Capítulo 4
La Fiesta
Por segundos se perdía en sus ojos, en esos ojos que la transportaban a un profundo mar del cual ya no quería salir. Durante todo el viaje se la quedó observando, no podía apartar su mirada de aquella persona, ni mucho menos podía evitar sonreír, sonreír tan tontamente como hace tiempo no lo hacía. Hasta que en un momento esta se percató de aquella sonrisa y le correspondió, haciendo que su corazón latiera a gran velocidad, pero no solo porque ella la había descubierto sino porque al tomar su mano notó de que ella también sentía lo mismo.
Así pasaron los minutos, sin sonido alguno, pero con las dos sonriéndose mutuamente como niños pequeños.
-Disculpe Sr, no quiero interrumpirlos pero ya llegamos-
-¿Si? Gracias Charles- le respondió sorprendida por el tiempo tan corto del viaje. Abrió la puerta y bajó para dirigirse hacia el lado en el que se encontraba Michiru.
-Bueno ¿vamos?-le abrió su puerta y le extendió su mano.
-Vamos- sujetándola toda temblorosa.
-No estés nerviosa-
-No lo estoy- se mintió a sí misma y a ella mientras bajaba del coche y se acomodaba su vestido y su peinado.
El evento se realizó en un gran salón a orillas del mar. Todo el camino era de arena, claramente, pero se encontraba adornado con pequeñas piedras blancas y flores del mismo color que guiaban a los invitados hacia una entrada que parecía la puerta a un mundo mágico. Aún así el decorado era un poco extraño, por un lado el lugar portaba un excelente estilo europeo como sacado de un cuento de hadas, pero por otro había algún que otro accesorio que no parecía estar a tono con la decoración. Por ejemplo las mesas estaban finamente decoradas, con manteles blancos con ramos de flores silvestres de varios colores como centros de mesa, con las sillas que también poseían detalles y unos listones de color rojo que acababan en un delicado moño rodeado por pequeños ramilletes hechos con esas mismas flores; pero el detalle que parecía no empatar en toda esa estética era uno a pedido explícito de la novia: globos de colores, de todos los colores y en forma de animalitos, se encontraban esparcidos en todas las direcciones, que hacían dudar si era una fiesta de aniversario o un cumpleaños infantil. De igual manera no quedaba mal ya que era parte de la personalidad de los mimados así que la única persona que se lo estaba cuestionando era Michiru que seguía observando anonadada la mezcla de semejante decoración mientras la rubia la guiaba hacia un grupo de personas.
-¡¿La hora que es y aún los agasajados no han aparecido?!- dijo la peli corto acercándose al grupo y estrechando la mano de uno de ellos.
-Haruka, ¿cómo has estado? Hace mucho que no te vemos por aquí-
-Ella es Michiru- dijo interrumpiéndolo y jalándola al centro del grupo.
-Es un placer conocerlos- dijo muy tímidamente.
-El placer es nuestro- dijeron todos a coro.
En ese momento comenzó la banda a tocar, indicaba que se aproximaba la pareja.
-¡Abran paso que vienen los novios!-gritó Seiya más que feliz.
-¿No entiendo, no era una fiesta de aniversario?- preguntó en tono bajo la peli aguamarina.
-A ellos les encanta hacer esa broma todos los años, ¡todos los años!- le respondió una chica peli azul también en tono muy bajo.
Así entraba la pareja, el novio cargando a su chica en brazos como si fueran recién casados.
-Seiya, todos los años lo mismo, se aburrirán siempre de la misma entrada- le trató de recriminar Serena.
-¡Claro que no bombón, es nuestra entrada!- detuvo la marcha y le dio un pequeño beso en los labios.
-¡Mi maquillaje!- trató de retarlo.
-Estas hermosísima-
-Gracias-dijo volviendo a expresar en su rostro alegría, no podía enojarse con él.
-¡Apuren que nos morimos de hambre!- se escuchó decir a alguien desde el fondo y la multitud rió a carcajadas.
-¡Un aplauso para los novios!- gritó otro.
La peli aguamarina no entendía nada pero se sentía muy feliz al ver los rostros de aquellos dos, parecía que se amaban demasiado, además le daba mucha gracia la actitud un poco infantil de ambos.
Con la llegada de la pareja inició la fiesta, la música comenzó a sonar, primero fue tranquila y suave, pero luego de la cena que había resultado exquisita, se transformó en alegre y divertida y se invitó a bailar a los que quisieran, cosa que varios aceptaron.
Haruka y Michiru seguían sentadas en su mesa observando a los demás bailar sin parar de reír.
-Me tendrás que recordar los nombres de todos- dirigiéndose a la rubia y esta solo la miró con una gran sonrisa.
-¿Te piensas aprender todos sus nombres?-
-Es que si los vamos a ver seguido debo hacerlo, ¿o no?- devolviéndole la sonrisa.
-¿Entonces te piensas quedar?- no podía evitar su alegría.
-Si tú quieres- dijo esto y la rubia la tomó de la mano.
-Claro que quiero-sin soltarla- No sabes lo que significa para mí que estés aquí, conmigo- y soltó una de sus manos para llevarla hacia el rostro de la peli aguamarina y acariciarlo. Ésta hizo un gesto acoplándose a la misma.
El momento de los lentos había llegado y con él una canción, era Listen To Your Heart.
-¿Quieres bailar?-
-Claro que si- aceptando la invitación.
Sin soltarse de las manos se dirigieron hacia el centro del salón, donde se encontraba la pista de baile, se colocaron justo debajo de una gran esfera de espejos, de esas que desprenden reflejos de todos colores. Muchas parejas se dispusieron a bailar, la banda estaba tocando una hermosa canción y a su vez un clásico, logrando que nadie quedase sentado.
-¿Los ves?- dirigiéndose a la feliz y juvenil pareja que bailaba abrazados.
-Sí, ¿están hace mucho casados? Parece que llevan mucho tiempo juntos-
-Sí mucho, además son el uno para el otro-
-Eso se nota-
-Debe ser excelente encontrar a tu otra mitad, ¿no crees?- y volteó hacia ella lográndola sonrojar.
Paso a paso se volvía a perder aún más en sus ojos, como le había pasado horas atrás en el vehículo.
-Eso creo- expresó casi sin aliento y sin poder dejar de temblar.
-¿Tienes frío?-preguntó ingenuamente.
-No- y cerrando los ojos llevó su rostro hacia el pecho de la rubia, hundiéndose en el mismo, sintiendo su aroma. Ésta apoyó su mentón en el cabello de Michiru, quedándose así por varios segundos inhalando su perfume, no sabía el porqué pero ella la transportaba hacia el mar, a las profundidades del mar, y allí quería quedarse, mientras sea con ella.
Mientras tanto seguían bailando al ritmo de la canción.
-¿Sabes?- se acercó hacia el lóbulo de su oreja como queriendo morderlo.
-Esta noche te haré gritar- más que pregunta era una afirmación.
Michiru no podía responder ante semejante propuesta, su rostro se había vuelto de varios colores, quedando acorde con el lugar. La rubia lentamente alejó su rostro de esta y le entregó una pícara sonrisa, pero al verla de otro tono se preocupó.
-¿Estás bien?- tomándola y jalándola hacia un balcón que se encontraba allí cerca- Ven vamos afuera a que tomes aire-
-Te preocupas demasiado, estoy bien-
-Lo sé- le confirmó ya en el balcón.
-¿En serio? Entonces porque vinimos aquí afu…- no terminó la frase que fue interrumpida por los labios de la rubia.
-Quería hacer esto y allí dentro supuse que te seria incómodo- le aclaró soltándose de ella pero no del todo, colocó sus brazos por detrás de la cintura de su sirena apresándola hacia su cuerpo- Pero vete acostumbrando- y volvió a realizar su típica sonrisa de galán de telenovela.
-Creo que podré acostumbrarme- dijo haciéndose la de rogar aunque ella misma sabía que no podía resistirse a ella, ante su sonrisa, su aroma, su forma de ser, todo de la rubia la volvía loca. Y sabía perfectamente que Haruka lo notaba y se aprovechaba de eso. Cuando estaba junto a ella sentía que ésta era un ángel que la hacía volar y ella solo quería volar a su lado.
Un sonido les interrumpió el momento, salía de la cartera de mano de Michiru, comenzó a sonar sin parar.
-Si debes atender, atiende, te dejo tranquila para que hables- expresó con un poco de resignación soltándola del abrazo.
-No, no lo haré, esto es más importante- apagó el celular y luego abrazó a la peli corto por la cintura atrayéndola hacia ella acercando su rostro al de esta como solicitando otro beso, y Haruka tomándole el rostro entre sus manos, como todo un caballero, correspondió al pedido de su dulce sirena.
Continuará
….
