Capitulo Nº 5
Amor, pasión y algo más
...
-No, no lo haré esto es más importante- apagó el celular y luego la abrazó por la cintura atrayéndola hacia ella acercando su rostro al de ésta como solicitando otro beso. Ella se acopló al gesto, tomó su rostro entre sus manos y como era de esperar, como todo un caballero, correspondió al pedido de su dulce sirena.
-¿Estás bien? Te noto algo preocupada- le preguntó al cabo de unos minutos.
-Es que me imagino quien me estará llamando…-
-Tu novio-
-¡Ex!-
La peli corto no pudo evitar emitir una leve sonrisa ante lo expresado por Michiru.
-Y no, no debe ser él lo conozco, sé que es mi padre estoy segura- su rostro de preocupación era demasiado evidente.
-¿Que quieres que hagamos?-
-Ahora no quiero pensar en ello, solo quiero disfrutar del tiempo contigo- volvió a hundirse en el pecho de la rubia pero por dentro sabía que no podía escapar, que debía afrontar sus actos y más aún, seguir sus sentimientos por una vez en su vida.
-Mejor nos vamos a casa, no estás de ánimos para una fiesta y la verdad es que yo tampoco-
-Lo siento, es la fiesta de tus amigos y la estoy arruinando - con la voz ya afligida.
-No arruinas nada- acercó su rostro al de ella y le dio un suave beso en la frente- Es mi culpa, yo te expuse muy pronto a todo esto y…-
La peliaguamarina la calló de un beso en los labios para luego soltarla y a unos centímetros de ella concluyó:
- Quiero estar donde tú estés-
-Está bien, pero de igual manera nos marcharemos de la fiesta tampoco es que nos extrañarán- expresó con una risita.
Así se dirigieron hacia la puerta tratando de evitar dar explicaciones, pero en el camino se cruzaron a Seiya.
-¡Haruka, amigo! ¿A dónde van? ¿A que ya te la llevas eh picarón?- interrogó muy jovialmente la persona que más lo conocía en todo el mundo guiñándole un ojo.
Michiru quedó totalmente colorada y solo atinó a agachar la mirada de la vergüenza. Haruka en cambio le estrechó la mano a su mejor amigo.
-Dale las gracias a Serena es hermosa la fiesta pero estamos muy cansados, entre el viaje y todo decidimos marcharnos temprano. Además parece que se viene una tormenta.
-No te preocupes, te entiendo-
-Gracias, nos vemos-
-¡Espera! ¿Se quedarán más tiempo? Así nos reunimos un día de estos los cuatro, ¿qué les parece?-
-Estaría bien- se oyó decir a la peli corto mientras se alejaban.
-¿Qué paso? ¿Por qué se marchan tan pronto?- se acercó Serena un poco preocupada.
-Están cansados por el viaje bombón- le explicó mientras la tomaba de la mano y la acercaba hacia él.
-¿Viste los aros que llevaba esa joven?-
-Si los vi- afirmó mientras la abrazaba- Espero que eso sea una buena señal-
-Yo también- pero su rostro se volvió triste a los pocos segundos- Pero…-
-¿Qué pasa bombón?-
-Pero es que se van a perder la noticia-
-Ya se la diremos bombón, no te preocupes-
...
-Buenas noches Sr, no los esperaba tan pronto-
-Decidimos volver temprano Jaime-
-¿Quieren que les mande a preparar algo, algún aperitivo, algún té?
-¿Tú deseas algo?-
-No gracias estoy bien, solo quiero descansar-
-Entonces no necesitamos nada Jaime, gracias-
-No quiero ser entrometido Sr pero ¿la señorita dormirá en la habitación de huéspedes que le hemos preparado hoy?-
-Supongo que es lo correcto, así que acompáñala por favor a su cuarto- su mayordomo asintió y la dirigió a su habitación.
-¿Desea algo más señorita?-
-No gracias Jaime, ya puedes retirarte- respondió mientras cerraba la puerta.
Hizo unos metros más y tocó la puerta de la habitación de Haruka.
-Sr, ¿desea algo más?-
-No Jaime eso es todo, ve a descansar-
-Disculpe Sr, ¿pero está todo bien?- se preocupaba mucho por Haruka, era parte de la familia hace tanto tiempo que sabía cuando pasaba algo sin necesitar de que se dijese palabra alguna.
-Si Jaime, no te preocupes-
-Mañana será otro día Sr, delo por hecho-
-Buenas noches Jaime-
-Buenas noches Sr- se alejó pensativo, sabía que algo no andaba bien pero esperaba que todo mejorase para el día siguiente.
Un fuerte viento comenzó a soplar anunciando que se acercaba una tormenta. De pronto una lluvia torrencial con truenos y relámpagos alumbraron la habitación de tal manera que se podía apreciar nítidamente la cortina de agua que se formaba fuera de la ventana. Michiru se encontraba recostada sobre su cama observando la lluvia, aún con el vestido puesto. Estaba preocupada, ella solo se podía preguntar como haría para enfrentarse a su padre y a los demás.
Mientras tanto en la otra habitación Haruka también observaba la lluvia y se preguntaba el porqué se sentía agobiada si esta era una joven más.
-¡No, no es una más del montón!- dijo mientras recordaba vívidamente y con detalles los momentos compartidos con la peliaguamarina hasta el momento. No quería dejarla ir, sentía que era ella la indicada, tanto tiempo había pasado desde la última, aquella… que una vez que su corazón volvía a sentir algo así estaba segura de que ese algo era real; y estaba decidida a luchar por ella, claro que eso si su sirena también lo quería. Esos pensamientos y muchos más pasaban por la mente de Haruka, no podía evitar ya imaginarse una vida con ella, el poder formar una familia y el ser felices juntos…
-Debo saber que está pensando, que es lo que ella hará- y se levantó velozmente hacia la puerta para luego salir de la habitación.
En el cuarto de huéspedes se encontraba recostada, aún sumergida en sus pensamientos. Todo había sucedido tan rápido, el conocerla, el cambiar su mundo, que aparecieran sentimientos que ella no creía tener. No dejaba de pensar en la rubia, desde el primer día en que la vio quedo cautivada, como atrapada por ella; era como si el destino las hubiera reunido. Michiru sabía que todo esto marchaba demasiado rápido, pero más que nada sabía que se estaba enamorando y quizás por primera vez en su vida.
-Tengo miedo y no sé qué pasará…- expresó un poco angustiada y dejo pasar algunos segundos- Pero si estoy segura de algo- confirmó y se sentó en el borde de la cama- ¡Quiero estar con ella!-afirmó cada vez con más entusiasmo- ¡Y lucharé por ella con lo que me cueste!- decidida se levantó y se dirigió hacia la puerta, giró la perilla y la abrió.
-¿Michiru?-
-Haruka-
Hace varios minutos que la rubia se había quedado del otro lado de la puerta practicando lo que le diría.
La peliaguamarina no sabía qué hacer, ¿acaso ella había podido escuchar lo que hace unos segundos pensaba en una voz quizás un poco alta? Eran cosas que pasaron fugazmente por su mente. Pero de pronto los brazos de la peli corto la trajeron nuevamente a la realidad, rodeándola por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo.
De repente un rayo cayó muy cerca provocando que se escuchara un gran estruendo que hizo vibrar toda la casa.
-¿Te dan miedo los truenos?- le preguntó muy coquetamente mientras no la liberaba del abrazo.
-Claro que no, ¿y a ti?- y le devolvió la misma sonrisa-
-Por supuesto que no- contestó y cerró la puerta detrás de sí, para luego dirigirla hacia la cama mientras comenzó a besarla apasionadamente.
-Haruka- logró soltarse unos segundos de sus labios.
-Shhh- dijo para luego seguir besándola- Hoy te prometí algo y lo cumpliré- le susurró al oído cosa que hizo estremecerla - Pero antes debemos sacarte esto- y dirigió su mirada hacia el vestido- ¿Cómo es que aún no te lo has quitado?- ella ya llevaba puesto su pijama.
-Ya lo iba a hacer- dijo apenas perceptiblemente-
-Mmmm, creo que estabas esperando que yo te lo sacara, ¿o me equivoco?-
Ella solo respondió con una risita y rodeó a la rubia por el cuello para acercársele y poder así darle un beso.
-Eso responde mi pregunta- expresó al soltarse del beso de Michiru. La tomó por la cintura y la volteó de una manera no brusca pero veloz, dejándola de espaldas a ella. La peliaguamarina volvió a sentirse sin aliento, como hace apenas unas horas cuando ésta le colocó el vestido.
Delicadamente le apartó el cabello dejando su cuello desnudo y comenzó a recorrerlo dándole unos pequeños besos para luego ir bajando por su hombro hasta terminar con una de sus manos bajándole el cierre del vestido. Al instante y con ambas manos emprendió un lento camino, deslizándolas primero por sus pequeños hombros, tan delicados que la invitaban a probarlos, cosa que hizo y con mucho gusto saboreando cada centímetro de su piel; hasta que por fin este cayó al suelo descubriendo esa pequeña figura que temblaba ante cada roce que la rubia le brindaba. Una vez bajo el mismo lo retiró por completo dando una pequeña patada, alejando ese vestido que tanto le estaba estorbando.
-Haruka- dijo muy tímidamente luego volteó y la miró fijamente a los ojos.
-Lo sé- solo eso llegó a decir y la tiró a la cama.
La peliaguamarina no se podía contener, solo el sentir sus manos la estremecían. Más aún cuando comenzó a sentir como está la recorría con sus besos.
-¡Espera!-dijo y la apartó.
-Lo siento- se disculpó interrumpiendo su labor- No quiero apresurarte ni mucho menos obligarte, es que me provocas tantas emociones juntas y…-
-Yo también quiero hacer el amor contigo- la interrumpió dejándola perpleja.
-No me esperaba que me lo dijeras- aún más perpleja.
-¿Por qué no? ¿Por qué soy una chica de clase, educada y?-
-Porque eres tímida, nunca pensé que me lo dirías así-
-No soy tan tímida, no contigo- se insinuó de tal manera que volvió a encender a la rubia- Tú me provocas que sea así- y volvió a depositarle un suave beso en los labios pero enseguida se soltó.
-Te he dicho que esperes porque no estamos a mano, no estamos parejos-
-¿Qué?- su rostro se llenó de dudas.
-¡Mírame!-
-Estás hermosa- sin dejar de contemplarla y casi jadeando.
-¡No, eso no!-
-¿Qué entonces?-
- Que me tienes casi desnuda y tú aún no te has quitado el pijama-
-¡Ah, eso!- soltó una pequeña risita- ¿Quieres verme?-
-Si-dijo ya sin aliento. Por más que quisiera no podía hacerse la valiente, era muy tímida.
-Entonces me verás- aseveró pícaramente mientras le hacia un pequeño baile y se sacaba el pijama. Michiru no podía parar de reír al verla bailar, parecía que intentaba hacerle un striptease.
-Me haces reír-
-Me alegro pero también quiero hacerte feliz, muy feliz-
-Oh Haruka- se abalanzó sobre ella dejándola debajo-
-¡Michiru!- ella la tenía atrapada, con sus piernas aprisionó las de la rubia.
-Tu provocas cosas en mi que nunca nadie ha provocado… quiero amarte Haruka-
Con un movimiento veloz pero preciso la peli corto se logró liberar de su sirena y ahora era ella la que la aprisionaba entre sus piernas y con las manos sujetó las muñecas de ésta dejándola totalmente inmóvil.
-Y tú en mi… quiero amarte y no tienes idea de cuánto me gustas, me vuelves loco- mientras expresaba aquellas palabras ésta la observaba con una dulzura y un amor que lo único que lograba en la rubia era encenderla aún más. La pelicorto terminó su frase para luego abalanzarse apasionadamente sobre la boca de Michiru, sin liberarla, sin dejarla respirar, casi sin aliento. Ambas dirigieron mus manos sobre el cuerpo de la otra, recorriéndolo salvajemente como si se estuvieran aferrando a algo. Las experimentadas manos de Haruka la inhibieron un poco haciéndola detener. Ésta al notarlo disminuyó su intensidad, la tomó de una de sus manos y la dirigió hacia su bóxer, guiándola para que ésta se lo quitara. Michiru obedeció silenciosamente mientras no apartaba su mirada de la rubia, mientras ésta le devolvía el mismo gesto observándola de una manera que provocaba en ella un fuego que producía que desease intensamente su cuerpo. Mientras que Michiru se excitaba cada vez más Haruka en cambio estaba bajando su ritmo, cosa que la desconcertaba; ella quería que su amada le arrancara de una vez por todas la ropa y la hiciera suya, pero en cambio lo que empezó como algo pasional e intenso se tornó algo más pausado, tan suave y romántico. La peli corto sin apartar su mirada de la de ella le quitó las bragas, lentamente las deslizó por las piernas de Michiru mientras se deleitaba observándola como se estremecía con cada toque, con cada roce.
-Debemos ir más lento, tenemos toda la noche ¿no te parece?- ella no le respondió, estaba inmersa en sus ojos y en su cuerpo, solo podía admirarla y quedarse perpleja ante lo que veía. Nunca se había sentido así, ni menos con tanta pasión. Era una mezcla extraña, la deseaba con tanta fuerza y lujuria pero también con tanto amor y dulzura que pretendía que esa noche no acabara nunca.
Ambas completamente desnudas comenzaron a recorrer el cuerpo de la otra. Primero simplemente con la vista, cada una devoró a la otra con la mirada. Luego lentamente con ambas manos comenzaron a recorrerse los cuerpos como inspeccionando cada rincón, cada parte… no hubo ni una peca ni un lunar que no hayan sido supervisados. Querían conocerse en cada detalle en lo que les sea posible.
Se acercaron cada vez más como con la idea de fusionarse en una sola. La manera en que se movieron, el cómo rozaron sus sexos y el cómo se tocaron la una a la otra, les provocó la sensación de estar en el cielo del cual ninguna quería bajar.
De repente las envolvió un frenesí que logró abandonar esa calma, el roce de sus partes íntimas se volvió cada vez mas apresurado, cada vez más violento hasta sentir ambas el sexo mojado de la otra, lo cual las motivaba a seguir, a no parar. Hasta que en un momento las invadió una fuerte sensación de electricidad que se aproximaba, generando sacudidas cada vez más intensas. Cada una era consciente de aquello así que no podían detenerse, deseaban provocarle el placer que sentían a la otra. Ambas gemían sin parar y estos eran cada vez más fuertes, pero la tormenta y los relámpagos silenciaban aquellos gritos de pasión. El clímax llegó provocando que se exaltaran con intensos espasmos logrando que ambas llegaran al orgasmo al mismo tiempo y cada una pronunciando el nombre de la otra. Para luego quedar rendidas, sin aliento, pero con una gran sonrisa en ambos rostros.
Haruka se quedó contemplando a su hermosa sirena que descansaba aún con los ojos cerrados.
-Y si te escuché lo que dijiste hace un rato- le confirmó su duda de hace algunas horas atrás mientras la miraba tiernamente y le acomodaba un mechón en su rostro.
-¿Cómo sabes que me preguntaba eso?- se sorprendió abriendo grandes los ojos.
-Lo note- mintió pícaramente ya que la había escuchado detrás de la puerta.
-Ya me conoces-
-Como si fuera de toda la vida mi amor- y besó su frente.
-Haruka, estoy transpirada-trató de soltarse de la rubia.
-Yo también ¿y qué?- retrucó y le beso luego el cuello, lo cual la hizo estremecer nuevamente.
-Amor…- sus mejillas se volvieron a encender.
-¿Te cansaste?-
-¿Eh?, no-
-Excelente, porque la noche es larga y aún no has gritado como te lo prometí… y lo harás-
-¿Ah no?-
-No, aún no-aseveró y se colocó encima de ella.
...
Varias horas atrás, en el aeropuerto.
Estaba impaciente no la veía hace mucho tiempo ya que debió dejarla lejos, y más aun con los preparativos de la boda y su ascenso en el trabajo casi no podía dedicarle tiempo a ella.
Nervioso apretó el ramo de flores mientras esperaba ansiosamente verla salir por esa puerta, la extrañaba tanto, era su prometida, su confidente, su mejor amiga, como no extrañarla.
Cuando por fin la vio extendió los brazos hacia ella en señal de que la estaba esperando y así poder fundirse en un abrazo, pero ella no traía su típica sonrisa, esta vez no. Intrigado por su actitud observó como ella se le acercaba con una mirada extraña, como si algo estuviera sucediéndole.
Cuando él le quiso entregar el ramo y abrazarla ella no le devolvió el mismo gesto.
-¿Qué pasa?- estaba ya bastante preocupado, se imaginaba mil cosas.
-Lo siento- le dijo ella mientras le dio un beso en la mejilla y se apartó de él.
Andrew se quedó observándola perplejo mientras ella se alejaba, y más cuando vio como ella se dirigía hacia otro joven que parecería que la estaba esperando. No lo podía creer lo estaba abandonando y por otro hombre. Una mezcla de emociones lo invadieron de repente, tristeza, enojo, ira…
Tomó velozmente su teléfono y entre las lágrimas, productos del dolor y la bronca frutos de tal engaño, marcó al único número que estaba seguro podría hacer algo al respecto.
-Hola hijo, ¿como estas? ¿Ya estas con Michiru?- la voz del otro lado no entendía que era lo que estaba sucediendo -Cálmate hijo que no logro entenderte que me quieres decir. ¿Qué te sucede? ¿Estás bien?- el novio abandonado no paraba de llorar.
-No y de eso quiero hablarle- respondió cuando pudo calmarse un poco, su tono se notaba sollozo.
-¿Entonces por qué estas así? !Dime! ¿Le paso algo a Michiru?-
-No… - dijo apenas perceptible entre el llanto que aún no paraba.
-¿Pero qué paso, te pasó algo a ti o a ella?-
- Ella está bien…- su voz y su rostro cambiaron de repente, cada vez con más enojo.
-Ella está muy bien por lo que veo- expresó sarcásticamente mientras observaba como su prometida se alejaba cada vez más con ese misterioso rubio.
-¿Entonces qué paso hijo? Me tienes preocupado… Cuéntame-
Así un novio dolido por lo que él consideraba traición y ahora invadido por un sentimiento de despecho le contó sobre lo que había ocurrido y sus posibles teorías, que más que teorías le estaba desdibujando un poco la historia, introduciendo la sospecha de que de seguro ya lo conocía desde hace rato y lo venia engañando todo este tiempo en el cual estuvieron alejados.
Del otro lado del teléfono se encontraba el padre de Michiru. Su esposa lo miraba con temor, sabía lo que ese rostro en su marido significaba. Estaba rojo de la rabia no lo podía creer, su hija, su preciada y educada hija haciéndole esto a él, a su propia familia, a su deber. No podía permitirlo.
...
Continuara…
Hola nuevamente! Espero que les haya gustado este capítulo. Disculpen las demoras, ando bastante complicada con los tiempos pero aquí lo tienen ;)
Saludos y gracias por leer! ;)
