Capítulo 20
Una sucia jugada
... ..
Sin que nadie se lo espere hizo su aparición en el hospital una mujer algo llamativa, bueno algo es poco decir. No había quien no volteara a verla, hombres, mujeres y hasta las plantas, como si fuera eso posible, quedaban cautivados. Su larga cabellera, su vestimenta y su cuerpo tienen que no podría pasar desapercibida. Pero no solo eso, algo en ella era hipnotizante.
-Quiero saber donde se encuentra Haruka Tenoh- ordenó impacientemente al acercarse al mostrador de informes sin quitarse las grandes gafas de sol ni ese sombrero extravagante.
La recepcionista perdió la mirada por encima de sus anteojos y se quedó observando.
-¿Por favor? - exclamó a los segundos, ahora brindándole una sonrisa, cambiando rotundamente el tono de su voz.
-¿Es familiar? - indagó sin quitar su expresión ante esa.
-Si ... - pronunció con una sonrisa algo picara.
...
-¿Por qué corre? ¿Por qué no me responde? - seguí interrogándola pero aquella no le respondía hasta que de pronto, casi como si hubiera salido de la nada alguien la detuvo.
-Señorita por favor, cálmese- era el médico.
-¡Se llevan a Haruka! -
-Una operarse, no se preocupe- le tomó el brazo de una manera tan brusca que la estaba lastimando.
-Aquí algo está pasando, no se dirigen al quirófano. ¡Suélteme!
-Creo que está muy nervioso con todo esto, le daré algo para que se tranquilice-
-¡Que yo no necesito nada, suélteme! -
-Por favor- les dijeron a tres grandulones que la sostuvieron. Según sus uniformes eran seguridad, pero Michiru sospechó a lo que enseguida intentó escapar.
-¡Suéltenme! - pero no había caso, eran muy grandes y no podían deshacerse de ellos.
-Llévenla, necesita tranquilidad y amenazas mucha- soltó una carcajada casi macabra mientras le suministró en su cuello alguna sustancia a través de una jeringa.
Sus ojos se cerraron y su cabeza cayeron de repente como si hubiera caído en un profundo sueño.
-Excelente, métanla en mi maletero-
Esa fue solo una gran actuación por su parte porque no llegaron a realizar ni dos pasos que esa sustancia afectada no quirúrgica efecto alguno o quizás el contrario al deseado por el médico.
Aprovechamos la distracción de uno de los bravucones para brindarle un pisotón con la fina aguja de su tacón, dejándolo por unos segundos retorciéndose del dolor de los cuales también se sirvió y el golpeó con el codo derecho en la mandíbula al otro, provocar de esta manera que este cayera
El restante al percatarse podría tomarla con más fuerza rodeándola por la espalda pero ella al ser visiblemente más pequeña brindó un latigazo hacia atrás con la cabeza golpeando en medio de su rostro dejándolo bastante aturdido.
El grandote se quitó la sangre que brotaba de su nariz, ahora rota, y precipitó un puñetazo pero su cara de asombro fue tal cuando la pequeña y suave mano de una violinista le detuvo el mismo golpe en el aire a unos pocos centímetros de ella como si esto no implica ningún esfuerzo por su parte. Ya su rostro no era de asombro sino de miedo pero no podía moverse como sus dedos, sus nudillos, sus huesos le dolían, que se quebrarían en mil pedazos.
El aturdido médico no podría creer lo que veían sus ojos y los adoloridos grandulones tampoco a lo que solo atinaron a salir corriendo.
-Pp-pero si te inyecta un calmante como para dormir un elefante-tartamudeó con pavor mientras ella se le acercaba.
-¿Estás seguro? - teniendo un movimiento hacia un costado con el cuello haciéndolo crujir.
El último matón aprovechó ese instante y salió despavorido de allí.
- Ahora me dirás a donde llevan a Haruka-
-A la sala de operaciones se lo juro-
-¡Mientes! -
-Es verdad, nos conviene que siga con vida ... por ahora-
-¿A quiénes? segundos más y se orinaba encima.
De pronto notaron como a lo lejos comenzaron a desfilar un sinfín de personas, corriendo de un lado a otro y unas extrañas sirenas sonaron prendiendo así una vez y otra vez unas luces por los pasillos.
-¿Sabes lo que eso significa, no? - exclamó feliz el ahora valiente médico.
Ella solo lo miró con ira mientras deseaba que no sea lo que imaginaba.
-¡Que algo no está saliendo bie-en! - exclamó con una carcajada levantándose del suelo-
-¡Eso no es cierto, cállate! - extendió su mano para ahorcarlo pero algo la detuvo.
-¡Corre, que no hay tiempo, se muere! -Gritó una enfermera a otra que iba con un carro.
-¿Qué? - quedó paralizada, pero no solo por lo que dijeron sino porque le fue familiar uno de esos rostros- ¿Quién es esa? - respondió en voz baja mientras volteó nuevamente sobre el médico pero no terminó de girar que un golpe fuerte la noqueó
-Te dije que la sedaras- exclamó el autor del acto.
-Si lo hice, no entiendo como no se desmayó enseguida, no lo entiendo- le respondí limpiando y estirando su delantal.
-De seguro era una de tus fórmulas raras, deja de hacerte el científico. Vamos escóndela hasta que regresen los demás
-Hay que avisarle- tomó su celular y marcó.
-¿Si?-
-Está aquí en la oficina, pero necesitamos refuerzos- del otro lado solo se escuchó un refunfuño.
-Dame a mi- le dijo quitándole el celular y para quedarse por algunos segundos comentando lo sucedido- Si, por supuesto, esperaremos ordenes- y luego la línea se cortó.
... ..
Descolgó su teléfono y vio a sus empleados vestidos de guardias de seguridad que salían despavoridos de algún lugar.
-¿Qué hacen uds aquí? -
-Es que ... -
- No sabe lo que sucedió ... -
-¡Silencio! y vengan conmigo
...
A lo lejos se oía el ruido de los zapatos acercándose, resonaban por todo el pasillo. Cuando por fin abrieron la puerta la persona del otro lado chasqueó sus dedos y aparecieron los grandulones de los que previamente Michiru se había librado.
-¡Idiotas, llévensela! - exclamó con furia a lo que estos se desplazaron arrastrándola hacia una puerta que daba hacia las escaleras. Mientras que los matones se la llevaban, esta persona se acercó primeramente al médico, al cual le golpeó de una manera que sonó por todo el hospital.
-Un error más y sabes lo que sucederá-
- No volverá a suceder, se lo juro- exclamó temblando.
Apartó su mirada de este y volteó hacia quien le había propiciado el golpe a la violinista dejándola sin sentido.
-Y a ti ... dijo acercándose cada vez más- A ti te voy a compensar ... y muy bien- pronunció mientras le acariciaba el cabello y lo revolvía como quien felicita a un cachorro.
...
La recepción no estaba tan cerca de donde se encontraban Jaime y los demás, pero tampoco tan lejos como para no oír el nombre de Haruka y lo siguiente.
-¿Qué hace ella aquí? - se miraron los tres sorprendidos.
-Esto no está bien-
-¡No puedo creerlo! -
-Iré a hablar con ella, veré que quiere-
-No, no vayas-
-¿Entonces como sabremos a que vino? - el joven se dispuso a confrontar aquella mujer pero esa en cuestión de segundos desapareció.
-¿A dónde se fue? -
-Recién estaba allí-
-Iré por ella-
-¡No !, uds quédense aquí, yo iré, no desconfiará de una amable enfermera, ¿no? -
-Es verdad, a ti no te conoce-
...
Entreabrió los ojos débiles tratando de notar en donde se enfrentan. Trató de incorporar aunque fue en vano, no hay disponibilidad de muchas fuerzas como para soltar las ataduras ni muchos menos de la amordaza.
-SHH, quieta, todo irá bien- le dijo mientras le colocaba la máscara de oxigeno para que la anestesia hiciera su efecto.
...
Continuará ...
