Capítulo 8

Blood


...

…-¡Señorita venga pronto por favor!-…

...

Haruka se encontraba sentada en su oficina, rodeada de un grupo de hombres con traje y de caras muy serias, pero su rostro no quedaba para nada atrás.

-¿Entendió Sr. Tenoh lo que le acabamos de decir?-

La rubia se levantó y dio un golpe en seco con el puño cerrado sobre aquella mesa.

-Tranquilízate, es lo mejor, debemos hacerlo o sino…-trató de calmarla.

-No, no estoy de acuerdo- dijo mirándolos desafiantemente.

-Sabe lo que eso significa, ¿no?-le preguntó uno de ellos mientras le realizó una seña a otro que amagó sacar su arma.

-Si lo se-

Todos los ahí presentes se la quedaron mirando como si quisieran devorarla.

-Si lo hacemos será a mi manera, no a la suya- aseguró prepotentemente.

-Eso lo veremos- y ambos se miraron desafiantemente por unos segundos.

…..

-¿Sabes que esto lo único que logró fue acabar con la tranquilidad, lo sabes no?-

-¿De qué tranquilidad me hablas Taiki? Además sabes muy bien el porque me tratan así-

-De la que había hasta hace un tiempo, las cosas no pueden seguir así… Si lo sé-

-Y no lo harán porque son unos trogloditas-

-Haruka eres como un hermano para mi, somos prácticamente familia, solo quiero que esto acabe de una buena vez por todas-

-Agradezco tu preocupación, sabes que Ustedes son los hermanos que nunca tuve- le dio unas palmaditas en el hombro- Bueno no tanto Yaten- a lo que ambos rieron.

A unos pocos metros alguien los observaba.

-Mañana debemos ver los demás papeles, debemos dejar todo en orden- su asesor financiero y hermano de su mejor amigo trataba a toda costa de hacerla entrar en razón.

-Mañana lo veremos-expresó casi como imponiéndoselo y se despidieron- Vamos a casa Charles- por último se dirigió hacia su chofer cerrando la puerta del auto.

-Sr. ¿está seguro de que así deben suceder las cosas?, mejor hable con esa gente que sino…-

-Se lo que hago-

Ni Haruka ni el chofer se percataron de que un vehículo negro sigilosamente los estaba siguiendo.

-Charles, por favor de camino pasa por la florería-

-Muy bien Sr.-

Al cabo de unos minutos llegaron a su residencia. Y aquel auto también se detuvo, a unos cuantos metros de distancia.

-Pero mira nada más a dónde venimos a parar, lo supuse … ese debe ser tu hijo maldito desgraciado… ¿aunque no tenias una… ¡No importa! ¡Aún muerto me sigues arruinando la vida! Entonces correrá con tu misma suerte- en aquellas palabras se notaron un odio y rencor inmensurables.

-Llegamos Sr. me necesita para algo más o…-

-No, está bien Charles, ve a descansar que a la noche le tengo una sorpresa a mi sirena y te necesitare-

-Muy bien Sr.- su chofer estaba muy feliz, hace mucho tiempo que no veía brillar los ojos de su patrón de esa manera.

Haruka bajó del auto y se dirigió al pórtico de la entrada.

Michiru se encontraba sentada en el piano tocando unas notas y tarareando cuando por la ventana observó que el auto por fin había llegado, se levantó velozmente y se dirigió hacia la puerta.

Al abrirla la vio con un gran ramo de rosas que trataba de ocultar detrás de su espalda.

- ¿Me extrañaste?- le preguntó entregándole las flores.

-Claro que si- le respondió, la recibió con una gran sonrisa en su rostro y un apasionado beso en los labios.

-No debiste, hay muchas flores hermosas aquí- dijo soltándose de aquel beso y oliendo el perfume.

-Sentí la necesidad de darte un presente, a modo de disculpa por mi ausencia- le dijo tomándola de la mano dejándola totalmente sonrojada.

-Mire Sr. como ella lo recibe-indicándole al hombre algo que era muy obvio.

- ¡Hazlo!- dio la orden- Quiero que vea morir en sus brazos a su amante-

Charles se había quedado limpiando con un paño unas manchas en el capot. Mientras por el espejo retrovisor lo vio, desde la ventanilla de un auto misterioso una 9mm apuntaba en sentido a su patrón, volteó rápidamente para prevenirle pero su grito de precaución fue opacado por el sonido de los disparos.

-¡Pum, pum, pum!- se escucharon unos disparos que estremecieron a todos los residentes del hogar, sobresaltándolos; el que sin dudarlo salió a revisar que sucedía fue Jaime quien se dirigió lo más rápido que pudo hacia la puerta de entrada.

La peliaguamarina no se sorprendió tanto con los sonidos sino con lo que vio, la expresión en el rostro de su rubia, una expresión que la dejó helada. Al instante notó como de su cuerpo brotaba sangre.

-Michiru-expresó tenuemente mientras se tapó instintivamente una de las heridas, para al cabo de unos segundos caer inconsciente sobre ella.

-¡Haruka!-gritó soltando aquellas flores para poder contenerla.

El mayordomo cuando por fin llegó a la puerta se encontró con una escena extremadamente desagradable, Haruka en un charco de sangre y a Michiru tratando de parar la hemorragia. Enseguida llegaron los demás empleados y apartaron a la violinista conteniéndola.

-¡Haruka! ¡No, déjenme ayudarla!- exclamaba desconsoladamente una y otra vez mientras la alejaban de ella.

-Debemos llevarlo enseguida al hospital, ¡Deprisa!-exclamó Jaime.

- ¿Qué hacemos, la buscamos?- preguntó el hombre que acababa de disparar.

-No déjala un poco más, luego venimos por ella. ¡Vamos!- dicho esto el chofer de ese vehículo encendió el motor y se marcharon de ahí. Nadie les prestó atención ya que estaban enfocados en aquella escena, salvo Jaime que logró distinguir la matricula.

...

Dentro de aquel auto

-Está hecho-dijo llevándose un abano a la boca en señal de triunfo.

-¿Y ahora que hacemos Sr.?-

-Esperar… De seguro irán al hospital, allí aguardaremos, y luego asegúrense de que ese hombre este bien muerto-exclamó a lo que sus empleados asintieron con la cabeza.

...

Continuará…