Capitulo 19

La habitación número 18


-Le dijo él, pero si casi nadie…-

-Jaime, amigo, ¿qué haces aquí?- le interrumpió alguien sus pensamientos.

-Hola- respondió volviendo en sí- Recién se llevaron al señor a la sala de operaciones-

-¿Y te han dicho alguna cosa más?-

-No, solo que aguarde-

-Entonces consiguieron la sangre…-

-Sí, la señorita Kaioh la consiguió, es el ángel que necesitaba el señor-

-Eso es verdad- expresó con ironía- ¿Y dónde está ella?-

-No lo sé específicamente, se fue por café antes de que se lo llevaran-

-Esa chica es bastante misteriosa-

-¿Cómo? ¿A qué se refiere?-

-No lo sé, no sé cómo explicarlo, pero algo en esa chica no me cierra-

-¿Le da mala impresión la señorita Kaioh? ¡Pero si es un ángel!-

-No lo sé Jaime pero piensa, aparece en un momento decisivo de él, sucede todo esto y ahora consigue de la nada la sangre. Creo que es un ángel muy extraño-

-No estoy autorizado para dar ese tipo de comentarios. Pero disculpe mi indiscreción, ¿cómo logró entrar nuevamente si lo habían echado del hospital?-

-A mí nadie me echa de ningún sitio Jaime- esbozó una sonrisa triunfante.

-Ud siempre igual- le replicó a lo que le continuó con una pequeña sonrisa.

-Jaime por el amor de Dios, ¿desde hace cuanto me conoces?-

-De toda la vida señor, desde que ud era un pequeñín-

-¿Entonces por que aun me tratas de ud?-

-Porque ante todo está la educación señor, además es el mejor amigo del Señor Tenoh y…- de pronto se quedó unos segundos pensativo.

-¿Qué pasa Jaime? ¿Pasa algo malo?-

-ÉL…él…-

-¡¿Qué?!-

-Antes de que ud llegara me di cuenta de que la enfermera que se llevó al señor le dijo él-

-¿Y qué sucede?-

-¿Quienes le decimos él al señor?-

De pronto el rostro del joven pelinegro cambió.

-¿Piensas que…?-

-Esperemos que no sea nada malo-

…..

Una enfermera se dirigió en búsqueda de Tenoh, necesitaba ser llevada urgentemente a la sala de quirófano. Pero su asombro fue tal al entrar y no encontrarse con nadie, ni con la paciente. Así que torpemente presionó el botón de emergencia y salió corriendo en búsqueda de aquella.

Al cabo de unos minutos la joven visualizó a Jaime y al otro joven en una sala de espera cercana al lugar. Al segundo lo reconoció enseguida. Se les acercó muy nerviosa y les preguntó.

-Seiya, ¿Dónde está Haruka?-

-¿Elsa? ¿Qué haces aquí?-

-Soy enfermera, ¿lo recuerdas? Bueno en si practicante, pero casi-

-Disculpen la intromisión pero creo que la charla social la pueden hacer luego, ¿Qué sucede con el señor? ¿Está bien?- interrogó al notar el nerviosismo de la joven.

-Que acabo de preparar la sala de operaciones y me mandaron a buscar a Haruka para llevármelo allí…- de pronto explotó en llanto- ¡Y acabo de salir de su habitación y no esta! ¿No me digan que ya es demasiado tarde?-

-Pero señorita, si al señor ya lo llevaron hacia el quirófano-

-¿Quién?- se secó las lagrimas con la mano- Imposible, si me dijeron a mí, que lo hiciera-

-¿Entonces quien se lo llevó?- se preguntó el mayordomo.

LA jovencita los miró desconcertada mientras ambos intercambiaron gestos. Hace unos minutos sospechaban que algo no andaba bien, pero ahora temían algo peor.

-¡Haruka!- exclamó con todas sus fuerzas.

Una enfermera parecía llevarse a la rubia por aquel eterno pasillo, la reconoció de inmediato y sin dudarlo salió tras aquella mujer tirando aquel billete tan perfectamente alisado justo sobre los pies de ese extraño muchacho.

Éste se agachó para tomarlo y luego metérselo nuevamente en el bolsillo sin retirar de su rostro esa risita burlona.

Segundos más tarde marcó en su celular uno de los pocos números que tenía registrados y cuando por fin le atienden del otro lado:

-¿Si?-

-Señor va todo acorde al plan-

-Muy bien, no cometan ningún error esta vez, ¿me oyeron?-

-Si señor-

-Excelente-pronunció sobándose las manos. Pero al notar que del otro lado seguía la línea comunicando se enfadó-¿Qué estas esperando? ¿Qué te de un premio? ¡Vamos! ¡Trabaja!-

-Si señor…

-¡Haruka!- continuó gritando y corriéndola detrás la violinista.

Aquella enfermera al ver semejante situación salió lo más rápido que pudo con la camilla a cuestas.

-¿Por qué corre? ¿Por qué no me responde?- siguió interrogándola pero aquella no le respondía hasta que de pronto, casi como si hubiera salido de la nada alguien la detuvo.

-Señorita por favor, cálmese- era el médico.

-¡Se la llevan!-

-A operarse, no se preocupe- le tomó del brazo de una manera tan brusca que la estaba lastimando.

-Aquí algo está pasando, no se la llevan al quirófano. ¡Suélteme!-

-Creo que está muy nerviosa con todo esto, le daré algo para que se tranquilice-

-¡Que yo no necesito nada, suélteme!-

-Por favor- les indicó a tres grandulones que las sostuvieran. Según sus uniformes eran seguridad, pero Michiru sospechó a lo que enseguida intentó escapar.

-¡Suéltenme!- pero no había caso, estos eran muy grandes y no podía deshacerse de ellos.

-Llévenla, necesita tranquilidad y obtendrá mucha- soltó una carcajada casi macabra mientras le suministraba en su cuello alguna sustancia a través de una jeringa.

…..

Mientras tanto

-¿Si?-

-Señor…-no podía hablar, no le salían las palabras- Una cosa, bueno dos-no daba más del miedo el pobre- Le tengo que informar que…-

-¿Qué? ¡Habla maldición!-

-Que me parece que tenemos competencia-

-¿Cómo que competencia?-

-Estoy aquí, aun dentro del hospital y acabo de ver de que se llevaron a Tenoh-

-¡Impide eso pero ya!-

-Y también…-

-También que-

-Tienen a la señorita Kaioh-

-¡¿Qué?!-

-Si señor-

-¡Son unos inútiles! ¿Como puede ser? ¡Vayan por ellos o rodaran sus cabezas!-

-¿Llamo a los demás señor?-

-¿Qué esperas?-

-¿Pero por quien vamos primero, por Tenoh o por la señorita Kaioh?

-¡HAZ ALGO YA O TE JURO QUE ESTOS SON TUS ÚLTIMOS SEGUNDOS!-

-Sí señor, enseguida señor-

….

Continuará…