Bienvenidos a todosss! Aquí vamos a seguir con este nuevo capi, a ver qué novedades nos trae Edward!

Nos leemos abajo!


Anteriormente:

"Mientras el médico le realizaba a Alice algunas preguntas básicas, como si sabía su nombre, que mes y año era, si sabía dónde estaba y demás, el teléfono de Edward sonó con un mensaje y su cara se descompuso visiblemente ante lo que estaba leyendo en su pantalla. Se acercó hacia Carlisle y le mostró el aparato para que leyera lo mismo que él y Jasper vio cómo la frente de su superior se arrugó con incredulidad. Carlisle y Edward se miraron, luego se disculparon con un rápido deseo de mejoría a Alice y salieron por la puerta".


Los apresurados pasos que resonaban en el pasillo rumbo a las escaleras de salida del piso llamaron a atención de varias personas que se encontraban en el camino, no porque fueran excesivamente fuertes, no porque los dueños de esos pasos fueras hombres guapos o famosos, no; sino por la expresión aterradora en sus rostros. Ambos con marcados ceños fruncidos y miradas preocupadas. La gente los miró extrañados, algunos los reconocieron al pasar debido a las noticias locales del último par de semanas, y otros solo desviaron la vista ante sus ceños.

Carlisle empujó la puerta de las escaleras y salió a ellas, con el teléfono en mano. Bajó hasta el rellano entre el piso en el que estaban y el de abajo y se dio la vuelta hacia Edward, mirándolo llegar a él con la expresión desconcertada en su rostro, dudaba que su rostro no fuera un espejo del de su subordinado.

— ¿Qué demonios significa eso? —dijo Edward luego de acomodarse contra la pared y pasar las manos por su cabello de manera descuidada.

— Parece que esto es más grande de lo que suponíamos.

— Déjame verlo de nuevo Carlisle, por favor.

Carlisle observó nuevamente a Edward apretando el teléfono en su mano y luego de soltar un profundo suspiro, desbloqueó su móvil y volvió al extraño mensaje que había recibido con novedades de Seattle. En el mensaje salían números y letras alineados sin orden y sin sentido y adjunto una serie de fotos, de dos jóvenes, una claramente enferma que lucía realmente en mal estado y la otra joven cuidándola casi en todo momento. Estaban en un lugar irreconocible, de aspecto viejo y maltratado, como si hubiese estado abandonado durante muchísimo tiempo y fuera a derrumbarse en poco tiempo. Edward recorrió mentalmente cada centímetro de estas imágenes con el fin de reconocer algo, cualquier cosa que le ayudase a saber qué estaba pasando. Sería cualquier otro caso o imágenes falsas que solían llegar a sus manos algunas veces durante casos renombrados, la diferencia crucial entre este mensaje y los recibidos en veces anteriores, era sin duda el asunto del mensaje "Ley del Talión, uno de nosotros por uno de ustedes, Srta. Brandon". Esto sin duda alguna estaba relacionado a esta serie de asesinatos y al hombre que casi ocasiona la muerte de Alice.

— Debemos decirle a todos —dijo Edward luego de pensarlo muy detenidamente.

— No a todos, no recomiendo que Alice y Jasper se involucren. No están en condiciones de hacerlo.

— Lo siento Carlisle, pero los necesitamos. Aun no pudimos hablar con Alice, ella debe tener alguna información, puede haber visto algo, oído algo.

— Sí, lo sé. Pero aún es muy pronto. Apenas han pasado algunos días desde que la encontramos y apenas hoy ha despertado —Carlisle guardó el teléfono en el bolsillo de su chaqueta y cruzó los brazos sobre el pecho, pensando en qué hacer a continuación —Consultaré con Esme Platt. Si es de Seattle ella puede ser de ayuda.

— Sí, a menos que nos vuelva a ocultar información —dijo Edward con un poco de resentimiento aun contra la mujer.

— Edward, creían que era solo su padre acosándola. Entiende su posición antes de emitir un juicio de esa manera.

— Tienes razón...lo siento. Está bien, consúltale.

— Vamos a ir discretos con esto por el momento. Veamos que podemos averiguar y recién entonces lo discutamos, ¿de acuerdo?

— De acuerdo.

Carlisle asintió con la cabeza y miró unos segundos más a Edward. Entendía la presión a la que se sometía el joven ante su posición de líder de equipo. Él también lo recordaba de cuando estuvo en sus zapatos, cuando compartía sus casos y preocupaciones con su pequeño equipo. Quizá pudiese contactar a Eleazar y Tanya para que colabore con ellos. No había sabido de ellos hasta hace algunas semanas, cuando el caso había tomado resonancia nacional y lo llamaron para informarse y brindarle apoyo. Esa llamada había sido tan cargada de sentimientos familiares que retraían a Carlisle a esos viejos tiempos y ahora mismo, le recordaba a cuando habían perdido a Kate, hermana de Tanya e hija adoptiva de Eleazar. Si había alguien que podría comprender lo que su grupo estaba pasando y ayudarle a apoyar a sus jóvenes, esos eran los Denali. En la mente de Carlisle, el pequeño grupo de jóvenes agentes a su cargo eran como su familia, como hubieran sido sus hijos si hubiese decidido tenerlos; así como los Denali eran su familia también, había crecido en la Agencia junto con Eleazar y luego le había fallado al no poder hacer nada por Kate en ese trágico caso. Carlisle sabía que iban a necesitar ayuda extra si pudiesen conseguirla y ellos eran una adición necesaria. Primero consultaría con Esme, podrían recolectar algo de información y hablar con su ex compañero por ayuda y quizá, con algo de suerte, podrían controlar esto con un perfil bajo antes de que todo se les fuera de las manos nuevamente.

Se dirigió por el pasillo hacia Esme, que estaba sentada junto a Jasper en una silla frente a la habitación de Alice.

En cuanto a Edward, se dirigió escaleras abajo para poder tomar un poco de aire y despejar su cabeza. Salió por la salida de emergencia hacia el patio lateral del hospital y caminó a sentarse en un cantero alejado del camino donde las personas paseaban. Necesitaba recapitular todo lo acontecido en su mente, recuperar de su memoria cada dato y pista que habían obtenido y re analizar todo, en busca de cualquier pieza de información que le indicara algo reconocible de esas imágenes. Sentía que se estaba perdiendo algo allí, lo sabía, una pequeña pieza importante estaba colgando en el limite de su mente pero no lo lograba obtener o reconocer.

No supo cuantos minutos pasaron hasta que un movimiento a su izquierda le desconcentró. Volvió la cabeza al mismo tiempo que la calidez de otra persona le inundaba el costado y vio a Bella sentada junto a él, sin mirarlo en absoluto y en silencio. Y de repente recordó muy vívidamente que ella había hablado con él, lo que le había dicho. Sobre Nessie. En ese momento no había podido procesar sus palabras y mucho menos reaccionar a ello, habían estado en plena crisis por el caso, en una lucha contra el tiempo y contra cualquier cosa que hubiese podido pasar; y no había recordado esa conversación hasta este momento. El shock comenzó a hacerse cargo de él mientras las ruedas de su mente giraban a toda velocidad.

Bella estaba nerviosa, perdida sobre qué decirle a Edward ahora. Había generado una mentira tan extensa que ahora explicarse y pedir perdón o comprensión por sus actos egoístas era muy duro. Ella sabía que había hecho mucho daño y que no era reparable. Había quitado casi cinco años de tiempo a su hija y al padre de su hija. Esperaba sus palabras frías o duras contra ella, pero al silencio que la había estado exponiendo se sentía peor que cualquier otra cosa. Levantó la vista hacia él y lo miró unos segundos, ambos mirándose a los ojos fijamente, aunque a ella le pareció que la mente de Edward estaba es muchos otros lugares a la vez. Se preparó lo mejor que pudo para esta conversación pero los nervios estaban rayando la superficie de su fingida calma cada vez más fuerte.

— ¿Por qué no lo dijiste? —dijo por fin Edward, mirándola con fuerza una vez más y luego alejando la mirada de sus profundos pozos marrones cálidos.

— No pude hacerlo. Lo siento, en serio.

— No pudiste decírmelo —Edward soltó una risita sin humor —pero pudiste mentir durante cuatro años.

— No quería dañar a Nessie.

— ¿Cuándo? Hace cuatro años, ¿cuando?

Bella tomó aire profundamente antes de continuar, clavando su mirada sobre un árbol lejano frente a ella.

— La fiesta de año nuevo, cuando ascendieron a Carlisle. Todos estábamos ebrios, descontrolados y no sé cómo pasó, pero luego volvimos al trabajo, tu actuabas como si solo tuvieras una resaca normal y yo...unas semanas después tuve los síntomas y mi madre insistió en un test y cuando vi esas rayitas en el test, no supe que hacer... —su voz se desvaneció en los recuerdos de su desesperación al saber que estaba embarazada en ese entonces.

— Por eso Black se fue, ¿no es así? Él lo sabía, lo supo poco después de que nació.

— No podía ocultar la verdad en ese entonces, nunca debí hacerlo pero tú y yo...nunca fuimos nada.

— Sabes que eso es otra mentira —Edward la miró con una ira ardiente tras sus ojos —sabes que te amaba, sabes cuánto te amaba, siempre lo supiste.

— Quizá pero...

— Pero no podías dejar a Black, porque también lo amabas —le cortó Edward, leyendo sus acciones de una manera muy precisa. Bella se sintió fria ante la exacta acusación.

— Lo hacía.

— No puedo recuperar esos años ahora...quiero que ella lo sepa.

— …

— Es mi hija y quiero ser su padre.

— Edward, yo...

— Ahora no, Isabella. Tengo cosas urgentes que hacer, pero esto no quedará así. No permitiré que me quites todo derecho sobre mi hija. Quiero ser su padre como debe ser.

Edward la miró una última vez con fiera intensidad y se levantó del cantero, dando por terminada la conversación. Años habían pasado. Años que había perdido de estar con su hija. Tenía una hija, una pequeña parte de él y la mujer que había amado con desesperación por años. Y ella se lo había ocultado. Viendo toda la situación ahora, eso explicaba tantas cosas antes. Sobre todo el por qué nunca la llevaba a sus reuniones de fin de semana o actividades recreativas de la agencia, si la veía podría reconocer la verdad. Ella había sido egoísta, privando a su hija de crecer con su padre, pero él no era menos culpable que ella. Había estado tan ebrio como ella y no había recordado nada después y no había notado las señales que le parecían tan obvias ahora.

Había mucho que corregir ahora, muchos daños que reparar. Pero aun no estaba listo, no hasta que este caso fuera cerrado de una vez por todas.

Y cuanto antes mejor.


Que este par no les estrese demasiado. Como en todas las ocasiones de nuestra vida, cometemos errores. Algunos llevan a este tipo de situaciones donde se pierden años de una vida mejor y a veces se puede recuperar algo del tiempo perdido y a veces no.

Moraleja: siempre piensen en las repercusiones de las decisiones que vayan a tomar. Pros y contras.

Gracias especiales a:

Tecupi y Alejandra1987 por los reviews!

Les leo por allí!

Hasta la próxima semana!