Los días iban pasando en una rutina, no podían estar demasiado lejos uno del otro así que ambos desayunaban juntos solo para ir a trabajar cada uno a su despacho. Aunque las comidas las compartían las charlas seguían sintiéndose algo forzadas, preguntaban o hacían comentarios hasta que pisaban un tema sensible que hacía incomoda la convivencia durante las siguientes horas.

En las noches dormían juntos y algunas mañanas hacían algo más que dormir, aunque nunca pasaban de tocarse y no habían vuelto a besarse. Era como una nueva regla implícita entre ellos, como un muro para evitar caer demasiado pronto en la familiaridad.

Tampoco se bañaban juntos, hacían algunos hechizos de limpieza y podían quedarse apoyados unos minutos en el otro para luego cada uno ir hacia uno de los baños. Lupin siempre le dejaba la de la habitación y Lucius supuso que era para no formar una pelea por algo tan banal.

Draco aún no había hablado con él, aunque tal vez ni siquiera se había dado cuenta que Lucius ya no vivía en Malfoy Manor. Ese niño iba a terminar enfadándolo, los del ministerio seguramente estaban bastante contentos con las actuaciones de los chicos para el bien común pero él no necesitaba más fotos con Potter caminando en ese o tal lugar ¡Necesitaba venir a verlo, maldición!

Frunció el ceño mientras seguía pensando, apenas sintiendo los dedos que se movían sobre su cabello acariciándolo. Ambos seguían desvestidos y tapados, disfrutando de unos minutos de tranquilidad antes de que cada uno fuera a asearse para bajar a desayunar. Tenía su mejilla apoyada sobre el pecho del hombre lobo y podía escuchar el corazón de este sonar acompasado, parpadeó alejando los pensamientos de Draco de su mente al notar que Lupin se veía bastante concentrado mirando algún punto en la pared, seguramente perdido en sus pensamientos mientras jugaba con su cabello.

— ¿En qué piensas? — Lucius se incorporó mirándolo con algo de curiosidad. Podía decir que sus días eran aburridos pero las conversaciones con el mestizo eran interesantes, además que su presencia dentro de la casa evitaba sus náuseas y mareos.

Lupin parpadeó parando de acariciar el rubio cabello y lo observó, suspiró de manera suave antes de apoyar su mano sobre la espalda del patriarca.

—En Tonks. — admitió con sinceridad haciendo que un escalofrío recorriera al mayor. Lucius frunció el ceño separándose del todo de él y sentándose en la cama, apretando los labios por unos segundos pero al final se obligó a relajar el gesto.

—No podrás marcarla. Si querías hacerlo debiste haberlo hecho en la época del juicio cuando ofrecí romper el vínculo. — no pudo evitar sisear un poco al final, conteniendo el enojo para que no se filtrara en sus palabras. De pronto se sentía demasiado incomodo no tener nada encima.

—Eso no quita que si no te hubiera marcado podría haberme dado una oportunidad con ella. — Lupin se sentó también, su tono era sincero pero no había reclamo ni enojo en él, era como que si dijera algo bastante simple. Lucius resopló agarrando su camisa con una mano y poniéndosela, dándose el tiempo para abrocharla. Su varita estaba a su alcance así que solo le echó un vistazo.

—Sí, claro. Como que si te hubiera lanzado un Imperius para que te acostaras conmigo. Si ella te gustaba tanto entonces no debiste haber follado a otro omega ¿No crees? — se burló mientras se sentaba al borde de la cama, mirando por el lugar como que si estuviera buscando su ropa cuando podría hacerla ir hacia su mano bastante facilidad.

—Si me sedujiste. — Lupin sonrió, Lucius sintió como su molestia aumentaba al notar la diversión en sus ojos.

— ¡Eso no es ilegal! Seducir es una forma de convencer absolutamente legal. — se paró en el suelo antes de ponerse su ropa interior, agarrando su pantalón con fuerza sin querer voltear a mirarlo pero tuvo que hacerlo al sentir que el alfa agarraba su brazo. Lucius se congeló al sentir que se inclinaba sobre él para respirar sobre su cuello, el franco interés del menor en él pareció bajar un poco sus defensas pero la molestia seguía allí.

— ¿Por qué estás tan enojado? Pareces celoso, no puedo marcarla así que no deberías sentirte amenazado. — insistió, Lucius resopló pero se quedó quieto sintiendo un escalofrío al sentir la punta de la nariz fría contra la piel de su cuello. Odió el hecho de que ese simple gesto pareció relajarlo ¡Como que si Lupin tuviera que recordárselo! ¡Él solo estaba molesto de que le echara la culpa de una relación que no se había dado! ¿Se podía ser tan cínico para incluso insinuar que estaba celoso?

Dejó escapar una pequeña risa volteándose un poco, alzando su mano y acariciando el cabello castaño del menor dejando que siguiera oliendo su cuello.

—Es solo instintivo. — susurró más calmado tratando de quitarle importancia. Lupin alzó la mirada para verlo aun sonriendo.

— ¿Ese sentimiento es solo instintivo, Lucius? — el rubio platinado apartó su brazo soltándose al fin, colocándose el pantalón chasqueando la lengua.

—Sí. — respondió bastante seguro, no había forma que esa debilidad viniera de él ¡Él no tenía nada que envidiarle a la sobrina de su esposa! Solo debía ser su parte omega sintiéndose algo rechazado luego de que no hubieran compartido el celo y con que estuviera pensando en otra omega ¡Luego de que estuvieron tocándose!

Miró de reojo a Lupin quien parecía haber cortado la charla por la paz, no pudo evitar observar una vez más algunas de las cicatrices que surcaban por la piel del merodeador antes de apartar la mirada. Sin decir nada se dirigió al baño cerrando con fuerza tras él.

Lucius se quedó quieto a pocos pasos maldiciendo por lo bajo.

Había bajado lo suficiente la guardia como para dejar su varita sobre la mesa de luz.

Tardó más del tiempo debido para evitar encontrarse con Lupin al salir, sintiéndose mucho mejor al notar que no estaba pero su varita seguía ahí. La agarró guardándola en su túnica dudando entre si pedir a los elfos que subieran su desayuno o bajar, al final decidió que ignoraría el incidente y actuaría normal.

Bajó las escaleras sintiéndose algo decepcionado al ver todo vacío pero enseguida negó con la cabeza. Pronto lo peor del enlace se diluiría y no se sentiría como un gato mimado con dueño.

—Creo que hoy podríamos probar separarnos por un poco de tiempo. Debo ir a revisar algo en persona en mi trabajo, solo será una hora. — dio un ligero respingo al escuchar su voz y frunció el ceño.

— ¡Lupin, no te aparezcas así! — dejó con molestia la taza sobre la mesa sintiéndose ridículo ante el pinchazo de alegría al notar que no se había ido sin más.

—Creí que por el aroma sabrías que me estaba acercando. — Lupin arqueó una ceja antes de acercarse lo suficiente.

—Estaba pensando en otras cosas. — agarró el periódico sintiendo que la escena sin duda se sentía hogareña. No solía leer en el desayuno porque a Narcissa nunca le había agradado que Draco pudiera ver o leer algo por casualidad de él, así que siempre debía encerrarse en su despacho a leerlo. Mujeres, siempre conseguían lo que quería. —Y no necesitas avisarme de que trataras de irte una hora, deja una nota y ya. — se burló tratando de no hacer notorio lo agradable que había sido que se lo dijera en persona.

¡Era ridículo! Pero aun así lo sentía.

—Nos vemos dentro de poco, entonces. — ambos se miraron sin saber cómo despedirse. Lucius carraspeo y volvió a levantar el periódico para seguir leyendo.

—Adiós. — era el primer desayuno donde Lupin debía irse y él no había planeado en lo absoluto ese escenario ¡Había bajado la guardia! ¡Esas cosas deberían estar en sus planes! Debía haber una manera de aprovechar esos pequeños detalles… que si fueran más cariñosos serían de una pareja. Aunque no lo eran.

Suspiró con fuerza al escuchar que salía, deteniéndose en la noticia y en la foto de Potter y Draco besándose. Rodó los ojos con diversión hasta que notó que el diario marcaba el hecho de que Draco estaba sin collar… y que podía verse lo que parecía una marca sobre el cuello de su túnica.

¿Se habían unido?

Tal vez esa era la razón por la que Draco no había podido hablar con él ¡Estaba con Potter! Sabía que era bastante beneficioso para la familia que ellos se unieran pero en ese momento lo fríamente planeado se sentía lejano ¡Era su hijo! ¡Y no cualquier alfa de porquería lo tendría!

Se levantó completamente furioso caminando al despacho, gritando al elfo que le trajera tinta y un pergamino. Apenas obtuvo lo necesario se sentó empezando a escribir con bastante rabia, estaba a punto de mandar un vociferador pero se contuvo.

¡No le había dicho nada! ¡Ni que iba en serio con Potter o que planeaban unirse por un año! ¿Y si, por Merlín, se habían enlazado porque Draco estaba embarazado? ¡Debía mandar una carta también a Severus para ver las opciones! Alguien debía estar al tanto de los pasos de Draco y si no era él, estaba seguro que eran Narcissa o Severus.

Tiró el pergamino y respiró, sacó otro y empezó a escribir tranquilo un mensaje mucho más neutral.

"Querido Draco:

He leído el Profeta como te lo debes imaginar ¿Es real la marca o solo lograron recrearla? Lo cual realmente no sería demasiado difícil.

Me temo que si es un enlace real, me inclinaré a pensar que lo hicieron estando borrachos o, peor, que te encuentras esperando el heredero que pensabas darle a Potter.

Te pido por favor que no me dejes en la oscuridad y que hablemos lo antes posible o iré a donde te encuentres y te obligaré a hablar.

Te quiere, tu padre."

Sonrió, su lechuza no había venido con él, no estaba seguro de usar la lechuza de Lupin así que solo envió a un elfo a Malfoy Manor para que enviara la carta a su primogénito.

Draco iba a hacer que le crecieran canas antes de tiempo ¿No podía darse cinco minutos para hablar con él y así no darle un infarto?

Había creído que sería fácil. Que podía ser frío respecto a su hijo saliendo con alguien si los beneficiaba ¡Pero no! ¿Cómo Narcissa podía permitir que Potter estuviera realmente quitándoles a su bebé?

Sintió las protecciones alzarse y agarró su varita, se tensó completamente cuando escuchó la puerta de la entrada abrirse. Se paró sin poder evitar gruñir al reconocer el aroma que Lupin había tenido el primer día, abrió la puerta de su despacho caminando hacia el comedor.

—Miren quien está aquí. — gruñó mirando hacia la chica recordando la conversación que el estúpido lobo y él habían tenido.

Tonks lo miró antes de fruncir el ceño.

— ¿Cómo está tu esposa, tío? — atacó directamente, diciendo tío casi con burla mientras sonreía.

—Lupin no está aquí. — la presencia de la niña lo fastidiaba así que prefería ir al punto en vez de seguir las burlas mientras se erguía un poco más mirándola desde arriba.

—Lo sé, dijo que lo esperara aquí. — Tonks se cruzó de brazos aun mirándolo directamente a los ojos, debía reconocer que la chica tenía agallas pero eso la hacía mucho más desagradable.

—Así que puedes pasar sin nadie ¿Eh? Debes ser una gran amiga de él. — se mofó con desdén apoyándose un poco contra uno de los muebles, sonriendo con burla. Parecía que no se iría así que no le quedaba de otra que seguirle la charla.

Podía ser divertido.

—Sí, una amiga muy cercana. — Lucius sonrió de lado al escucharla.

—Qué pena que se olvidó de ti cuando fue a curiosear Azkaban. Tal vez encontró algo más interesante. — alzó su mano acariciando su anillo con los dedos, jugueteando con él dejando de observarla viéndose bastante desinteresado.

—Sé cómo trabaja la gente como tú y no me importa en que lo hayas enredado. Porque usar la lastima es una buena herramienta en Azkaban ¿No? — y se notaba que había tenido una madre serpiente después de todo. Tal vez la hija de Andrómeda no era solo un desperdicio de oxígeno.

—Si, por supuesto. Pero la segunda marca no fue en Azkaban, querida. — no pudo evitar inclinar un poco la cabeza hacia el costado dejando a la vista una parte de las mordidas superpuestas, sonriendo con burla. Ella no le agradaba, no le agradaba que estuviera ahí ni que pudiera entrar ella sola ¡Quería que se fuera! —Y pudimos haber roto el primer enlace pero se negó. — se encogió de hombros antes de darse vuelta y caminar hacia arriba por las escaleras, apretando demasiado fuerte el pasamanos.

Quería gruñirle y hechizarla, pero lo enviarían directo a Azkaban.

Sonrió de lado al sentir como el aroma de la joven había cambiado sutilmente demostrando su molestia.

Se encerró en la habitación que compartían pero fue demasiado consiente de cuando Lupin llegó y con él, toda la ansiedad también.

Toda la sensación de haber ganado cuando subió desapareció para que se instalara en su lugar pura y llana molestia. Casi podía imaginarlos conversando.

Abajo, tan cerca de él ¡En su territorio! ¡En su casa!

Esta vez no pudo contenerse, abrió la puerta con fuerza antes de salir. Podía sentir que estaba desprendiendo feromonas pero era algo que venía con ser un omega puro. La chica nunca podría distinguir esa marca de la de un alfa. Que su madre hubiera mezclado su sangre pura con una sangre mestiza llevaba a que ella no fuera tan fuerte.

Se cruzó de brazos al llegar al comedor apoyándose contra el marco de la puerta, notando como la joven llevaba su mano a su boca y alzaba su mirada hasta encontrarse con la de él. Se vio asustada unos segundos antes de recomponerse, enmascarando sus sentimientos por asombro.

—Fuera. — gruñó. Nunca había hecho eso así, siempre eran palabras claras pero ahora mismo parecía un felino cuidando de su territorio.

Pero Tonks no era alguien fácil de intimidar y alzó sus propias feromonas casi retándolo. Eso no hizo más que enojar al rubio.

Tonks. Creo que deberé ir a verte más tarde. — Lupin murmuró al fin. Ella lo miró apretando los labios y con un claro reclamo en sus facciones. Era muy obvio que estaba tratando de decirle que al final de cuentas Malfoy tenía su marca y él podía sobreponerse a él, pero el licántropo sentía que solo volvería su casa un campo de guerra si se metía entre los dos omegas. —Por favor. — insistió mirándola.

— Esta bien… nos vemos…— Dora hizo un asentimiento como despedida obviamente enojada, sin poder evitar lanzar una mirada hacia el esposo de su tía.

— ¡Fuera!— las feromonas se intensificaron, ella no pudo evitar el escalofrío ni las nauseas, solo lo miró sobre su hombro antes de salir. Lupin estuvo a punto de salir tras ella cuando notó que eso empeoraría abismalmente las cosas.

Lucius le gruñó también, sacando su varita de inmediato apuntándole, el más joven también agarró la propia antes de caminar varios pasos hacia él.

El rubio no sabía exactamente que estaba haciendo, solo estaba seguro que se encontraba herido y enojado en partes iguales ¡La había traído a su casa! ¡Al territorio de ambos! ¡La dejó entrar sola como que si ella tuviera algún poder en ese lugar!

— ¡Suéltame!— no pudo evitar gritar al sentir que el alfa lo abrazaba para inmovilizarlo. Ambos se gruñeron mirándose a la cara, fue la primera vez que Lucius sintió que no tenía que moderarse. Sus feromonas seguían marcando casi escandalosamente el lugar, tratando de borrar cualquier rastro.

Se removió antes de sentir el suave beso en su mejilla, volteó el rostro furioso para reclamar cuando Lupin dejó caer la varita.

Ambos se quedaron callados.

Lucius miró a la varita rodar en el suelo antes de detenerse, miró hacia el menor algo sorprendido aun agarrando con bastante fuerza la propia.

Dejó escapar un chillido ahogado al sentir que enterraba su rostro en su cuello, de pronto toda la furia que lo había impulsado de contrajo, como que si que estuviera desarmado hubiera firmado una especie de paz.

¡Era estúpido! ¡El había estado tan enojado! ¿Y solo por ese gesto se volvía como un gato ronroneante? No tenía sentido.

Apretó los labios al sentir ganas de soltar su propia varita y la agarró más, manteniendo sus puños sobre la espalda de su acompañante.

—Lupin…— murmuró suave cerrando los ojos al sentir el beso en su cuello y sus brazos rodeando su cintura.

—Lo siento. No lo noté. Creí que estarías bien mientras ella no entrara a la habitación o al despacho. — Remus habló de manera suave, como que si estuviera calmando a un niño que acababa de enojarse.

— ¡Ella puede entrar sola! — no pudo filtrar sus palabras, la molestia volvió haciendo que un sabor amargo se instalara en su boca. Se sentía de alguna forma traicionado y no le gustaba, no podía manejar bien todo lo que pasaba por su cabeza y eso lo enfadaba.

Debía recuperarse y pensar.

Tenía que apegarse a un plan y sacar provecho de la situación. Sentirse tan confuso solo hacía que una alarma sonara en su cabeza.

—Shhhh… el permiso se lo di antes de la segunda marca. — el castaño acarició su espalda sacándolo de sus pensamientos, aun respirando acompasadamente sobre el cuello del omega.

—Es nuestra casa ¡Es mi territorio! — casi se mordió la lengua ¡Debía callarse! Pero no podía evitar quejarse. Siempre había sido claro en lo que lo molestaba y lo que fuera, lo cambiaba enseguida. Respiró un poco más lento tratando de recomponerse.

No podía manejar su fastidio.

¿Por qué no?

No había notado que considerabas todo el lugar como nuestro. — y esa frase solo hizo que una nueva oleada de enojo lo embargara.

— ¡Viviré aquí por casi un año, por supuesto que todo es mío también! ¡No me gusta! ¡No me gusta que traigas omegas a nuestro…—

—Nido. — murmuró de manera suave. Lucius se congeló abriendo la boca para luego cerrarla, negó con la cabeza con fuerza.

—No iba a decir…— los nidos lo hacía cuando estaba en celo. No podía poner una casa como su nido, al menos nunca lo había hecho con las habitaciones donde se quedaba ¿O acaso el "nido" no solo abarcaba a las mantas amontonadas sino a todo lo que consideraba territorio seguro?

—Creí… que solo considerabas un nido la habitación que compartíamos…— Lupin sonó algo sorprendido, pero Lucius no podía ver sus gestos. Sabía que los leones no era exactamente manipuladores emocionales pero la guerra les había golpeado duros a todos.

¿Quién no se volvería un experto en mentir en una época así?

— ¡Eres un idiota! ¡Mientras estoy aquí! ¡Si tanto quieres hablar con ella hazlo fuera de aquí! — clavó sus uñas en él gruñendo por lo bajo, la varitas se le cayó pero no le importó esta vez.

—Tranquilo… tranquilo…— lo agarró con más fuerza lamiendo suavemente la marca. El rubio gimió bajito relajándose entre sus brazos. —No volverá a pasar. — prometió.

—No quiero… — cortó su frase al sentir que corría más su cabello para tener más acceso a su cuello y a la marca, tembló un poco sin poder evitarlo sintiéndose acorralado.

—Lo se. Luego de la charla en la mañana estas reacio hacia ella. — Lupin admitía que se equivocó. Varias veces.

Lucius frunció el ceño, eso no debía ser normal.

— ¡No la quiero aquí! — Volvió a alzar la voz-

—No note que era demasiado pronto. — se separó de su cuello y lo atrajo hacia su pecho, el omega no pudo evitar acurrucarse mientras lo abrazaba con fuerza. Sus emociones iban y venían, era difícil controlarlas, era casi como un celo. Respiró profundo el aroma de su alfa cerrando los ojos, sintiendo que la tranquilidad volvía a raudales.

Se quedaron en silencio por un rato más sintiendo como el enojo que lo había atacado iba menguando y esta vez dejando su mente despejada de nuevo. Ya no se sentía arrastrado por sus emociones y de nuevo pudo encontrar la calma que siempre caracterizaba sus decisiones.

—Eso fue… patético. — susurró pero sin separarse. Lupin rió por lo bajo.

—Fue… un despliegue de feromonas. — susurró besando su cabello abrazándolo aun, pasó una de sus manos por su espalda sonriendo al sentir al mayor apegarse más a él.

—No pude controlarlo. — fue sincero sintiéndose avergonzado pero no tenía otra forma de justificar sus acciones. No habían sido celos por sentimientos, solo posesividad de un omega que había estado a punto de ser dejado antes.

—Lo se… lo sé— Remus acarició su cabello jugando un poco con las hebras rubias, Lucius apretó los labios pero lo dejó hacer.

— ¿Cómo supiste que soltando la varita…?— había notado que Lupin sabía cómo manejarse en varias situaciones ¿Quién le había dado esa información? ¿La había sacado de un libro?

Necesitaba encontrar de donde venía su experiencia en el tema y tomarla, que él estuviera a oscuras sobre el enlace con un hombre lobo lo ponía en una clara desventaja.

¿Cómo sabía Lupin que no debía alzar sus feromonas cuando un omega puro lo estaba haciendo? ¿Cómo supo que eso haría que los atacara a ambos sin importarle nada? ¿O fue simplemente instintivo?

Odiaba el hecho de que su padre no le hubiera enseñado todo sobre los alfas. Solo se había limitado a que supiera controlarlos y los rasgos más débiles en los alfas por debajo de su categoría.

¿Pero qué había con los alfas como Lupin?

—No ibas a atacarme. No a mí al menos. Es una señal de que confió en ti para defender nuestro territorio. Es algo instintivo también y por eso te tranquilizaste. — explicó lo que hizo que la sospecha de que había leído un libro sobre eso volviera al patriarca.

Debía conseguir ese libro.

—Se sintió como pasar de ser un tigre a un gatito doméstico. — se quejó sin poder evitar el ligero tono de desdén en su voz.

—Algo así es la idea, Lucius. — sonrió divertido. Ambos se miraron y Lupin alzó su mano acariciando su mejilla, apoyando su frente en la de él. Estaban bastante cerca y si uno se moviera podrían besarse.

Ninguno se movió.

Era como la regla implícita. El muro entre ellos.

Lucius cerró los ojos antes de moverse y esconderse en su cuello de nuevo, aferrando sus manos a su espalda abriendo su mano murmurando un suave accio para que su varita fuera hacia él. Suspiró cuando la tuvo en su puño.

—Las feromonas eran parecidas a la de un alfa. Al principio me sentí confundido pero enseguida noté que eras tú.

Alimentas el ego del alfa, Malfoy, mostrándote así se posesivo. — medio bromeó el merodeador apoyando su mano sobre su espalda. Lucius resopló.

— ¡Si yo trajera a casa a otro alfa…! — cosa que sin duda no haría. No iba a dejar que alguien se enterara de su dependencia real hacia Lupin hasta que pudiera manejarla.

—No reaccionaría bien, lo se. No juguemos con fuego, Lucius. — presionó un beso en su cabello acariciando perezosamente su espalda aun apegándolo a él. Le agradaba sentir el calor y el aroma del omega. —Los chicos vendrán a comer hoy. — avisó.

—Entonces cenaré en mi habitación. — la calma seguía atravesándolo así que solo arqueó una ceja. No tenía ganas de cruzarse con el trío de oro en lo absoluto así que no acompañaría al lobo a una cena con ellos solo para molestar.

Sobre todo con el despliegue de vulgaridad de ese día.

Había maneras mucho más sutiles con las cuales pudo haberse deshecho de la niñita.

—Viene Draco con ellos, ellos creen que por él también estarás tú. — Explicó mientras aun acariciaba la espalda del mayor.

— ¿Weasley y Granger no sabes que te enlazaste conmigo? — Lucius no pudo evitar sentir curiosidad.

—No saben si quiera que eres un omega. — Remus admitió. No tenía reales planes de decirle a todo el mundo cuando era un problema temporal.

—Lo sentirán al entrar, el aroma mezclado de ambos. — Lucius miró la casa pensando en sus feromonas y en las de Lupin. Solo un tonto no notaría que ambos vivían juntos.

—Comeremos afuera por ello. — ¿Pero no había dicho que vendrían a cenar? Lucius casi quiso burlarse de su contradicción pero no dijo nada de ello.

Usaré algo que tape la marca, entonces.— contuvo su sonrisa.

—Como quieras. — no sonó herido, más bien algo divertido.

Era sorprendente como habían ido de una situación a otra. Lucius no pudo evitar sentir cierta duda ante el tono amistoso de la conversación así que separó acomodando su túnica, abrochándosela por completo de nuevo ya que al tratar de alcanzar su cuello Lupin la había movido.

—Ven aquí. — Remus agarró con algo de fuerza su mano lo cual lo sorprendió pero decidió seguirlo, más llevado por la curiosidad. Casi se detuvo al notar que estaban dirigiéndose al despacho del hombre, nunca había entrado ahí. Los lugares de trabajo de cada uno eran los lugares de trabajo de cada uno.

El castaño abrió la puerta y lo hizo entrar sin soltarlo caminando directamente hacia el sillón sentándose y sentándolo en su regazo. Lucius miró el lugar dejando que lo manejara ya que su principal objetivo era localizar el libro que Lupin podría estar leyendo para obtener información pero la mayoría de los libros parecían ser muggles.

Suspiró de manera suave y se apoyó en él al fin.

—Cuando salgamos, deberemos hacerlo sin nuestras feromonas mezcladas. Eso puedo causar algo de ansiedad. — Remus lo rodeó con sus brazos inclinando su cabeza y oliendo su cuello, besando las marcas con cuidado. Lucius ladeó la cabeza asintiendo, pasando sus manos por los brazos del licántropo.

Se sentía de alguna forma satisfecho, como que si el hecho de que le hubiera mostrado un lugar nuevo que pudiera considerar de ambos lo hiciera feliz. Era algo ridículo y fácil que le daba hasta risa, pero también debía admitir que notaba demasiado bien que Lupin había cambiado cosas del lugar o agregado algunas antes de permitirle entrar.

¿Acaso escondió el libro a propósito de su vista? ¿Lupin sería lo suficientemente frío como para pensar en ese movimiento por su parte?

El rubio restregó su mejilla contra el buscando impregnar un poco de su aroma, se sentía algo cansado como que si esa explosión de emociones y feromonas lo hubieran drenado.

En pocos minutos quedó dormido en los brazos del mestizo.



Lucius acomodó su túnica una vez más antes de salir, había utilizado un anti-feromonas pero estaba seguro que tendría que volver a ponérselo antes de entrar al restaurante.

Bajó las escaleras encontrándose con Remus que también estaba por dirigirse a la chimenea. Ambos habían acordado llegar más o menos iguales aunque no entrarían juntos, para los demás debía ser como que si ellos no vivieran juntos en lo absoluto.

Miró hacia el alfa sintiendo la necesidad de ir hacia él y restregarse pero se detuvo, no podían tener el aroma del otro. Volteó la mirada al notar los ojos mieles sobre él quien seguramente pensaba lo mismo.

—Nos vemos allí. — se despidió Lupin siendo el primero en irse así él no tenía que pasar tanto tiempo con el trío de oro.

Lucius respiró varias veces tratando de calmar la ligera ansiedad que sentía, estaba alegre de que iba a ver a Draco pero el hecho de no oler a nada, que su pareja no oliera a nada, lo lastimaba de alguna manera instintiva.

Al menos era un consuelo pensar que seguramente Remus estaba sintiendo lo mismo.

Chasqueó la lengua, de vez en cuando el hombre lobo había pasado de ser "Lupin" a "Remus" en su mente. No era gran cosa pero realmente necesitaba mantener algunas capas externas contra él.

Dijo el nombre del lugar y tiró los polvos Flu, se quitó la ceniza de los hombros antes de caminar hacia el restaurant. Agradecía a Merlín que no fuera uno muggle o estaría de bastante mal humor.

Miró el lugar pensando que era bonito y sin duda caro, algunas personas lo miraban de reojo e incluso algunas hacían un gesto enfadado pero decidió ignorarlos. Solo debía ir, cenar, hablar con Draco y regresar a su casa a dormir.

Al decir su nombre lo llevaron hacia la mesa, sonrió con algo de desdén al ver al pelirrojo y a la sangre sucia ¡Lo que hacía por su hijo! Esperaba que Draco realmente aceptara hablar con él o iba a pagarlo con creces.

—Buenas noches. — saludó inclinando un poco su cabeza, notó los saludos algo forzados y la ligera sonrisa de Lupin, quería sentarse a su lado pero al final se sentó frente a ellos para evitar quedar al lado de alguien que no fuera Draco.

—No sé si Draco lo explicó, pero aquí hay salas de privacidad. Esto solo será una bonita foto de los chicos comentándoles su relación seria a sus amigos y familiares. — Granger no tardó en hablar, Lucius casi rodó los ojos.

— ¿Draco? — alzó una ceja algo divertido.

—Los chicos estuvieron practicando llamarse por sus nombres. — sonrió Remus quien obviamente había hablado con ellos antes.

— ¡Y no íbamos a dejar a Harry hablando a solas con usted! — ah, la comadreja había tardado en hablar. Lucius sonrió e iba a burlarse de ellos cuando la pareja entró, los cuatro miraron hacia ellos.

El patriarca no pudo evitar sonreír al ver a su hijo quien le devolvió la sonrisa. El rubio menor estaba agarrado del brazo del moreno como una típica pareja alfa y omega, Lucius no supo cómo se sentía en ese momento al ver a Potter pegado a su hijo.

— ¡Chicos, Remus! — Saludó Potter sonriendo soltando al omega para ir con sus amigos, Draco rodó los ojos y se acercó a su padre besando su mejilla.

Lucius estaba por decir algo cuando lo notó, se levantó demasiado rápido de la silla y agarró el brazo de su hijo antes de desaparecerlos a los dos. Era una suerte que ese restaurante no tuviera restricciones en apariciones en las mesas más caras porque todo estaba pagado de antemano.

— ¡Papá! — Draco reclamó enseguida notando que habían aparecido en algún lugar desconocido para él, pero no parecía haber gente ahí.

— ¡Esa marca es real! — reclamó. Conocía el aroma de su heredero bastante bien y podía notar que ya no era un omega sin enlazar. Podría engañar a varias personas pero a él no.

— ¡Claro que no! — notó el ligero nerviosismo y eso solo lo puso más a la defensiva.

— ¡Por merlín, Draco! ¡Claro que sí! ¿Se lo has dicho a tu madre? — soltó el brazo del menor mientras negaba con la cabeza, Lucius quería regañarlo y llevarlo a casa de nuevo pero no podía ¿Dónde estaba Cissy cuando la necesitaba? ¿O acaso ella le había dado visto bueno a Potter?

—Padre…

— ¿Cómo ocurrió esto? — preguntó casi entre dientes mientras apretaba los puños.

— ¡Es parte del plan! — Draco se alejó un paso mirando hacia otro lado. Lucius arqueó una ceja

— No lo entiendo, si ocurrió cuando estaban borrachos debió haber desaparecido. — recordaba perfectamente cómo se ponían ambos cuando se emborrachaban.

— ¡Pero es Potter, padre! ¡Nada es como debería ser con él! — el menor enrojeció luego de haber alzado la voz. Lucius suspiró llevándose los dedos al puente de la nariz y pellizcándolo levemente en señal de molestia. —Mi padrino dijo que dentro de un año podremos romperla sin problemas, no es el fin del mundo. —

—Es un Gryffindor. — le recordó.

— ¿Y no te muerdes la lengua al decir eso, padre?

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