Capítulo 15
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Un sucio negocio
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-¡Que salgan!-
Ambos debieron retirarse de la habitación mientras observaban como la mujer intentaba salvar a Haruka. Esta presionó un botón que se encontraba sobre la cabecera, era el de emergencia.
-¿Qué hacemos no podemos quedarnos aquí solamente?-
-Tienes razón-dijo dando media vuelta y marchándose.
-¡Señorita!-
-Mantenme al tanto por favor Jaime, ya regreso-
El empleado de la rubia la observó alejarse apresuradamente, no entendió hacia donde se dirigía pero solo confió, no le quedaba más que confiar.
La violinista tomó nuevamente su celular al mismo tiempo que salía del hospital.
-¿Esta todo?.. . ¿Cómo que aun no?… ¡deja yo misma lo hare!-
-¿Adonde señorita?-le pregunto Charles que la observó acercarse velozmente hacia este.
-Al aserradero por favor-
Este no cuestionó en ningún momento y emprendió el viaje hacia aquel sitio, pero la intriga y el miedo lo invadieron.
-¿Que habría ahí? ¿Algo que pudiera salvar la vida de su patrón?- muchas cosas se preguntó en su cabeza mientras manejaba totalmente en silencio.
Al llegar al lugar notó algo extraño, algo en el aire.
-Aquí déjame, yo sigo sola-
-¿Señorita esto es seguro?-
-No te preocupes Charles, se cuidarme-
-¿Desea que la espere?-
-No, ve al hospital por si alguien más te necesita, yo en un rato regreso-
-Está bien, cualquier cosa me llama señorita-
-Sí, adiós- respondió bajándose del auto y dirigiéndose hacia la puerta del lugar.
Al ésta abrirse la recibió un hombre con apariencia cómo de santa Claus, con unos cuantos años, una larga barba blanca y usaba un bastón que parecía adornado como si fuera de esos bastones de caramelo, con líneas rojas y blancas.
-Muchacha que raro tu por aquí, ¿a qué debo la agradable visita?-
-Déjate de tonterías Blas, sabes porque vine-
-¡Que modales son esos para una dama!…- exclamó para luego cambiar su amable sonrisa a una cara más seria y amargada-…Te estaba esperando personalmente, pasa- y cerró la puerta a sus espaldas usando el mismísimo bastón.
Ya dentro del lugar notó que algo olía raro, un aroma extraño había allí.
-Toma asiento si deseas Kaioh-
Ella se colocó cerca de su escritorio y comenzó a realizar unos movimientos como si miraba los papeles sobre la mesa y jugueteara con los mismos.
-Dime niña ¿En qué te puedo ayudar?-
-Como amigo y hombre de negocios de mi padre, de seguro sabes lo que está sucediendo-
-Todo el mundo habla de ello mi querida-señaló sentándose en su gran sillón y realizando unos movimientos de vaivén con el mismo.
-Necesito que me des el factor de sangre O-, ¡es para ya!-
-¿Por qué crees que yo tendría ese tipo sanguíneo?-
-Por favor negocias con todo tipo de partes de cuerpos, vivos o muertos-hizo hincapié en lo último- y más que nada sangre-
-No puedes decir eso en tono alto, mis donantes son sanos y 100% legales-
-Por favor Blas, no traigo micrófono ni nada, puedes revisarme-
A lo que el mismo procedió a revisarla, recorrió con sus manos su cuerpo de los pies hasta la cabeza en búsqueda de algún micrófono o grabadora. Y al asegurarse de que esta no llevaba nada oculto consigo la miro de otra manera.
-¿De cuánto estamos hablando?-
-Del monto que desees, pero lo necesito ya, debo salir de aquí con esa sangre-
-A ver si entendí, necesitas eso para salvar a Tenoh, ¿no es cierto?-
-Si-
-Está bien, pero sabes que esto me metería en muchos problemas con tu padre-
-Siempre lo manejaste a tu antojo, le dirás dos cosas y se le pasara, lo sabes-
Este realizó un gesto como de quien se avergüenza por un cumplido.
-Es cierto, está bien, pero a cambio necesitaré de un favor tuyo-
-Lo que sea-
-¿Segura?-
-Sí, muy segura-
-Muy bien- respondió mientras redactó un documento en su computadora, al finalizar lo imprimió y entregó a la peliaguamarina.
-Toma-
-¿Qué es?-
-Nuestro acuerdo de confidelidad… yo no digo nada, tú no dices nada-
-¿Debo confiar en tu palabra?-
-¿Y yo en la hija de un Kaioh?-
…
Afuera del hospital
-Si, si claro… se lo dije…averíguame todo de este tipo, su dirección, su comida favorita el nombre de su perro, todo, ¿me escuchaste?- culminó la larga llamada furioso y caminó unos metros hacia la puerta de entrada pero no podía entrar.
-Todo está saliendo bien- se dijo sobándose las manos-
En ese mismo momento allí afuera se encontraba llegando Charles de haber dejado a la violinista, este no sabía si ir hacia James y contarle, o no; temía que le pasara algo a la señorita, ese lugar no le había dado muy buena espina.
…..
Ya dentro
-Doctor, logramos estabilizar sus signos vitales-
-Bien ahora…-
Dentro de aquella habitación seguían luchando por la rubia, hasta que en un momento lograron que quede estable, aunque aún seguía grave, estaba un poco mejor, o por lo menos estable pero nadie sabía hasta cuándo.
-Necesitamos operar ya doctor-
-¿Y qué quieres que haga? ¿Que salga yo mismo por la sangre?- y se marchó de la habitación arrojando los guantes de látex al piso justo fuera de la misma.
Jaime lo observó y no supo que pensar, lo que si notó fue la actitud arrogante del tipo, eso se veía a lo lejos.
En seguida salió una de las enfermeras con el carrito.
-Disculpe ¿cómo se encuentra?-
-Está mejor, pero necesitamos urgentemente operar-
-¿Y cómo de cuánto tiempo estamos hablando?-
-No lo sé, realmente no lo sé, pueden ser horas, días o minutos-esas palabras destrozaron al pobre Jaime- ahora está con calmantes y bastante sedada-
-¿Puedo pasar a verlo?-
-¿Verlo? Eh si, pase, pero con calma- respondió la enfermera un poco desorientada por aquellas palabras del mayordomo.
-Gracias- respondió entrando la habitación. Su patrón, su amigo, su hijo prácticamente, estaba muy mal y el no podía quedarse ahí esperando pero le prometió no moverse de su lado hasta el final. Pero verlo en ese estado lo estaba matando.
-Por favor Dios que no le suceda nada, que se mejore y se salve- llorando imploró una y otra vez de rodillas sobre la cama de hospital. Hasta que su celular sonó. Pero no quería atenderlo, quería seguir rezando y así lo hizo hasta que no pudo seguir haciendo caso omiso, el que llamaba parecía insistente.
Como en la 7ma llamada atendió.
-¿Si?-
Y su rostro cambió de una manera abismal.
-¿Cómo?-
….
Continuará…
