Capitulo 22

Algo huele mal

…..

-¡Haruka!- continuó gritando y corriéndola detrás la violinista.

Aquella enfermera al ver semejante situación salió lo más rápido que pudo con la camilla a cuestas.

La doctora se dirigía hacia la sala de quirófano cuando se topo con ella.

-¿Por qué corres?-

-Eh- titubeo- Me dirigía hacia la sala-

-Yo también, vamos te acompaño y no vayas de prisa que le puedes hacer daño al paciente-

-Eh si, digo, si doctora- la cara de la enfermera era un hazme reír se notaba a kilómetros que su fin no era ese, pero no podía hacer nada, no podía seguir con el plan y ahora debería soportar las consecuencias.

En la puerta de la misma sala...

-Vamos, ¿qué esperas?-

-Es que me olvidé de algo- pronunció en su último intento de llevarse consigo a Haruka.

-Pero no te lleves la camilla. Entrégamela, ve por lo que te haga falta, yo la meto en la sala-

La joven salió despavorida como quien huye de algo o de alguien, a lo que la medica solo la quedó observando extrañada.

-Será novata la pobre- exclamó ingresando junto a la paciente en el lugar.

-Está todo listo doctora- a los presentes les llamó mucho la atención que sea esta la que trajera a Haruka pero nadie se animó a preguntar sobre aquello.

-Muy bien, entonces comiencen a preparar a la paciente que debemos intervenir lo mas pronto posible-

….

Muy, muy lejos de allí

-Le dije que funcionaria-

-Si, como 5 años después- exclamó en tono sarcástico- Debes de mejorar tus formulas-

-¡Cállate! ¿Funcionó o no funcionó?-

-Cállense los dos. Quiero que la mantengan aquí hasta que yo lo diga, ¿está claro?-

-Si-

-Por supuesto-

La violinista seguía aturdida aquella sustancia si había hecho su efecto pero varios minutos después; se ve que el médico no había calculado muy bien el tiempo de respuesta de la misma. Aun así tuvieron que sedarla, no querían correr el riesgo de que se despertara antes de su tiempo.

Ruidos de taladros eléctricos y de sierras se oían dentro de aquella habitación de quirófano improvisada.

-¿Está lista?-indagó alguien al entrar.

-Falta muy poco, ya casi la tenemos-

-Muy bien- respondió alegremente y al salir de la habitación les ordenó a los bravucones:

-Cuando salga quiero que la lleven a su suite y que la hagan sentir muy cómoda-les indicó entre risas y carcajadas.

Varias horas más tarde

-¿Dónde estoy?-

-Donde nadie podrá encontrarte-respondió una voz que traía una bandeja con alimentos.

-¿Co-como? ¿Qué me han hecho?-preguntó aun adolorida

-¡Comida!-gritaron como animales hambrientos. ¡Trae, trae!-

Los matones se encontraban sentados jugando a las cartas sobre una mesa cubierta casi por completo de botellas vacías.

Una mujer, un poco mayor, se acercó a estos dejándoles la bandeja la cual vaciaron a los pocos segundos.

-Los chicos se entretuvieron un poco contigo- la miró burlonamente- No les agrada que una jovencita los intimide, ¿no es así chicos?-

-¡Si!- exclamaron a unísono devorando lo que quedaba de aquel alimento.

-¡Claro que sí!- dijo uno de ellos levantando una de las botellas que aún contenía algo en su interior.

-¡Malditos bastardos! no saben el error que han cometido-

-Claro que lo sabemos señorita Kaioh, sabemos muy bien quién es ud, quien es su padre y de su relación con Tenoh- aclaró acercándose hacia ella hasta tomarla de sus rodillas y mirándola fijamente con una cara de maníaca.

-Entonces son conscientes de que están muertos- la amenazó escupiéndole así en la cara.

-¿Está segura de eso señorita Kaioh?- estalló en carcajadas a los que todos la acompañaron…

Continuará…