Apenas apareció en la mansión Malfoy las náuseas volvieron en oleadas aunque menos fuertes de lo acostumbrado. Se tomó unos segundos para recomponerse antes de tragar la poción.
Podía manejar sus negocios desde la casa de Lupin, no tendría ningún problema ya que después de todo ya no se veía con quienes negociaba cara a cara. Su apellido no tenía el mismo status y su presencia tendría menos poder, así que hasta que los vientos que había dejado la guerra se calmaran se mantendría tras los papeles.
Caminó directo a su despacho y empezó a llamar a algunos elfos dándoles indicaciones, tendría que llevarse varias cosas aunque debía tener mucho cuidado con lo que eligiera. Pensó por unos segundos avisarle a Cissy y a su hijo pero luego lo descartó, ya se darían cuenta ellos solos y, además, seguía enfadado con ella por haber ido hablar con Lupin sin consultarle.
— ¿Qué está ocurriendo aquí? — Lucius casi quiso resoplar al escuchar la voz de la rubia, había olvidado que las mujeres tenían un sexto sentido cuando se trataba de ocultarles algo. Acomodó un poco su túnica antes de darse vuelta para mirarla.
—Querida. — agarró su mano y la besó sin responder la pregunta antes de darse vuelta de nuevo pidiéndole a los elfos que empacaran ciertos libros.
—Lucius. — Narcissa dijo su nombre un poco más alto como pidiendo explicaciones, el rubio se cruzó de brazos y pensó en ignorarla, pero tal vez eso solo haría que se ganara el enojo de su amiga.
—Debo mudarme con Lupin por un tiempo. — fue escueto el decirlo, si ella seguía sus conversaciones con el hombre lobo sabría toda la historia. Imaginándolos a ambos tomando té y hablando de él le revolvía el estómago, sobre todo ante el hecho de que para el hombre lobo ella no era del todo indiferente. Pudo casi imaginar el gesto de sorpresa –fingido, si ya había hablado con Lupin- pero no volteó a mirarla.
—Oh. Entonces no te molestara que Draco y yo consigamos otro lugar para vivir ¿Verdad? — Lucius frunció el ceño y luego se dio vuelta, Narcissa lo miraba con seriedad y eso lo hizo suspirar. Era verdad, la única razón por la que ambos seguían ahí era para hacerle compañía. Cissy ya no se sentía cómoda ahí y Draco pasaba más tiempo afuera que adentro.
Había dejado que su molestia lo cegara de señales muy obvias. Su esposa era una serpiente como él y pertenecían al mismo bando, eran una familia después de todo, no podría haber habido malicia contra él al ir a hablar con Lupin. Se acercó en silencio y acarició la mejilla de la dama haciendo que esta le sonriera.
Casi como un destello podía recordar sus años de enamoramiento hacia ella, era irónico que aunque se hubieran casado nunca había sido correspondido.
—Los elfos pueden mantener la mansión solos, ustedes pueden elegir alguna de las otras propiedades o una nueva para vivir, pero me gustaría saber a dónde van así se dónde dirigirme si quiero verlos. — le sonrió antes de dejar un suave beso en su frente rodeándola con sus brazos. Era tan acogedor y conocido, la calidez de ella contra él, su forma de apoyarse.
Narcissa le devolvió el abrazo luego de varios segundos, aferrándose un poco a su espalda.
—Lucius, no cometas ninguna tontería. — murmuró suavemente sin soltarlo, casi como que si fueran niños de nuevo hablando de su compromiso.
—Lupin no es rival para mí. — se burló alzando su mano y acariciando el cabello de su esposa.
—Lucius, hablo enserio. No juegues más con fuego, deja que los rencores de la guerra se enfríen antes de empezar a tirar hilos. Tienes un año ¿No? No empieces a rasgar demasiado pronto. — Narcissa se separó para mirarlo a los ojos, lo que ambos se decían sonaba bastante a una despedida y eso lo hizo sospechar que ella planeaba irse a otro país o, tal vez, pedirle el divorcio.
—Lo prometo. — se separó del todo antes de volver a dar algunas órdenes a las criaturas, la dama suspiró. Sabía que Lucius era bastante terco y que sus palabras estaban realmente vacías en ese momento.
Narcissa lo acompañó por media hora más, ambos hablaron de algunos detalles y prometió hablar con Draco al siguiente día. Luego al fin pudo volver a la casa del hombre lobo.
Lupin aún no había llegado pero ya le había dado una habitación en la primera planta para que usara como despacho y una habitación en la segunda planta cercana a la suya. No había mostrado sorpresa al enterarse de ello, pero si se había sentido algo confundido pero luego lo descartó, tal vez la distancia en las habitaciones era algo que podría sobrellevar bien.
Había elegido tres elfos y una elfina para que viniera con él, quienes se pusieron a ordenar enseguida.
Lucius se deslizó hacia la habitación que habían compartido mientras los elfos hacían su trabajo, respiró algo profundo sintiendo el cosquilleo en su marca al sentir el aroma del alfa. Dudó pero al final agarró una de las almohadas de ahí, saliendo de manera rápida para ponerla en su propia habitación.
Lupin no tenía por qué entrar ni porque enterarse de que había secuestrado una almohada ¡Por Merlín, sonaba totalmente ridículo para un hombre como él! Aunque tal vez eso tenía que ver con que se había negado los supresores, sus instintos estaban a flor de piel y… estaba haciendo un nido. Frunció la nariz con desdén, recordaba vagamente que fueron pocos los celos que no había suprimido y estos fueron durante la adolescencia, siempre había hecho como un fuerte de mantas y almohadas donde tendía a estar. La magia ayudaba bastante bien a mantener todo seco y por ello su nido se mantenía durante los tres días.
Salió de su habitación dando un portazo, tirando la almohada contra el suelo antes de salir. Caminó rápidamente hacia su nuevo despacho preguntándose donde había dejado los malditos supresores aunque realmente no planeaba tomarlos hasta que sintiera que empezaba. Realmente no quería hacerse la prueba de embarazo y esa era la mejor manera de saber que era negativo.
—Lucius. — ni siquiera miró hacia Lupin al escucharlo abrir la puerta y entrar a la casa, trató de mantenerse quieto aunque quería aferrarse a él. Suficientemente vergonzoso había sido el detalle de la almohada como para poner algo más en su lista. —No has tomado tus supresores. — le recordó el menor mientras se paraba a su lado. Lucius resopló sin querer explicar su comportamiento así que solo dio algunas órdenes más a los elfos.
Sabía que no debía ser cortante ni distante si quería ir ganando terreno pero había algo que lo estaba irritando. Miró hacia Lupin notando ese leve aroma en él.
Aroma a omega.
A otro omega, que seguramente había abrazado.
Frunció el ceño pero luego miró hacia otro lado tratando de mantener el tono desdeñoso en su voz.
—Puedo elegir no tomarlos, Lupin. — sonrió de lado cruzando sus brazos, Remus suspiró negando con la cabeza.
— ¿Vas a tomar el camino de la piedad, de nuevo, para conseguir lo que quieres? — atacó directamente. Lucius arqueó una ceja y dejó escapar una risa.
—No, Lupin. Toque tu ego para convencerte, no tu piedad. — el rubio se acercó rodeando su cuello con sus brazos, sonriendo aún de manera algo burlona pero de manera inconsciente tratando de quitar las feromonas extrañas de su pareja —No pudiste resistirte a ser el primer alfa que follara a Lucius Malfoy. — susurró por lo bajo antes de acariciar su mejilla con un dedo, bajando hacia su cuello con diversión.
Remus lo miró furioso, con los ojos casi brillando en dorado lo que hizo que un escalofrío lo recorriera. Iba a apartarse recordando su promesa a Cissy cuando el alfa apoyó su mano en su nuca antes de atraerlo hacia él besándolo con fuerza. El rubio jadeó sorprendido pero devolvió el gesto apenas pudo recomponerse, aferrándose un poco a él.
Ambos se separaron casi jadeando, Lupin lo agarró de los brazos apartándolo de él.
—Te tomas tus supresores o voy a embarazarte, Malfoy. — gruñó por lo bajo antes de salir caminando escaleras arriba. El patriarca se quedó quieto por varios segundos sintiendo su cuello y mejillas calentarse, resopló molesto apretando los puños porque eso lo había tomado completamente desprevenido.
Su corazón latía con fuerza haciéndolo enfurecer más.
Debía tomar los malditos supresores de una vez, no estaba esperando y no lo estaría. ¡Por Merlín, que no!
— ¡Twinky, tráeme la cena a mi habitación! — ordenó antes de subir las escaleras aun sintiendo el enojo bullir de él, odiaba que lo tomaran con la guardia baja pero lo que más odiaba era que le voltearan el juego. Tan cerca del celo no podía planear bien, así que tomaría el supresor más fuerte que tuviera.
Agradeció que las habitaciones tuviera su propio baño privado así pudo relajarse sin tener que cruzarse con Lupin. Se bañó y cambió, pero al salir del baño su vista volvió a clavarse en la almohada que había traído y tirado, se removió incomodo pero luego resopló. Nadie lo estaba viendo después de todo.
La agarró y la tiró sobre la cama antes de sentarse, en quince minutos los elfos aparecerían la comida y luego por fin podría tomar su medicina y dormir. Aun se sentía algo revolucionado por las palabras del alfa y eso solo lo hacía sentir malestar, siempre había sido bueno manejando su instinto y ahora estaba descontrolado.
Suspiró mientras peinaba su cabello mientras pensaba que hacer los días siguientes. Lo mejor era tratar de cruzarse lo menos posible con Lupin los primeros días, al parecer podían dormir en distintas habitaciones y eso no haría que se sintieran enfermos.
Escuchó los pasos del licántropo en el pasillo y dedujo que iría a preparar su cena, no pensó demasiado en ello mientras comía la propia. Sentía algo de malestar por ser ignorado pero trató de tirar lejos esa sensación, él también lo estaba ignorando así que no debía sentir absolutamente nada.
No se acostó hasta escuchar los pasos de nuevo, sacó su varita y la puso sobre la mesita de luz para poder agarrarla ante cualquier emergencia. Había puesto algunos hechizos para evitar que la puerta o la ventana se abrieran, pero no estaba seguro si esos hechizos funcionaban dentro de las protecciones de Lupin.
Se acostó y trató de dormir.
Se removió por varios segundos sintiendo de nueva esa ansiedad, quería pararse y caminar hacia el cuarto continuo, aferrarse al alfa hasta quedarse dormido. Rodó acostándose sobre su espalda y abrió los ojos para mirar el techo.
¿Lupin sentiría lo mismo?
No sentía nauseas pero las sensaciones era lo suficientemente molestas como para perturbar su sueño. Se tapó completamente y lo intentó de nuevo, de mala gana agarró la almohada y se aferró a ella sintiendo el aroma del alfa. El aroma de Remus estaba en toda la casa o al menos lo suficiente para que quedara claro que era su territorio, pero parecía que eso no era suficiente para su omega.
¿Tal vez el hecho del aroma de otro omega en el hombre había hecho despertar ansiedad? ¿Qué omega sería tan cercano como para marcarlo con feromonas y que él no se diera cuenta? O lo peor ¡Que no le importara! ¡El mínimo de respeto se merecía al menos! No quería que fuera una guerra constante durante los doce meses pero si Lupin lo había hecho a propósito podía tener una idea de cómo serían sus días ahí.
En medio de sus pensamientos un nombre apareció.
Tonks.
El aroma era levemente parecido al de Narcissa, tal vez por el hecho de que era su sobrina. Andrómeda era alfa así que era algo natural que el aroma de su hija se pareciera más al del padre o al de su tía. Resopló mientras volvía a moverse aferrándose con más fuerza a la almohada.
¿Lupin había ido a verla? ¿Para que, con qué motivo? ¿Por qué justamente cuando se mudaban juntos?
—Te odio, maldito lobo. — gruñó con fuerza.
...
Remus respiró profundo, se había dado una ducha fría para despertarse. Había tenido una noche realmente terrible, quería ir hacia el omega y abrazarlo, acurrucarlo contra él pero si Lucius no había tomado sus supresores eso sería tremendamente peligroso.
No dejaría que el patriarca lo manejara así, no importaba si había sido su ego o la piedad lo que lo había llevado a follarlo en Azkaban no caería de nuevo ante el sexo.
Se pasó la mano por el cabello aun húmedo sintiendo un profundo cansancio.
Estar tan cerca pero no poder tenerlo le dolía en extremo.
Una vez vestido caminó hacia las escaleras pero se detuvo frente a la puerta del patriarca, se había puesto un antiferomonas por lo cual no sería tan obvio que se había detenido ahí por demasiado tiempo. Se apoyó contra la pared al lado de la puerta y respiró profundo, casi podía saborear el aroma suave de Lucius, era bastante evidente que había tomado sus supresores pero su aroma seguía bastante atrayente para él.
Dudó bastante pero al final tocó la puerta.
—Malfoy, si estas despierto, podemos desayunar juntos. — ofreció pero se retiró antes de escuchar cualquier respuesta, aunque debía admitir que lo alegró bastante ver al rubio bajar por las escaleras vario minutos después.
—Buenos días. — saludó el patriarca antes de sentarse, Remus quiso preguntarle si comería algo hecho por sus elfos o quería que compartieran pero al final no lo hizo. Sabía cuál sería la respuesta de todos modos y el elfo no tardó en aparecer.
—Bueno días. — respondió antes de sentarse frente a Lucius, sonriendo un poco al notar que el patriarca tampoco había pasado una buena noche.
El silencio era algo incómodo, sin duda, pero podía ser mucho peor. Podrían estar peleando o tratando de hechizarse. Sonrió un poco antes de tomar un trago de su té.
— ¿Es por la segunda marca que mi celo se atrasó? — Lucius preguntó como si nada agarrando una de las galletas.
—En realidad no, tus ciclos de celo están empezando a sincronizarse con la luna llena. — trató de explicar de forma suave, pero realmente no había una forma de decirlo y que sonara bonito.
—Espera ¿¡Qué!? — Lucius apartó la taza de té que estaba por volver a tomar derramando un poco de su contenido en la mesa, pero su rostro se había puesto notoriamente más pálido y solo agarró la servilleta como actitud reflejo.
—Lucius…— trató de calmarlo.
— ¡Nada de Lucius! ¿¡A que te refieres con eso!? Yo no planeo en lo absoluto…— la voz del patriarca se notaba afectada y eso lo hizo sentirse confundido. Por una parte sentía algo arañar en su pecho por ese nivel de rechazo pero su parte racional le decía que esa reacción era lo más natural ¡No hablaban de él cuando era hombre, si no cuando era una bestia sanguinaria que podría matar o contagiar en pocos minutos!
—Lo sé. — agarró la mano del omega mientras se levantaba, rodeando la mesa para sentarse a su lado. Podía prácticamente oler el miedo a pesar de que su gesto desencajado había desaparecido totalmente. —No significa nada, Lucius. No tienes que hacer nada. Solo que la naturaleza es así. — acarició más sus manos inclinándose para dejar un pequeño beso en su mejilla.
— ¿Zoofilica? — Lucius frunció la nariz mientras hablaba.
Remus no pudo evitar reír.
—No. Cuanto más cerca de la luna llena soy más instintivo, por lo tanto tendría más resistencia para aprovechar un celo…— se cayó unos momentos, evitando decir la frase completa para no asustar al rubio pero él la adivinó enseguida.
—En ambas formas. — Lucius agarró con fuerza la taza tratando de tragar con normalidad, ni siquiera había llamado aun a los elfos para que limpiaran un poco del té que derramó.
—No significa que debamos hacer nada. Aunque fuéramos una pareja real y quisiéramos niños, podríamos hacerlo durante el día y en la noche usar un supresor. — explicó suavemente. Cuando había encontrado un libro que hablaba de los hombres lobos y sus uniones más a fondo, se sorprendió al saber que los omegas solían cambiar sus días de celo a los días cercanos a la luna llena.
— ¡Pero, joder! Eso quiere decir que instintivamente yo estaría dispuesto a… hacerlo contigo en todas las formas ¡Los omegas no se aparean con animales! ¡Eso es instintivo! ¡Las personas no se emparejan con otras especies! — aun su voz sonaba en pánico, aunque mucho menor que al principio.
—Aun como hombre lobo… sigo teniendo parte humana. No soy un lobo en totalidad y cómo estás enlazado con el hombre, pues con la bestia también lo estás. — Remus suspiró, se sentía algo lastimado ante sus reacciones y profundizar no estaba ayudando. Él mismo había odiado al lobo por años por lo cual también se le hacía bastante hipócrita de su parte esperar una reacción distinta por parte de Lucius.
— ¡Si tú crees que yo consentiría…!— el patriarca se encogió un poco llevando su mano a donde estaba su varita.
—No lo creo en lo absoluto. Es más, no planeo que pasemos un celo juntos jamás. — lo tranquilizó sintiendo sus propias palabras algo amargas, pero ahora mismo su prioridad era calmar al rubio.
—… Eso… eso era más que obvio. — el patriarca carraspeó mirando hacia otro lado, sintiendo algo molesto ante la sensación de tristeza que lo embargó. Remus suspiró y acarició su cabeza con cariño apoyándolo contra él, abrazándolo con un brazo. Lucius se tensó pero al final se dejó pero sin moverse, mientras fruncía el ceño tratando de controlar las sensaciones que pasaban por él.
—Incluso con supresores es peligroso que te acerques al lobo ¿Esta bien? Teóricamente no debería hacerte daño incluso de la otra forma, pero si como humano a pesar de los supresores puedo sentir un poco de tu aroma como lobo lo sentiría demasiado bien y podría confundir las señales. — empezó a explicar de manera suave sin soltarlo, le agradaba la sensación de tenerlo entre sus brazos. Sentía que podía protegerlo y que lo estaba haciendo bien.
— ¿Qué pasaría si lo rechazara? — murmuró el mayor aun sin devolver el gesto pero apoyado contra él.
—No lo sé, Lucius. La respuesta del lobo nunca se puede prevenir. Podría violarte o dejarte ir, puede sentirse herido y llorar toda la noche, o tal vez trataría de cortejarte a su manera. — habló mientras pensaba en el libro. No decía mucho sobre un rechazo, era como que si supusiera que con quien se había enlazado había aceptado cada parte de lo que era enlazarse con un hombre lobo.
—Pero la poción matalobos…— Lucius se pronto recordó a Severus.
—Nunca se ha probado cuando el compañero esta en celo, Lucius. Puede que los efectos sigan como puede ser que se anulen porque el instinto es más fuerte.
Además ¿Para qué querrías cruzarte con el lobo? — preguntó con curiosidad, el rubio apartó la mirada pero aun apoyado en él. Así que no iba a decir nada, interesante. —Aunque aún como hombre, puedo tener un nudo completamente funcional todas las veces. Podría embarazarte con bastante facilidad. — murmuró por lo bajo, jugando un poco con los mechones rubio platinos. Notó como Lucius se tensó y clavó sus uñas en él lo cual hizo que lo rodeara más con sus brazos.
Era un mal tema.
Podía sentir el calor ir directo a su ingle.
Tosió de manera disimulada y apartó al omega de si mientras se levantaba, volviendo a su lugar,
Ambos podían sentir las ligeras feromonas a excitación lo cual parecía hacer más incómoda la situación. Remus sentía sus mejillas arder y cuando pudo escapó a la cocina, apoyando sus manos en la mesada negó con la cabeza.
¿En qué diablos estaba pensando al decirlo?
Lucius estaba en celo, con supresores pero en celo. Obviamente una charla así despertaría algo en ambos.
Los siguientes días fueron incómodos, ambos no se volvieron a hablar. Remus había tratado de salir de la casa el primer día pero de nuevo las náuseas vinieron con fuerza así que decidió hacer su trabajo desde casa, se instaló en su propio despacho sintiéndose bastante satisfecho en sentir el suave aroma del omega cerca de ahí.
Tenía bastante ganas de entrar al lugar de Lucius y abrazarlo, besar su marca y restregarse contra sus glándulas de olor, pero luego de lo que ocurrió en el desayuno eso sería un paso demasiado arriesgado.
No almorzaron ni merendaron juntos, ambos se había puesto a trabajar de forma incansable en una forma de evitar el tema.
El día de la luna llena se la pasó en sus terrenos, había puestos varios escudos para que no pudiera escapar. El lobo estaba intranquilo y había tratado de entrar a la casa, pero no pudo acercarse a menos de tres metros, había tardado un largo rato en volver en sí y alejarse. Las pociones de Snape eran perfectas pero la mezcla del celo del omega con los instintos más fuertes en el lobo había logrado que su efecto disminuyera las primeras horas.
Debería hablar de ello con Severus la próxima vez que fuera a verlo.
Remus preparó su propia cena como todos los días, se detuvo brevemente pensando en que podía cortar la ley del hielo y preguntarle si quería cenar con él pero luego se detuvo. Realmente no sabía si el omega se había ofendido o asustado, así que quería darle todo el tiempo que necesitara.
Lucius era realmente impredecible. Podría estar ofendido o simplemente estar planeando algo, no sabía si confiar en su supuesta ignorancia en el tema de los enlaces con un hombre lobo. Si, era obvio que no sabía de la segunda marca pero podría saber de muchas otras cosas. Si no tenía cuidado la serpiente lo iba a morder una vez más y no estaba seguro de cuantas veces aguantaría el veneno.
Extrañaba a sus amigos, había intercambiado cartas con varios de ellos pero tuvo que negarse a hacer visitas o dejar que lo visitaran. Harry podría hacerlo porque estaba enterado de todo, pero aún Hermione y Ron no, y recientemente se habían pegado al moreno después de que saliera la supuesta salida con Draco.
Sabía que el trío dorado tenía una verdadera idea de lo que estaba pasando pero habían decidido callar la verdad para los demás. Molly estaba realmente nerviosa y varios de los amigos de Harry estaban confundidos, varios pensaban que era una trampa o que el ministerio los había forzado de alguna forma a formar una unión. Arthur le había pedido discretamente que hablara con Harry y viera si podía conseguir alguna información con la cual calmar a todos pero tuvo que decir que sabía tan poco como ellos.
¿Cómo reaccionarían al saber que había marcado a Lucius Malfoy?
Tonks lo sabía al igual que Andrómeda, el aroma de Lucius sobre él no fue uno desconocido para la mujer mayor y la chica lo adivinó –aunque aún tenía una clara sospecha de que Andrómeda simplemente le había dicho a su hija-
Se pasó la mano por la cara. Era la quinta noche en la cual dormía en la habitación continua a la del patriarca y lo único que había mejorado eran sus nauseas, los deseos de ir hacia él y apegarlo a él se hacían cada vez más fuertes haciendo que una sensación de ansiedad lo embargara. Se sentía de mal humor y pareció que algo así se filtró en sus cartas porque Harry preguntó si todo estaba bien.
Se sobresaltó un poco cuando la puerta se abrió y miró hacia el omega bastante sorprendido, Lucius se encontraba en la puerta con su vestimenta para dormir, con su varita en la mano y con el ceño fruncido.
—Lupin, no cambie toda mi rutina para que esto solo sirva a medias ¡Si quisiera dormir así de mal me hubiera quedado en Malfoy Manor! Así que te corres, el lado derecho es mi lado. — reclamó acercándose y empujándolo un poco, tratando de hacer que se moviera para el lado contrario. Remus frunció el ceño confundido pero se movió dejando que el rubio se acostara y tapara, dándole la espalda.
— ¿Malfoy? — murmuró aun sin creérselo.
—No seas un bebé, Lupin. Acuéstate. — gruñó de mala gana sin voltear a mirar, Remus no pudo evitar una pequeña sonrisa. Debía mantener sus escudos altos pero el patriarca tenía razón, ambos estaban durmiendo bastante mal. Se acostó bajo las mantas y se colocó de costado, mirando hacia el mayor, estiró su mano con cuidado y la apoyó sobre su cadera acercándose más.
Olfateó con curiosidad, el aroma era sin duda bajo y no solo era por los supresores, su celo al fin estaba terminando.
Notó que Lucius se tensó pero luego se relajó, sin decir nada o moverse. Remus suspiró y aprovechó para abrazarlo apegando la espalda del mayor a su pecho, enterrando su rostro en su cabello respirando de forma suave. No sabía si el objetivo de Lucius era dormir bien o tenía algo más en mente, pero decidió que lidiaría con ello en la mañana.
…
Jadeó bajo abriendo los ojos de pronto, podía sentir su corazón latiendo con fuerza y los dedos fríos acariciando su vientre. Sintió algo de confusión aun en la bruma de su sueño.
—Shhh, es la última oleada, tranquilo. — Lupin murmuró en su oído de forma suave lo que lo hizo jadear, no estaba en celo porque había tomado sus supresores pero no podía evitar ser sensible a él. Debió haberlo imaginado.
—Lupin. — gimió por la bajo con algo de desesperación apoyando su mano sobre la de él haciendo que la bajara más a su entrepierna. Remus rió de forma suave pero se mantuvo quieto.
—Lucius, realmente necesito tu consentimiento. — besó con cariño detrás de su oreja.
—Remus. — gimió por lo bajo moviendo un poco su cadera hacia él, pudo escuchar el gruñido y sentirlo, porque su espalda seguía pegada al pecho del otro y podía sentir el bulto característico contra su trasero.
—Lucius ¿Puedo? —
No le gustaba que le preguntara. Luego podía avergonzarse y decir que al final no había estado del todo consiente pero él no dejaba de pedir que dijera expresamente que sí. Podía mantenerse callado y que Lupin se fuera, pero por Merlín era un Malfoy y conseguía lo que quería en el momento.
—Sí. — habló por lo bajo mordiéndose la lengua para evitar decir "por favor", aunque eso quedó olvidado al sentir sus dedos alrededor de su miembro. Gimió moviéndose de nuevo contra sus manos sintiendo que estaba haciendo un desastre.
…
—Usaré el baño de la otra habitación, puedes bañarte en esta y bajar cuando quieras, podemos desayunar juntos. — Lupin besó su frente antes de salir solo vestido con un pantalón. Lucius se sentó en la cama estirándose un poco mientras apretaba los labios, miró directamente a sus muslos que estaban manchados con semen. Remus había ofrecido hacer el hechizo de limpieza pero en un momento de debilidad había dicho que no, así que lo había dejado así.
La habitación olía a sexo pese a que no habían llegado al final y eso le dio algo de curiosidad.
¿Alguna razón por la cual solo lo tocara y luego prefiera mantenerse entre sus muslos?
Había sido bastante placentero, aun podía sentir los besos sobre su cuello y su marca. Lupin lo había masturbado ignorando su propia excitación hasta que le había preguntado si podía ponerse entre sus piernas. Había aceptado y él solo había pedido que mantuviera las piernas cerradas luego de acomodar su miembro entre sus muslos.
En todos los aspectos se había mantenido afuera.
Se levantó con cuidado mirando hacia la cama que estaba manchada con los fluidos de ambos, había lubricado solo un poco así que la mayoría era semen.
Caminó hacia el baño agradeciendo que la bañera ya estuviera lista, sus elfos de todas forman sabían que prefería cuando estaba acompañado en su cama. Entró sintiendo el agua caliente contra su piel y suspiró.
Había sido obvio que había estado por follarlo ¿Qué lo había detenido? No había hecho ningún gesto de rechazo.
¿Tal vez Lupin estaba siendo cuidadoso?
Tarareó algo divertido. Eso sin duda sería interesante. Le había prometido a Narcissa dar un paso al costado por varios meses y eso planeaba hacer, pero por mientras podía disfrutar de algunos caprichos físicos y juegos inocentes.
Hasta que al fin pudiera ser menos dependiente de Lupin debía manejarse con cuidado y aun le faltaba hablar con Draco. Por mientras, decidió aceptar la oferta que el hombre lobo le había dado para que desayunaran juntos.
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Muchas gracias a quienes leen :D
Cristine Malfoy: Me alegra que te guste :3
Hinata: Lucius si XD El pobre de Remus se tiene que adaptar si no quiere ser arrastrado :0
