vio rascarse la parte posterior del cuello con su mano libre, dudando de sus siguientes palabras y lo comprendió casi automáticamente.

— Si, lo haces.

Si había algo que ambos tenían en común, sin duda era su franqueza. Rosalie había tenido malas experiencias en sus relaciones pasadas y la coraza fuerte que la rodeaba estaba hecha de duros golpes a su corazón, heridas que habían cortado muy profundo en sus sentimientos y malos recuerdos de personas que había querido. Sin embargo, desde que llegó a conocer a sus nuevos compañeros, en especial al apoyo que Emmett le brindó a lo largo del proceso, se fue dando cuenta que, ante las personas correctas, podía tumbar algunas capas de la coraza y dejar entrar los buenos sentimientos que le brindaban. Por lo general, ella sabía que siempre lucía algo agresiva con las personas que no conocía o a las que no tenía confianza, ya que le resultaba más fácil resguardar su salud emocional de ese modo y evitar las decepciones. Sin embargo, debía admitirse a sí misma, que todos en su nuevo grupo habían sacudido sus capas y le habían demostrado que era personas que merecían ser queridas y resguardadas, aún más lo sintió con Emmett poco antes del asalto a Lewis Halt. Aunque, no es como si se lo fuera a decir a nadie. Por lo menos aún no.

Como ella no lo había vuelto a hablar, no volvía su mirada a la de él pero no había soltado su mano, Emmett estaba cada segundo más ansioso de una respuesta. Eso no era común para él. Siempre fue mucho más confiado en cada etapa de su vida pero sentía que estaba pisando en un terreno muy inestable esta vez. Con el paso de las semanas en las que conoció a Rosalie, había quedado tan asombrado con ella, con su gran belleza, con la fuerza de su carácter y sus modos, habiéndose dado en cuenta situaciones, que ella era ferozmente sensible con las personas que quería. Y él quería saber lo que era eso, lo que se sentía ser receptor de esa ferocidad, en todos los sentidos. Así que en este momento, habiéndose declarado prácticamente, se sintió sumamente nervioso. Pasó un largo momento, hasta que Rosalie lo miró, le apretó la mano y le sonrió.

— Salgamos —el corazón de Emmett se saltó un latido —Y cuando esto termine tengamos algunas citas.

Por la mirada que ambos se dieron, no hicieron falta más palabras. Ambos sabían que de alguna extraña forma se complementaban. Ella podía ser cruelmente sincera, exigente y directa la mayor parte del tiempo y él era hilarante, carismático y una especie de bufón fuera del trabajo, pero sí, se complementaban muy bien. Quizá fuera difícil el comienzo, vaya que todo había comenzado de maneras extrañas y en un caso muy difícil para todos ellos, pero encontrar esta conexión que los potenciaba podía ser el comienzo de un viaje muy importante en sus vidas. Ambos lo presentían. Pasaron algunos minutos hasta que ella, luego de otra sonrisa, le instó a ponerse de pie.

— Volvamos, antes de que Jasper bloquee la puerta por dentro y no pueda ver a mi mejor amiga.

Emmett largó una carcajada ante sus palabras, claramente imaginando a su rubio compañero de trabajo haciendo eso. Luego de todo lo que había pasado por la mente y corazón de Jasper en este último año, Emmett no le negaría el raptar a la pequeña Alice y sobreprotegerla si eso lo volvía a su viejo yo. Ciertamente, se lo había ganado.

— Creo que tendremos que pedir que lo extirpen del costado de Alice cuando tengamos que salir de aquí. Va a estar pegado a ella como una garrapata.

Rose rió levemente, también imaginando la situación, mientas enganchaba su brazo bueno con el de Emmett y ambos se dirigían hacia el ascensor.


Muy bien! ¿Qué les ha parecido? Creo que es la primera vez que escribo sobre los sentimientos de Rosalie, es un personaje muy complejo en mentalidad y emocionalmente. Admirable para mi pero como siempre he sido tan Alice a veces me traba nuestra querida Rose.

En el PROXIMO CAPITULO estaremos siguiendo la recuperación de Alice, las novedades de Carlisle y Edward, así como también el tenso momento de Bella de contar la verdad sobre la paternidad de Nessie.