El merodeador equivocado
Este fic participa del reto "Tropos, tropos everywhere", del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
Unos pasos recorrían rítmicamente el corredor oeste del tercer piso, donde un joven en túnica raída sentía el vuelo de las mariposas agitar su estómago, y el nudo de su garganta apretarse más y más a cada paso que daba. En sus 16 años de vida nunca había hecho algo como lo que se preparaba a hacer: declarar su amor. En sus años de infancia había vivido solo, pues la licantropía mantenía alejado a todo aquél cuya mente no estuviera vacunada contra la ignorancia. Lo rechazaban por ser diferente. Lo rechazaban por ser lo que no podía evitar ser. Y por eso, Remus Lupin tenía miedo de que lo rechazaran por ser él mismo.
Claro que había cuatro maravillosas excepciones a ésa regla: Sirius Black, James Potter, Peter Pettigrew, y Lily Evans. A su lado había aprendido a dejarse llevar, a dejar atrás sus momentos de amargura y concentrarse en lo bella que podía ser la vida con buena compañía. Pero, aún estando en el grupo de los más populares, inteligentes y atléticos chicos de Hogwarts (y su amigo Peter), Remus no tenía mucha suerte en el amor.
Siendo honestos, tampoco James obtenía lo que tanto deseaba: a Lily. Entre ellos había una rivalidad visceral, y tal vez incluso una atracción, si ella no fuera tan amiga de ése estúpido de Severus Snape. Aunque, se dijo Remus, después del enfrentamiento de ayer, ya no me atrevería a llamarlos amigos. Lily había sido tratada injustamente: su amigo desde primer curso la había llamado "sangre sucia", era el insulto supremo, era admitir que era racista y que la despreciaba, y algo se había roto entre ellos. Y todo porque a James se le había dado por "enseñarle a ése idiota". James sabía que Snape era un seguidor de las ideas de Voldemort, y que afuera, en el mundo de los adultos, ésa doctrina tenía más poder que sus propias ideas de justicia. Se sentía amenazado, porque ésa organización amenazaba a gente como sus amigos, y sobretodo, como Lily. No era una gran excusa, pero era suficiente para el leal Remus, que nunca abandonaría a su amigo.
Sirius, por su parte, tenía a todo el colegio a sus pies. Remus no comprendía como alguien podía ser tan hermoso, y a la vez tener una personalidad tan fascinante. Se sorprendía aún más cuando veía de qué familia venía Sirius, y admiraba inmensamente su valor al afrontarlos para afirmar su propia manera de ver la vida. Remus no sabría decir cuándo empezó a verlo como algo más que un amigo del alma, tal vez al verlo convertido en un altivo perro negro, dispuesto a acompañarlo durante su calvario mensual, o simplemente, día tras día, al ver florecer su personalidad y su belleza. Y es que a la mayoría de personas, incluidos algunos profesores, se les caía la baba al mirarlo. La cuestión es que Remus no sabía por cuáles de ésas personas Sirius se sentía atraído, y le asustaba la posibilidad de no formar parte de la afortunada categoría. Así que, Remus había sacado toda su valentía Griffindor, y le iba a declarar sus sentimientos.
Sin embargo, como suele suceder, las malas lenguas envenenaron la dulce inocencia de ése plan.
El rumor que más circulaba en aquél momento por Hogwarts era protagonizado por una bella Griffindor y un guapo merodeador. Y como contenía detalles suculentos sobre el enfrentamiento Potter - Snape - Evans , del cual la gente no podía dejar de hablar, pronto todo el colegio estaba al tanto de una versión deformada de los hechos.
Los hechos:
Luego del enfrentamiento, Lily, herida no sólo en su orgullo, sino en su corazón por la traición de aquél que consideraba su mejor amigo, fue a verlo en la noche para una última conversación. Salió de allí decidida a no volver a perdonarle por la maldad que exhibía. Se dijo a sí misma que hasta James Potter no era tan malo. Mientras tanto, James se dijo que aquél que hiciera volver a llorar a su amada, lo pagaría. La invitó a cenar, para distraerla de su tristeza, y ella, por fin, aceptó. Aunque aceptar una cita no es lo mismo que aceptar frente a tus amigas que sales con tu enemigo, por eso, cuando Mary McDonald le preguntó insistente con quién salía, y si era Sirius, Lily prefirió quedarse callada y asentir, en un estilo muy poco Griffindor.
El rumor:
Pronto todos supieron que el merodeador más codiciado tendría una cita, con una chica de su propia casa, y los celos no se hicieron esperar.
Lastimosamente, en una de sus idas y venidas, y antes de que Sirius saliera del aula donde estaba castigado (cómo no), Remus oyó murmullos provinientes del baño. Los murmullos decían... lo peor que le pudieron haber dicho a Remus en ése momento.
Por eso, un Sirius bastante confundido salió del aula para encontrarse con un Remus que salía corriendo y sollozando del lugar.
- ¿Lunático?- preguntó, frotándose los ojos, por si acaso haber limpiado todo el salón estilo muggle le hubiera causado alucinaciones. Pero éste ya se encontraba lejos.
...
Eran las dos de la madrugada, y Remus Lupin se encontraba solo en la sala común de Griffindor. Lloraba a moco tendido, aullando como un alma en pena. Y aún así, nadie lo escuchaba. O eso pensaba, porque de repente escuchó una voz femenina preguntar:
- ¿Remus, eres tú?
- ¿Ll-lily? - se volteó a verla el muchacho, sorprendido.
- ¡Oh, cariño! - la mirada de Lily se suavizo conforme se acercaba a su amigo. - ¿Qué te pasó?
Remus se abrió a ella, porque no tenía a nadie más para compartir su secreto. Después de todo, Lily siempre había sido gentil con él.
- Mi amor no es correspondido. El chico que me gusta tiene una cita esta noche, con una chica.
- ¿Ah, sí? Pues espero que no sea James el chico del que hablas... - bromeó Lily para hacerlo sonreír.
- No, no, ¿cómo crees? - balbuceó Remus, preocupado. El pobre se lo había tomado en sentido literal. - Es Sirius. - suspiró.
- ¿Sirius?
- Sí.
- ¿Sirius Black?
- Sí.
- ¿Y me estás diciendo que él sale con una chica?
- Oí a la gente decir que parece estar muy enamorado, y que le preparó una velada muy romántica.
- ¿Sirius Black, y romance en la misma frase? Eso no puede ser posible. A menos que... oh.
- ¿Qué?
La cara de Lily se puso roja como un tomate.
- ¡Oh, no, es mi culpa! Lo siento mucho, Remus.
- ¿Qué es tu culpa?
- Sirius no sale con nadie. Es un malentendido.
- ¿Es en serio? - la cara de Remus se iluminó.
- Te lo aseguro. Yo empecé ése rumor... sin querer queriendo. He sido muy cobarde con mis sentimientos por tu amigo James. Sabes que hasta hace solo dos días le tenía más odio que aprecio. Pero hoy he salido con él en una "velada romántica" como tú dices, y he descubierto que es un buen tipo. Me dejé dominar por mis prejuicios y eso no está bien. Voy a asumir lo que siento de ahora en adelante.
- Uau. Eso es mucho que procesar.
- Así es.
Se quedaron un momento en silencio.
- Estoy muy feliz por tí y por James, la verdad. - confesó Remus.
- Gracias.
- Te voy a decir esto en privado, así que no le digas que te dije esto, ¿vale?
- Vale. - La chica lo miró con aire cómplice.
- Ha estado enamorado de tí desde el primer curso, cuando le ganaste el concurso de la clase de pociones.
Lily sonrió recordando el momento.
- ¿James enamorado de mí? ¿Enamorado, enamorado?
- Como un loco.
- Gracias - la mirada de Lily decía más que mil palabras.
- De nada. - Remus le sonrió amistosamente.
- Tengo un secreto para tí también. - admitió Lily.
- ¿Ah, sí?
- Ajá. Esto me lo dijo James medio de broma, pero ahora me doy cuenta que tiene un ojo muy perspicaz.
- ¿Qué te dijo? - Remus temía que fuera algo vergonzoso.
- Que Sirius te mira el trasero cuando cree que nadie lo está viendo.
- ¿Quéeeee?
- Lo que oíste.
Ambos se quedaron callados.
- ¿Entonces quieres decir que...? - comenzó Remus.
- Sí. No te lo pienses dos veces. ¡Ve por él!
Remus le sonrió, agradecido.
- Lily, eres la mejor.
- Para eso están los amigos.
- Si algún día me necesitas, ahí estaré.
- No lo dudo.
Se abrazaron.
- ¿Interrumpo algo?
Sirius se asomó por la entrada. Un trozo de pergamino en una mano, la varita en la otra, y una mirada pícara.
Lily y Remus se separaron, y se apresuraron a explicar:
- ¡No, no!
- ¡No es lo que crees!
Pero Sirius solo se rio.
- Vamos, tontos, cómo si ustedes dos pudieran ser algo más que amigos.
Se rieron.
- Bueno, yo mejor los dejo solos, que tienen muchas cosas de qué hablar. - se depidió Lily.
- ¿Y tú adónde vas, Evans? - la molestó Sirius. - ¿Tú y James van a continuar su noche rómántica, grr?
Lily se ofuscó, y Remus trataba de no reírse, pues sabía que Lily era una fiera cuando quería.
- Sirius, hay cosas que no son de tu incumbencia. - le advirtió la pelirroja.
El aludido no hizo caso:
- ¡Espero que hagan un lindo bebé! - se burló.
Lily suspiró, exasperada, y mirando a Remus, decidió ser paciente.
- Adiós. Mucha suerte con él, Remus.
Y alejándose en dirección a los dormitorios de las chicas, dejó a los dos muchachos en un silencio incómodo.
- Entonces, ¿me explicas qué pasó contigo hace un rato? Porque tuve que esperar a que James terminara su cita y me diera el mapa para poder encontrarte.
Remus se sonrojó.
- No estaba tan lejos - dijo, evitando mirarlo a los ojos.
Sirius se acercó hasta ponerse justo frente a él, y poniendo una mano en su barbilla, lo obligó a mirarlo.
- Es bien sabido que evitas este lugar como a la luna. - comenzó con una voz muy sexy - y además, me debes una explicación.
Remus tragó saliva. Su corazón estaba alocado, y temía que su entrepierna lo delatara.
- Eh...
- ¿Sí?
- Te iba a decir algo, por eso te estaba esperando a la salida del castigo.
- ¿Ah, sí? ¿Qué era eso?
- Eh.. puees...
- ¿Sí...? - Su aliento estaba en la cara de Remus. Olía bien, le hacía querer besarlo.
Remus pensó que podía ser valiente si eso significaba que en cuestión de segundos podría besarlo.
- Que estoy enamorado de tí.
Sirius parpadeó unos segundos, y luego, adoptando un aire inocente, susurró al oído de Remus:
- ¿Así que eso es lo que sientes por mí?
- Sí, dijo Remus con voz firme.
Sirus se estremeció de placer.
- Me parece muy bien - dictaminó, y le comió los labios a su enamorado.
