Capítulo 12

La foto

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Al salir del hospital Michiru miró hacia su alrededor y se percató de que no llevaba consigo su celular así que decidió dirigirse hacia la casa. A todo esto Charles la observaba desde el auto.

-¿Señorita desea que la lleve a algún lado? Ya esta oscureciendo- le preguntó mientras ella encaminaba hacia la calle.

-Michiru iba tan concentrada que no lo había visto.

-¿Eh? ¡Charles! Si por favor, necesito ir por mi teléfono y por ropa limpia-

-Muy bien señorita, suba- le indicó mientras le abría la puerta del vehículo- ¿Lo vio al Señor?-

-Si, Jaime estaba a su lado-

-Jaime no se apartó desde que llegamos y me indicó que me quedara aquí por si alguien necesitaba algo, además para que no hayan tantas personas en la habitación- respondió mientras arrancaba el motor.

-Veo que le son muy leales-

-Si señorita, somos como de la familia, bueno en si somos su única familia y él la nuestra-

-¿Qué no tiene a nadie más? Imaginé que no se hablaban pero no que no tenía a nadie…-

-¿Él no le contó?-

-No, la verdad que no habla de su pasado-

-Entonces yo no debo seguir hablando señorita, el debe ser quien le cuente- dijo mientras doblaba en una esquina a lo que ambos quedaron en silencio por unos momentos.

Varios minutos después cuando ya se estaban acercando a la casa:

-Espero se recupere pronto- expreso la peliaguamarina rompiendo aquel silencio.

-Esta difícil conseguir la sangre Señorita-

-Yo me encargaré de eso- dijo muy decidida a lo que el chofer la quedó mirando por el retrovisor.

-Ya llegamos- le dijo entrando a la residencia.

No terminaron de aparcar que Michiru ya estaba abriendo la puerta del auto.

-Espere señorita que le abro…- expresó pero esta ya se había bajado del auto- ¿La espero Señorita?-

-Sí, tratare de no tardar-exclamó acercándose a la puerta casi por tocar el timbre.

A los segundos le abrió una de las empleadas que se había quedado en la casa.

-Señorita Kaioh, pase-

-Permiso necesito darme una ducha y cambiarme esto-

-Enseguida señorita, ya se la preparo-

-Muchas gracias, espera te acompaño a la habitación creo que allí deje mi teléfono-

-No señorita, lo dejó en la oficina del señor, ya se lo traigo si lo desea, quedó como ud lo dejo-

-No está bien, voy yo por el-contestó extrañada. Mientras se dirigía hacia la oficina, siguió intentando recordar, ya que lo extraño le era que no recordaba haber ido allí.

Al entrar a la misma fue directo por el teléfono, estaba en el mismo lugar que lo había dejado, sobre el escritorio. Al tomarlo volteó hacia un portarretratos que se encontraba en un extremo. Lo tomó y sonrió.

-Estos deben ser sus padres ¿y aquí Haruka que tendrá… apenas uno años? …Esta igual…- de pronto su rostro cambió- Creo que conozco este rostro… de algún lado…-

-Señorita, ya está su ducha- la interrumpió de su trance.

-¿Eh? Muy bien, ya voy, muchas gracias- contestó.

-De nada Señorita, si necesita algo más solo avíseme-

-Muy bien-

La empleada al oír aquello asintió con la cabeza y se marchó.

Aprovechó que la muchacha se había marchado, tomó su celular, se sentó en una gran y antigua silla que se encontraba del otro lado del escritorio y luego marcó.

La línea sonaba y sonaba pero nadie atendía. Así que decidió dejar un mensaje de voz luego de la señal.

-Soy yo, por favor llámame-

Terminó de colgar y se dirigió hacia la habitación. Buscó entre sus cosas que ponerse y tras unos cortos minutos se decidió. Tomó la ropa y la dejó ordenada sobre la cama para cuando saliera de la ducha tener todo listo. La mucama ya le había preparado la bañera así que ya tenía todo. Entró, se quitó aquella desastrosa ropa y se metió al agua. Mientras se bañaba no podía dejar de pensar que pasaría su no conseguían la sangre necesaria… ¿y si la conseguían y no era suficiente? ¿Y si Haruka moría? ¿Qué sería de ella?... Muchas cosas pasaron por su mente.

-Ese rostro… lo he visto… ¿Pero dónde?- volvió a quedarse pensativa con aquel rostro y esta vez se sumergió completamente. Se quedó inmóvil por unos segundos hasta que abrió los ojos aun estando debajo del agua y siguió pensando una y otra vez mientras observaba como esta se agitaba sobre ella.

-Ring, ring, ring, ring…- sonó su celular y salió corriendo a atender, a lo que no tuvo tiempo ni de ponerse la bata.

-¿Si?- tomó el teléfono que había dejado sobre la cama y contestó apresuradamente sin mirar quien marcaba.

-¿Hija que te sucede?-

-Ah mama eras vos-exclamó con decepción mientras se retiraba un poco el agua del rostro.

-Si soy yo ¿a quién esperabas?-

-A otra llamada-

-Bueno bueno, ¿Pero que te sucede? Que se te oye agitada ¿O estoy interrumpiendo algo?-

-¡Mama por favor!-

-Bueno es que no se qué sucede y he tenido un muy mal presentimiento-

-En eso no te equivocas-

-¿Cómo? ¿Qué te ha pasado?-

-Luego te cuento estaba bañándome y aun no he terminado-

-Bueno, ¿pero tu estas bien?-

-Algo así-

-Michiru por el amor de Dios-

-Estoy bien, no te preocupes, luego te llamo además estoy esperando otra llamada- ya se estaba poniendo ansiosa.

-Bueno pero llámame c…-se logró escuchar cuando le colgó.

-Si luego te llamo- dijo para si ya con la llamada finalizada.

Volvió al baño y se dispuso a terminar de ducharse. Esta vez dejó el celular cerca de ella por si volvía a sonar, así no debería salir desnuda nuevamente a atenderlo, aunque estaba en la recamara así que nadie la vería, pero de igual manera.

A ratos lo observaba por si este sonaba pero nada.

-Deberé ir hasta allá- dijo mirando por enésima vez el teléfono.

Cuando terminó salió, se secó y colocó la bata. Mientras cepillaba su cabello siguió esperando impacientemente la llamada que no ocurría.

-Si debería ir ya, no hay tiempo que perder-

Se dirigió ahora hacia la cama donde tenía la ropa lista para colocársela. Se estaba vistiendo cuando nuevamente llamaron a su puerta.

-Toc, toc-

-¿Si?-

-Soy yo señorita, ¿Se quedara a cenar?-

-No gracias, ya debo irme-

-¿Ocupara el auto?-

-Si Charles me está esperando-

-Muy bien señorita, le diré que ya casi esta lista-

La peliaguamarina ya se había vestido completamente. Sentada al borde de la cama mientras se ubicaba los zapatos tomó el par de aretes que Haruka le había prestado y se los colocó. Se miró una vez más en el espejo, terminó de acomodarse el vestido y se marchó de la habitación rumbo al auto donde el chofer la estaba esperando.

-¿Vamos al hospital señorita?-

-Ahora no Charles, primero debemos ir a otro sitio-

-Está bien señorita, suba-

Michiru entro al vehículo he indicó hacia donde debía dirigirse. Mientras marchaban solo podía pensar en lo peor.

-¿Y si no llego a tiempo? ¿Y si no la consigo?- se preguntaba una y otra vez en su interior.

El chofer solo la observaba por el espejo y notaba su preocupación.

-Todo saldrá bien señorita, tenemos a nuestros mejores hombres a la merced del patrón-

-Si eso espero… Pero de igual manera no me quedare con los brazos cruzados-

-Me parece muy bien señorita- la volvió a mirar de reojo por el espejo y sonrió.

-No dejare que te pase nada Haruka, nada- se dijo para sí misma con una postura muy firme y la mirada fija hacia delante.

El clima seguía siendo inestable y comenzó nuevamente a llover.

Al cabo de varios minutos llegaron.

-¿Es aquí señorita?-

-Sí, aquí es-

-¿Necesita que la acompañe?-

-No está bien Charles, yo me encargo de esto-respondió abriendo la puerta del auto.

-¡Espere señorita!- le gritó el chofer- Tome, está lloviendo- le entregó un paraguas de esos plegables que tenia siempre con él al costado del asiento.

-Muchas gracias, espérame aquí, ya regreso, ¿ok?-

-Muy bien, aquí la espero- le respondió al verla salir del coche y dirigirse hacia la entrada de aquel edificio.

...

Continuará…

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