Estaban desayunando como era costumbre, Lucius había empezado a comer lo que Lupin preparaba para ambos así que sus desayunos eran iguales, al principio había tenido sus reservas pero el hombre lobo parecía un cocinero decente.
Ya tenían su día programado, Remus iría a su trabajo y luego tenía una merienda con la gente de la antigua Orden del Fénix así que lo más probable es que no se vieran hasta la cena. Lucius había pensado en hacer su trabajo y luego ir a comprar algún regalo para su aún esposa y para su hijo, ahora que al fin las personas habían menguado en decir que era el omega de Harry Potter.
— ¡Remus! — Harry Potter salió de la chimenea, Lucius casi quiso rodar los ojos mientras bebía su té. Se había negado a que el chico tuviera acceso ilimitado a la casa así que solo estaba abierta para él en algunos horarios específicos lo que se resumía que solo podía aparecer ahí cuando estaba Lupin.
—Harry. — saludó el licántropo sonriendo, el mencionado se quedó quieto mirando confundido como parecían estar compartiendo el desayuno. Lucius estuvo a punto de decir algo pero al final se calló sin querer hacer problemas tan temprano por la mañana.
—Señor Malfoy. — saludó el mocoso, Lucius solo inclinó ligeramente la cabeza antes de seguir comiendo sabiendo que lo que fuera que haya traído al señor Potter ahí no era algo relacionado a él.
Potter miró hacia Remus con lo que parecía una mezcla de nervios y ansiedad, sus feromonas de nuevo se estaban desparramando por todo el lugar y no pudo evitar sentirse molesto por ello. Miró hacia Lupin entrecerrando los ojos como diciendo que hiciera algo pero este solo se levantó y apoyó una de sus manos en el hombro del joven como tratando de tranquilizarlo, solo se podía ver preocupación en el rostro del merodeador y eso hizo que el mal humor del patriarca aumentara.
— ¿Sucedió algo? — preguntó el alfa, Potter pareció volver en sí y levantó la mirada, asintiendo mientras sonreía.
— ¡Es Sirius! ¡Debes venir conmigo, Remus! ¡Por Merlín, Sirius está vivo! — el joven no cabía en su alegría y Lucius apenas pudo ver la expresión en el rostro de su compañero de enlace porque este enseguida agarró el brazo del chico y caminó hacia la chimenea agarrando los polvos Flu.
Lucius apretó la mandíbula con furia ¡Que mal educado! ¿Ni siquiera una mirada? ¿Ni una sola? ¿Ni un "vuelvo más tarde"? ¿O un "Hasta luego, Malfoy"?
Dejó la tostada que estaba comiendo sintiendo que ya no tenía apetito.
Sí, sí. Sirius Black estaba vivo ¿Y qué?
Eso solo le daría alegría a los estúpidos Gryffindor y todo volvería a la normalidad al final del día. Hizo una mueca al pensar que tal vez debería ver a Black por la casa, esperaba por Merlín que Lupin no decidiera tomar una decisión tonta y traer a su amiguito ahí.
Se levantó pensando que ya que le habían arruinado el desayuno, se pondría a trabajar.
…
No podía evitar sentirse emocionado y algo escéptico en partes iguales. Mientras caminaba por los pasillos de San Mungo a paso rápido con Harry a su lado no podía evitar que sus manos sudaran o que el nudo en la garganta creciera.
Se detuvieron frente a una puerta y Remus dudó en abrirla, miró hacia Harry quien le sonrió como instándolo así que la empujó de manera suave haciendo que se abriera sin hacer ruido.
Sintió que la respiración se le paraba por unos segundos al ver a su amigo ahí sentado en la camilla, tal cual lo recordaba justo antes de caer del velo. Incluso tenía la misma ropa lo cual le decía que había reaparecido hacía poco.
¿Harry había ido hacia él antes que a nadie?
— ¡Moony! — no pudo evitar sentirse como cuando apenas era un adolescente y apenas sabía que era tener amigos, sonrió ampliamente y casi corrió hacia su amigo abrazándolo con fuerza.
Sollozó por lo bajo sintiendo con curiosidad que Sirius no olía a nada, siendo un alfa sangre pura siempre había tenido un aroma marcado pero realmente no le importaba. Estaba vivo, estaba de nuevo junto a ellos.
Quería hacer tantas preguntas, que había pasado, como pudo volver, que tan bien estaba ¿Se quedaría? ¿Su vida estaba en peligro luego de haber salido del velo de la muerte?
Levantó su mirada solo para notar que Sirius también tenía los ojos llorosos.
—Te extrañe, Sirius. — admitió separándose pasándose la mano por la cara para borrar las lágrimas. No podía creer que estuviera ahí, que pudiera sentir su corazón latir de nuevo, que estuviera respirando. Que estuviera tan vivo.
—Yo también, Lunático. — Sirius dejó escapar una carcajada antes de abrazarlo de vuelta tratando de contener su propia emoción que quería manifestarse como llanto.
Harry sonreía mirándolos pero luego de unos minutos empezó a sentirse incómodo, decidió que lo mejor era dejar que los amigos se pusieran al día y salió silenciosamente de la habitación pensando a todas las personas a las cuales debería enviarles una lechuza para decirles lo de Sirius antes de que se enteraran al día siguiente por el Profeta.
Apenas dio un paso afuera cuando una varita se le clavó dolorosamente en la garganta y los ojos grises lo miraron con furia. Harry miró hacia Draco alzando sus manos sin saber porque el omega lucía tan enojado.
—Oh, no. Potter. Vas a entrar ahí y no los dejaras solos ni siquiera cinco minutos ¿Me oyes? Ni cinco minutos. — siseó con furia lo que hizo que las cejas del niño que vivió se arquearan. —Y has ruido o algo, que noten que sigues ahí o vas a arrepentirte. — Draco apretó los labios aun sin bajar su varita. Harry lo miró confundido y asintió.
—Pero… ¿Por qué…?— dio unos pasos hacia atrás notando que el omega traía su marca tapada.
— ¡Por Merlín, Potter! ¿Qué no lo notas? Esto podría arruinar la apuesta ¡No, no! No dejaremos que mi padrino gane aunque debamos trabajar juntos esta vez. — Draco negó rápidamente con la cabeza como que si fallar significara algo cercano a la muerte.
—Pero ambos son alfas… no entiendo el problema… oh. — el chico que vivió acomodó sus gafas comprendiendo el punto.
—Sí, oh, Potter. — refunfuñó el rubio cruzándose brazos dejando de apuntarlo. Harry se pasó la mano por la nuca antes de asentir y darse la vuelta para volver a entrar.
El joven alfa miró como Sirius y Remus se habían sentado al borde de la camilla y estaban hablando bastante animadamente. Se mordió el labio pensando que parecían amigos normales pero si Malfoy tenía razón todo podía irse por el traste.
No le gustaba en lo absoluto jugar con la vida de nadie pero ser como un acompañante para evitar que hicieran tonterías solo por la emoción de verse contaba como una buena acción ¿No?
¿Cómo atraía la atención hacia él? ¿Cómo se metía en la conversación?
— ¡Padrino, debo decirte algo! — alzó demasiado la voz y cuando ambos adultos lo miraron Harry enrojeció.
— ¿Qué ocurre, Harry? — Sirius lo miró y Remus también, ambos con curiosidad genuina. Harry sentía que las palabras se le escapaban y que la boca se le secaba.
Por dios, Malfoy no tenía razón.
Él no debería entrometerse en una charla amena entre dos amigos pero ya había entrado y ya había hablado y necesitaba decir algo, cualquier cosa.
— ¡Me enlace con Draco Malfoy y nos vamos a casar, quiero que seas mi padrino! — casi gritó sin siquiera analizar sus palabras.
— ¿¡Qué!? — no supo si la exclamación del otro lado de la puerta o a la de su padrino fue más fuerte.
…
Lucius miró la hora una vez más antes de cenar. Su día había sido largo y agotador, había trabajado bastante y había redactado algunos contratos, a pesar de haber dado varias vueltas por muchas tiendas no encontró el regalo perfecto para su familia.
Se sentía cansado y distraído, y la confusión fue palpable en su rostro cuando al volver algo tarde se dio cuenta que la casa seguía vacía.
¿Lupin no vendría a cenar?
El licántropo no había hecho aparición desde que Potter se lo llevó. Ni una nota, ni una palabra, ni nada.
Como que si haber escuchado lo mismo que él en la mañana fuera suficiente explicación.
Bufó y dejó el plato en la mesa una vez que terminó, cuando iba a subir las escaleras se detuvo. Nunca había ido a dormir solo desde que habían decidido compartir habitación, no había vuelto a tener que decidir si dormía con Lupin o en la propia.
Pero ahora Lupin no estaba, tal vez volvería más tarde ¿Debería acostarse en la cama que compartían? Lucius dudó, no quería verse como alguien que estuvo esperándolo.
¡Lupin ni siquiera le había notificado que no vendría a cenar como tuvieron previsto! ¿Quién viera tal desfachatez y falta de modales en ese hombre? Era un licántropo, no podía esperar demasiado de él.
Pero no importaba cuanto lo rebajara e insultara en su mente, esa sensación de estar algo herido no salía de su pecho y odiaba esa sensación.
Bien, no le iba a demostrar lo mucho que le había molestado que no viniera a comer, seguiría su rutina normal como que si la ausencia de Lupin no importara. No se quedaría trabajando hasta altas horas para ver si llegaba, no, se acostaría a dormir como siempre en la cama de siempre como que si nada le afectara en lo más mínimo.
Luego de asearse y cambiarse se acostó en la cama, dudó de nuevo pero al final se tapó mientras trataba de dormir. Era casi como un Deja vu, recordaba que también en la cena con los muchachos se fue sin avisar y volvió a altas horas de la noche y él había dormido ahí.
Negó con la cabeza y se levantó. No haría eso de nuevo, se iría a su habitación y dormiría ahí y a la mañana siguiente preguntaría casualmente a qué hora llegó. Sí, era buena idea.
Abrió la puerta para salir sintiendo sus pensamientos revueltos pero casi se chocó con Lupin que acababa de llegar. Lucius lo miró preguntándose cómo no había escuchado la red Flu o la aparición, luego recordó que habían puesto hechizos silenciadores en la habitación por las noches, casi quiso maldecir en voz alta.
Iba a burlarse cuando sintió el aroma impregnado al alfa. Era el de otro alfa, sin duda, la marca Black estaba en el aroma y solo podía haber estado con un Black. Sirius.
Apretó los labios alejándose un paso y Remus lo miró confundido pero luego se miró así mismo oliendo levemente.
—Iba a asearme. Sirius de pronto empezó a desprender sus feromonas sin control, ahora prácticamente es como un crío de nuevo. — se excusó pero no hizo amago de acercarse al omega, seguramente pensando en ir hacia el baño directamente.
Lucius asintió y entró a la habitación, si creía que se tragaba esa explicación estaba muy equivocado. Había pasado todo el día junto con su amigo ¡sin siquiera dar una señal de algo! ¡Una maldita nota!
Se mordió la lengua y evitó reclamar sobre la cena. No iba a hacer algo especial pero era su rutina ¡Una rutina difícil de conseguir!
No debería sentirse molesto por el aroma de Sirius, debería sentirse incomodo pero no terriblemente posesivo. Eso solo debía pasar con otros omegas que podrían "quitárselo" pero un alfa no podía hacerlo.
¿Entonces porque? ¿Lupin era un capricho circunstancial?
Se dejó caer en la cama y se acomodó en su lado mientras respiraba profundo, cuando Lupin volvió no tenía aroma nada y eso no lo hizo sentir mejor. Eso solo le hacía recordar el aroma se Sirius impregnado de una forma demasiado fuerte en él.
…
No había podido ir a su trabajo, se había tomado el día libre. Cuando el cachorro dijo que Draco y él se iban a casar el rubio entró y se lo llevó. Estuvieron casi quince minutos viendo a los chicos discutir con un hechizo de privacidad por lo que no pudieron oír nada pero al final Draco se fue hecho una furia hacia otro lado y Harry los miró nervioso.
Luego Sirius hizo todo un drama.
Habían pasado horas tratando de tranquilizar a su antiguo amigo quien era un verdadero dramático. Harry había jurado y perjurado que amaba a Draco y que habían sobrepasado sus diferencias y sonaba tan convincente que casi se lo creía si no fuera porque sabía la verdad.
Harry no dijo que el enlace fue un accidente, que estaban fingiendo. Solo dijo que Draco estaba así de furioso porque aún no se lo había comentado a su padre y él lo había dicho así sin más. Remus no se tragaba nada de eso, lo de la boda seguramente el cachorro lo había dicho por nervios pero no dijo absolutamente nada mientras Sirius desvariaba.
Ver el sumo rechazo hacia Draco lo hizo sentirse culpable por su enlace con Lucius, no le había dicho nada y agradeció que el olfato de su amigo estuviera atrofiado por un tiempo.
Sirius reaccionaría terriblemente mal sobre todo porque Lucius había sido la mano derecha de Voldemort. No había tenido el corazón de decírselo y Harry pareció entenderlo porque no dijo nada sobre Lucius, solo habló de Draco.
Todos los de la orden vinieron a comer en la habitación donde Sirius debía estar para vigilar que estuviera completamente bien y entre charlas con sus viejos amigos y anécdotas, se hizo la hora de la cena. Pensó por unos segundos avisar que se iría pero al final decidió que no, Sirius había vuelto y seguramente Lucius prefería cenar solo.
Cuando todos se fueron yendo quedaron él, Harry y Sirius. Harry no se despegaba de ellos y eso lo hizo sentirse algo curioso pero luego supuso que el cachorro se sentía igual que él: creía que si dejaba de ver a Sirius unas horas él volvería a desaparecer.
Cuando Sirius le pidió quedarse no lo dudó, no creía si quiera que Lucius le diera importancia a su ausencia así que pensó que no era demasiado amable de su parte despertarlo solo para que le llegara una nota de que pasaría la noche afuera.
Pero unas horas después, mientras hablaban, las feromonas de Sirius habían explotado prácticamente en el lugar. De una forma tan fuerte y persistente que lo había hecho alejarse de él sintiéndose algo asqueado.
Por varios segundos odió completamente el aroma de su amigo en él y luego se sorprendió por esa reacción. Nunca le había molestado el aroma de su amigo, no el de Sirius.
Los Mendimagos no tardaron en aparecer para ver que ocurría, él había salido de la habitación a toda prisa y sintió el fuerte impulso de volver a casa así que simplemente lo hizo.
Cuando estuvo en la sala se quedó ahí unos minutos, respirando profundo tratando de pensar con más claridad. Seguramente el aroma a otro alfa incomodaría a Lucius, sobre todo en el hogar de ambos así que tenía el plan de ir al baño sin hacer ruido pero Malfoy abrió la puerta prácticamente en su cara. Eso había sido bastante incomodo así que siguió su camino.
Una vez bajo el agua se preguntó que había sido esa reacción.
Sirius y él habían pasado por una etapa de experimentación, a pesar de que sentía cierto grado de rechazo por el aroma de otro alfa no le molestaba el aroma de Sirius en él o su propio aroma en su amigo. Nunca analizó realmente a que nivel le gustaba Sirius, siempre había supuesto que él se encontraría un omega así que no se aferró al juego que tenían.
Ah, ojala las cosas fueran tan fáciles con Malfoy.
La diferencia era que había confiado ciegamente en Sirius y nunca confiaría del todo en la serpiente. Ya varias veces el rubio le había visto la cara y nunca sabía cuándo estaba formando hilos a su alrededor.
Sea como sea, ahora mismo lo más importante era Sirius y su recuperación. Mañana debería disculparse por irse así pero ahora sería un poco egoísta y se iría a dormir.
Notó la tensión de Lucius pero eso no evitó que lo abrazara por la espalda, se inclinó y aspiró su aroma apegándolo más a su pecho.
Tal vez por el enlace había sentido rechazo hacia Sirius o simplemente esa cantidad de feromonas alfas no eran capaces de ser cómodas para otro alfa.
…
Lucius no se sentía feliz en lo absoluto pero prefirió no hacer una escena. Ambos desayunaron juntos como era costumbre y eso apenas era un consuelo.
Remus se había levantado y luego había vuelto a la única habitación vacía, Lucius se preguntó que hacía ahí cuando tenían la de ambos pero cuando salió se dio cuenta, no pudo evitar sentirse traicionado.
Lupin estaba borrando cualquier marca de su aroma, cualquier indicio que tenía una unión con una omega. Había neutralizado las feromonas y se había bañado de nuevo, seguramente porque durante el desayuno algún rastro había quedado.
—Nos vemos, Lucius. — se despidió, el patriarca solo por costumbre se acercó a él pero el alfa se alejó enseguida sonriendo nervioso, movió su mano y caminó directamente hacia la chimenea. Lucius se quedó congelado en medio del salón mientras demasiadas emociones se arremolinaban a su alrededor.
Hacía varias semanas ambos tenían la costumbre de marcarse con su aroma y Lupin se había ido sin más sin querer tener un solo rastro de que vivía con él.
Tragó con fuerza y se obligó a sentarse tratando que la angustia no embargara sus sentimientos.
No pasaba nada, solo eran unos días. Luego Sirius dejaría de ser novedad y volverían a su rutina, Lupin dejaría de evitarlo y todo volvería a la normalidad hasta que pudieran romper el enlace.
Podía sobrevivir sin el alfa rondando por ahí, tal vez era una buena manera de ver que tanto podían estar separados en esa etapa.
Cuando en la cena uno de los elfos le entregó una nota de Lupin que decía que no regresaría esa noche, solo hizo un bollito el pergamino y lo tiró solo para agarrar su varita y prenderlo fuego.
Se sentía casi abandonado y eso no le gustaba, esa noche no dormiría en el cuarto de ambos, volvería a su habitación y se quedaría ahí.
A la mañana siguiente se dio cuenta que no sentía nauseas a pesar de que ya habían pasado más de un día separados, pero el aroma del alfa seguía ahí lo cual lo confundió.
—Twinky ¿Lupin regresó a noche? — preguntó cuándo estuvo listo para desayunar, sintiendo de pronto muy vacío el lugar. No le agradaba desayunar solo.
—Si, por una hora. Estuvo fuera de la habitación del señor y luego se fue. — Explicó, Lucius maldijo ¡Eso era hacer trampa! ¡Por eso ninguno de los dos se sentía mal! El maldito lobo había regresado y no había tenido la decencia de decirlo.
¿Qué excusa inventaría? ¿Qué no quería despertarlo?
¡Iba a ir a buscarlo y…
Apretó su varita en su mano abruptamente cortando el pensamiento. No, no lo haría. No se rebajaría como lo hizo con Tonks, no debería reaccionar adversamente a Black, él era un alfa y no un omega que fuera competencia.
Debía haber otra razón de porque la sensación parecida a los celos no se iba de él.
Ya hablaría con Lupin cuando regresara.
Pero no tuvo ninguna oportunidad, los siguientes tres días Lupin no volvió a la casa dejando pequeñas notas con excusas rápidas como el hecho de que Sirius parecía haber empeorado de pronto y estaba débil. Lucius estaba seguro que volvía en algún momento cuando estaba dormido para evitar que ambos se enfermaran por la falta de cercanía.
En esos tres días se había dado cuenta los detalles que tenía Lupin con él, como las charlas hacían más amenos los desayunos y también se encontró extrañando el sexo. Se había acostumbrado demasiado a ser el centro de atención, a ser mimado y acariciado.
Pero no era algo con lo que no podría vivir.
Con casi todo el trabajo hecho de la semana decidió hacerle una visita a su aún esposa, tratando de escapar de la tristeza que había empezado a embargarlo cada vez más fuerte.
—Lucius. — saludó ella, estaba bastante recuperado y muy hermosa. Lucius se acercó y besó sus nudillos antes de mirarla a la cara. No supo que lo llevó a ello pero la estrechó entre sus brazos con fuerza ocultando su rostro en ella, aspiró profundo reconociendo el aroma conocido a colonia y a ella misma.
Era tranquilizante y conocido, lo que necesitaba en ese momento.
—Querido, veo que el sexo te ha sentado bien. — sonrió antes de sentarse en uno de los sillones, Lucius se sentó a su lado agarrando su mano sintiendo sus mejillas calentarse un poco.
—Tal vez. — admitió, Narcissa lo observó con curiosidad y entrelazó más sus dedos.
—Me sorprende que no estés encinta. — ella ladeó la cabeza dejando que su cabello suelto se moviera, Lucius sonrió un poco al notarlo pero no tomó ningún mechón entre sus dedos.
—No planeo tener hijos de él, Cissy. — le recordó, ligeramente burlón.
—Oh, creí que usarías todas las cartas a su favor. Tener a su vástago sin duda te traería algunos beneficios. — Lucius frunció el ceño al escucharla, tenía realmente un punto.
—Pero cientos de problemas, lo sé. Además no me agrada la idea de pasar un embarazo. — había decidido no tenerlos y seguía en pie, no quería llevar tan lejos ese juego con Lupin.
—Hace un par de años lo habrías utilizado sin dudar, Lupin es un héroe de guerra después de todo. — Cissy pareció algo distraída mientras lo decía, como pensativa.
—No traeré al mundo a un niño solamente para conseguir influencia. — fue determinante, dejando que su tono se volviera duro en cada una de sus palabras.
—Qué pena. — suspiró, Lucius negó con la cabeza.
—Cissy…— regañó.
—Solo me sorprendió, Lucius. Es todo. — le sonrió y el patriarca miró su cuello, suspiró con fuerza y se acercó a ella, apoyando su mano libre en su mejilla antes de besarla. Ella pareció sorprendida pero correspondió el beso.
Lucius la abrazó con más fuerza, antes la había amado tanto. Ella había sido dulce con él, con Draco, había sido una esposa ejemplar. Se había enamorado como un crío y había tratado de ganarse su amor, y aunque ambos se habían divertido carnalmente juntos nunca le había devuelto el sentimiento. Su bella Cissy, su bello ángel.
Se arrepintió de haber superado los sentimientos por ella, si todavía los tuviera ese beso no sería una mera muestra de rebeldía y de su necesidad de aferrarse a algo conocido.
Se separó y ambos rubios se miraron, ella estaba ligeramente sonrojada y alzó su mano enguantada solo para acariciar la mejilla de su esposo.
—Estás tan celoso, Lucius. — murmuró de pronto, sus ojos demostrando preocupación y Lucius pudo notar que un poco de lastima, eso hizo que la bilis se le subiera a la garganta.
Quiso soltar su mano pero siguió aferrada a ella.
—No sé de qué hablas. — trató de sonar desinteresado pero ella fue la que lo soltó.
—Sé que Sirius revivió. Lo leí en los diarios, lo siento muchísimo. — su voz sonaba apenada y el patriarca no pudo evitar sentirse cada vez más enojado.
¡No sabía cómo ella podía pensar eso! ¡Se conocían bien! Ella no podía creer eso.
—No estoy celoso de él. — habló entre dientes apretando los puños.
—No hay nada de malo en estar celoso por ello. —
— ¡Cissy! ¡No me importa si en este momento Lupin está revolcándose hasta donde puede con tu primo! ¡No me importa! — explotó, no pudo evitar gritar y negó con la cabeza, sentía su varita en su bolsillo y eso le daba una ligera confianza pero no le gustaba el rumbo de la conversación.
—Estás enamorado de él. — soltó, mirándolo directamente y de una forma tan intensa que Lucius sintió que perdía la capacidad de hablar por varios minutos.
— ¡Por supuesto que no, Cissy! ¡Lo único que obtengo de él es sexo y ya! ¡No me importa que ahora se la pase día tras día con su amigo! — ¿Por qué ella no lo entendía?
—Sí, lo sé. — ella no le creía, por supuesto. Lucius frunció el ceño con furia y volvió a besarla atrayéndola hacia él, no era justo para ninguno de los dos pero siempre habían sido el consuelo del otro. Sabía que no podía llegar muy lejos el uno con el otro, pero los besos si podían darlos.
—Déjame… déjame ver hasta dónde podemos llegar. — murmuró suavemente el patriarca sintiéndose de pronto desanimado, acarició el rostro de su esposa casi en una súplica. Narcissa agarró su mano entre las suyas y asintió.
…
No habían llegado muy lejos, el aroma estaba mezclado y uno en el otro, pero las náuseas no tardaron demasiado en llegar. Sabía que nunca podría correrse con otra persona pero era un consuelo saber que todavía podía ponerse duro.
Había tenido que terminar solo en el baño pero estaba bien, no era la culpa de ninguno de los dos.
Se habían besado tanto que sus labios estabas rojos y ella lucía algunas suaves marcas en su cuello, ambos solo se habían cubiertos con sus batas como que si estuvieran de nuevo en el principio de su matrimonio cuando estar desnudos les daba algo de pudor.
—Lucius. — ella murmuró suavemente.
—¿Si? — trató de que su tono saliera normal, lo que apenas consiguió.
—Es normal tu apego a él. Es decir, lo usaste como recuerdo para evitar volverte loco en Azkaban, lo usaste para sentirte mejor en la mansión cuando no tenías varita alguna y estabas desprotegido. De ahí viene tu debilidad por él.
No le amas, no te gusta.
Solo lo idealizaste y te aferras a lo que pensabas. — Narcissa agarró sus manos mirándolo con una infinita ternura, como una hermana mayor que daba consejos. Lucius supo enseguida que solo lo decía para consolarlo pero no creía realmente en su falta de sentimientos.
Le daba creencias a las cuales aferrarse porque a él no se le ocurría ninguna ¿Qué tan patético, que tan roto debía estar para aferrarse a unas palabras dichas por su esposa llena de lastima?
—No necesito aferrarme a nadie. — su voz tambaleó.
—La guerra nos rompió. Lucius, Azkaban te rompió. Por eso no te sientas mal cuando los planes no te salgan y cuando sientas que la tristeza está amenazando todo lo que eres. A todos nos está pasando. — apretó más sus manos a su alrededor. —Eres… fuerte, Lucius. Pero no hay nada de malo si no puedes hacer las cosas como antes las hacías, la guerra dejó cicatrices y heridas sangrantes que aún no has tratado…
—No quiero hablar de eso, Cissy. —
—Necesitas hablar de eso, Lucius. —
—No. — se sintió como un niño chiquito que se aferraba a la mano de su madre, bajó la mirada para que ella no viera de pronto las lágrimas en sus ojos. No le gustaba que ella pudiera desnudarlo así, dejarlo así de vulnerable. Le recordaba que ya no era Lucius Malfoy, si no que era la sombra de lo que alguna vez fue.
Y eso estaba tan mal.
Le gustaba ser atendido, ser el centro de Lupin y su compañía. Le gustaba sentirse deseado y mimado. Porque tal vez ya no era la suficientemente fuerte para ser un líder.
¿De qué se trataba todo ese juego con Lupin? ¿Había perdido ya? ¿Solo estaba aferrándose a lo mismo para no volverse loco, para que la tristeza no lo alcanzara?
Y Lupin solo fue… y lo reemplazó.
—No me importa lo que el haga. — murmuró, ella pareció comprender y Lucius agradeció que no lo abrazara porque sentía que podía romper en llanto sin ninguna razón. Ambos se quedaron en silencio algunos minutos antes de que le patriarca decidiera que tenía que irse.
—Lucius. — él la miró una vez que ambos estuvieron vestidos, ella lo abrazó con fuerza. —Lo que más molesta a un alfa, es que su omega busque consuelo en otro durante el celo incluso cuando está bajo supresores.
Sí, llegaras mucho menos lejos que nosotros pero puedes llegar a algunos besos y acercamientos.
Si Lupin quiere jugar ese juego, pues juéguenlo los dos. — habló ella firmemente, la furia impresa en cada una de sus palabras.
Lucius sonrió y besó sus nudillos.
—A sus órdenes, mi bella dama. — la atmosfera de tristeza se había derrumbado entre ambos, ella siempre lograba ponerlo de mejor humor.
En todo caso, ella le había dado una forma de molestarlo. Él había estado tan inmerso en la sensación de abandono que olvidó lo más importante.
Él también podía hacerle daño.
Extrañe a Sev en este capítulo XD
Gracias por leer y por sus comentarios :D
Cristine Malfoy; Le encuentro Sirius y Sev se dará en los siguientes capítulos XD veremos si se da~
AnaM1707: si, Sirius es un alfa y Sev un omega XD
juliettwatson: me alegra que hayas podido hacer teorías :D por mientras Rems y Siri tienen un pasado pero de verá que sentimientos son actuales XD
A mi tambien me alegra poder actualizar rapido
